Para que sirve la deuda externa (II) las tres guerras de Argentina y de nuevo la deuda

Tras el fracaso de la Guerra de Malvinas, colapsó definitivamente el gobierno militar. Y los gobiernos democráticos que sobrevinieron estuvieron lejos de efectuar una intelección integral de esos cuatro tremendos acontecimientos estrechamente interrelacionados entre sí, que habían sucedido en ese cruento interregno militar de solo siete años: la “guerra sucia”, el conato de guerra con Chile, la reaparición de la deuda externa, y la guerra de Malvinas. En esta nota se explican esos vínculos, que tenían por objeto principal instalar.
Deuda externa, instrumento dominio, dictadura militar, guerra sucia, guerra con Chile, guerra Malvinas

En la primera parte de esta nota, Para qué sirve la deuda externa (I) para impedir la autodeterminación de los pueblos, se expuso la historia de la deuda externa que nació junto con el reconocimiento de nuestra existencia como nación por parte del Reino Unido (RU) en 1824. Y fue el instrumento neocolonial estratégico por parte de esta, para modelar económicamente a las ex colonias de España en Latinoamérica en función de los intereses ingleses.

Tras haber promovido y apoyado la independencia de ellas, y su subdivisión en distintos países especializados, con la ejecución por parte del Gral. José San Martín del “Plan Maitland” de ocupación colonial inglés, que había fracasado previamente con el intento inglés de conquista de Buenos Aires.

Previendo subrepticiamente en nuestro territorio, la existencia de cuatro países, con tres redes ferroviarias de distintas trochas, y la Patagonia sin ferrocarril. Y la existencia de un cuarto poder de intervención moral o “federativo”, según el inglés Willian Locke, en manos de las fuerzas armadas, por si las cosas se descarriaban. Lo que sucedió varias veces.

En ella también se reveló la geoestrategia aplicada por el RU para lograr eso, en estrecha complicidad con EEUU, sellada con la doctrina Monroe. Que le permitió al primero pasar a controlar lo que eran virreinatos españoles en Sudamérica, y al segundo arrasar con el virreinato español en Norteamérica. Concretando esa “alianza especial” su primera operaciónen en tandem, con la ocupación de Malvinas por parte del RU en 1833, tras la destrucción por EEUU de la colonia argentina existente en ella en 1832.

Ver MALVINAS 1: la guerra de 1832 planificada por el Reino Unido y ejecutada por EEUU
Ver MALVINAS 2: el ataque de la USS Lexington de EEUU que  abrió paso a la ocupación británica  

También se describió las sucesivas peripecias que atravesó nuestro país, acompañando las del RU, hasta la debacle de este que comenzó en la Primera Guerra Mundial. En cuya logística no solo Argentina proveyó al RU de alimentos, sino también de petróleo exportado de contrabando a Malvinas. Suministro que resultó decisivo para que el RU se impusiera en la batalla naval de Malvinas de 1914, cuyo resultado habría cambiado el curso de la guerra.

La debacle del RU culminó con la Segunda Guerra Mundial, a partir de la cual pasamos a estar bajo el área de influencia de EEUU. Y tras ella en lugar de deudores pasamos a ser acreedores del RU, quién declaró el default de esa deuda, y finalmente la canjeamos con la compra de los vetustos ferrocarriles ingleses. Con la esperanza que el RU y Europa siguieran comprando nuestra producción de alimentos para humanos.

Lo que no concretó ante la decisión de estos de ser soberanos alimentariamente, lo que sumado a la sequía de 1949/52 llevó al fracaso al peronismo. A partir de allí se hundió Argentina en una situación económica compleja, que no supimos resolver adecuadamente a través de distintos gobiernos dictatoriales y democráticos. Bajo el área de influencia de EEUU, en donde nuestra economía pasó de ser complementaria con el RU, a competitiva con EEUU.

En esas dos guerras la cuestión del petróleo adquirió una enorme importancia, hasta llegar a su culminación con la aparición en 1973 de los petrodólares. La herramienta financiera ideada por EEUU, cuyo cerebro fue Henry Kissinger, que obtuvo administrando el conflicto árabe israelí, tras haber escalado la guerra de Vietnam, y haberse retirado de allí, obteniendo a cambio el control de Egipto, el país líder árabe.

La que estaba destinada no solo para poder poner en explotación fuentes de petróleo no convencionales off shore y en Alaska. Sino para emprender una carrera armamentística contra la URSS sin esfuerzo propio, y reflotar el instrumento de las deudas externas para alinear a los Países No Alineados.

Síntesis parte II

En esta segunda parte de la nota, se exponen las sucesivas y trágicas peripecias que sufrió nuestro país a partir de ese acontecimiento, que abrió un nuevo ciclo inflacionario y endeudador mundial. Comenzando con el regreso del peronismo en 1973, y un nuevo fracaso de este afectado por ese shock petrolero, que culminó con el Rodrigazo. El que además dio origen el bimonetarismo en nuestra sociedad, como actitud de defensa por parte de la clase media, ante esos arteros golpes económicos financieros.

Ese fracaso fue seguido por un nuevo y demencial golpe militar, o cuarto poder “federativo”, que lejos de venir a establecer un nuevo orden como los anteriores, tenía por finalidad secreta según planes externos, llevarnos a nuestra disolución como nación, con la partición en los cuatro países previstos en la geopolítica inglesa. Hundiendose asi Argentina en el “corazón de las tinieblas”, parafrasendo el título de la novela de Joseph Conrad

Tras haber derrotado a la guerrilla, desde mediados de 1976 dicha dictadura, contando con el guiño de Henry Kissinger, se empeñó en una horrorosa “guerra sucia” contra la “subversión cultural”. Que dejó una herida insanable en el tejido social de Argentina, con la multiplicación de los campos de concentración clandestinos y los desaparecidos. Habiéndose perpetrado el 79 % de esas desapariciones entre marzo de 1976 y diciembre de 1978.

A continuación en diciembre de 1978, estuvo a un tris de ejecutar una alucinante invasión militar contra Chile, por el conflicto de Beagle,  impulsada por el fallo adverso de Su Majestad Británica al respecto. A la que también nos empujaba Kissinger en su visita por el Mundial de Fútbol, que a último momento frustró la intervención del Vaticano. De esa manera EEUU y el RU con la disolución de Argentina, pretendían resolver sin esfuerzo propio el conflicto de Malvinas, a los efectos de instalar urgentemente una base de la OTAN en ella, ante la expansión de la URSS en el Atlántico Sur. Y la aparición de los campos de concentración clandestinos, iba a ser el último mazazo moral que iba a facilitar ello, como sucedió con la Alemania nazi.

Ante el fracaso de ese plan, la estrategia de EEUU y el RU fue llevarnos a ocupar Malvinas. Con el objetivo de máxima de arrancarle a la extraviada Junta Militar argentina, el reconocimiento de la autodeterminación de los isleños. Para revertir así el triunfo diplomático que había obtenido Argentina en la ONU, negando la postura del RU que sostenía ese principio de descolonización.

Y el objetivo de mínima de producir un cambio del statu quo de Malvinas mediante la guerra, que permitiera instalar velozmente la Fortaleza Malvinas con la base área de Mount Pleasant al servicio de la OTAN. Para apoyar estos planes, en los que nuevamente estuvo involucrado Kissinger, quien visitó Buenos Aires a fines de 1981, como red de seguridad para que eventualmente Argentina no terminara escapándose del área de influencia de EEUU, previamente se concretó un acelerado endeudamiento externo fraudulento.

Mediante la quiebra de mas de un centenar de bancos y financieras, la tablita de Martínez de Hoz, la garantía de los depósitos, y la fuga de las divisas ingresadas mediante deuda externa, de manera similar a lo qué sucedido en 1824, pero en un escala enormemente superior. De esta manera apareció entre 1979 y 1982 antes de la guerra de Malvinas, una deuda externa impagable, al no haber dejado ninguna contrapartida en nuestro país, que entró en default apenas finalizó ella. Además de una notable acentuación del bimonetarismo en nuestra economía y en la mente de los argentinos.

Y paralelamente, convertido el petróleo en divisa de divisas, se perpetró un notable vaciamiento, físico y financiero de YPF, mediante su “privatización periférica” y endeudamiento externo. Además del hurto de sus combustibles, que generó el escándalo denominada “naftas adulteradas” que sobrevoló a todo lo largo de la guerra de Malvinas. A lo que se sumó el abastecimiento de combustible de contrabando a la flota británica, a través de la empresa Astra, la misma que desde principios de siglo desde Comodoro Rivadavía, abastecía la estación de petroléo de Malvinas.

Tras el fracaso de la Guerra de Malvinas, colapsó definitivamente el gobierno militar. Y los gobiernos democráticos que sobrevinieron estuvieron lejos de efectuar una intelección integral de esos cuatro tremendos acontecimientos, estrechamente intervinculados entre sí, que habían sucedido en ese cruento interregno militar de solo siete años: la “guerra sucia”, el conato de guerra con Chile, la reaparición de la deuda externa, y la guerra de Malvinas.

La vuelta de Perón

El peronismo liderado desde Madrid por Juan Perón, logró volver a gobernar a Argentina, haciendo una peligrosa ensalada entre la burocracia sindical y la “juventud maravillosa” del Partido Auténtico y Montoneros. La qué al llegar al poder bajo el mandato de Héctor Cámpora en 1973, se tornó inmanejable, y provocó la caída de este, y la llegada al poder nuevamente del mismo Perón, y tras su muerte, de su esposa Isabel Perón.

Mientras tanto la guerrilla prosiguió con la violencia armada, con la pretensión incluso de establecer una zona liberada en Tucumán, no obstante tratarse de un gobierno elegido democráticamente. Así la violencia reinante no solo fue producto de la insurrección de las guerrillas contra el gobierno y su represión, sino internamente dentro del mismo peronismo con la aparición de las Tres A, como para que el caos fuera profundo.

Que era evidentemente fomentada desde el exterior por parte del RU. A la luz de los contrabandos de armas que protagonizaron el cónsul inglés y el rompehielos HMS Endurance apostado en Malvinas; el descubierto en un vuelo de British Caledonian; y otro posterior. Desencadenándose premonitoriamente después a principios de 1976, el incidente entre el ARA “Almirante Storni” y el buque inglés de investigación oceanográfica RRS “Shackleton” destinado a Malvinas, que navegaba en aguas argentinas.

En cuanto al Plan Gelbard conque inició su mandato en mayo de 1973, confeccionado por el ministro de Economía José Ver Gelbard, se puede decir que nació muerto. Al producirse pocos meses después el shock de los petrodólares, que cambiaron el orden económico mundial, acompañado de una aguda inflación.

En consecuencia las dificultades económicas y de balanza de pagos de Argentina se potenciaron, siendo el petróleo un insumo que Argentina aun importaba en parte. Razón por la cual muerto Perón, que se había opuesto a ingresar al FMI, en 1975 se firmaron dos acuerdos con este, para financiar el aumento del precio de petróleo y fluctuación de las exportaciones.

Todo esto llevó al fracaso económico del peronismo, que llegó a su cumbre con el estallido hiperinflacionario del denominado Rodrigazo, en honor del ministro de Economía Celestino Rodrigo. Con el cual, basado en la aspiración de desalentar un anunciado nuevo golpe militar, creyendo que lo que se preparaba era un golpe clásico, el peronismo trató de hacer un ajuste ortodoxo, con una devaluación y ajuste de tarifas de servicios públicos superiores al 100 %.

Poniendo como viceministro de Economía a Ricardo Mansueto Zinn. Un representante del establishment, que se había desempeñado durante la dictadura militar, y volvió a hacerlo con la que se instauró seguidamente. Cuyas políticas fueron rechazadas de plano por las bases peronistas, desatándose así un proceso hiperinflacionario que duró años.  Siendo este un hito fundacional, a partir del cual la clase media argentina comenzó a huir del peso, para refugiar sus ahorros en el dólar como moneda de atesoramiento estéril. Y su mentalización en dólares.

En ese marco se incubó un nuevo golpe de estado por parte del poder moral “federativo” militar, que menos de tres años antes se habían ido escupidos por las calles tras abandonar el poder, y tenían hambre de revancha. El cual además del Rodrigazo, tuvo otros dos contribuyentes principales. Uno fueron los grandes medios, que proclamaban a trocha y mochi respecto la corrupción del gobierno. Siendo este desde siempre un ingrediente indispensable para poder concretarlos.

El otro gran contribuyente fue el accionar de la guerrilla, con sus ataques a cuarteles, potenciados con el supuesto pago de rescates por cientos de millones de dólares por parte de empresarios, como los del gerente de ESSO Víctor Samuelson, o el de los hermanos Born. Creando este trágico clima de violencia y muertes, una gran zozobra a la sociedad, además de la crisis económica y la corrupción.

Estos tres ingredientes, clásicos para un golpe según Curzio Malaparte, hizo que el “poder federativo” supuestamente moral, pudiera dar un nuevo golpe de estado en marzo de 1976, 34 meses después de finalizado el anterior. A la par que metódicamente habían infiltrado a las fuerzas guerilleras, empleando para ello la doctrina francesa, de secuestro, tortura, muerte, y desaparición.

Como para qué una vez llegado al poder, desactivar enteramente ese contribuyente violento para el golpe, con solo apretar un botón. El que ya antes del golpe de estado había recibido un golpe mortal, con el fracasado y sangriento asalto al cuartel de Monte Chingolo, que se convirtió en una emboscada al estar disimuladamente el Ejército a la espera del mismo.

La guerra con Chile sin deudas

Pero en esta ocasión el golpe del poder “federativo”, llamado “Proceso de Reconstrucción Nacional”, no tenía precisamente por misión cambiar o reconstruir a Argentina, sino llevarla literalmente a su destrucción. Hacia “el corazón de las tinieblas” conforme el título y contenido de la novela de Joseph Conrad, referida a la colonización y devastación del Congo por parte del rey belga Leopoldo II. Al haber llegado a las cupulas militares, mediante la selección por vía de la obsecuencia, los elementos más ineptos, no solo militarmente, sino moralmente, y humanamente.

Una de las primeras cosas hizo el Gobierno de Gral. Rafael Videla, fue devolver las estaciones de servicio a Shell y ESSO e indemnizar a estas firmas, que habían sido nacionalizadas por el gobierno de Isabel Perón. Y además firmó en 1976/77 un par nuevos acuerdos con el FMI, pero luego el chorro se cortó ante la prohibición dispuesta por el presidente de EEUU James Carter, de otorgar nuevos préstamos a Argentina, por la violación a los Derechos Humanos.

Motivada porque tras la inmediata derrota de la guerrilla tras asumir el poder, a mediados de 1976 se descubrió el reciclaje de los dineros del secuestro de los hermanos Born por parte de Montoneros, a través del Banco Comercial del Plata propiedad de David Graiver. Un ex funcionario durante la dictadura del Gral Lanusse, que tenía como asociado a un pariente del flamante ministro de Economía Joe Martínez de Hoz.

Con ramificaciones en el diario La Opinión de Jacobo Timerman, y Papel Prensa, la fábrica de papel de diarios que pasó a propiedad de los diarios La Nacion, Clarín, y La Razón. Quienes pasaron así a desempeñarse como cómplices del autodenominado Proceso de Reconstrucción Nacional, pero para cuyos mentores externos el proceso estaba destinado a la destrucción nacional.

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Ver La GRIETA y la Lokademia Nacional de Periodismo argentina única en el mundo

Como inusitada derivación de ello, alentados por Kissinger, que les dijo a las autoridades argentinas: “lo que tiene que hacer háganlo rápido”, comenzó nuevamente a aplicarse salvajemente la doctrina francesa. Pero no contra la subversión armada, sino contra la denominada “subversión cultural”, que comprendía no solamente a quienes hubiesen simpatizado con ella, sino a todo aquel que disintiera contra el gobierno golpista.

De esta manera se multiplicaron anárquicamente, con la libre iniciativa de distintas fuerzas de seguridad, y la participación de psicópatas que existen en toda sociedad, los campos de concentración de prisioneros clandestinos, cuyas barbaridades inhumanas quedaron plasmadas en el posterior informe de la CONADEP.

Abriendo una herida irreparable en el tejido social, que aun continua, y no tuvo parangón con otros regímenes represores de la región. Pudiéndose observar en el siguiente gráfico, qué gracias al guiño de Kissinger, el grueso de las desapariciones forzadas de personas, se produjo entre marzo de 1976, en forma notablemente creciente, hasta diciembre de 1978, con aumento de casi seis veces respecto el periodo anterior.

Deuda externa, instrumento dominio, dictadura militar, guerra sucia, guerra con Chile, guerra Malvinas

Y a un ritmo que nada tenía que ver con las desapariciones mensuales previas, salvo las 200 desapariciones registradas en diciembre de 1985 en coincidencia con el desastroso ataque al cuartel de Monte Chingolo. Totalizando durante la dictadura militar el 83 % de la totalidad de las 8.632 desapariciones registradas entre 1970 y 1983, que cayeron a niveles mínimos mensuales a partir del año 1979.

A la par a mediados de 1977, se produjo el fallo de Su Majestad Británica sobre el Beagle que sacudió al gobierno militar y los golpistas “federativos”. Y mientras el gobierno de Videla trataba de lograr enmendar diplomáticamente los alcances del falló, los represores más salvajes e inhumanos del régimen, como los generales Benjamin Menéndez y Guillermo Suarez Mason, preconizaban y planificaban una solución militar.

Consistente demencialmente en la ocupación del sur chileno, y el bombardeo de sus grandes ciudades. A la par que sigilosamente Chile liderado por el represor Augusto Pinochet, se armaba con los últimos desarrollos misilísticos. Mientras que Argentina multiplicaba sus divergencias con sus países vecinos, Paraguay, Brasil, y Uruguay, por las cuestiones de las represas en el Alto Paraná y las relacionadas con el Rio de la Plata.

Seguidamente a mediados de 1978, durante el Mundial de Futbol realizado en nuestro país, fue el mismo Kissinger el que visitó Buenos Aires. Y empujando a la guerra a Videla y la Junta Militar,  disertó en el CARI (Consejo Argentino Relaciones Internacionales) diciendo que “el temor a la guerra es un chantaje”. Y a la par otros visitantes distinguidos, generales británicos e israelíes, adoctrinaban a los nuestros respecto “los derechos de sangre y batalla”.

También el dictador boliviano, Gral. Hugo Banzer Suarez, que acababa de dejar la presidencia de su país, apareció brevemente como embajador en nuestro país, empujándonos a la guerra. Quien poco después fue denunciado ante la justicia boliviana, por tener una alianza secreta con el dictador de Chile, el Gral. Augusto Pinochet, con el nombre de Plan Alpaca. Bolivia supuestamente era clave en el plan militar argentino, y su giró a favor de Chile habría deparado una sorpresa estratégica para Argentina, al quedar rodeada por todos sus adversarios.

Ver Conflicto con Chile 2: la estrategia secreta de Pinochet en el amago de guerra de 1978 provocado por el Reino Unido

Bajo esa presión anglo estadounidense y regional, en diciembre de ese año Argentina estuvo a un tris de invadir demencialmente a Chile, hecho que fue impedido por la intervención del Papa polaco Juan Pablo II, quien recientemente había sido elegido en el Vaticano. Y por el presidente pacifista de EEUU Carter, que había llegado al gobierno para paliar la derrota militar de Vietnam, el precio pagado para la creación de los petrodólares, y no pertenecía al Deep State (Estado Profundo) de EEUU.

Quienes así impidieron que la región meridional de Latinoamérica fuera arrasada por una guerra demencial. En la que Argentina hubiese enfrentado en solitario a sus vecinos unidos, y como agresor hubiese quedado sola y aislada ante el mundo, como le sucedió pocos años después al Irak de Sadam Husein.

El resultado de ello hubiese sido el “break up”, la partición de Argentina que el mismo Kissinger había anunciado en alguno de sus escritos, en los cuatro países previstos por la geopolítica británica con sus redes ferroviarias. Posibilitada también por la aparición del horror de los campos de concentración clandestinos, y los consecuentes juicios a lo Nuremberg, como sucedió con Alemania. Lo que también explica porque Argentina no se endeudó sustancialmente en esos años, como lo hicieron otros países, dada la dificultad de a quien atribuirle la deuda de un país que dejó de existir.

De esa manera, sin esfuerzo propio, en base la vieja receta romana que los ingleses perfeccionaron, consistente en “hacer chocar un bárbaro contra otro”, el RU habría diluido el conflicto por Malvinas, quedándose con sus riquezas ictícolas e hidrocarburífera. Y posibilitado la instalación de una base aérea de la OTAN en ella, para contrarrestar la expansión de la Unión Soviética en el Atlántico Sur con base en los países africanos, y controlar además el Paso de Drake hacia el Pacífico.

No existiendo alternativas a Malvinas con ese objeto en el Atlántico Sur, por las características montañosas de las otras islas existentes en él. Y así como el dominio de los mares fue el sustento del imperio inglés, el imperio de EEUU se sustenta esencialmente en el dominio del aire.

La guerra de Malvinas y de nuevo la deuda

Fracasada esa jugada anglo estadounidense, a partir de 1979 se puso en marcha su alternativa. Consistente, tras un cambio de las cupulas militares, con la aparición del Gral. Leopoldo Galtieri primero como Comandante en Jefe del Ejercito y luego presidente de la Nación, en llevar al gobierno militar argentino, no a invadir Chile, sino las islas Malvinas. A los fines de cambiar por vía de hecho el statu quo de la región, que había quedado consolidado a favor de Argentina con la Resolución de la ONU 2065, del año 1965.

La que dispuso que como no se trataba de un caso colonial típico, al tratarse de una población implantada por el RU, solo debía tenerse en cuenta los “intereses” de los isleños. O sea su compensación económica en caso de trasladarse la soberanía a Argentina, y no sus “deseos”. Encomiando a las partes que llegaran a un acuerdo al respecto.

El cual se hizo imposible ante la puesta en explotación de los yacimientos de petróleo off shore en el Mar del Norte, existiendo versiones que en el entorno a Malvinas habría nueve veces más. Sumado a ello la necesidad cada vez más acuciante, de dotar en el área una base de la OTAN, que era imposible de erigir con el statu quo previo. La que tras la guerra fue construida velozmente, con la excusa de defender las islas ante una presunta nueva agresión argentina.

Ver MALVINAS 1982: la guerra planificada por EEUU y la OTAN y ejecutada por el Reino Unido

En la jugada estuvo nuevamente implicado Kissinger, quien visitó Buenos Aires a fines de 1981, y entre sus muchas entrevistas, tuvo una larga y recoleta plática con Nicanor Costa Méndez, quien poco después pasó a desempeñarse como canciller durante la guerra de Malvinas.

Ver Kissinger: Cómo evitar otra guerra mundial y su vínculo con Malvinas 

El factor esencial de ella, en la que Costa Méndez como diplomático desempeñó un rol esencial, fue inficionar en la cúpula militar, que era posible movilizar la diplomacia, con una toma simbólica e incruenta de las islas Malvinas. Con la cual se podría lograr la entrega de la soberanía por el parte del RU, a cambio de concesiones petrolíferas a favor de sus compañías. A cuyos efectos el gobierno militar sancionó una nueva ley de hidrocarburos.

Ver Candidata Inés Weinberg de Roca (II): su esposo fue uno de los artífices de la derrota diplomática y militar de Malvinas

Acorde con la convicción boba del integrante de la Junta Militar, almirante Jorge Anaya, quien se había desempeñado como agregado militar en Londres, que “lo único que lo importaba a los ingleses era el petróleo”. Estando ese resultado asegurado, con la supuesta “alianza estratégica” existente entre Argentina y EEUU, por su participación contra la insurgencia en El Salvador, y a favor de la insurgencia en Nicaragua donde gobernaba el sandinismo.

Ver MALVINAS: cómo EEUU embocó a Galtieri y emboscó a Argentina

El objetivo de máxima de ese plan, era revocar la Resolución 2065, haciendo que la Junta Militar reconociera los “deseos”, o sea la autodeterminación de los isleños. Y el de mínima establecer uno nuevo statu quo en la región, que permitiera erigir la “Fortaleza Malvinas”, al servicio subrepticio de la OTAN.

El refrán dice que estafado, hasta último momento cree ser el estafador. Y de esa forma la Junta Militar pretendía dotar de nuevos bríos a un gobierno de facto en su ocaso, absolutamente no confiable respecto la racionalidad de sus decisiones, tal como se pudo ver. Por eso a la jugada anglo estadounidense se le adicionó una red de seguridad: una nueva deuda externa impagable.

Ver MALVINAS: 41 años de entrega sin entender lo que realmente pasó en 1982

Ella se concretó aceleradamente, de forma similar a la del Banco de Descuento con la Baring Brothers, solo qué de una forma masiva, con la confluencia de cuatro contribuyentes. Un crac bancario, que tumbó más de un centenar de bancos y financieras, que habían proliferado como hongos con la nueva ley de Entidades Financieras redactada por Martínez de Hoz; la reducción de los encajes remunerados de la Cuenta de Regulación Monetaria dispuesta por el BCRA, que se cobraban con una simple declaración jurada; la garantía irrestricta de los depósitos.

Y la famosa “tablita” de Martínez de Hoz, que prefijaba la cotización de dólar a un precio absurdamente bajo, en un contexto de enorme inflación. Cuya vigencia desde 1979 se anunció a fines de 1978, días después de fracasar el conato de guerra con Chile, como si existiera un Plan B a ese demencial y tenebroso disparate.

Ese bajo valor del dólar, hizo que los argentinos se pasearan por el mundo, con el famoso “deme dos”, ante lo barato que le parecían las cosas. Y muchos hablaban de ”palos verdes” y regresaban de sus viajes al exterior, con una parva de equipos y equipajes, como si tal cosa fuera lo mas natural del mundo.

De esa manera, con bancos y financieras que venían de falsificar depósitos y créditos para lucrar con las compensaciones de la Cuenta de Regulación Monetaria, la reducción a un mínimo de estas compensaciones, las llevó a una situación de estrés, que permitía que un grupo advenedizo tomara su control, y las lanzara a su intervención y/o liquidación por parte del BCRA.

Quien pagaba los depósitos como buenos, cuyos montos se dirigían a la compra de los dólares regalados por el BCRA, obtenido con endeudamiento con bancos extranjeros privados encabezados por el Chase y Citibank. Y a cambio se quedaba con carteras de créditos fantasmas, de acreedores inexistentes o incobrables. A su vez esos dólares volvían a reciclarse como prestamos externos, con los famosos back to back, para hacer el mismo proceso, razón por la cual el BCRA emitió una enorme cantidad de pesos, que esterilizaba rifando los dólares.

De esa manera la deuda externa pública pasó de 8 mil millones en 1978, a 29 mil millones en el año 1982. Y la privada que luego se estatizó, de 4 a 15 mil millones, echando las bases para esto el presidente del BCRA que asumió tras la derrota de Malvinas, Domingo Cavallo, quién implementó las “tasas reguladas” que posibilitaron la licuación de las deudas privadas. O sea que la deuda externa aumentó casi seis veces en un corto periodo de cuatro años, por un monto que resultaba impagable, porque no había dejado nada a cambio en el país.

Deuda externa, instrumento dominio, dictadura militar, guerra sucia, guerra con Chile, guerra Malvinas
Historia de la deuda externa Noemí Brenta

Por eso junto con México, otro país de importancia estratégica para EEUU, Argentina entró en default de la deuda externa, inmediatamente después de la derrota militar en Malvinas, que hizo colapsar a ese demencial gobierno militar. Al mismo tiempo que la premier del RU Margaret Thatcher, nos consolaba diciendo que ella nos iba a traer la democracia.

Mientras que la pobreza, que era de un 6 % antes del Rodrigazo, a fines de 1983 se había triplicado, llegando a un 19 % de la población. Y por su parte como otra muestra del enorme derrumbe economico que se precipitó a partir de ese evento y a lo largo de la dictadura militar, el Peso Ley 18.188 creado solo trece años atrás desapareció, sustituido a principios de 1983 por el Peso Argentino, que le quitó otros cuatro ceros a la moneda nacional.

El petróleo, la guerra, y la política

Como si se tratara de un revival de antaño, la misma compañía Astra que a principios de ese siglo abastecía de contrabando a la base de petroléo de Malvinas, posibilitando el triunfo inglés en la estratégica batalla naval de Malvinas del 1914, se encargó de suministrar a través de sus buques Astramar, alquilados a tiempo completo a la Shell, los combustibles para la flota inglesa. Provenientes de su destilería Astrasur ubicada en Comodoro Rivadavia, que poco después del final de la guerra se incendió, como para no dejar rastros de ese contrabando a traición.

En tal sentido, habiéndose convertido con los petrodólares el petróleo en divisa de divisas, la vinculación de los intereses de los barones del petróleo con las cúpulas militares, que se inició con el golpe de Uriburu del ‘30, y se fortaleció con el golpe de Onganía del ‘66, llegó a su máxima expresión con el golpe de Videla del ’76.

Al punto de llevar adelante la privatización periférica de YPF, cediéndole a los barones del petróleo encabezados por Astra, Bridas, y Pérez Companc, las áreas petroleras que había descubierto y desarrollado YPF. Quienes a cambio de nada las ponían en producción, y vendían el petróleo a YPF a precios cercanos al internacional.

Conflicto con Chile, Reino Unido, EEUU
Cartel petrolero 1982, vinculaciones a través de UTE (Unión Transitoria Empresas)

Y ese vaciamiento físico de YPF, fue rematado por el represor y líder de la guerra contra Chile Gral. Suárez Mason al frente de ella, con su endeudamiento externo y vaciamiento financiero. Y el hurto de sus combustibles, para supuestamente financiar las “guerras sucias” libradas aquí y en el exterior. Generando luego el escándalo denominado “naftas adulteradas”, que como una sombra negra sobrevoló a lo largo del gobierno del Gral. Leopoldo Galtieri y de la guerra de Malvinas.

Tras el advenimiento de la democracia, Suárez Mason se refugió en EEUU, como si hubiese prestado distinguidos servicios a dicha potencia. Y solo fue extraditado de allí cuando se avisoraba en el horizonte los indultos que impartió el presidente Carlos Menem, tras llegar al poder.

Con las sucesivas devaluaciones el precio establecidos en esos contratos con YPF se deterioró en términos internacionales, lo que llevó a que tras la derrota de Malvinas los barones del petróleo demandaran una renegociación de esos contratos, contando para ello con la complicidad del secretario de Energía Alieto Guadagni, y del eterno ministro de Economía de los golpes militares, José María Dagnino Pastore. Quienes junto con Mario Brodersohn, eran propietarios de la cueva Financiera Macro, donde laburaba Jorge Brito. Quien luego la adquirió, y con el tiempo y el apoyo subrepticio del Citibank y desde el BCRA, pasó a ser de la nada uno de los bancos más importantes del país.

Esa renegociación de los contratos petroleros encontró serios reparos en el convulsionado frente militar, que venía de la amarga derrota de Malvinas. Que el último presidente de facto, Reynaldo Bignone sorteó, con la aprobación de los nuevos contratos, pero ad referéndum del futuro gobierno democrático.

Bignone había sido empleado del grupo Bridas – Bulgheroni, representante de los intereses Rockefeller en Argentina, y luego fue condenado a varias cadenas perpetuas por crímenes de lesa humanidad. Y a su vez esos contratos establecieron un curioso puente entre esa salvaje dictadura y sus tremendos desastres, y el gobierno democrático radical que vino después, como se verá en una próxima nota.-

Próximamente: “Para que sirve la deuda externa (III): la democracia renga, las re-vueltas de la deuda, y la reversión de la debacle argentina”

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