¿Cuál es el verdadero pensamiento de Peter Thiel y los megamillonarios, y qué interés encuentran en Argentina? (II)

Los transhumanistas nos prometen un futuro próspero con IA, ciborgs robots, y edición genética que alargará nuestras vidas. Al mismo tiempo nos amenazan con la IA fuera de control, terribles pandemias, la guerra atómica mundial, o una crisis financiera global. Por ello como refugio quieren volver a lo real, la TIERRA, lo más aislada y alejada posible del Hemisferio Norte. La Corte Suprema ante el fracaso de la modificación de esa ley, les ha brindado ahora la oportunidad de adquirirla.
¿Cuál es el verdadero pensamiento de Peter Thiel y los megamillonarios, y qué interés encuentran en Argentina? (II)

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En nuestra nota anterior dedicada al pensamiento transhumanista, hemos visto que existe una élite del mundo financiero y tecnológico que apuesta a crear un nuevo mundo mediante la tecnología: un mundo con ciborgs, IA humanizada y edición genética, que en sus planteos más audaces parece una película de ciencia ficción ciberpunk. Un mundo de progreso sin fin controlado por ellos. Sin embargo, ese “Edén” tiene un reverso oscuro, que veremos ahora.

Al mismo tiempo que se nos prometen esas maravillas tecnológicas, se nos alerta sobre desempleo masivo, pérdida de libertades, y diferentes catástrofes que pondrían en riesgo la continuidad de la especie humana, como en las películas postapocalípticas: Desde una IA fuera de control, hasta pandemias y holocaustos nucleares.

Esa ambigüedad puede verse en todos los referentes de esa ideología. Un caso paradigmático es Nick Bostrom, quien se ha dedicado simultáneamente a alentar el transhumanismo más extremo desde la World Transhumanist Association, y a alertarnos sobre todo tipo de catástrofes extremas desde el Future of Humanity Institute.

¿Pero es Nick Bostrom, con sus plantos inhumanos, un caso aislado?

Nos gustaría que así fuera, pero desgraciadamente, las “predicciones” de Bostrom parecen ser el reflejo del pensamiento de algunos de sus financistas, un pensamiento extendido dentro de esa “élite” que venimos analizando.

¿Cuál es el verdadero pensamiento de Peter Thiel y los megamillonarios, y qué interés encuentran en Argentina? (1)

¿Cuál es el verdadero pensamiento de Peter Thiel y los megamillonarios, y qué interés encuentran en Argentina? (1)

Investigación sobre el pensamiento de Peter Thiel y otros megamillonarios tecnológicos, el transhumanismo y las transformaciones políticas, económicas y tecnológicas que impulsan.

Optimistas millonarios preocupados por el Fin del Mundo

En 2018 el escritor Douglas Rushkoff, quien escribía sobre el impacto de la tecnología digital en la vida cotidiana para algunos periódicos británicos, fue invitado como orador a una charla en una mansión en medio del desierto. Llegó en un avión privado, a un paraje que no pudo ubicar. Al entrar al salón donde se lo esperaba, se encontró con la élite del mundo de los fondos de cobertura dedicados a la inversión tecnológica, todos multimillonarios.

Para su sorpresa la conversación, que comenzó por tópicos predecibles como la computación cuántica o la realidad aumentada, giró rápidamente a la verdadera preocupación de sus anfitriones: Querían saber cómo debían prepararse para un evento catastrófico próximo. Lo llamaban “el evento”, y lo presentaban como una posible crisis climática, una guerra biológica, un ataque informático mundial, o una guerra nuclear. La IA superpoderosa no era entonces su principal desvelo.

Su preocupación concreta era dónde debían construir sus bunkers, cuánto tiempo podrían sobrevivir sin ayuda del mundo exterior, si debían tener su propia reserva de agua y aire, y cómo mantendrían el control sobre sus fuerzas de seguridad. Consideraron la posibilidad de instalar cerraduras de combinación especiales en el suministro de alimentos, obligar a los guardias a usar collares disciplinarios a cambio de su supervivencia, o utilizar robots, “si estos se desarrollaban a tiempo”. Todos además estaban seguros del futuro transhumanista, donde la tecnología les permitiría ir “más allá” de su condición humana. Evidentemente todos compartían un mismo tipo de mentalidad con ideas muy especiales.

Un Bote Salvavidas para el Diluvio.

En la misma línea que el Instituto para el Futuro de la Humanidad de Bostrom, se encuentra Lifeboat Foundation. Un libertario llamado Eric Klein la fundó oficialmente en 2002, pero la verdadera figura destacada en su directorio es Philipp Van Nedervelde. Un integrante de The Global Partnership for Civic Engagement y otros think-tank transhumanistas, además de un pionero en el área de diseño de mundos virtuales e IA aplicada a seguridad y vigilancia. Los demás miembros del directorio son también entusiastas transhumanistas.

Pero Lifeboat Foundation no se dedica a vendernos las bondades de prolongar nuestras vidas con implantes ciborgs o IA, sino a planificar las acciones a seguir en escenarios mundiales catastróficos que pusiesen en riesgo la continuidad de la especie humana. Nick Bostrom y Ray Kurzweil forman parte de su equipo asesor.

Un mero repaso por los libros producidos por el grupo, en la sección dedicada a ello, basta para darse cuenta que estamos ante una suerte de “fanáticos religiosos” completamente seguros de que la IA llegará a ser “superhumana” en todos los campos, y que la felicidad lograda con neurofarmacología de diseño y edición genética puede ser mejor y más verdadera que la natural.

Parecen adolecer de una pobre comprensión de las capacidades humanas, propia de nerds con serios problemas de sociabilidad. La humanidad editada genéticamente y estimulada con drogas de diseño a la que aspiran es una “humanidad divina”, y la humanidad que realmente existe es llamada despectivamente “vida darwiniana”, como si fuese una etapa superada (“¿Un mundo feliz? Una defensa de la ingeniería del paraíso”, de David Pearce).

web de Lifeboat Foundation

En la sección principal de su página web se puede encontrar un “muestrario” que menciona casi todos los escenarios de “catástrofe futura” de los que trata Nick Bostrom, como diferentes áreas de debate y estudio:

Inteligencia Artificial fuera de control, asteroides devastadores, pandemias naturales o producto del bioterrorismo, ataque de hackers a las redes mundiales de internet, armas de nanotecnología, desastres climáticos derivados de la geoingeniería, abusos en el área de neurodispositivos, neurofármacos y diagnósticos derivados de los mismos (“los peores casos incluyen esclavizar a la población mundial o hacer que todos se suiciden”), holocaustos nucleares, percances en aceleradores de partículas (colapso del vacío cuántico o creación de un mini-agujero negro artificial) e invasión extraterrestre (curiosamente, la idea de encuentros con extraterrestres se repite bastante en estos ámbitos, lo cual nos podría llevar a considerar la teoría conspirativa del proyecto Blue Beam, pero ese es un tema a tratar en otro momento).

La idea de abordar la supuesta catástrofe del cambio climático mediante geoingeniería, es algo que, cuando no, ha surgido de la misma élite multimillonaria. Tanto Bill Gates como Elon Musk han hecho llamamientos exageradamente alarmistas a utilizar la geoingeniería para frenar el cambio climático urgentemente.

La idea de Gates es liberar aerosoles de ácido sulfúrico u otros materiales en la estratósfera, que enfríen la temperatura global. Si esto “saliese mal”, según la hipótesis de Lifeboat Foundation, podría generar un enfriamiento global prolongado, similar al generado por el impacto de un asteroide de gran tamaño, o al temido “invierno nuclear”, que se supuso que podía ser el resultado de un conflicto nuclear durante la paranoia de la Guerra Fría. Es bastante difícil que ocurra algo así, ya que cualquier costosa intervención artificial se revertiría naturalmente en cuanto se dejase de hacer.

El “mal uso” de neurodispositivos, implicaría que alguien hackee esos dispositivos de comunicación cerebro-máquina para manipular a la gente mentalmente. Un peligro evidente si a alguien se le ocurriese consentir el disparate de extender semejante tecnología, en caso de que ésta realmente pueda manipular la mente, lo cual está por verse.

En cuanto a los accidentes en aceleradores de partículas parecen ser un cuco ya algo caduco, que se agitó mucho cuando se inauguró el CERN.

Otro apartado habla específicamente de la creación de bunkers en diferentes lugares de la Tierra ante un posible desastre global. También se alienta la construcción de bunkers en la Luna y Marte, idea compartida por Elon Musk, pero prácticamente irrealizable técnica y económicamente.

En otra sección aborda la propuesta del almacenamiento masivo de semillas de cultivos comestibles como preparación ante un posible desastre global que afectase la biósfera. Esto es algo que ya ha hecho Monsanto, junto a la Fundación Rockefeller, la Fundación Bill Gates y el gobierno noruego, quienes han almacenado semillas de más de un millón de especies comestibles en un bunker de millones de dólares, a prueba de bombas y con sofisticados sistemas de vigilancia, en el archipiélago Svalbard del mar ártico, cerca del Polo Norte.

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard, llamado también “el Arca de Noé vegetal”.

Finalmente, otras áreas se ocupan de cómo lograr el alargamiento de la vida (extrañamente la muerte natural se clasifica entre las amenazas estudiadas), la preservación del cuerpo mediante criogenia, y la preservación de la mente después de la muerte digitalizándola y subiéndola a la nube (obsesiones comunes de transhumanistas como Bostrom, Thiel o Kurzweil). Todas estas cuestiones de realización técnica muy dudosa, ya que como dijimos, parten de una visión falsa y puramente mecanicista del ser humano.

Otra área de debate, llamativamente, es la protección de la “libertad de los científicos” de realizar cualquier tipo de investigación sin ninguna traba gubernamental, en la misma línea que Peter Thiel (paradójicamente esa “intromisión” gubernamental se enumera en la misma sección que los desastres anteriores, cuando más bien parecería que estos pueden producirse por no regular nada). También se ocupa de tecnología para vigilancia personalizada, algo de lo que Van Nedervel conoce, y que ha sido desarrollada también por Palantir.

Construyendo bunkers de supervivencia para megamillonarios.

El CEO de Open AI, Sam Altman, dejó escapar en 2016 que tenía un acuerdo con Peter Thiel en caso de que “el mundo se acabe”, y era refugiarse en la propiedad de Thiel en Nueva Zelanda. Allí el magnate planeaba construir un complejo que podía albergar hasta a 24 personas en el Monte Alpha, una zona aislada con un paisaje natural espectacular. Pero finalmente la aprobación fue rechazada por las autoridades locales, por afectar el entorno de un bosque protegido.

Marck Zuckerberg tiene su propio bunker subterráneo de 100 millones de dólares y más de 400 metros cuadrados, en su rancho familiar en Hawaii. El mismo está rodeado de un muro vegetal que oculta una docena de edificios de concreto de apariencia inocente y puertas blindadas resistentes a explosiones. Estos dan acceso a un complejo bajo tierra con gym, piletas, áreas de cultivo y su propio suministro de energía.

Su construcción se ha intentado mantener en el mayor de los secretos, pero para desgracia de los transhumanistas, los robots aún no pueden construir bunkers. Deben utilizar trabajadores, y aunque les hacen firmar acuerdos de confidencialidad y trabajar en grupos separados, algo se filtra.

El bunker subterráneo de Marck Zuckerberg en Hawai.

Reid Hoffman, fundador de Linkedin, declaró que la mitad de los millonarios tecnológicos que conoce tiene un refugio de este estilo en Nueva Zelanda o EE.UU. Empresas como The Vivos Group, Survival Condo, Rising S Bunkers u Oppidum Bunkers, se dedican al negocio de construir residencias fortificadas de ultralujo para megamillonarios. Survival Condo compró un silo de misiles abandonado en Raven Ridge, Kansas, y lo transformó en un bunker de lujo de 15 pisos con depósito de alimentos, minihuertos, teatro, gimnasio, una celda y un puesto de francotirador en la superficie para defensa.

Survival Condo

Por otra parte, la obsesión por los refugios subterráneos va más allá de los megamillonarios más visibles, e involucra al mismo Pentágono, aunque no sabemos si por las mismas razones.

Catherine Austin Fitts, experta en finanzas, banquera y ex-funcionaria durante la presidencia de George Bush padre, reveló en una entrevista con Tucker Carlson que, en el curso de una investigación para averiguar dónde habían ido a parar sumas multimillonarias desviadas del presupuesto federal estadounidense, descubrió que los militares de ese país han construido secretamente unas 170 instalaciones subterráneas y submarinas bajo el territorio estadounidense en las últimas décadas, algunas de ellas verdaderas ciudades autónomas.

Catherine Austin Fitts con Tucker Carlson.

Austin Fitts supone que allí se realizan actividades de investigación que los militares no desean que conozca la población, y se establece una posible continuidad de Gobierno en caso de una catástrofe.

Bunkers en la Patagonia

Nuestro país perfila también como un destino prometedor en caso de hecatombe mundial. Martin Varsavsky, empresario nacido en Argentina, pero que hizo su carrera empresarial en Nueva York y Madrid, donde vive actualmente, es uno de los principales nexos entre el gobierno libertario y Peter Thiel, y uno de los pocos argentinos que se mueven dentro de esas “altas esferas”.

Otros son Martin Varsavsky, quien asistió a las reuniones de la ultra exclusiva Dialog, y Wences Casares, patagónico amigo de Thiel, quien formó parte del directorio de PayPal. Aunque su relación ya no anda bien, Casares apareció un día en una de las residencias de Thiel y destruyó con un bate de beisbol uno de sus autos de colección, ante varios testigos.

Varsavsky ha realizado inversiones en Silicon Valley, y se ha diversificado en el campo de la biotecnología y los vehículos autónomos. Al igual que les ocurrió a Elon Musk y Peter Thiel con el trumpismo, Varsavsky “viró a la derecha” y pasó de ser progresista a mileísta.

Martin Varbatsky, empresario internacional, desea hacer de Argentina un refugio para multimillonarios en caso de una hecatombe nuclear.

Varsavsky está obsesionado con la idea de que Argentina puede ser un refugio seguro si se desencadena una Tercera Guerra Mundial, que supone inevitablemente nuclear. El actual conflicto en Irán y Ucrania ha reavivado su prédica. Tiene escritos dos libros sobre el tema: Santuario en el Sur, un ensayo que explica por qué el Cono Sur sería el lugar elegido para continuar la civilización si cayesen miles de ojivas nucleares, y Último Hemisferio, una novela distópica semiautobiográfica.

Richard Black, senador y coronel americano: «EEUU está llevando al mundo a la guerra nuclear»

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Entrevista al coronel y exsenador estadounidense Richard Black sobre la guerra en Siria, el conflicto de Ucrania, la política exterior de Estados Unidos y los riesgos de una escalada militar que pudiera desembocar en una guerra nuclear.

Varsavasky le propuso al presidente Milei y al ministro Caputo otorgar una “visa de tranquilidad” por 500.000 dólares a los millonarios que viniesen a refugiarse a nuestro país en caso de una guerra nuclear devastadora.

Como muestra de que lo toma en serio, Varsavsky tiene su propio refugio en Mendoza. Un campo de 32.000 hectáreas llamado Wamani. El campo se haya en una zona remota y aislada de cualquier camino. Posee pistas de aterrizaje privadas, infraestructura de alta seguridad, autosustentabilidad energética, alimentaria e hídrica, conectividad satelital a Starlink y servidores con IA propia alimentados con paneles solares, por si la conectividad satelital se cayera. De paso, se ha apropiado de las nacientes de los arroyos Hondo y La Faja, afluentes del río Diamante, que abastece a San Rafael.

Los otros dueños del complejo son Alec Oxenford, actual embajador en EEUU; David Kamenetzky, un suizo-alemán radicado en USA (ejecutivo de primer nivel del establishment europeo) y Dan Lubetzky, un mejicano de origen lituano, que hizo toda su carrera profesional en Israel, y tiene una fortuna personal estimada en 2.300 millones de dólares. Todos verdaderos “hombres de Davos” sin patria. Ya que el complejo no cumple aún su función de refugio apocalíptico, es alquilado para turismo aventura de élite para supermillonarios.

También sobre la cordillera, pero en Río Negro, Joe Lewis, en su estancia de Lago Escondido, ha construido refugios similares hace unos años, con mucha discreción. Mientras que en la zona de Cushamén (la de mayor extranjerización territorial del país), la inmobiliaria belga Burco adquirió extensos campos en zona de frontera, que también alquila para turismo de megamillonarios, aunque sin refugios a la vista.

Wamani

Tal vez estas obsesiones “apocalípticas” expliquen parte del interés de multimillonarios transhumanistas como Thiel por la Patagonia, y tengan algo que ver con el insistente lobby por la derogación de la Ley de Tierras. La cual el presidente quiso derogar por decreto y no pudo, se quiso derogar nuevamente en el Congreso mediante la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y tampoco se pudo. Sin importarles ello, los jueces de la Corte Suprema Rosenkrantz, Rosatti y Lorenzetti convalidaron su derogación.

Con un fallo carente de sentido común, que resucita oportunamente un expediente de tres años atrás, anulando la inconstitucionalidad resuelta en instancias anteriores respecto el artículo 154 del Mega DNU 70. Cuestionando la legitimidad de los excombatientes de Malvinas (CECIM La Plata) para solicitar la cautelar que originó la causa, porque no podían demostrar un perjuicio individual propio (¿y quién podría?), pero sin cuestionar la legitimidad de un DNU denunciado por inconstitucional, con el cual el Poder Ejecutivo derogó 32 leyes juntas, y modificó 300 artículos de otras tantas. Es como si se anulara la multa sobre un automóvil circulando a toda velocidad en contramano, porque el agente que lo detuvo no tenía su chaleco identificatorio.

Los cortesanos firmantes del fallo Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti

De esta manera se ha vuelto posible para los extranjeros comprar grandes extensiones de tierra en nuestro país. También permitiría legalizar compras que se hicieron a través de testaferros, como lo hizo Joe Lewis con Lago Escondido. Y la Patagonia ofrecen enormes extensiones desocupadas, con recursos sin explotar.

Pero, además, en relación con el presente tema, la Patagonia y Nueva Zelanda aparecen casualmente como dos de los lugares mejor posicionados del mundo para refugiarse en caso de una catástrofe en el Hemisferio Norte, ya que hasta aquí no llegaría la radiación de bombas nucleares, ni las grandes masas de desplazados.

Ley de Tierras, Super Rigi, ley Sociedades: el trípode de la entrega total de la Argentina

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Un análisis de las reformas a la Ley de Tierras, el Super RIGI y la Ley de Sociedades, y de cómo estas iniciativas buscan reconfigurar el régimen de propiedad, inversiones y control de sectores estratégicos en Argentina.

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La Corte Suprema onerosísima e inconstitucional con un costo de $ 300 millones por sentencia

El Gran Reinicio, luego de alguna catástrofe disruptiva.

Naturalmente surgen varias preguntas. ¿Debemos preocuparnos, viendo que esta élite “bien informada” de millonarios tecnológicos parece segura de una catástrofe mundial cercana, la cual no nos terminan de aclarar cuál es?

¿Están tratando de instalar una falsa idea en la opinión pública, o realmente lo creen?

¿Es una catástrofe bélica lo que temen, o es la “sombra”, en su conciencia, del forzado optimismo con el que impulsan la expansión de la tecnología más peligrosa que ha existido, en todas las áreas de la actividad humana?

¿O es que saben de los límites físicos y energéticos del modelo planetario que impulsan, y temen un desempleo generalizado y conflictos, como sostienen en sus publicaciones los tecnócratas de Davos?

En el mundo de las finanzas suele haber una confianza total en aquellos rumores que se escuchan sobre riesgos, provenientes de una fuente que se cree confiable, generalmente “de más arriba”. Así es como los grandes inversores manipulan a los pequeños. ¿Habrán oído estos algún rumor de catástrofes, proveniente de “más arriba”?

Lo cierto es que Bill Gates, Elon Musk y el mismo Klaus Schwab viven predicando insistentemente el catastrofismo en diversas formas: Pandemias (primero producto del bioterrorismo, en la época de los atentados a la Torres Gemelas, luego naturales, después de la gripe A), guerras devastadoras, o dudosas catástrofes climáticas. Es curioso que a la vez muchos de ellos abogan por una necesaria disminución de la población del planeta.

Bill Gates en la Conferencia de Seguridad de Munich de 2017, donde dijo que una pandemia por un virus de laboratorio lanzado por bioterroristas podía matar más personas que una guerra nuclear, y que había que estar preparado para una pandemia inminente, aunque no las hubiese habido en la historia reciente.

Durante la pandemia de Covid-19, Klaus Schwab, quien aún era presidente del Fondo Económico Mundial, publicó el libro El Gran Reinicio, junto a Thierry Malleret, marido de una ex-ayudante del Príncipe Carlos y asesor principal del oligarca ruso-israelí Mijail Fridman.

En ese libro Schwab planteó que la pandemia era una oportunidad para “reflexionar, reinventar y reajustar nuestro mundo” en un marco de “gobernanza estratégica mundial”. La “catástrofe” ocurrida era una excusa perfecta para acelerar a nivel global todos los cambios tecnológicos que había presentado en su libro La Cuarta Revolución Industrial. Planteaba entonces que los cambios que trajo la pandemia producirían otra serie de cambios en cascada que afectarían a la humanidad para siempre. La distancia social, el teletrabajo, no eran algo momentáneo, eran “la nueva normalidad”, y acelerarían la automatización en el trabajo y las relaciones sociales a través del mundo virtual.

El Gran Reinicio, de Klaus Schwab y Thierry Malleret, publicado por la imprenta del Foro Económico Mundial.

“Es probable que las medidas de distanciamiento social y físico persistan después de que haya pasado la pandemia como tal (?), lo cual justificará la decisión de muchas empresas de diferentes sectores de acelerar la automatización”.

Usando siempre el modo imperativo, especula que el dinero en papel, un posible transmisor de gérmenes, será reemplazado por dinero digital. El reinado del dólar terminará. La normalidad “no volverá nunca”. El crecimiento económico post—pandemia será muy lento. Las naciones se acostumbrarán a un crecimiento moderado con mayor asistencia social, y la industria a crear productos reciclables con mayor vida útil. El mundo futuro será “un mundo con tasas elevadas de desempleo”.

China mostraba ya el camino, haciendo pruebas para una moneda digital nacional, pero para funcionar – dice Schwab – debía ser una moneda manejada por los bancos. El nuevo dólar digital podía mantener cierta primacía, siempre y cuando EEUU se ajuste a las políticas globales dictadas por la banca internacional. En la “era post-pandemia” los gobiernos adquirirán más poder sobre las empresas, pero no por un auge de nacionalismos, sino para someterlas a la misma agenda global consensuada.

“Los gobiernos alentarán decididamente las asociaciones entre el sector público y el privado a fin de que las empresas privadas puedan participar más en la mitigación de los riesgos mundiales (…). Se procurará activamente la investigación y el desarrollo de bienes públicos mundiales”

“Las empresas no se adherirán necesariamente a estas medidas porque las consideren «buenas», sino más bien porque el «precio» por no hacerlo será demasiado alto en términos de la ira de los activistas, desde los inversores activistas (sic) hasta los activistas sociales.”

Por otra parte, la vigilancia electrónica de la sociedad, estilo Palantir, se volverá algo normal, con diferentes excusas.

“La pandemia podría marcar el comienzo de una era de vigilancia sanitaria activa, que sería posible gracias a los teléfonos móviles inteligentes con sensor de localización, las cámaras de reconocimiento facial y otras tecnologías.” “El rastreo de contactos (….) se posiciona para convertirse en un catalizador para la vigilancia masiva… “La salud y el bienestar personal se convertirán en una prioridad mucho más alta para la sociedad, por lo que no se cuestionará la generalidad de la vigilancia tecnológica”

“La combinación de Inteligencia Artificial (IA), Internet de los objetos (IO) sensores y tecnología de mano proporcionará nuevas perspectivas sobre el bienestar personal. Vigilarán quiénes somos y cómo nos sentimos, y gradualmente desdibujarán los límites entre los sistemas de salud pública y los sistemas de creación de salud personalizados, una distinción que finalmente se derrumbará.”

Pero al final la pandemia no cumplió tanto el papel de catalizadora de cambios disruptivos como esperaba Schwab. Cuando Rusia invadió Ucrania y avanzó directamente hacia los laboratorios norteamericanos donde se experimentaba aumentando la ganancia de función de virus, las restricciones de desplazamientos se terminaron de levantar y no se habló más del tema.

Los temibles hackers invisibles.

Schwab también insistía durante 2021 en otra catástrofe “reseteadora” del sistema digital y de intercambio de mercancías mundial. Alertaba entonces públicamente sobre la inminencia de un ataque de misteriosos hackers que pondrían en peligro la cadena de suministros mundiales, y crearían una crisis humanitaria global. Para prever cómo actuar en semejante escenario catastrófico, inauguró los ejercicios de simulación de Ciberpolygon.

Es curioso que las “amenazas invisibles” del siglo XXI parecen seguir todas un mismo patrón: Aparecen grupos terroristas que atacan inesperadamente sin que ningún servicio secreto descubra sus preparativos, sin embargo los tienen identificados minutos después del ataque, aunque nunca apresan a ninguno de sus líderes. Igualmente aparecen virus biológicos inesperadamente, como mutaciones casi imposibles de prever, pero luego los aislan e identifican en tiempo récord, desarrollando una vacuna inmediatamente.

Como un híbrido digital entre ambos, ahora se dice con total seguridad que hackers terroristas, con sus virus informáticos, atacarán pronto sin que nadie pueda detenerlos. Sin embargo, la identidad de esos grupos es completamente fantasmagórica. No se sabe quiénes son, a qué nación responden, qué preparativos hacen, ni se los puede detener, pero se asevera con completa seguridad que atacarán muy pronto.

Un mes antes de la pandemia de Covid también hubo un ejercicio de simulación que previó todo el desarrollo de la pandemia hasta en el menor detalle, incluyendo el origen chino del corona virus y las medidas de cuarentena y barbijos, que hasta entonces nunca se habían implementado de esa manera. Se llamó Evento 201, y fue organizado por el Centro John Hopkins para la Seguridad en la Salud, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates. ¡Vaya visionarios!

Catástrofes de todo tipo como excusa para reiniciar el sistema mundial

Es realmente asombrosa la capacidad de esta “élite” de prever los acontecimientos (en los cuales no tienen nada que ver, por supuesto), con sus ejercicios de simulación. En mayo de 2010, la fundación Rockefeller produjo un documento titulado Escenarios para el futuro de la tecnología y el desarrollo internacional. Se trató también de ejercicios de simulación, en cuatro posibles escenarios futuros, la mayoría de ellos catastróficos.

En el primer escenario, llamado “Lock step”, una pandemia de gripe mortal azota a la humanidad.  Se prohíben los vuelos entre países. China toma medidas más autoritarias y logra controlar la epidemia mejor. Pero en el resto del mundo también se toman medidas autoritarias, como la obligación de llevar mascarillas y la toma de temperatura corporal en los espacios públicos. ¿Les suena?

Una vez pasada la pandemia, las medidas son naturalizadas, y el control autoritario de los gobiernos crece, aplicando los mismos protocolos y tecnologías desarrolladas para diversos problemas, desde el terrorismo a crisis climáticas. La noción de un mundo más controlado, con menos privacidad y soberanía, gana aceptación. Se acepta la ID biométrica para toda la población. En este escenario se desarrolla el tele-trabajo, los scanners de imágenes en aeropuertos para detectar comportamientos con “intentos antisociales” y los kits de diagnóstico.

El segundo escenario, “Clever together”, predice un mundo que ha pasado por crisis económicas y climáticas, donde las naciones se ponen de acuerdo para afrontar los “problemas globales”. Se expanden infraestructuras de energía y tecnología globales, supervisadas por un Gobierno Mundial. Los ciudadanos pueden acceder en tiempo real a grandes sistemas de datos interconectados.

Los estados nación pierden importancia frente a esa estructura global, y surgen gobiernos regionales, aliados de distintas maneras con corporaciones y ONGs. Todos cooperan pacíficamente para una misma meta: un desarrollo tecnológico global sostenido, con tecnologías verdes, amigables con el medio ambiente.

En este mundo se desarrolla la “subvigilancia” (vigilancia hecha por uno mismo de manera voluntaria con dispositivos ponibles o implantables), ciudades inteligentes y sistemas de pago más rápidos y móviles.

El tercer escenario, “Hack attack”, supone un mundo en caos, jaqueado por ataques de hackers a la internet mundial. En ese escenario surgen algunas cosas “positivas”, como experimentos “de garage” con biotecnología sin trabas éticas ni legales gubernamentales, que logran avances impensados.

Finalmente el cuarto escenario, “Smart scramble”, es un escenario de un mundo muy deprimido económicamente, sin liderazgo mundial, con algunos crecimientos locales y comunitarios, que no logra el avance mundial tecnológico deseado, aunque presenta menos autoritarismo.

Es muy claro que estas catástrofes que se invocan, sobre todo en los primeros tres escenarios, cumplen todas la función de “resetear” el actual sistema, para hacer viables las transformaciones tecnológicas disruptivas previstas de antemano por los cultores de la Cuarta Revolución Industrial.

Un ataque global de hackers, una guerra mundial o una nueva pandemia, sirven de excusa para cambiar completamente la infraestructura mundial hacia el dinero electrónico y la automatización de la producción, con sus correspondientes autoridades globales de control.

Más que “previsiones”, parecen catástrofes de diseño impulsadas por los mismos que quieren aprovecharse de esos cambios, y que van decidiendo cuál escenario es más conveniente según se desarrollan los acontecimientos.

De todas las realizaciones tecnológicas de ciencia ficción propuestas en estos escenarios, la más realizable inmediatamente, y en la que la élite financiera está poniendo más empeño, es el reemplazo del dinero por monedas digitales (CBDC), controladas por una autoridad financiera mundial. Esa es la base que permitiría construir la infraestructura tecnológica, que eventualmente podría expandirse hacia alguno de los escenarios imaginados.

Dicho sea de paso, posiblemente sea este proyecto de digitalización en curso el origen de las “fricciones” entre Peter Thiel y la élite financiera. Esto se debe a que el objetivo final, una moneda digital global, donde la banca internacional monitorearía todas las transacciones del mundo, implica que desaparezcan el secreto bancario y los paraísos fiscales, dos cosas a las cuales el creador de PayPal se aferra especialmente, haciendo en cierta manera de portavoz de los grandes grupos empresariales.

Pero a la vez, este monitoreo global de las transacciones sólo podrá realizarse con la ayuda de IA y sistemas de vigilancia. Por lo tanto, esta pelea es un tanto “de mentiritas”, o más bien, es solamente un forcejeo por quedar mejor posicionado en la lucha de poder. Más que una visión radicalmente diferente sobre el mundo futuro, como exagera Peter Thiel cuando habla del Gobierno Mundial de la banca como el Anticristo. En realidad, colabora con ellos, por las buenas o por las malas.

La próxima mega-crisis financiera.

Debemos mencionar, finalmente, una posible catástrofe mundial cercana menos espectacular y hollywoodense que la guerra mundial o la invasión extraterrestre: Una crisis financiera global.

Muchos expertos del mundo financiero ven los signos de que se avecina una enorme crisis financiera, mayor incluso que el crack de 1929. Cada vez hay más masa monetaria en circulación y más burbujas financieras inflándose (sobre todo tecnológicas), y los bancos y grupos de inversión, en lugar de atemperarlas, las alimentan. Pero al mismo tiempo se preparan. Warren Buffet tiene 385.000 millones de dólares en caja en espera de esa crisis, para salir a comprar todo lo que pueda cuando ocurra.  De hecho no será simplemente una burbuja estallando, como ocurrió en el 2008.

David Rogers Webb, ex gestor de fondos de inversión, ya nos alertó en su libro El gran saqueo (The Great Taking), de 2023, que la élite financiera mundial prevé una enorme crisis financiera próxima, y ha dispuesto los medios legales para asegurarse de no perder nada y quedarse con todo cuando llegue el momento.

Webb documenta minuciosamente la manera en que la élite bancaria ha ido subvirtiendo sutilmente la legislación norteamericana primero, y luego la mundial, con el objetivo de hacerse con todos los activos estatales y privados posibles en la próxima crisis financiera, la cual ocurrirá cuando estalle la gran burbuja especulativa que vienen formando hace años. Se trata del final de un superciclo monetario, que ocurre al colapsar la Velocidad del dinero (la cantidad de veces que se gasta una unidad monetaria para comprar bienes y servicios en un período de tiempo).

La Velocidad del Dinero ya colapsó a principios del siglo XX, conduciendo a la Primera Guerra Mundial, la desaparición de varios imperios y la Gran Depresión. Ello llevó a que los grandes bancos, los únicos ganadores del proceso de quiebras bancarias generalizadas, mantuviesen férreamente el control de la impresión de dinero mediante los Bancos Centrales. Ahora el fenómeno se repite desde la crisis financiera de 1997.

Para qué sirve la deuda externa (I) para impedir la autodeterminación de los pueblos

La subversión de la legislación que garantiza los derechos de los propietarios sobre sus depósitos comenzó con la desmaterialización de los activos y su digitalización, proceso cuidadosamente impulsado por William Dentzer Jr., un agente de carrera de la CIA, a quien Nelson Rockefeller nombró superintendente de Bancos del Estado de Nueva York luego del asesinato de Kennedy.

Luego se completó con diversas modificaciones, sobre todo en los últimos veinte años, destinadas a sustituir la propiedad de un valor financiero por nuevos conceptos jurídicos como el “derecho sobre valores”, que envueltos en confusos tecnicismos, vuelven irrelevantes las “protecciones especiales” para que ciertos valores no puedan ser tomados como garantía. Finalmente se revocaron los controles para lograr la movilidad transfronteriza casi instantánea de los activos, sin ningún tipo de cuestionamiento sobre la idoneidad de los destinatarios en caso de bancarrota.

“Esencialmente, todos los valores «propiedad» del público en cuentas de custodia, planes de pensiones y fondos de inversión están ahora gravados como garantía que respalda el complejo de derivados, que es tan grande -un orden de magnitud mayor que toda la economía mundial- que no hay nada suficiente en el mundo para respaldarlo.”

“La ilusión del respaldo colateral se ve facilitada por una cadena de hipotecas y rehipotecas en la que la misma garantía subyacente del cliente es reutilizada muchas veces por una serie de acreedores protegidos. Y son estos acreedores, que entienden este sistema, los que han exigido aún más acceso a los activos de los clientes como garantía.

“Ahora se prevé que en la implosión de «la burbuja de todo», al final del superciclo de expansión de deuda que los mismos bancos de la Reserva Federal han alimentado, las garantías se vean arrastradas a gran escala. Los circuitos para hacer esto están instalados. Se ha establecido la seguridad jurídica de que la garantía puede ser tomada de inmediato y sin orden judicial, por entidades descritas en documentos judiciales como «la clase protegida». Incluso los inversores profesionales sofisticados, a quienes se les aseguró que sus valores estaban «segregados», no estarán protegidos”, afirma Webb.

“Se incluyen todos los activos financieros, todo el dinero depositado en bancos, todas las acciones y bonos y, por tanto, todas las propiedades subyacentes de todas las corporaciones públicas, incluidos todos los inventarios, plantas y equipos, tierras, depósitos minerales, invenciones y propiedad intelectual.”

“Se apropiarán igualmente los bienes muebles e inmuebles de propiedad privada financiados con cualquier monto de deuda, al igual que los activos de empresas de propiedad privada, que hayan sido financiados con deuda. Si se consigue, aunque sea parcialmente, esta será la mayor conquista y subyugación de la historia mundial.”

Según Webb, esa apropiación a gran escala ocurrirá en todo el mundo, pero sin duda será peor en los países que estén menos preparados para ofrecer resistencia. La explosión de la burbuja será seguida de años de deflación.

Webb viene alertando sobre esta catástrofe, más plausible que las amenazas de los transhumanistas, desde hace varios años, pero nadie parece querer escucharlo, aunque nadie ha objetado ningún error en sus demostraciones técnicas. Tal vez sea de esta crisis de la cual nos quieren distraer, invocando otras mucho más improbables que la enmascaren.

La Guerra Mundial como reseteo, y la Patagonia como refugio de la élite global

En un interesante artículo del profesor Luis Alberto Vittor, titulado La Arquitectura del Engaño: Basilea, Davos y la Demolición del Viejo Orden Global. Un Análisis de Riesgos y Geopolítica Prospectiva, publicado el 28 de marzo de este año (menos de un mes antes de la llegada de Peter Thiel a la Argentina), el profesor plantea que el actual conflicto en Oriente Medio ha sido impulsado por la élite financiera de Basilea para facilitar el “reseteo” del sistema financiero mundial.

“Si la crisis sanitaria durante la pandemia representó la fase de validación de protocolos de obediencia civil y estandarización de la identidad digital, el conflicto armado constituye la fase de demolición de activos obsoletos. Esta contienda funciona como un mecanismo de enmascaramiento acústico y visual (ruido estratégico) destinado a ocultar la ejecución final del Gran Reseteo. Mientras el foco de la humanidad se mantiene cautivo en la narrativa de la supervivencia bélica, la tecnocracia financiera extractiva de Basilea y Davos acelera la transición hacia un modelo de soberanía delegada en algoritmos”.

“El petrodólar fue el contrato que permitió a EE. UU. exportar inflación al obligar al mundo a usar dólares para comprar energía. En el actual contexto de guerra, los catalizadores de disrupción geopolítica (Trump y Netanyahu) son los agentes de desestabilización funcional que ejecutan la ruptura del orden establecido generando el caos necesario para el cambio de sistema. (…). La banca de Basilea ha detectado que el dólar, lastrado por una deuda estadounidense de más de 34 billones, ya no puede sostener el peso de la economía global.

“El dólar hoy no se sostiene en oro, sino en la promesa de pago de EE. UU. Pero con una deuda de 34 billones, el mundo ya no cree en la promesa. Para sostener esa deuda, EE. UU. debe pagar intereses altísimos. Esos intereses ya superan el presupuesto de defensa. Es una serpiente que se come su propia cola. (…). Si nadie quiere ya los papeles verdes, la deuda se vuelve impagable. No piensan «pagar» la deuda, piensan licuarla y transferirla”.

“¿Cómo? Al emitir trillones de dólares, EE. UU. diluye el valor de su deuda, pero al mismo tiempo destruye los ahorros de todas las naciones que guardan dólares. Es un impuesto invisible que pagamos todos para limpiar el balance de ellos. Emitir monedas digitales de Banco Central (CBDC) es la jugada maestra de Basilea. Quieren jubilar al dólar físico y pasar a un sistema digital controlado directamente por los bancos centrales. Esto les permite «resetear» el sistema, eliminando deudas viejas bajo nuevas reglas donde ellos tienen el control total del flujo.”

EEUU no desea perder su supremacía mundial basada en el dólar, pero no tiene salida. Basilea le ofrece la salida de licuar su deuda en dinero digital, a cambio de resignar la unipolaridad, pero mantener cierta supremacía. En el Informe Económico Anual 2025/2026 del Banco de Pagos Internacionales (BPI), se detalla específicamente la migración hacia monedas digitales centralizadas como respuesta a la insolvencia del sistema fiduciario actual. Ya se está realizando.

Continúa Vittor: “Al dispararse el precio del crudo y bloquearse el suministro, el dólar pierde su respaldo real (la energía). Basilea utilizaría esta insolvencia inducida para declarar que el sistema de «moneda reserva única» es obsoleto, justificando la transición inmediata a la canasta de monedas digitales (CBDCs) gestionada por sus propios algoritmos. (…) Esto permite a la élite comprar los activos reales (tierras en la Patagonia, gas en Gaza) con la nueva unidad de cuenta digital, mientras el ciudadano común se queda con billetes sin valor.”

“Mientras la opinión pública se concentra en la confrontación bélica en Oriente Medio, estas élites consolidan una estructura de control digital que desplaza la soberanía de los Estados hacia una administración privada de recursos hídricos y territoriales en el Cono Sur. (…) Para «obligar» a un actor con la paciencia estratégica de Irán a entrar en una guerra que no deseaba, los «arietes» (EE. UU. e Israel) han utilizado una técnica de acorralamiento dialéctico y operativo.”

Sin embargo, quienes propiciaron la guerra, se encontraron con la sorpresa de que Irán estaba mucho mejor preparado de lo que habían esperado.

¿El mundo en manos de un loco, o las potencias reacomodándose en un escenario planificado por las elites?

¿El mundo en manos de un loco, o las potencias reacomodándose en un escenario planificado por las elites?

Un análisis sobre las acciones de Donald Trump, las disputas entre las grandes potencias y el reacomodamiento geopolítico mundial en un escenario marcado por conflictos y tensiones internacionales.

“Quienes lo provocaron creyeron que podían gestionar una demolición controlada, subestimando la capacidad de fuego iraní, y ahora se enfrentan con un incendio de quinta alarma que amenaza con reducir todo a cenizas.”

“La consecuencia de esta torpeza estratégica puede modificar el gran reseteo. En lugar de una «migración masiva y ordenada» hacia la nueva arquitectura de Basilea, estamos viendo una huida despavorida y desordenada. China, Rusia, Irán, India y gran parte del Sur Global están creando sistemas paralelos fuera del control de Davos”.

“No es posible migrar a un sistema digital si la infraestructura física que sostiene ese sistema (la energía y los cables) está siendo bombardeada o saboteada. Están destruyendo el hardware mientras intentan instalar un software nuevo. Los planificadores de Davos asumieron que la masa aceptaría el «Gran Reset» por miedo. Pero el hambre y la falta de energía suelen llevar a la rebelión, no a la sumisión.”

“Algunas voces del Realismo Crítico como las de Douglas Macgregor y Alastair Crooke, sus análisis sugieren que Netanyahu empuja a Occidente a un conflicto con Irán que destruye la credibilidad del derecho internacional, dejando un vacío legal que las instituciones globales de Davos llenarán con sus propias reglas de «gobernanza».”

“Cuando las cosas se ponen feas de verdad, los verdaderos dueños del dinero dejan de creer en las «utopías digitales» de Davos y buscan tierra, agua y energía. Por eso la Patagonia y otros refugios del sur aparecen en el radar. Es una retirada hacia lo real.”

La situación en Medio Oriente no escaló como planeaban quienes impulsaron la guerra, ha entrado en una fase más prolongada de intensidad baja, de la cual Trump no sabe cómo salir. Israel y su lobby presionan para escalar el conflicto, amenazando incluso con ataques nucleares tácticos.

Mientras tanto, no muy lejos, los drones ucranianos atacan las refinerías rusas, disparando también el precio del petróleo y los fertilizantes mundiales, mayormente obtenidos de Rusia. Empiezan a sonar tambores de guerra entre Europa y Rusia que nadie parece querer, como nadie quería la guerra en Irán, pero que resuenan insistentemente.

Conclusión.

¿Son sinceros los megamillonarios cuando nos amenazan con todo tipo de catástrofes? Hay varias posibilidades, y todas pueden ser ciertas a diferentes niveles.

Es posible que dentro del “microclima” de Silicon Valley realmente haya gente convencida de las posibilidades superhumanas de la IA y la edición genética, y asustados al no estar muy seguros de a qué están contribuyendo, a pesar de su optimismo. No hay que olvidar que son técnicos, y que fuera de su pericia técnica, pueden realmente tener ideas muy pobres en el plano filosófico. No es su área.

De ahí a que algunos millonarios tecnológicos busquen crear una residencia exclusiva y de paso fortificada, por las dudas de que las cosas se compliquen y las masas vengan a reclamar algo, no hay muchos pasos.

Pero la omnipresencia de ese discurso catastrofista en la “elite planificadora” de Davos, habla más bien de un uso instrumental. El viejo truco de la zanahoria y el palo. Promesas y amenazas para justificar sus propias acciones y agendas. En el caso de la IA, por ejemplo, instalar la idea de una “IA descontrolada”, le va lavando convenientemente las manos a quienes la empiezan a usar, como los militares del Pentágono.

Dentro de este uso instrumental del discurso, también es posible que se estén instalando en la opinión pública futuras catástrofes de diseño. Estas operaciones a gran escala se planean y ejecutan presionando a diversos actores. Por ejemplo la actual guerra en Irán. Pero no son tan graves como la catástrofe que se agita (holocausto nuclear). Se usan para tapar convenientemente otras cuestiones, que hoy podría ser el “reseteo” del sistema financiero y tecnológico mundial antes de una crisis financiera, luego de la cual el poder quedará aún más concentrado en manos de los mismos megamillonarios que digitan por detrás.

Lo que no sabemos en todo caso es hasta dónde es capaz de llegar la psicopatía transhumanista de quienes están ejecutando el “reseteo”, con tal de salirse con la suya. Con esta nota hemos querido contribuir a la radiografía de esa mentalidad tan difícil de entender, pero de cuyos caprichos dependemos más de lo que desearíamos.-

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