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Cordobesismo: la mileización del matrimonio peronista Schiaretti Vigo que reinó 12 años y la sombra de Kueider

La cordobesista Alejandra Vigo armó junto su socio correntino Carlos “Camau” Espínola el nuevo bloque panmileísta Impulso País. Dio su votó a favor de la precarización laboral, siendo una de los 24 senadores colaboracionistas. En Diputados, su marido y ex gobernador Schairetti directamente se ausentó. De los seis diputados cordobesistas, tres lo imitaron y dos votaron a favor de Milei. El antecedente del colaboracionista Kuieder y la Ley Bases. El rol de Santiago Caputo y las operaciones dentro del Partido.
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“Hoy vivimos estos cambios profundos que necesitan replantearse o replantear medidas para atraer hoy inversiones y planificar la empleabilidad tan necesaria para sacar al país del atraso que se manifiesta en que hoy es mayor el trabajo informal, hay mayor cantidad de argentinos y argentinas en el trabajo informal, con trabajadores en negro, sin cobertura de salud, sin derecho a tener el día de mañana una jubilación.”

“Considero que estas son, entre otras cosas, razones válidas para revisar nuestra legislación laboral que se concentra fundamentalmente en la Ley de Contrato de Trabajo. Por esa razón, quiero adelantar el voto positivo en general de nuestro bloque, a este proyecto de ley, que entendemos dice tener ese objetivo al que hice referencia”.

Con sólo 120 palabras, la senadora nacional cordobesa, Alejandra María Vigo, del entonces bloque colaboracionista Provincias Unidas avaló una vez más con su voto, las políticas de ajuste del gobierno ultraderechista de Javier Milei.

Pese a apoyar en general la ley que avanza contra los derechos de los trabajadores, la senadora cordobesista votó en contra del capítulo del Fondo de Asistencia Laboral (FAL); por el impacto que tendrá en disminución en la coparticipación y los fondos federales, afectando las arcas provinciales.

Luego, en las últimas horas, Vigo pegó un volantazo hacia la extrema derecha y armó la alianza panmileísta Impulso País, que no es otra cosa que el bloque Provincias Unidas ampliado, pero más alineado con la Casa Rosada. Al igual que Vigo, el pase a Impulso País lo dieron sus compañeros de bancada, el correntino Carlos “Camau” Espínola y la chubutense radical Edith Terenzi –juega para el gobernador macrista PRO, Ignacio Torres. Y además se sumaron tres senadores del PRO, el misionero Martín Goerling; la chubutense Andrea Cristina; la pampeana María Victoria Huala; y la tucumana Beatriz Avila, que responde al gobernador Osvaldo Jaldo.

El bloque colaboracionista Impulso País, Beatriz Avila, María Victoria Huala, Edith Terenzi, Martín Goerling, “Camau” Espínola, Andrea Cristina y Alejandra Vigo.

El calificativo de colaboracionista se puede corroborar con solo mirar como votaron en la aprobación de la ley de precarización laboral, los integrantes de ese flamante bloque, tal como está resumido en el siguiente cuadro. En el que se puede apreciar que como siguiendo el mandato de Sí Karina -primero se vota y después se lee- seis de los senadores/as de ese bloque votaron en general y los 26 títulos de esa ley por el Sí. Mientras que Vigo lo hizo en 22 ocasiones. O sea que, en las 189 oportunidades de voto, un 97 % de las veces, en 184 ocasiones apareció el Sí Karina.

Los rostros y nombres de l@s 24 senador@s NO LLA que posibilitaron la sanción de la ley de precarización para bajar el costo laboral

No es la primera vez que Vigo avala a libro cerrado las políticas antipopulares y neoliberales de la Casa Rosada. Y en la sesión de Diputados donde se sancionó la precarización laboral, el marido de la senadora, el recientemente asumido diputado y ex gobernador Juan Schiaretti, pegó el faltazo. De los seis diputados del Partido Cordobés, tres no fueron a la sesión y dos votaron a favor de La Libertad Avanza, sólo uno se opuso a la Reforma Laboral.

En 2023, la candidatura presidencial de Schiaretti, que cosechó 6,73% de los votos válidos en la primera vuelta; taponó la posibilidad de que Sergio Massa se alzara con el triunfo, evitando el balotaje. El candidato oficialista quedó a sólo 3,22 puntos porcentuales para llegar al 40% necesario para triunfar y convertirse en Presidente.

Los 863.161 votos que le faltaron a Massa y el Frente de Todos para ganarle a la alianza de derecha y extrema derecha de Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza; se los llevó el cordobés Schiaretti, que cosechó 1.802.068 votos, pavimentando el camino al ajuste neoliberal y la represión fascista.

La jugada se podría describir como la contraestrategía a la jugada de Massa, de aupar la candidatura de Milei, partiendo a la oposición, para impedir que el macrismo volviera al poder. De esa manera conforme el viejo dicho, Massa “fue por lana y volvió trasquilado”, al facilitar que llegara al poder un macrismo exacerbado.

ALBERDI: Así creamos a Milei. Impulsado por Eurnekian a pedido del kirchnerismo, para apoyar a Massa

Ya en 2024, el bloque de senadores de Unidad Federal, que integraban desde 2023 la cordobesa Vigo, el correntino Carlos “Camau” Espínola y el entrerriano Edgardo Kueider –estos dos llegaron a la Cámara con la boleta del Frente de Todos- se sumó en el Congreso al oficialismo nacional, votando leyes claves como la Ley Bases.

Los colaboracionistas Kueider y Espínola llegaron al Senado con la boleta del Frente de Todos.

El antecedente del pase de los tres peronistas al panoficialismo se dio antes de que la ultraderecha llegara al poder, cuando aún gobernaba Alberto Fernández. El 29 de noviembre de 2023, once días antes de la asunción de Javier Milei: el entrerriano Kueider fue el anfitrión de la reunión donde juntos sus compañeros de bancada Vigo y Espínola, recibieron a la vicepresidenta electa y futura presidenta del Senado Victoria Villarruel.

Los senadores Kueider, Vigo y Espínola, junto a la vicepresidenta Villarruel
Voto a voto, verso a verso

La primera votación del tridente Vigo – Kueider – Espínola avalando al mileísmo fue la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos (Ley 27.742), sancionada en junio de 2024. Con un empate en 36 votos, desempató Victoria Villarruel, presidenta del Senado. La sanción de la Ley Bases incluyó reformas laborales, incentivos fiscales y el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), por eso fue clave y necesario el voto de los tres senadores de Unidad Federal.

RIGI: “Régimen Incentivo Grandes Inversiones”, el estatuto del saqueo de Milei

Luego, El 22 de agosto de 2024, la cordobesa Alejandra Vigo pegó el faltazo cuando la oposición convirtió en ley la recomposición de los haberes jubilatorios. La oposición se abroqueló, desde el PRO hasta el kirchnerismo, y con 60 votos a favor y sólo ocho negativos, se sancionó la ley que recompone en un 8,1% los haberes jubilatorios.

Los ocho senadores que se opusieron a la mejora de las magras jubilaciones fueron la bullrichista cordobesa Carmen Alvarez Rivero y los entonces siete mileístas. Los que no quisieron pecar de oficialistas, pero aún así quedaron en evidencia por faltar a la sesión fueron Vigo; la cristinista rionegrina Silvina García Larraburu, y el radical macrista Maximiliano Abad.

La tercera votación de Kueider – Espínola a favor del gobierno libertario como bloque de Unidad Federal, ocurrió el 13 de septiembre de 2024, se debatió sobre la validez del DNU 656/24 que aumentaba en $ 100.000 millones los fondos reservados para la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) que manejan con puño de acero Karina Milei, secretaria General de la Presidencia y hermana del Presidente y su asesor sin rango, Santiago Caputo. Conocido en el Círculo Rojo, como “El Mago del Kremlin”, tras haber sido bautizado así por el analista Carlos Pagni, en referencia al personaje de la premiada novela de Giuliano da Empoli.

Miércoles 18 de febrero de 2026, Santiago Caputo llega a la Casa Rosada con un custodio y chofer de la SIDE, pese a no tener rango oficial en el Gobierno. Foto publicada por la agencia de noticias NA.

Fue la primera vez en 18 años desde que está vigente la ley, que el Congreso rechazó un DNU con 49 votos opositores contra sólo 11 del oficialismo. Allí confluyeron los 30 senadores de Unión por la Patria, 11 de la UCR; el PRO sumó los de Alfredo De Angeli, Victoria Huala y Guadalupe Tagliaferri; desde Santa Cruz el gobernador peronista disidente Claudio Vidal mandó a sus senadores Natalia Gadano y José María Carambia a votar en contra; también se sumaron el villarruelista formoseño Francisco Paoltroni; la radical chubutense Edith Terenzi –se sumaría días después a Provincias Unidas– y la propia senadora cordobesa Vigo.

El gobierno libertario sólo consiguió 11 votos a favor del DNU presidencial, entre propios y aliados: los seis senadores del mileísmo, dos de los cordobeses bullrichistas Luis Juez y Alvarez Rivero; la tucumana ex macrista Beatriz Avila; y los colaboracionistas “Camau” Espínola y Kueider. Fue la primera vez que la cordobesa Vigo no votó junto al mileísmo, ni sus socios “federales”.

Once días después de esa votación, el 24 de septiembre de ese año, en la previa a la discusión del Presupuesto 2025, el bloque Unidad Federal se transformó en Provincias Unidas, incorporando al salteño Juan Carlos Romero –otro férreo aliado del mileísmo-, la chubutense radical Edith Terenzi, que responde al gobernador macrista Ignacio Torres; y la neuquina Lucila Crexell, que responde al gobernador Rolando Figueroa, un ex dirigente del Movimiento Popular Neuquino (MPN), que rompió con el partido de los hermanos Felipe y Elías Sapag.

Los senadores colaboracionistas Espínola, Terenzi, Romero, Crexell, Kueider y Vigo

El 4 de diciembre de 2024 estalló uno de los primeros escándalos de corrupción del gobierno ultra de Javier Milei: la detención en Paraguay del senador colaboracionista Edgardo Kueider con un botín de más de US$ 200 mil en efectivo. Ocho días después, por una contundente mayoría -61 votos a favor, 5 en contra y 1 abstención- el entrerriano fue expulsado de la Cámara Alta por inhabilidad moral. Vigo votó contra Kueider y Espínola a su favor.

¿Por qué la cordobesa votó contra su socio político entrerriano?. Para desbaratar una operación en su contra urdida desde el propio gobierno de Martín Llaryora como se verá seguidamente.

En julio de 2025, con Kueider detenido en Paraguay, Vigo y Espíndola votaron a la par de la oposición y aprobaron la Ley de Recomposición Jubilatoria del 7,2%, en compensación por la inflación no reconocida desde enero de 2024; que además elevó el bono previsional de $ 70.000 a $ 110.000 (ajustable por movilidad), prorrogó la moratoria previsional y declaró emergencia en discapacidad. El oficialismo de La Libertad Avanza y sus aliados del PRO se retiraron del recinto y la votación quedó 52 votos a favor, 0 en contra y 4 abstenciones.

El proyecto de Recomposición Jubilatoria ya tenía media sanción de Diputados, aprobada un mes antes; por lo que el presidente Milei terminó vetando la ley. Sin embargo, el Congreso insistió y rechazó el veto en septiembre del año pasado, convirtiéndola en ley. La victoria opositora se sintió fuerte en la Casa Rosada. En esa votación, la senadora cordobesa se alineó con el gobernador Martín Llaryora que hacía campaña con el aumento de las jubilaciones provinciales.

En la sanción de la Ley de Emergencia en Discapacidad, aprobada en julio de 2025 junto a la de Movilidad Jubilatoria, los colaboracionistas Vigo y Espínola votaron a favor y contra la propuesta de la Casa Rosada. La cordobesa votó igual que su coterráneo Luis Juez -aliado de Milei, como antes lo fue de Mauricio Macri y antes de Néstor Kirchner-; mientras que la conservadora cordobesa Carmen Alvarez Rivero –pasó por el PRO y se mudó a LLA con Patricia Bullrich– se retiró del recinto durante la votación del paquete de leyes de Jubilación y Discapacidad. Otra vez, por presión social y ante temas caros a la opinión pública, Vigo puso distancia con la Casa Rosada.

El 21 de agosto de 2025, con 58 votos a favor –entre ellos Vigo y Espínola-, 10 en contra y 3 abstenciones, se aprobó la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente. La flamante Ley 27.795 obliga al Poder Ejecutivo a actualizar bimestralmente los gastos de funcionamiento de las universidades nacionales según el IPC (desde la pérdida acumulada en 2024), recomponer los salarios docentes y no docentes (desde diciembre 2023, sin inferior a inflación), convocar paritarias trimestrales y garantizar ajustes que no queden por debajo del IPC. El presidente Milei la vetó, pero el Congreso insistió y rechazó el veto en octubre 2025, convirtiéndola en ley. Allí, Vigo nuevamente se distanció del Gobierno ultra, tras las multitudinarias movilizaciones realizadas en Córdoba.

En esa misma sesión, la senadora cordobesa y su par correntino de Provincias Unidas, volvieron a distanciarse de la Casa Rosada, votando a favor de la Ley de Emergencia Sanitaria de la Salud Pediátrica y de las Residencias Nacionales en Salud (Ley 27.796, conocida como “Ley Garrahan” o emergencia pediátrica). Luis Juez, aliado y operador de Milei en el Congreso y en Córdoba, votó a favor junto a Vigo. La votación fue de 62 votos afirmativos y ocho negativos, entre estos últimos, el de la cordobesa bullrichista Alvarez Rivero, quién lanzó una bravata: “No creo que los niños argentinos tengan derecho a venir al Garrahan a ser curados. Ese derecho yo no lo conozco en ningún lado”.

La iniciativa de defensa del Garrahan abroqueló a los partidos provinciales con los “federales”, además del radicalismo y el cristinismo. Incluso “Camau” Espínola intervino en el debate cuestionando al Poder Ejecutivo, defendiendo la prioridad de la salud infantil, destacando casos de niños correntinos atendidos en el Garrahan. Vigo firmó dictámenes de mayoría en comisiones relacionadas y su bloque respaldó consistentemente la iniciativa.

Cuando Milei vetó la ley en septiembre y regresó al Congreso en octubre de 2025, Vigo y Espínola rechazaron el veto y ratificaron la ley, como parte de la mayoría opositora que incluyó a Provincias Unidas, la UCR, provinciales y sectores del PRO disidente.

En las votaciones contrarias a la Casa Rosada, donde los proyectos del oficialismo tenían impacto en la sociedad, Vigo y su esposo Schiaretti -armador de la liga de gobernadores colaboracionistas- tuvieron en cuenta la necesidad electoral de mostrarse como la avenida del medio entre el gobierno ultra y el cristinismo.

En los resultados electorales del 26 de octubre, Provincias Unidas perdió en todos los distritos donde gobierna, en Córdoba quedó segunda a 13 puntos de LLA; en Santa Fe quedó tercero pese a que gobierna Maximiliano Pullaro; en Jujuy obtuvo solo 19 puntos; mientras que en Chubut también quedó tercero. La coalición armada por Schiaretti a instancias del paseador de perros Guillermo Seita sólo ganó en Corrientes, donde el gobernador es el radical Juan Pablo Valdez.

Pasada la elección de medio término y ante el fracaso electoral de Provincias Unidas, Vigo y Espínola volvieron a jugar en la escudería violeta, como quedó demostrado con la votación a favor de recortar derechos laborales del pasado 12 de febrero, donde la alianza de provinciales, PRO, derecha y la extrema derecha se impuso por 42 votos contra 30.

El huevo de la serpiente

La traición de Vigo, no al peronismo, sino a la sociedad, se inició en 2021 cuando le arrebató la banca al albertista Carlos Caserio y dejó al PJ nacional sin representación en el Senado, sumando su voto a la derecha. Esa arquitectura electoral se inició en enero de 2020 en pleno gobierno de Alberto Fernández, cuando Schiaretti operó para que el conservador Juan Manuel Llamosas lograra su reelección como intendente de Río Cuarto, en un acuerdo cosido a mano con La Cámpora a través del ministro del Interior Eduardo “Wado” de Pedro y la diputada Gabriela Estévez.

Las elecciones municipales previstas para marzo de ese año se pospusieron hasta noviembre por dos cuestiones: la pandemia del Covid 19 que paralizó al mundo; y las encuestas que daban como claro perdedor a Llamosas; de allí la necesidad de dilatar los comicios y de aupar en una sola lista a todos los peronismos cordobeses. Ese domingo 29 de noviembre de 2020, Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete de Ministros, del gobierno de los Fernández -Alberto y Cristina- sentenció: “Cuando el peronismo está unido es invencible”.

Schiaretti aprovechó y jugó con esa sentencia para beneficio propio y desgastar al cristinismo. Desde enero de 2020, hasta las elecciones nacionales de medio término de octubre de 2021, el entonces gobernador y ahora diputado fue jugando a las escondidas con la Casa Rosada. Dando señales difusas de unidad provincial, y la posibilidad de reeditar el modelo de unidad riocuartense donde Hacemos por Córdoba y el Frente de Todos jugaron alineados bajo la escudería cordobesista.

Con los Fernández convencidos de que el cordobesismo jugaría con la boleta nacional del Frente de Todos, “El Gringo” Schiaretti juntó músculo y estiró su definición nacional hasta el vencimiento de los plazos, sabiendo que el kirchnerismo provincial quedaría tercero y sin renovar su valioso escaño en la Cámara Alta.

De esa manera, desde 2021 la derecha consiguió los tres escaños cordobeses para el Senado, fundamentales para desgastar al (des)gobierno de los Fernández. Y apalancar al gobierno ultra después del 10 de diciembre de 2023, principalmente votando a libro cerrado la Ley Bases y la Ley de Reforma Laboral; pilares económicos y financieros del desmantelamiento del aparato productivo nacional.

Fuego amigo

En el programa de streaming “Contame Más” conducido por el concejal peronista, abogado y periodista Diego Casado, emitido el lunes 9 de enero pasado, el senador Luis Juez reveló una conversación mantenida en el Centro Cívico en enero de 2016 con el entonces gobernador Juan Schiaretti, donde queda expuesta la interna soterrada entre el ex mandatario y Martín Llaryora:

“Cuento esto porque no me pueden desmentir; ese día Juan me recibe con Daniel (Juez), yo no había hablado más con ese tipo desde la noche del 2 de septiembre cuando me habían choreado la elección, imagínate, estamos hablando del 8 de enero de 2016, habían pasado un montón de años. Y Juan llorando, te lo digo así en la cámara, porque no soy un mentiroso, Juan… se le caían las lágrimas, lloraba y dice:

‘¿Viste lo que me pasó? Con el vicegobernador’.

-No.

‘¿Cómo que no? El tipo salió a decir que yo me había muerto, que yo estaba muerto. Tuve que hacer con (Ricardo) el “Chauchi” Sosa una prueba, una foto en el pie de la escalera del avión para mostrar que estaba vivo, que había ido a EE.UU. a hacerme un tratamiento, que esto, que aquello…’, pa, pa y empieza a hablar de Llaryora lo peor: ‘Tiene razón José, estos tipos son jodidos, es una generación que no siente el problema, no claro, todo de arriba…’. Yo me fui con esa imagen a Ecuador, a Quito”.

Por el otro lado, una fuente del PJ provincial con llegada al gobernador Llaryora deslizó a stripteasedelpoder.com la sospecha que hay sobre un acercamiento entre Juez y Schiaretti: “Cuando lo vi a Juez hablar bien del “Gringo” el otro día, me di cuenta. Acá están muy preocupados a nivel provincial por lo que se viene en 2027. Lo único que nos salva, es la caída a nivel nacional. La política es muy dinámica”.

Y otra fuente de la Municipalidad de Córdoba confirmó la especie: “Hay un acercamiento entre Juez y Schiaretti o Schiaretti y Juez, hay movimientos en ese sentido hacia 2027”. En el llaryorismo no olvidan que en los ’90 menemistas, Schiaretti y Juez militaban con el súper ministro Domingo Cavallo y que ambos dirigentes miran con desconfianza al actual gobernador.

En las elecciones provinciales del domingo 25 de junio de 2023, en las que Llaryora se impuso a Juez por un puñado de votos –curiosamente la alianza opositora triunfó en el tramo de Legislatura y Tribunal de Cuentas, pero perdió para Gobernador y Vice- el gobernador electo volvió a marcarle la cancha a su antecesor y promotor en el peronismo cordobesista:

“Hay otra etapa nueva; claramente esta fue la elección donde hay una generación que se retira y una generación que ingresa. Por eso ya no están más los 24 años, sino que ahora empezamos de cero”; disparó Llaryora sin miramientos la misma madrugada del lunes 26 de junio de 2023, tras largas horas de espera para confirmar su victoria sobre Luis Juez.

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Esa madrugada, a la 1.30, el senador entrerriano fue detenido junto a su secretaria Iara Guinsel Costa cuando intentaba ingresar desde Brasil a Paraguay por el Puente de la Amistad, con US$ 200 mil, $ 3,9 millones de pesos argentinos y $ 640 mil guaraníes sin declarar. La cifra de US$ 200 mil es la misma que el ex diputado mileísta José Luis Espert admitió haber recibido del presunto narcotraficante Federico “Fred” Machado como financiamiento de campaña.

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Cuando ese mismo miércoles 4 en horas de la siesta llegó a Córdoba la noticia sobre la detención de Kueider, el tránsfuga mileísta de pasado cristinista y socio político de Alejandra Vigo, desde las usinas del llaryorismo se montó una nueva operación para raspar a la senadora y esposa del ex gobernador:

“Hay casos de gente que terminó presa; y ahí le puede complicar su acompañante, porque su acompañante tiene antecedentes de estar vinculada a una causa por lavado de dinero. Eso le puede complicar bastante al senador”, dijo desde Paraguay el periodista Gustavo Recalde de Radio La Unión y Unión TV a través de una comunicación con el canal mileísta La Nación+. Eran las 16.15 de ese tórrido miércoles 4 de diciembre.

Y ahí nomás deslizó la identidad de la acompañante que complicaba al senador contrabandista y lavador: “Ya te voy a decir el nombre de la persona que le acompañaba, teníamos acá el informe de la Policía, una persona argentina, de nacionalidad argentina, Alejandra María Vigo”. Al atardecer, tras la circulación del rumor malintencionado contra la ex primera dama cordobesa, desde el schiarettismo apuntaron los cañones a una interna en el PJ de la Capital, cuyo responsable del montaje ocuparía un alto cargo en el Banco de Córdoba.

La propia senadora desmintió la operación en la red X: “Ante la falsa información que circula en algunos medios y en redes sociales con mala intención y en la que se mencionó mi nombre como la supuesta acompañante del senador Kueider al momento de ser demorado en Paraguay, aclaro que eso es absolutamente falso. Este martes y miércoles me encuentro en Buenos Aires. Puntualmente, durante esta jornada desarrollé actividad en el Senado de la Nación”, precisó Vigo.

Posteo en X de la senadora Vigo, desmintiendo la operación
Vigo es Kueider

Más allá de la operación orquestada y difundida desde las entrañas cordobesistas para ensuciar a la esposa de Schiaretti -¿cómo un periodista paraguayo podría lanzar al aire el nombre de Alejandra María Vigo, si no es porque el dato le llegó desde una usina mediterránea?-; hay/hubo una íntima relación entre Kueider y Vigo y el armado del peronismo por derecha.

El senador de la provincia de Entre Ríos había llegado a su banca por el Frente de Todos, pero en febrero de 2023 con la senadora cordobesa como capitana de una armada Brancaleone armó el bloque Unidad Federal, que en septiembre de 2024 se amplió al bloque Provincias Unidas.

Sí, como lee: la misma marca con la que los gobernadores Martín Llaryora (PJ-Córdoba), Maximiliano Pullaro (UCR-Santa Fe), Carlos Sadir (UCR-Jujuy), Gustavo Valdés (UCR-Corrientes); Ignacio Torres (PRO-Chubut) y Claudio Vidal (PJ disidente-Santa Cruz) jugaron en los comicios nacionales legislativos de medio término del 26 de octubre de 2025 y fracasaron rotundamente. La misma escudería que en este febrero de 2026 fue parte de los 24 senadores que levantaron la mano y sancionaron el proyecto de la precarización laboral antijusticialista.

Alejandra María Vigo jugaba por fuera del peronismo nacional de la triada Cristina Fernández – Alberto Fernández – Sergio Massa, y fue la cabecera de playa para que cuatro senadores del Frente de Todos pegaran el portazo y se sumaran a Unidad Federal. El armado de Guillermo Seita y Héctor Magnetto que ordenó al peronismo de derecha detrás de la figura de la esposa del entonces gobernador cordobés Juan Schiaretti: el entrerriano Edgardo Kueider; el correntino Carlos “Camau” Espínola; el jujeño Guillermo Snopek, y la puntana María Eugenia Catalfamo.

Desde febrero hasta diciembre de 2023, los cinco brancaleones torpedearon cada proyecto del oficialismo. Como ya se detalló antes, en las elecciones presidenciales de octubre de ese año, la candidatura de “El Gringo” Schiaretti cosechó 6,73% de los votos y taponó la posibilidad de que Sergio Massa alcanzara la presidencia en primera vuelta.

El sabotaje schiarettista tuvo su premio, coló a seis funcionarios en el gabinete de Javier Milei: Franco Mogetta en Transporte; Osvaldo Giordano en la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES); Daniel Tillard en la presidencia del Banco Nación; Edgard Pérez en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT); Raúl Bértola en Vialidad Nacional y Luis Giovine como secretario de Infraestructura de la Nación.

Ya con el gobierno ultra apoltronado en la Casa Rosada, el entrerriano Kueider también fue premiado, lo designaron presidente de la influyente Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. A Schiaretti le habían pagado mejor.

Cuando la Casa Rosada trataba de “sumar” voluntades extrapartidarias para aprobar la Ley Bases, el entrerriano Kueider fue protagonista del primer paso necesario para avanzar en esa negociación: el dictamen se consiguió la noche del 29 de mayo de 2024; en medio de un cuarto intermedio de las comisiones y con el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, llegando a negociar cara a cara.

El entrerriano se mostró dialoguista desde el principio del debate en comisiones, pero esperó a última hora para no ser quien le diera al oficialismo la firma final. Cuando Francos consiguió las firmas de la senadora larretista Guadalupe Tagliaferri (PRO porteño) y la de José Carambia (Por Santa Cruz) –responde al gobernador petrolero Claudio Vidal-; Kueider sumó su firma «en disidencia» para el objetivo oficialista.

Cómo Milei y Caputo dibujaron una primavera financiera con la complicidad de Wall Street y la corrupción

Con el senador entrerriano detenido con prisión domiciliaria en Asunción, y con dos causas abiertas -en Paraguay por contrabando de divisas, y en Argentina por corrupción y lavado de activos; a cargo de la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado-; el resto de senadores colaboracionistas votaron sin chistar el ajuste de la extrema derecha, desde la Ley Bases hasta la Reforma Laboral. La duda que sobrevuela en la Cámara Alta es si la detención de Kueider in fraganti, fue una operación del Mago del Kremlin para avisarle al resto, que había 71 carpetas más.

Pituquitos de Recoleta, un chiste cordobés

En la sesión del jueves 19 donde en Diputados se aprobó la precarización laboral y se sepultaron derechos laborales, fue fundamental la jugada del cordobesismo: de los seis diputados propios, tres pegaron el faltazo y otros tres dijeron “presente”. La jugada, orquestada por Guillermo Seita  apuntó una vez más, a las dos puntas. Sin desconocer, que además del tablero nacional, el gobernador y el ex gobernador tienen su propio ajedrez provincial.

Juan Schiaretti juró como diputado el jueves 12 de febrero. El 19, faltó

El flamante diputado Juan Schiaretti, dijo estar en Córdoba y no haber podido viajar a CABA por problemas de transporte debido al paro dominguero de la Confederación General del Trabajo (CGT). Alejandra Torres, su compañera de bancada de Provincias Unidas y esposa del renunciado Giordano en la ANSeS había anunciado que estaba de viaje en España dictando cursos para una ONG. Mientras que el llaryorista Ignacio García Aresca faltó por estar de vacaciones con su familia, según deslizaron desde el Centro Cívico.

La lectura entrelíneas es que con esas tres ausencias el gobernador cordobés salvó la discusión del polémico capítulo del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), porque esos tres votos iban a ser negativos. Su esposa la senadora Vigo votó en contra del FAL.

Luego de que la Casa Rosada finalmente reuniera el quórum gracias a los aliados macristas del PRO, de los radicales colaboracionistas, y de los feudos peronistas del NOA; los cordobesistas Carolina Basualdo, Juan Brügge, y Carlos Gutiérrez bajaron al recinto a participar de la sesión.

Tal como lo hizo Vigo en el Senado, los diputados Gutiérrez y Basualdo apoyaron la ley que retrotrae los derechos laborales a 1910, cuando gobernaba Roque Sáenz Peña. Sólo el democristiano Brügge, tuvo la dignidad de rechazar la ley precarizadora. Basualdo y Brügge alternan fidelidades con Llaryora y Schiaretti; mientras que Gutiérrez es un operador y armador del ex gobernador.

El cordobesismo, de esta manera se alineó nuevamente con la extrema derecha, votó contra los trabajadores formales e informales. Y haciendo un cuidadoso equilibrio entre tirios y troyanos, jugando con votos afirmativos, negativos, y ausencias, como se puede apreciar en el siguiente cuadro, rechazó solo algunos capítulos puntuales: el FAL; la ampliación de las actividades “esenciales” y de “importancia trascendental” -límite al derecho a huelga-; las Bolsas de Trabajo; el fin de la ultraactividad de los convenios y la prevalencia de convenios por empresa por sobre los de actividad; y la derogación de estatutos.

Los rostros y nombres de quienes posibilitaron en Diputados la sanción de la ley de precarización laboral exigida por el FMI

Con las votaciones en el Senado y Diputados a favor del ajuste y la precarización laboral, se confirma que la bravata lanzada por el cordobesismo contra “los pituquitos de Recoleta”, en boca del gobernador Martín Llaryora, era sólo un mal chiste cordobés.-

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