La política del aborto liderada por EEUU por razones de Seguridad Nacional

La política del aborto liderada por EEUU por razones de Seguridad Nacional

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Ante la reacción por parte de algunos lectores por el contenido de una reciente nota de Javier Llorens referida al aborto, STDP y su autor han decidido separar la opinión de la información respecto esa delicada cuestión. Por esa razón seguidamente publicamos la siguiente nota referida al aborto, no como una cuestión feminista, sino como producto de una política crudamente demográfica lanzada desde EEUU para tratar de contener el crecimiento de la población mundial, porque supuestamente atenta contra su “seguridad nacional”. Esta política, tuvo sus hitos principales con el “Informe Rockefeller”, el informe del consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, y la Decisión Presidencial 314, emitida por el presidente de EEUU Gerald Ford, con la firma de su consejero de Seguridad Brent Scowcroft. Por ello, no fue casual que el gobierno haya recibido en marzo pasado a la directora del FMI Christine Lagarde, con el debate abierto respecto al aborto. Y que haya enviado la carta intención al FMI, el mismo día en que los diputados aprobaron el proyecto de ley de despenalización del aborto.

Por Javier Llorens – 19/6/2018

Hay coincidencias significativas, que muestran que la legalización del aborto no es una cuestión femenina, sino una cuestión de política demográfica. Y no de un estado, sino hacia los estados. Como lo pone en evidencia el hecho que a principios de marzo de este año, el presidente Macri anunció la apertura del debate sobre el aborto. A la par de que su equipo discutía la necesidad de recurrir al Banco Mundial y al FMI, y agasajaba a la directora gerente de este último organismo Christine Lagarde, quien a mediados de marzo visitó al país.

Mientras que poco antes, a mediados de febrero, había pasado por el país con motivo de la organización del G20,  la ex funcionaria del Banco Mundial y consultora de la ONU para el empoderamiento de las mujeres Margo Thomas. Quien entre otras cosas advirtió: “Si bien el monitoreo sobre los planes reproductivos y abortistas en el mundo por parte del Banco Mundial son usuales, algunos documentos son sistemáticos al revisar su implementación, especialmente en el Tercer Mundo”.

https://www.cronista.com/economiapolitica/El-acceso-al-aborto-mejora-la-capacidad-de-las-mujeres-de-actuar-en-la-esfera-economica-20180206-0097.html

El cura villero José María Di Paola, conocido como padre Pepe, en su intervención ante las comisiones de la Cámara de Diputados, se encargó de señalar esa coincidencia, afirmando: Aborto es FMI y FMI es aborto. En los escritos de su fundación encontramos los mismos argumentos que hoy encontramos en la Argentina. Aborto es sinónimo de FMI le guste o no al mundo conservador, que no ve con malos ojos que los pobres tengan menos cantidad de hijos o que no los tengan, y también al mundo pseudo progresista, que levanta banderas de presunta libertad sabiendo que este genocidio es inspirado y promovido por el FMI”.

Por su parte los grandes medios que defienden el aborto, trataron de ridiculizar esas afirmaciones, tal como hicieron los editores de Clarín Ricardo Kirschbaum y Ricardo Roa. Como si ignoraran que es EEUU quien tiene la mayor cantidad de votos en el FMI y el Banco Mundial. Y no sea que el amplio rechazo al FMI, cuyas recetas han resultado mortales para Argentina, se extienda hacia aborto inducido que resulta mortal para el nasciturus.

En tal sentido, el FMI y el Banco Mundial se hicieron famosos por las “condicionalidades” que aparecen en los acuerdos que se firman con ellos, en las que seguramente no aparece la palabra aborto. Pero están además la “precondicionalidades”, que son  las medidas previas que exigen sotto voce ambos, para empezar a negociar.

Y esto es lo que evidencia haber cumplido el presidente Macri, al recibir a la directora del FMI Legarde con el debate del aborto instalado en la sociedad. El que a la vez operó como cortina de humo, para disimular las complicaciones financieras que enfrentaba su gobierno. El que fue rematado con la aprobación del proyecto de ley del aborto por parte de los diputados, el mismo día en que el Gobierno envió la Carta Intención al FMI, como si se tratara de un broche de oro de esta.

Otro antecedente de esas “precondicionalidades” aparecieron durante el gobierno kirchnerista en el 2010. Año en el que el Banco Mundial, otro gran impulsor del aborto desde los tiempos de su presidente Robert MacNamara, directivo de la Fundación Rockefeller, otorgó el mayor monto de préstamos a Argentina, por 1.600 millones de dólares. Precedido de otros préstamos por 1.440 millones de dólares en el 2009, y seguido de otros por 1.112 millones el año siguiente 2011. Tal como se puede ver en el siguiente gráfico, totalizando así 4.148 millones en solo tres años.

Imprevistamente en ese año, el gobierno kirchnerista, sin ningún antecedente previo, abrió el debate sobre el matrimonio gay o igualitario, no reproductivo. Lo cual es otra de las recetas recomendadas por los neomalthusianos, que advierten respecto el peligro del crecimiento desmesurado de la población mundial, por la existencia de una tasa de fertilidad femenina superior a dos.

Ley que luego a mediados de año, fue completado con una resolución del ministerio de Salud (nº 11.846) que autorizó la primera guía o protocolo “para la atención integral de los abortos no punibles” previendo para ello abortos quirúrgicos. La que suscitó airadas reacciones por parte de quienes se oponen al aborto, y ante la cual el gobierno de la presidenta Fernández de Kirchner se comportó como si no existiera.

Guía que a su vez fue perfeccionada en el 2015, junto con otra montaña de préstamos otorgados por el Banco Mundial, con el sugestivo título “para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo”, abriendo semánticamente pasó a la legalización del aborto, y previendo para esto la preeminencia del aborto farmacológico. Cuya aparición ha cambiado de raíz la cuestión, al llevar como nunca antes el aborto a la intimidad de los hogares.  

Luego en el año 2012, esa guía quedó sustentada legalmente con un fallo de la Corte Suprema, que en contra de su tradicional postura, se pronunció sobre el aborto no punible en un caso que era abstracto, porque el mismo ya se había concretado. En donde reinterpretó una vieja ley de principios del siglo anterior, que claramente según su gramática tenía un objetivo eugenésico, por lo que autoriza el aborto “cuando el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”.

No solo irónicamente la Corte hizo extensiva esa condición a todas las mujeres, sino que además aprovechó para incluir en su jurisprudencia, el peligro para la salud mental o psíquica de la madre por efecto del embarazo, como otra condición para realizar un aborto no punible. Poniendo así en evidencia una inusitada voluntad del ensanchamiento de la letra de la ley, más allá de que la calidad de ella sea pésima, inadecuada, o contraproducente.

La cual solo se explica por la existencia de un tsunami a favor del aborto, que nada tiene que ver con el feminismo o el derecho de la mujer, o los derechos humanos que se invocan, prescindiendo del carácter también humano del feto. Sino que ha surgido de las entrañas del más crudo turbo capitalismo, con el objeto de lograr de cualquier manera una limitación en el crecimiento de la población, ante la prospectiva de sus planificadores de que él mismo resultará inviable en un planeta de recursos limitados, si la población sigue creciendo.

El profeta del control de la natalidad y el aborto John Rockefeller III

El aborto masivo nació en los países comunistas, imbuidos de su materialismo dialéctico en tiempos en que los anticonceptivos farmacológicos aún no habían aparecido. Pero luego de la aparición de estos, el gran difusor del aborto en Occidente fue EEUU. Y detrás de este gran país, hay un personaje decisivo que fue John Rockefeller (III) hermano de los legendarios Nelson y David. Quien pasó a ser el adalid del aborto, empleando para ello cualquier medio,

Ver Necrología no autorizada de David Rockefeller (I) El magnicidio de los Kennedy y sus móviles

Sintéticamente se puede decir que John Rockefeller desplego una fanática actividad en pos del control de la natalidad y el aborto. En 1952 fundó y financió el Consejo de la Población (Population Council). El que en un primer, momento tuvo una orientación eugenésica, para el mejoramiento de la población. Pero luego se reorientó hacia la planificación familiar -eufemismo con el que entre otros se esconde el aborto- y el desarrollo de anticonceptivos, del que detenta varias patentes.

https://en.wikipedia.org/wiki/Population_Council

Luego en 1966 logró que 30 gobernantes del mundo de distinta laya, desde Lyndon Johnson, presidente de EEUU, hasta Marshal Josip Broz-Tito, presidente de Yugoslavia, pasando por Ferdinand Marcos, presidente de Filipinas, firmaran un texto de su autoría titulado “Declaración sobre la población de los líderes mundiales”. En el que se afirmaba que otro gran problema amenaza al mundo, un problema menos visible pero no menos inmediato. Es el problema de crecimiento poblacional no planificado”.

“El crecimiento de la población obstaculiza seriamente los esfuerzos para elevar los niveles de vida, mejorar la educación, mejorar la salud y saneamiento, para proporcionar mejores viviendas y transporte, para reenviar las actividades culturales y recreativas, e incluso en algunos países, para garantizar alimentos suficientes. En resumen, la aspiración humana, común para los hombres en todas partes, para vivir una vida mejor se está frustrando y poniendo en peligro”.

“Como jefes de gobierno activamente interesados ​​en el problema de la población, compartimos estas convicciones: Creemos que el problema de la población debe ser reconocido como un elemento principal para la planificación en el largo plazo nacional para que los gobiernos alcancen sus objetivos económicos y cumplan las aspiraciones de sus pueblos.”

“Creemos que la gran mayoría de los padres desean tener el conocimiento y los medios para planificar su familias; que la oportunidad de decidir el número y espaciamiento de los niños es un derecho humano básico. Creemos que una paz duradera y significativa dependerá en gran medida de cómo los desafíos del crecimiento de la población se cumplen.”

“Creemos que el objetivo de la planificación familiar es el enriquecimiento de la vida humana, no su restricción; la planificación familiar, al garantizar una mayor oportunidad para cada persona, libera al hombre para alcanzar su dignidad individual y alcanzar su máximo potencial. Reconociendo que la planificación familiar está en los intereses vitales de la nación y la familia, nosotros, los suscriptos, sinceramente esperamos que los líderes de todo el mundo compartan nuestros puntos de vista y se unan a nosotros en este gran desafío para el bienestar y la felicidad de las personas en todas partes.”

Tras esa carta fundacional de la política del control de la natalidad y el aborto, en la que prácticamente se reconoce la imposibilidad del sistema turbocapitalista de suprimir la pobreza en el mundo, y por eso procura suprimir los futuros pobres, en el año 1969 Rockefeller fue designado por el presidente Richard Nixon, para presidir la conocida como “Comisión Rockefeller” (Commission on Population Growth and the American Future – Comisión sobre el crecimiento de la población y el futuro estadounidense). La que emitió su informe en 1972, plantando la base a partir de la cual se diseñó la estrategia anti reproductiva a nivel planetario.

http://www.population-security.org/rockefeller/001_population_growth_and_the_american_future.htm

Entre los aportes de ese informe, se cuenta el concepto del embarazo no deseado como justificación para el aborto. El tríptico antinatalista (esterilización voluntaria, dispositivos contraceptivos, y despenalización del aborto). La equiparación entre la mujer pudiente y la mujer pobre en su derecho a abortar, como acto de justicia social. La “medicalización” del aborto presentándolo como un problema de salud pública. La despenalización del aborto cuando éste sea producto de un acuerdo entre el médico y la madre. La introducción del control de la natalidad en las currículas escolares y universitarias, etc. Bajo el principioético” de que “no deben ser traídos al mundo los hijos no deseados”.

Con esas múltiples herramientas, y en base al objetivo de que EEUU debía bajar el promedio de las familias de tres a dos hijos, la Comisión Rockefeller logró que su población en el 2015 llegara a los 300 millones de habitantes. Y no los 400 millones que hubiese tenido, si según dicho informe se mantenía un promedio de tres hijos, tal como se puede apreciar en el siguiente gráfico extraído del mismo.

La población de los Estados Unidos superó la marca de los 100 millones en 1915 y alcanzó los 200 millones en 1968. Si las familias promedian dos hijos en el futuro, las tasas de crecimiento se reducirán y la población alcanzará los 300 millones en el año 2015. Con la tasa de 3 niños, la población alcanzaría los 300 millones en este siglo y 400 millones en el año 2013.

Tras hacer un recuento de los recursos disponibles en EEUU, en el Capítulo 11 referido a la “Reproducción humana”, la Comisión presidida por Rockefeller se explaya sobre el “Aborto”. Apuntando que según las antiguas leyes inglesas, el aborto estaba permitido hasta que el feto se moviera. Y que luego los diversos estados de EEUU sancionaron leyes en defensa de la vida del feto, coartando así las posibilidades de abortar.

Seguidamente bajo el título “La cuestión moral”, expresa: La Comisión reconoce que el aborto es un tema complejo que requiere un equilibrio reflexivo de valores morales, personales y sociales. A medida que la Comisión avanza hacia una política de población para los Estados Unidos, nuestro principal objetivo es el enriquecimiento de la vida, no su restricción.”

“Compartimos con nuestros conciudadanos una preocupación permanente por la santidad de toda la vida humana. Por lo tanto, apreciamos las decisiones morales involucradas en el aborto, así como la posible insensibilidad a toda la vida humana implícita en la práctica del aborto. Es desde esta perspectiva que hemos abordado tres cuestiones morales relacionadas con el aborto que creemos que son de la mayor importancia”.

“El primer problema se relaciona con el feto, tanto en cuanto a la finalización de la vida potencial como a determinar cuándo comienza realmente esa vida. El segundo se refiere a traer al mundo un niño no deseado, particularmente cuando las perspectivas del niño para una vida digna y de autorrealización son limitadas. Tercero, está la cuestión de la mujer que en su desesperación busca un aborto. Nuestra sociedad se enfrenta a una decisión difícil cuando la mujer cree que su bienestar está amenazado y no ve otra salida sino un aborto ilegal con todos los peligros que conlleva.”

En consecuencia en Conclusiones expresa: “Con la advertencia de que el aborto no debe considerarse un medio principal de control de la fertilidad, la Comisión recomienda que las actuales leyes estatales que restringen el aborto se liberalicen de acuerdo con el estatuto de Nueva York, y el  aborto debe realizarse a petición por médicos debidamente licenciados bajo condiciones médicas seguras.

“Al llevar a cabo esta política, la Comisión recomienda: Que los gobiernos federales, estatales y locales pongan fondos a disposición para apoyar los servicios de aborto en estados con estatutos liberalizados. Que el aborto se incluya específicamente en los beneficios integrales del seguro de salud, tanto públicos como privados.”

http://www.population-security.org/index.html

Resulta en consecuencia notable que “una política de población para los Estados Unidos” derive en una cuestión moral. Que confronta la “santidad de la vida humana”, con la conjetura sobre el comienzo de la vida del feto, el embarazo no deseado, y la desesperación de la mujer que busca abortar, y lo hace de manera quirúrgica en forma clandestina.

Lo cual actualmente ha quedado enteramente desactualizado, con la aparición del aborto farmacológico, que se concreta en la intimidad del hogar, y es el que recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud) y el protocolo del Ministerio de Salud argentino. Lo cual ha hecho que el aborto ha pasado a ser una cuestión alejada de la salud pública, para convertirse en una cuestión moral íntima, por parte de la mujer que decide llevarlo a cabo.

John murió en un accidente automovilístico en 1978, y por eso cesó en su furia anti reproductiva y sus devaneos malthusianos. Pero antes de ello dejó su obra póstuma, consistente en el libro “La segunda revolución norteamericana”, que redactó asistido por una cohorte de notables expertos, muy bien rentados por la Fundación Rockefeller. Con el que se convirtió en el gran profeta e ideólogo secular de estos tiempos posmodernos, al enarbolar en él las banderas que hoy son aceptadas acríticamente por la sociedad, e incluso agitadas por las organizaciones de izquierda.

Como son las privatizaciones, la participación publico privada, el aborto, la identidad de género y no sexual, el sexo como placer y no reproductivo, le disipación de los bríos juveniles con una absoluta liberalidad sexual, la pornografía, etc. Claro que todo esto no con fines de un renacimiento humanista, sino con el pedestre objetivo de limitar el crecimiento demográfico, que atenta contra el turbo capitalismo en un planeta con recursos cada vez más escasos.

Y de control social, con la disipación del libido de las personas de cualquier manera, en especial de la juventud. Tras la amarga experiencia que había soportado cuando unos jóvenes le tiraron huevos al visitar una universidad norteamericana. Y en tal sentido las recetas del profeta John Rockfeller III mostraron se eficacia, dado que nunca más se repitió el mayo francés de 1968, o cosa parecida en Occidente.

Los fallos fraudulentos que autorizaron el aborto en EEUU

Casualmente a principios del año siguiente, 1973, la Corte Suprema de Estados Unidos en un fallo dividido en el caso Roe contra Wade, legalizó el aborto, estableciendo que debe ser libre durante los primeros tres meses del embarazo. En una demanda que había sido presentado por una embarazada, como producto de una violación. Quién años después confesó que había mentido, manipulada por sus abogadas, para obtener la legalidad del aborto en Texas. Algo parecido al fallo de la Corte Suprema argentina del 2012.

https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Roe_contra_Wade

En la misma fecha la Corte de EEUU se pronunció también con un fallo dividido en el caso Doe contra Bolton, planteado contra las restricciones de las leyes del estado de Georgia, para poder acceder a un aborto voluntario. El que era autorizado en ese estado, únicamente en casos de violación, malformación severa del feto, o riesgo mortal para la salud de la madre. Y debía ser autorizado por escrito por tres médicos y un comité especial del hospital correspondiente, y solo a favor de residentes de ese estado.

La Corte derribó todas esas trabas, diciendo que el examen médico debía ser solo de rutina, y también alcanzaba al estado de salud mental o psíquica de la madre. Y que el aborto podía practicarse hasta el momento de viabilidad de vida autónoma del feto, o sea hasta los seis meses o más. Y nuevamente como en el caso anterior, muchos años después en el 2005, la actora confesó que desconocía los alcances de esa demanda, que había presentado su abogada, y que de saberlo no la habría instado, pidiendo en consecuencia su anulación. Lo que fue desechado por la Corte Suprema.

https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Doe_contra_Bolton

Estos fallos evidentemente forzados, ponen en evidencia la estrategia que subyace en la legalización del aborto de cualquier manera, con fines demográficos, impulsados desde una perspectiva turbocapitalista. Que podría resumirse en poner a la sociedad y los hospitales en modo de aborto. Y luego gradualmente con su naturalización en la sociedad, la manga se va ensanchando hasta aceptar cualquier extremo. E incluso ante la facilidad de poder concretarlo, esa naturalización conspira o desplaza el uso de los anticonceptivos, que podrían haberlo evitado.

El famoso “informe Kissinger”

El presidente de EEUU Nixón, proveniente de una familia cuáquera, rechazó frontalmente el “Informe Rockefeller”, diciendo que mal podía malquistarse con su electorado religioso. Pero al año siguiente de esos fallos de la Corte, en agosto de 1974, se vio obligado a renunciar por el escándalo de Watergate.

Siendo reemplazado por Gerald Ford como presidente, quién nombró a Nelson Rockefeller, el hermano de John y del megabanquero David, como vicepresidente a cargo de las relaciones exteriores de EEUU. Y seguidamente a fines de ese año, el consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, que a la vez se desempeñaba como Director del Proyecto de Estudios Especiales de la Rockefeller Brothers Fundation, emitió el Memorando 200/74, conocido también como “Informe Kissinger”.

Dicho informe de ciento y pico de páginas, era una extensión hacia a todo el mundo de las conclusiones del “Informe Rockefeller”, que estaba referido solo a los EEUU. Donde también se hacía un análisis de los recursos mundiales disponibles, y se estableció que el control del crecimiento poblacional, era una estrategia para salvaguardar la seguridad nacional de EEUU y sus intereses internacionales.

“Las consecuencias políticas de los factores de población actuales en los PMA (Países Menos Avanzados) son perjudiciales para la estabilidad interna y la internacional, y las relaciones con los países en cuyo avance EEUU  está interesado, creando así problemas de seguridad política o incluso nacional para los EEUU. En un sentido más amplio, existe un riesgo importante de daños graves a los sistemas económicos, políticos y ecológicos mundiales y, a medida que estos sistemas comiencen fallar, a nuestros valores humanitarios” (la negrita son del original).

En consecuencia aseguraba que era indispensable influir y obtener la colaboración de los PMA: “No existe un enfoque único que “solucione” el problema de la población. Los complejos factores sociales y económicos implicados requieren una estrategia integral con elementos bilaterales y multilaterales. Al mismo tiempo, las acciones y los programas se deben adaptar a países y grupos específicos. Sobre todo, los propios PMA deben desempeñar el papel más importante para lograr el éxito.”

Destacaba que en tal sentido, que era vital el accionar de los organismos multilaterales y ONG: “La coordinación entre los donantes bilaterales y las organizaciones multilaterales es vital para cualquier esfuerzo por moderar el crecimiento de la población. Cada tipo de esfuerzo será necesario para obtener resultados en todo el mundo.”

Y fijaba como objetivo optimo, que la población mundial se estancara en los seis mil millones de personas para mediados de este siglo, y no superara los ocho mil millones: “La política y los programas mundiales en el ámbito de la población deberían incorporar dos objetivos principales: “(a) acciones para acomodar el crecimiento continuo de la población hasta 6 billones a mediados del siglo XXI sin hambrunas masivas o frustración total de las esperanzas de desarrollo; y (b) acciones para mantener el nivel máximo lo más cerca posible de 8 mil millones en lugar de permitir que alcance 10 mil millones, 13 mil millones o más.”

Para ello en forma coincidente con el “Informe Rockefeller”,  pretendía bajar el promedio mundial a solo dos hijos por familia: “Si bien los objetivos específicos en esta área son difíciles de establecer, nuestro objetivo debería ser que el mundo alcance un nivel de fertilidad de reemplazo (en promedio, una familia de dos niños), hacia el año 2000. Esto requerirá que la actual tasa de crecimiento del 2 por ciento baje al 1.7 por ciento en una década y al 1.1 por ciento en 2000.”

Lo cual reportaría tres mil millones de personas menos para el 2050: “Comparado con la proyección media de la ONU, esta meta resultaría en 500 millones de personas menos en 2000 y alrededor de 3 mil millones menos en 2050. El logro de esta meta requerirá programas de población muy intensificados. Una base para desarrollar objetivos nacionales de control del crecimiento de la población para lograr este objetivo mundial figura en el Plan de Acción Mundial de Población”.

Alejado de los pruritos morales del “informe Rockfeller”, “el informe Kissinger” destacaba crudamente que: El aborto es vital para la solución: Si bien las agencias que participan en este estudio no tienen recomendaciones específicas para proponer sobre el aborto, los siguientes temas se consideran importantes y deben considerarse en el contexto de una estrategia de población global … Ciertos hechos sobre el aborto deben ser apreciados:

“Ningún país ha reducido el crecimiento de su población sin recurrir al aborto”. [Página 182] “De hecho, el aborto, legal e ilegal, ahora se ha convertido en el método más difundido de control de fertilidad en uso en el mundo de hoy”. [Página 183]. “Sería imprudente restringir la investigación del aborto por las siguientes razones: 1) La naturaleza persistente y omnipresente del aborto. 2) La falta generalizada de técnicas de aborto seguro” [Página 185]

Para lograr eso enfatizaba que la colaboración de la ONU, el FMI, el Banco Mundial, etc, eran indispensables: “El Plan de Acción Mundial de Población no se aplica a sí mismo y requerirá esfuerzos enérgicos por parte de los países interesados, los organismos de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales para hacerlo efectivo. El liderazgo de EE. UU. Es esencial.”

También resaltaba que era esencial el accionar de los medios de comunicación, como lo puso de relieve recientemente la campaña a favor de la legalización del aborto concretada por los grandes medios, cualquiera sea su factura política. Desde Clarín hasta Página 12, pasando por La Nación.

Quienes ocultaron aspectos esenciales para su debate, como es la aparición del aborto farmacológico, que cambia enteramente la raíz del asunto, alejándolo de la esfera pública. Y la existencia de notables políticas provenientes desde EEUU, que lo impulsan por crudas razones demográficas, que nada tienen que ver con el bienestar femenino:

“Para apoyar tales esfuerzos de planificación familiar y asistencia relacionada con el desarrollo, es necesario aumentar la información pública y de liderazgo en este campo. Recomendamos un mayor énfasis en los medios de comunicación, las nuevas tecnologías de comunicación y otros programas de educación y motivación de la población por parte de la ONU y la USIA. Se debe dar mayor prioridad a estos programas de información en este campo en todo el mundo.”

Y lo mismo afirma en relación con la educación desde temprana edad, lo que explica la notable adhesión por parte de adolescentes, a lo que es no una cuestión de vida, sino de muerte: Nuestro objetivo debe ser asegurar que los países en desarrollo pongan a disposición de todos sus pueblos información, educación y medios de planificación familiar para 1980″. [Página 130] “Solo la atención nominal es actualmente dada a la educación de la población o la educación sexual en las escuelas” [Página 158]

“Recomendación: Que las agencias de los EEUU enfaticen la importancia de la educación de la próxima generación de padres, comenzando en las escuelas primarias, hacia un Ideal familiar de dos hijos: Que la AID (Agencia EEUU para el Desarrollo Internacional) estimule esfuerzos específicos para desarrollar medios para educar a los niños en edad de escuela primaria al ideal de la familia de dos hijos” [Página 159]

Y también establecía otros recaudos para disimular ese accionar: “Debemos cuidarnos de que nuestras actividades no den la apariencia a los PMA de una política de país industrializado dirigida contra los PMA…Para ayudar a otros a asegurar nuestras intenciones, debemos indicar nuestro énfasis en el derecho de individuos y parejas a determinar libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos y de tener información, educación y medios para hacerlo, y nuestro continuo interés en mejorar el bienestar general.”

Pretendiendo además condicionar las políticas demográficas de cada país, inexistentes en el nuestro, a las directivas de EEUU, con la colaboración de los organismos multilaterales: “las naciones en el ejercicio de su soberanía para establecer políticas de población deben tomar en cuenta el bienestar de sus vecinos y el mundo. Para fortalecer el enfoque mundial, los programas de planificación familiar deberían contar con el apoyo de organizaciones multilaterales siempre que puedan proporcionar los medios más eficaces”.

Y finalmente alarmaba: Existe una opinión alternativa según la cual un número cada vez mayor de expertos considera que la situación de la población ya es más grave y menos susceptible de solución mediante medidas voluntarias de lo que generalmente se acepta. Sostiene que, para evitar una escasez de alimentos aún más generalizada y otras catástrofes demográficas de lo que generalmente se anticipa, se requieren medidas aún más fuertes y se deben abordar algunos problemas morales fundamentales y muy difíciles.”

“Estos incluyen, por ejemplo, nuestros propios patrones de consumo, programas obligatorios, control estricto de nuestros recursos alimenticios. En vista de la seriedad de estos temas, la consideración explícita de ellos debería comenzar pronto en el Poder Ejecutivo, el Congreso y la ONU.”

https://pdf.usaid.gov/pdf_docs/Pcaab500.pdf

http://www.population-security.org/11-CH3.html

La Decisión Presidencial de Seguridad Nacional de Gerald Ford – Scowcroft

Seguidamente en el año 1975, el presidente Gerald Ford sucesor del desalojado Nixon, emitió la Decisión Presidencial de Seguridad Nacional 314/75, que inicialmente tuvo carácter confidencial. Y elocuentemente no lleva la firma de Ford, sino del consejero de Seguridad Nacional Brent Scowcroft.

https://www.fordlibrarymuseum.gov/library/document/0310/nsdm314.pdf

Quién luego pasó a desempeñarse como vicepresidente de la consultora de asuntos estratégicos Kissinger Associates. Y posteriormente ocupó nuevamente el cargo de Consejero de Seguridad durante el mandato del presidente George Bush. Periodo en que fue denominado Mr. Behind-the-Scenes (Señor Entre Bastidores) siendo uno de  los artífices de la Primera Guerra del Golfo contra Irak en 1990.

Con esa Decisión Presidencial de Seguridad Nacional, que nada tiene que ver con el feminismo, quedó oficializado el informe de su socio estratega Kissinger como política de la administración gubernamental de EEUU. En la introducción de ella se afirmaba: “el liderazgo de los Estados Unidos es esencial para combatir el crecimiento de la población, implementar el Plan de Acción de Población Mundial, y avanzar en la seguridad de los Estados Unidos y en los intereses del exterior”.

Y recomendaba: “Se debe tener cuidado de que los esfuerzos de nuestro programa AID  no sean tan difusos como para tener un impacto mínimo en aquellos países que contribuyen con el mayor crecimiento de la población, y donde las reducciones en la fertilidad son más necesarias para el progreso económico y social.”

“Se debe hacer hincapié en fomentar la cooperación internacional para reducir el crecimiento de la población siguiendo las recomendaciones del Plan de Acción Mundial de Población. Es importante obtener contribuciones adicionales de otros países desarrollados y recientemente ricos para programas bilaterales y multilaterales. Enfoque básico de los programas de población de los países en desarrollo: se debe alentar a los líderes de los principales países en desarrollo a que apoyen los programas nacionales y multilaterales de asistencia a la población.”

“El objetivo de los Estados Unidos en este campo es trabajar estrechamente con los demás en lugar de tratar de imponer nuestros puntos de vista a los demás. Nuestros esfuerzos deben hacer hincapié en la relación entre el crecimiento demográfico reducido y las ganancias económicas y sociales resultantes para las naciones más pobres. En todos estos esfuerzos, debemos reconocer la dignidad básica del individuo y su derecho a elegir libremente los objetivos familiares y las alternativas de planificación familiar.”

http://www.population-security.org/12-CH4.html

La Decisión Presidencial de Seguridad Nacional de Bill Clinton y Tony Lake

Veinte años después, en 1994, apareció la Decisión Presidencial sobre Seguridad Nacional elaborada por el consejero de Seguridad Nacional del presidente Bill Clinton, William Anthony “Tony Lake”, actual Director Ejecutivo de Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). De la que solo ha trascendido un borrador de ella, desconociéndose si resultó operativa.

En ella se ratifican los conceptos de la anterior Decisión Presidencial de Ford – Scowcroft, dejando en evidencia que se trató de una política que fue implementada a toda máquina, con cuantiosos fondos. Y reconociendo que el crecimiento de la población de los PMA atentaba contra el nivel de vida de los países más desarrollados, que es lo que se pretende preservar.

“El rápido crecimiento de la población mundial es una cuestión urgente y sustancial que amenaza a la estabilidad internacional y al desarrollo sostenible. Esta Directiva de Decisión Presidencial articula objetivos y guía para la implementación de la política de los Estados Unidos sobre el crecimiento de la población.”

“La política se basa en nuestro reconocimiento de los vínculos entre el crecimiento de la población y la seguridad a largo plazo, entre el crecimiento de la población en países en desarrollo, y las altas tasas de consumo en los países desarrollados que afectan el medio ambiente, y entre el liderazgo de los Estados Unidos al abordar problema de la población y el esfuerzo global para promover desarrollo.”

Y transparentaba los notables recursos destinados por EEUU para tratar de controlar la población mundial: “Actualmente, los Estados Unidos brindan asistencia a través de canales multilaterales para mitigar el crecimiento de la población en países en desarrollo. El nivel de compromiso presupuestario de los Estados Unidos para los programas de planificación familiar en el extranjero deberían seguir reflejando su alta prioridad dentro de la asistencia general para el desarrollo esfuerzo. Por lo tanto, su importancia funcional se mantendrá en el presupuesto de asistencia para el desarrollo.”

http://www.population-security.org/06-PPD.html

Por su parte el Banco Mundial, en una publicación efectuado en el 2008, con título “La revolución mundial de la planificación familiar” cuya lectura sería recomendable para los editores de Clarín Kirschbaum y Roa, se encargó de dejar bien claro el esfuerzo realizado en función de tratar de limitar de cualquier manera el crecimiento de la población.

http://documentos.bancomundial.org/curated/es/436391468313777025/pdf/405350PUB0SPAN101OFFICIAL0USE0ONLY1.pdf

Se trata de un libro de más de 500 páginas, donde la palabra aborto se repite más de 230 veces, a razón de una cada dos páginas. Y narra los esfuerzos de dicho banco desde 1975 en adelante, para instaurar la “planificación familiar” -eufemismo que incluye al aborto- en Egipto, Irán, Tunez, Marruecos, Turquía, Chile, Colombia, Guatemala, Jamaica, Corea, Hong Kong, Singapur, Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, India, Bangladesh, Pakistan, Sri Lanka, Nepal, Ghana, y Kenia.

Esos esfuerzos fueron acompañados por una pléyade de ONG pro aborto, que a partir de allí se multiplicaron en todo el mundo. Enarbolando las banderas de la “salud reproductiva” y la “planificación familiar”, con generosos fondos que no se sabe muy bien de donde vienen. O que si se sabe de dónde vienen, como es el caso del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) liderado por Horacio Verbitsky.

ONG que en nombre de los derechos humanos, promueve firmemente el “aborto temprano”, y es apoyada institucionalmente con fondos provenientes de la Fundación Ford del grupo Rockefeller, la OSF (Open Society Foundations) de George Soros, y la inglesa Sigrid Rausing Trust. Organizaciones supuestamente filantrópicas que acompañan la tarea de EEUU de tratar a toda costa de limitar la población mundial.

Esos mismos filántropos financian otras ONG pro aborto, integradas por personas inescrupulosas, de cuestionables antecedentes. Que en esa promoción del aborto asistida por generosos dineros del turbocapitalismo, han visto un “curro” con que lucrar, como sería el caso de “Católicas con Derecho a Decidir” en Argentina.

Ver Marta Alanís, del MTP y Gorriarán Merlo a CDD “Católicas por el Derecho a Decidir” el aborto y la Fundación Ford y otras

Las que se encuentran acompañadas por organizaciones y partidos de izquierda, que ven reflejada en esa movida de EEUU,  las políticas abortistas que se llevaron a cabo en los países socialistas. Y también por la gran prensa, cualquiera sea su orientación. Y así Pagina 12 denomina de “antiderechos” a quienes se oponen a la legalización del aborto, y suprime en sus ediciones toda opinión en contrario.

Por su parte en el otro extremo Clarín hace lo mismo, ridiculizando a los opositores a la legalización como si fueran trogloditas, tal como se puede ver en la siguiente imagen de “El Niño Rodríguez”. Como si ser posmoderno es tener el derecho y la facultad de matar a voluntad a un minúsculo otro, cuando evidentemente esa facultad si sería del tiempo de las cavernas.

Clarín – 8/6/2018

En el año 2015 la ONU anunció que la población mundial había llegado a los 7.300 millones de habitantes. Previendo que alcanzara los 8.500 millones en 2030, y 9.700 millones en 2050. Muy lejos  del objetivo de entre 6.000 millones y un máximo de 8.000 millones para el 2050, fijado en el “informe Kissinger”.

http://www.un.org/es/sections/issues-depth/population/index.html

Razón por la cual es posible colegir que EEUU ha redoblado sus esfuerzos para tratar de aminorar el crecimiento de la población, para lo cual conforme dicho informe, “el aborto es vital”. Lo cual explicaría porque el presidente Macri recibió a la directora gerente del FMI Lagarde, con el debate abierto respecto el proyecto de ley del aborto. Y porque le envió la carta intención para obtener su préstamo, el mismo día en que este fue aprobado por la Cámara de Diputados.-

Ver también: La inhumana violencia del aborto que la humanidad seguramente dejará atrás

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El informe Rockefeller, que fue el numen de