Como si fuera el acontecimiento que toda la humanidad estaba esperando ansiosa, Israel anunció que el cuerpo del policía israelí Ran Gvili fue hallado en el Cementerio Al-Batsh en el norte de Gaza, el lunes 26 de enero. Después de remover en forma dantesca 700 cuerpos de palestinos de sus tumbas, y revisar otros 250, según informó el medio israelí Iton Gadol.
Medio qué de paso, negó los rumores de que Israel sabía desde tiempo atrás que estaba allí, y por ende no se trataba de una jugada del premier israelí Netanyahu, para mantener en forma indefinida la fase 1 de la tregua convenida, y evitar la fase 2. Para seguir sometiendo a los gazaties al hambre y la necesidad extrema, al impedir la llegada de la ayuda externa en la cantidad prometida, hasta que no apareciera el ultimo rehén vivo o muerto capturado por Hamas.
Quien a su vez parece obsedido para controlar la comisión que debe investigar el inexplicable ataque de Hamas del 7/10, para que su verdad nunca salga a la luz. Que fue la llave primordial, no solo para tratar de aniquilar a Hamas en Gaza; sino también a Hezbollah en el Líbano; a Al Assad en Siria; y atacar junto con EEUU a los huties en Yemen, y a Irán cuya faena aún no han concluido.
PALESTINA: No hay nada sorprendente en la operación de Hamas, la huida hacia delante de Netanyahu
Inmediatamente después, tras rezar devotamente una oración religiosa, Netanyahu declaró: «Prometimos, y yo prometí, traer a todos de vuelta. Los trajimos a todos, hasta el último cautivo». Y por su parte su firme aliado al punto de hasta parecer un subordinado, el presidente de EEUU Donald Trump posteó en su red Truth Social: “Acaban de recuperar el último cuerpo de un rehén en Gaza. ¡Así, regresaron los 20 rehenes vivos y todos los muertos! ¡Un trabajo increíble! Muchos pensaban que era algo imposible. ¡Felicitaciones a mi gran equipo de campeones!”.
Por su parte su a su vez subordinado, el presidente de Argentina Javier Milei, presto a imitarlo en todo lo que haga por aberrante que sea, para asegurar que siga siendo su prestamista de última instancia, no dijo nada al respecto. Quizás agotado por la defensa de la “civilización judeo cristiana”, que un par de días después concretó en el Museo del Holocausto con motivo del Dia de la Shoa.
El lado “B” de la noticia
Pero ese ese es lado “A” de la noticia, que también cubrieron con el mismo sentido los corifeos de los grandes medios. Ocultando el lado “B” de ella, que fue el bárbaro procedimiento con el cual Israel logro identificar a Ran Givil en el Cementerio Al-Batsh, arrasando con 700 tumbas de palestinos, como si fueran de animales no humanos, dejando: “cadáveres esparcidos, huesos, bolsas tiradas… estaban arrasando tumbas, tirando los restos como si no fueran nada”.
Tal como expresan las sendas nota publicadas por el medio árabe ALJAZEERA que seguidamente Stripetasedelpoder.com reproduce. En donde se afirma que “la santidad de la vida y la muerte de un bando se mantiene a expensas absolutas de la del otro”. Y también señala “la historia de Israel de profanar cementerios”.
Es actitud de no considerar seres humanos a integrantes de otras razas, resulta precisamente típica de la “civilización judeo cristiana” que Milei exalta. Como fue el caso de la Conquista de América con los pueblos que la habitaban. Y evidentemente hoy se repite en el Medio Oriente, y también en los grandes medios de comunicación occidentales. Con un Israel que sueña con un Gran Israel del Jordán al Mediterráneo, como dijo Netanyahu. Y en búsqueda de ese objetivo, se ha plantado como el hegemón regional, y se ha dedicado a guerrear, desestabilizar, y sumir en el atraso a sus vecinos.
Como lo hizo con los palestinos, sumidos desde hace 60 años en un apartheid a la vista de todos igual al de Sudáfrica. Con El Líbano, al que invadió reiteradas veces, aprovechando su tripe división entre maronitas, sunitas, y chiitas. Con Siria, a la que ha despojado de los Altos del Golán, y donde ahora gobierna el títere de EEUU e Israel, el ex terrorista islámico integrante de Al Queda que estuvo detenido por EEUU, Abu Mohamed al-Golani, nombre con el que reivindicaba la recuperación de los Altos del Golan. Y ahora enteramente olvidado de ello, lo ha cambiado por el de Ahmed Husseín al-Charaa, para ser recibido con todos los honores en la Casa Blanca, tras haberle levantado las sanciones y bloqueo impuestos a Al Assad.
Con Irak, cuyo desarrollo misilístico y nuclear, tras ser bombardeado impunemente por Israel, EEUU lo impidió con la 2da Guerra del Golfo, mediante la añagaza de inducir a Sadan Hussein a invadir Kuwait. Para así castigarlo con todo el peso de la ley internacional, de forma parecida a lo que antes había hecho con la Argentina liderada por Galtieri y Anaya.
El turno de Irán
Hoy le toca el turno a Irán, ante la exigencia desde siempre de Netanyahu -no obstante contar con un arsenal nuclear clandestino facilitado por EEUU- trasmitida ahora por Trump, para qué con una virtual capitulación, destruya su capacidad de enriquecer pacíficamente uranio, que es el derecho con que cuentan todas las naciones, y limite su desarrollo misilístico. Pero ahora, tirada a la basura la careta del derecho internacional, al que a Netanyahu y Trump desprecian, no hay ninguna añagaza de por medio para tratar de justificar ello legalmente.
Salvo usar el sambenito de “terroristas”, sinónimo de lo que en el pasado eran “herejes” o “indios” por parte del cristianismo. Al que se ha prestado la vieja y pusilánime Europa, al atribuirle prestamente esa calificación a la Guardia Revolucionaria iraní, conforme las necesidades ocasionales de Trump y Netanyahu.
Porque en la realidad en la laica Europa u Occidente, la “civilización judeo cristiana” ha desaparecido, y en realidad es solo judeo, bajo la advocación “Israel tiene derecho a defenderse”. Dado que la pasión de Cristo, que supuestamente acaeció en Medio Oriente, cuya negación de su divinidad era pagada con la cárcel y la hoguera, y motivaba el antisemitismo por haberlo crucificado; ha sido sustituida por la pasión del Holocausto, supuestamente sucedido en Europa, en donde cristianos habrían matado seis millones de judíos o posibilitado ello; cuya negación es pagada con la cárcel, la muerte civil, o el exilio. Y en base a ella ahora, igual que antaño con el cristianismo, poco más de un décimo de la humanidad pretende seguir haciendo de las suyas y gobernando al mundo.
Muertos en Gaza: 10.000 palestinos bajo los escombros y un israelí cautivo
Una enorme operación militar para recuperar un solo cuerpo israelí expone una sombría paradoja moral: análisis forenses precisos para el ocupante, y fosas comunes e identidad perdida para los ocupados y bombardeados.

Por Mohamed Mansour – Publicado el 27 de enero de 202627 de enero de 2026
Para recuperar un cuerpo, el ejército israelí movilizó una flota de tanques, drones y lo que los lugareños describieron como “robots explosivos”. Convirtieron un barrio en una “zona de exterminio”, excavaron aproximadamente 200 tumbas palestinas y dejaron cuatro civiles muertos a su paso.
El foco de esta abrumadora fuerza era Ran Gvili, un policía israelí asesinado hace más de dos años, el último cautivo israelí en Gaza después de más de dos años de guerra genocida de Israel en el enclave asediado.
Su exitosa recuperación el lunes fue celebrada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como un triunfo de su compromiso. Pero a pocos metros de donde se extrajeron cuidadosamente los restos de Gvili, persiste una realidad muy diferente y espantosa.
Según el Comité Nacional de Personas Desaparecidas, más de 10.000 palestinos permanecen sepultados bajo los escombros de Gaza, descomponiéndose en silencio, perdidos y sin identidad.
Las familias lloran sin solución la pérdida de sus seres queridos desaparecidos y presuntamente muertos. No hay robots explosivos que les abran el camino, no hay equipos forenses que vuelen para identificarlos, ni ninguna protesta mundial exigiendo su recuperación.
Los medios internacionales no se apresuran a difundir noticias sobre ellos.
La excavación del cementerio de Al-Batsh en el barrio Tuffah de la ciudad de Gaza se ha convertido en un símbolo visceral de un doble rasero letal: un mundo donde un cadáver israelí atrae la atención de un ejército, mientras miles de cuerpos palestinos son tratados como parte de un paisaje diezmado y apocalíptico.

La relatora de la ONU Francesa Albanese dice que en Gaza habría 680 mil muertes y Trump lo confirmó
Una ‘zona de exterminio’ alrededor de las tumbas
Khamis al-Rifi, un periodista en Gaza que informó desde las cercanías de la incursión, detalló la magnitud de la fuerza utilizada para aislar la zona.
“Todo empezó con robots explosivos y ataques aéreos… despejando el camino para los tanques”, declaró al-Rifi a Al Jazeera. Explicó que acercarse al cementerio era imposible, ya que los tanques mantenían un perímetro letal, disparando a todo lo que se movía.
Desde su posición cerca de la «Línea Amarilla», la autoproclamada zona de amortiguación de Israel dentro de Gaza, al-Rifi describió un «muro de fuego» creado por artillería y helicópteros para proteger a las unidades de ingeniería. Dentro de esta zona sellada, testigos y grabaciones de video obtenidas posteriormente revelaron que las fuerzas pasaron dos días removiendo la tierra.
“Excavaron unas 200 tumbas”, dijo al-Rifi. “Sacaron a los mártires y los examinaron uno por uno hasta que encontraron el cuerpo [israelí]”.
La disparidad fue más evidente después del ataque. Los restos de Gvili fueron trasladados por aire para un entierro digno en Israel. Sin embargo, los cuerpos palestinos quedaron a merced de las excavadoras.
“Cuando los ciudadanos acudieron a la zona [tras la retirada], encontraron a los mártires reubicados al azar… cubiertos de arena por las excavadoras”, dijo al-Rifi. “Aún se veían algunos cuerpos en la superficie”.

El cementerio más grande del mundo
Mientras Israel utiliza tecnología satelital y laboratorios de ADN para cerrar el capítulo de su policía desaparecido, a las familias palestinas se les niega incluso la maquinaria básica para excavar.
Alaa al-Din al-Aklouk, portavoz del Comité Nacional para las Personas Desaparecidas, declaró en noviembre pasado que Gaza se ha convertido en “el cementerio más grande del mundo”.
“Estos mártires están enterrados bajo los escombros de sus hogares… sin que se les conserve la última dignidad”, declaró al-Aklouk. Destacó la “injusticia fatal” de una comunidad internacional que movilizó recursos para los cautivos israelíes mientras bloqueaba la entrada de equipo pesado de defensa civil necesario para recuperar a las víctimas palestinas.
Mustafa Barghouti, secretario general de la Iniciativa Nacional Palestina, declaró a Al Jazeera el lunes que, si bien respeta el derecho de toda familia a enterrar a sus muertos, el contraste es innegable. «La falta de igualdad de trato, la falta de respeto a los palestinos como seres humanos iguales, es realmente asombrosa», señaló.
Un costo pagado con sangre
La oscura ironía de esta misión israelí es que causó nuevas víctimas. El martes por la mañana, mientras los residentes se acercaban al cementerio profanado para ver las tumbas de sus seres queridos, el fuego israelí volvió a atacar.
“Cuatro mártires cayeron en la zona esta mañana”, dijo al-Rifi, señalando que uno de ellos, su pariente Youssef al-Rifi, simplemente había ido a inspeccionar la destrucción dejada atrás.
En su afán por cerrar un capítulo doloroso que ha sacudido su psiquis nacional desde octubre de 2023, Israel abrió nuevas tumbas en 2026. La operación sirve como un sombrío microcosmos de toda la guerra: la santidad de la vida y la muerte de un bando se mantiene a expensas absolutas de la del otro.
Ver Características|conflicto entre Israel y Palestina
“Ni siquiera los muertos se salvaron”: la profanación de Gaza por parte de Israel agrava el dolor
La búsqueda israelí de los restos del último cautivo en Gaza profanó al menos 250 tumbas, dejando a las familias devastadas e inciertas sobre el destino de sus seres queridos enterrados.

Por Maram Humaid – Publicado el 29 de enero de 202629 de enero de 2026
Ciudad de Gaza – Fátima Abdullah no puede borrar las dolorosas imágenes del cementerio al-Batsh, que fue excavado y profanado esta semana por el ejército israelí en el barrio de Tuffah, al este de la ciudad de Gaza, mientras el ejército recuperaba el cuerpo del último cautivo.
El cementerio contiene la tumba de su marido, que murió durante la guerra genocida de Israel en Gaza , junto a miles de otras tumbas pertenecientes a familias de todo el territorio devastado.
Ver Vidas en suspenso durante dos años: Esperanza y miedo atrapados tras el cruce de Rafah en Gaza
Ver ¿Encontrarán alguna vez los palestinos a sus seres queridos entre los escombros de Gaza?
Ver El mapa muestra lo que sucedería en Gaza bajo el «plan maestro» de EE.UU.
Fátima, madre de tres hijos, contó a Al Jazeera la tensión insoportable que sintió al saber que las operaciones de búsqueda del ejército israelí se centraban en ese cementerio.
Todos estábamos nerviosos… sabíamos que la operación era en el cementerio de al-Batsh, y todos temíamos que la siguiente tumba fuera la de nuestro ser querido. Me imaginé la maquinaria acercándose a la tumba de mi esposo y dije: «¡No, Dios mío!».
El esposo de Fátima, Mohammad al-Shaarawi, murió en un ataque con drones israelí el 11 de diciembre de 2024. El ataque tuvo como objetivo a él y a un grupo de amigos en Tuffah. En ese momento, Fátima y sus hijos se encontraban desplazados en el sur de Gaza.
“Ni siquiera los muertos se salvaron”, dice Fátima, describiendo una violación de los últimos vestigios de su derecho a llorar y preservar la dignidad. “Cadáveres esparcidos, huesos, bolsas tiradas… estaban arrasando tumbas, tirando los restos como si no fueran nada”.
Durante la búsqueda y recuperación del policía israelí cautivo Ran Gvili , se examinaron alrededor de 250 tumbas en un corto período utilizando maquinaria militar pesada y excavadoras. La operación supuso la exhumación de tumbas antiguas y recientes, la destrucción de numerosas lápidas y una importante alteración del paisaje del cementerio, según imágenes aéreas del lugar.
Solía visitarlo siempre. En vacaciones, en su cumpleaños, con los niños. Lo curioso es que mis hijos no sentían que iban a un lugar triste; sentían que realmente iban a visitar a su padre, dice Fátima.
Después de la evacuación masiva forzada de decenas de miles de personas de Shujayea en la ciudad de Gaza en medio de intensos ataques israelíes en junio de 2024, Fátima ya no pudo llegar al cementerio, rodeado de escombros, restos y maquinaria militar.
El riesgo persistió después de que se declarara el alto el fuego en octubre de 2025 porque el cementerio se encuentra cerca de la llamada “línea amarilla” bajo control militar israelí.
“Nadie sabe qué se llevaron, qué restos fueron devueltos… si es que devolvieron algo”, dice Fátima, esperando que la segunda fase del alto el fuego le permita visitar el cementerio para ver la tumba de su marido.
“Nosotros, el pueblo de Gaza, ni siquiera tuvimos el lujo de hacer un duelo apropiado, y ahora se han llevado las tumbas de nuestros seres queridos después de la muerte”, añade.

La historia de Israel de profanar cementerios
El ejército israelí ha bombardeado, arrasado y profanado tumbas palestinas en Gaza en múltiples ocasiones a lo largo de los años, lo que ha provocado la condena de organizaciones de derechos humanos como una flagrante violación del derecho internacional humanitario.
El Euro-Med Human Rights Monitor documentó que el ejército israelí ha destruido o dañado gravemente aproximadamente 21 de los 60 cementerios de Gaza, exhumando restos, mezclándolos o provocando su pérdida, dejando a miles de familias palestinas con una incertidumbre aplastante sobre el destino de los cuerpos de sus familiares. Entre los ejemplos de destrucción israelí se encuentran:
- Cementerio de Beit Hanoon en el norte de Gaza
- Cementerio de Al-Faluja en Jabalia, norte de Gaza
- Cementerio de Ali Ibn Marwan, Ciudad de Gaza
- Cementerio Sheikh Radwan, ciudad de Gaza
- Cementerio oriental de Al Shuhadaa, ciudad de Gaza
- Cementerio tunecino, Ciudad de Gaza
- Cementerio de la Iglesia de San Porfirio, Ciudad de Gaza
- Cementerio de Khan Younis en el barrio austriaco
El Cementerio de Guerra de Gaza, en Tuffah, que alberga a soldados caídos durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, procedentes del Reino Unido y de varios países de la Commonwealth, ha sufrido daños considerables por los bombardeos israelíes, pero aún no está completamente destruido, según evaluaciones locales. También se han reportado daños en el Cementerio de Guerra de Deir el-Balah.
Además, a principios de este mes, Euro-Med pidió una intervención internacional urgente “para detener los crímenes de destrucción generalizada y allanamiento de tierras que lleva a cabo el ejército israelí en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, hasta que se permita a equipos especializados y el equipamiento necesario recuperar los cuerpos de las víctimas, identificarlos y garantizar su entierro digno”.
Hamás también condenó la exhumación de cientos de tumbas y calificó el acto como “antiético e ilegal, lo que refleja el fracaso del sistema internacional a la hora de exigir cuentas a la ocupación por sus crímenes sin precedentes en los tiempos modernos”.

Enterrado sin despedida
Para Madeline Shuqayleh, la exhumación del cementerio de al-Batsh abrió la herida del lugar donde fueron enterradas su hermana y su sobrina.
El 28 de octubre de 2023, su hermana, Maram, y su hija de cuatro meses, Yumna, murieron en un ataque israelí en el centro de Gaza. La familia no tuvo noticias inmediatas de su muerte, ya que se encontraban desplazadas en Deir el-Balah, mientras que su hermana permaneció en el norte con la familia de su esposo.
Imagina saber que tu hermana fue asesinada y enterrada sin saber cómo, dónde ni qué le pasó. Fue un golpe devastador en todos los sentidos.
Maram y su hija fueron enterradas en el cementerio de al-Batsh. «Tras mucho esfuerzo, encontramos el lugar. Cuando la visitamos, la tumba estaba allí, la lápida intacta… el dolor fue inmenso», añadió. «Pero ahora, hasta este momento, nos han privado… como si la hubieran vuelto a matar».
La familia aún no sabe qué pasó con los cuerpos de Maram y su hija, ni si las tumbas exhumadas fueron restauradas.
La ONU y organizaciones internacionales de derechos humanos han documentado múltiples casos de cuerpos desaparecidos y el deterioro de los lugares de enterramiento después de que los cementerios fueran arrasados o destruidos durante operaciones militares israelíes.
En abril de 2024, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, señaló el descubrimiento de fosas comunes en los hospitales Al-Shifa y Nasser, que contenían cientos de cadáveres, entre ellos de mujeres, ancianos y heridos. Algunos fueron encontrados atados y desnudos, lo que suscitó serias preocupaciones por posibles violaciones graves del derecho internacional humanitario.
‘Mi padre no tiene tumba hoy’
Rola Abu Seedo vivió un dolor aún mayor junto a su familia luego de que el ejército israelí arrasara la tumba de su padre en un cementerio temporal en al-Shifa.
Rola había sido desplazada al sur con su madre y cuatro hermanos, mientras que su padre se negó a irse y permaneció en su casa del norte hasta su muerte.
Su padre permaneció en la ciudad de Gaza bajo un severo bloqueo y un sistema de salud colapsado, sufriendo diabetes, presión arterial alta y un derrame cerebral previo, dependiendo de medicamentos que ya no estaban disponibles.
“En ese momento, había hambruna y faltaban medicamentos”, declaró Rola a Al Jazeera. “El informe médico indicó problemas respiratorios y su estado empeoró”.
El 28 de abril de 2024, su padre falleció, y la familia no se enteró de su fallecimiento inmediatamente. «Las comunicaciones estaban prácticamente interrumpidas; mi padre no podía cargar su teléfono para comunicarse con nosotros».
Un pariente realizó el entierro y preservó la ubicación de la tumba, colocando un marcador simple que envió a la familia, que planeaba trasladarla más tarde a un cementerio oficial una vez que las condiciones se estabilizaran. Pero después de otra gran incursión israelí alrededor de al-Shifa en marzo de 2024, las excavadoras arrasaron el cementerio, sin dejar ninguna lápida.
“Nuestros familiares volvieron a buscar la tumba después de la operación, pero dijeron que no podían localizarla y que el área donde estaba enterrado había sido arrasada”, dijo Rola.
Hace aproximadamente un año, ante la noticia de posibles traslados de tumbas de Al-Shifa a Beit Lahiya, en el norte de Gaza, un comité de autoridades forenses y la Media Luna Roja participaron en operaciones de excavación basadas en testimonios de residentes.
La familia de Rola buscó nuevamente los restos de su padre, pero sin éxito. “Cavaron en el lugar donde estábamos seguros que estaba su tumba… pero no encontraron ningún cuerpo”. Hasta el día de hoy, la familia desconoce el paradero de los restos de su padre.
“Todavía no sabemos si se llevaron los cuerpos, los mezclaron o los trasladaron”, dice. “Mi padre no tiene tumba hoy”. “Es como si no sólo nos privaran de nuestros seres queridos mientras estaban vivos, sino que también nos negaran la despedida después de la muerte”.




