Pérez Companc: de parasitar al Estado con el petróleo y las finanzas a zar de los alimentos (I)

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Según la historia semi-oficial narrada por el periodista de La Nación Luis Majul en su taquillero libro «Los Dueños de la Argentina», en 1946, pleno peronismo, con el dinero de un crédito hipotecario, la familia Pérez Companc fue a Estados Unidos a comprar lápices labiales y medias de nylon que por ese entonces eran furor. Pero volvieron, con cuatro viejas barcazas de desembarco de la Segunda Guerra Mundial de la marina estadounidense, con las cuales fundaron Compañía Naviera Pérez Companc SACFIMFA y comenzaron a dedicarse al transporte de lana de ovina desde la provincia de Santa Cruz.

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Barcaza de desembarco de EE.UU adquirida por la Naviera Pérez Companc

Curiosamente, ese mismo año, Ramón Pérez y su esposa Margarita Companc, mientras comenzaban con su naviera, decidieron adoptar a Jorge Gregorio Bazán, por entonces un casi un adolescente de 12 años. Quien pasó a llamarse Jorge Gregorio Pérez Companc y fue tratado, según Majul, como un “hermano más”, concurriendo al colegio católico La Salle de Buenos Aires, especializado en catequesis y pastoral. Origen, dicen, del ultra catolicismo de “Goyo” Pérez Companc, principal aportante de la iglesia católica Argentina.

Y lo que vino después prácticamente es el guión de una película de Hollywood y el famoso “sueño americano”. En 76 años, gracias supuestamente a la traviesa muñeca y cintura de este hijo adoptado o “no deseado”, como se definiría ahora, entrelazando todo tipo de negocios con el Estado, la familia Pérez Companc, se convirtió, según el último ranking de la revista Forbes, en la N° 1.299 más ricas del mundo. Con un capital de 2.700 millones de dólares. Y la cuarta más rica de Argentina, cuyo  50% de habitantes está en la pobreza. Siendo uno de los dueños del alimento argentino con su empresa Molinos Ríos de la Plata SA, que se negó a un acuerdo de precios con el gobierno.

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Fuente Revista Forbes

El zar del petróleo

Los negocios de “Goyo” con el Estado argentino, de cifras estrafalarias y con gobiernos militares, democráticos, radicales, peronistas, desarrollistas fueron de lo más diversos: petrolero, obra pública, finanzas, comunicaciones, energía nuclear, etc. Siendo estos el verdadero origen de la fortuna que ostenta en Forbes. Cuyo 50%, -1350 millones de dólares-, según dice su testamento ya firmado, el CEO de Pérez Companc donará al Estado para la construcción de escuelas, hospitales, caminos, comedores escolares. Devolviendo así “al César lo que fue del Cesar”.

Estos negocios comenzaron a expandirse unos diez años después de la creación de la Naviera, en 1956, con la “Revolución Fusiladora”, bajo el gobierno de facto del gobierno de Pedro Aramburu, cuando la familia hoy dueña de marcas de alimentos como Granja del Sol, Exquisita, Lucchetti, Matarazzo, Vitina, Cocinero, Blancaflor, Nobleza Gaucha, entre otros, creó en Misiones el Establecimiento Forestal San Jorge. Dedicado al negocio de la madera.

Dos años después, en 1958, bajo el gobierno cuasi democratico del desarrollista Arturo Frondizi, que hablaba del valor estratégico del petróleo y terminó claudicando ante el cártel petrolero de las famosas “Siete Hermanas”, debido al gran éxito de su naviera ovina, según su historia semi-oficial, Goyo Bazan creó Pecom SA (Pérez-Companc). La primera empresa petrolera privada de Argentina.

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Primeros campamentos petroleros de Pérez Companc

Esta nueva compañía, comenzó con trabajos de servicios, y perforación y terminación de pozos petrolíferos y gasíferos. Pero en pocos años, gracias a la cooptación de funcionarios e ingenieros de la petrolera de Mosconi, y una cartelización de los contratistas, terminó quedándose con refinerías, yacimientos, pozos petroleros, gasoductos, hasta acciones bursátiles de YPF, que luego vendió por miles de millones de dólares.

Para ello fue necesario la Ley N° 14.773 sancionada en 1958 por el gobierno del “desarrollista” Arturo Frondizi que permitió, por un lado, la contratación de empresas privadas para los trabajos de “locación de obras y servicios”. Principalmente perforación y terminación de pozos. Y por otro, la perforación y explotación de algunas áreas previamente exploradas por YPF o vírgenes.

Así nacieron los famosos “contratos petroleros de YPF”. Que luego, mediante los decretos  744 y 745 fueron derogados en 1963 por el presidente radical Arturo Illia,  por considerarlos “nulos, de nulidad absoluta, por vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación”.

Aun así, estos contratos  fueron la cabeza de playa por la cual, la petrolera privada encabezadas por Esso de los Rockefeller y la inglesa Shell, junto a las locales Pérez Companc, Astra y Bulgheroni desembarcaron en la codiciada estructura productiva de YPF. Para luego, con el correr de los años, quedarse con gran parte de ella. Sus acciones, refinerías y mejores cuencas. Un saqueo hormiga que terminó con las contratistas reconvertidas en grandes petroleras, y la gran YPF fundida, sobreendeuda y privatizada.

Fue en este negocio donde Goyo Pérez Companc conoció a Oscar  Vicente. Un ex ingeniero mecánico con posgrado en ingeniería de explotación de petróleo, acusado de cobrar coimas por 6 millones de dólares en Brasil en el 2016, quien entre 1966 y 1968 trabajó en el sector de operaciones de perforación, terminación y reparación de pozos de YPF. Compañía que abandonó para ser el CEO de Pecom Energía y mano de derecha de “Goyo” en este y otros big business con el Estado.

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Oscar Vicente, ex Ceo de Pérez Companc cuando trabajaba para YPF

Y su ingreso a la compañía no fue casual. Se dio a fines de los 60, bajo el gobierno de facto del General Juan Carlos Onganía y su ministro de economía Adalbert Krieger Vasena, hijo del “banquero golpista” Suleymán Krieger que había intervenido en el derrocamiento del presidente Hipólito Yrigoyen en 1930,  en lo que fue el primer golpe petrolero de las hermanas  ESSO y SHELL en Argentina y  en el subcontinente del sur.

Por ese entonces, decreto militar mediante, Ongania y Vasena anularon los decretos 745 y 746 de la “Tortuga” Illia, que a su vez había anulado los contratos de Hidrocarburos de Frondizi. Con lo cual, esta ley de los llamados “Contratos Petroleros de YPF”, que permitía el ingreso de las compañías privadas extranjeras y locales para la extracción y producción de crudo, siguió plenamente vigente.

Con ese propósito, Ongania estableció que 1,3 millones de km2 de subsuelo continental y 1 millón de subsuelo marítimo, quedarán bajo control de la Secretaría de Energía encargada de licitar la explotación de los yacimientos y estudiar las ofertas presentadas.

En el caso de Pérez Companc, de la mano de Vicente, sus trabajos comenzaron en Entre Lomas. Uno de los yacimientos más importantes de YPF, que abarca las provincias de Rio Negro y Neuquen. Al que la británica Shell le había echado el ojo en 1960 con los polémicos contratos petroleros de Frondizi. Pero luego quedaron en manos de la familia Pérez Companc y el propio Vicente con el nombre Petrolera Entre Lomas SA hasta el 2016. Demostrando haber sido un más que redituable negocio.

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Luego de este primer desembarco, las relaciones con la petrolera estatal se ampliaron y profundizaron durante la última dictadura militar de 1976. Fue mediante los famosos “contratos periféricos” de YPF. Compañía que estaba a cargo del general represor Carlos Guillermo Suárez Mason, luego condenado por delitos de Lesa humanidad, y por sus servicios prestados estuvo muchos años refugiado en EEUU.

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Carlos Guillermo Suarez Mason y José Alfredo Martínez de Hoz

Estos “contratos periféricos” no fueron otra cosa que los viejos contratos petroleros de Frondizi, de explotación de las áreas periféricas de YPF,  pero ampliado. Su esquema era muy simple: el grueso de la inversión la hacía la petrolera estatal haciendo la exploración y el desarrollo de las áreas, con las perforaciones y poniendo máquinas, personal, y caños. Luego las compañías supuestamente argentinas cartelizadas encabezadas por Pérez Companc, Bridas, y Astra, ponían el cartel, comenzaban a sacar petróleo y se lo vendían a YPF a un precio regulado. El negocio de los pelones.

Ver ¿Qué trae Macri bajo el poncho respecto Malvinas y el petróleo?

Todo este impresionante crecimiento de Pecom Energía, gracias a los gobiernos de facto, lo contó el propio Vicente, ante el periodista Majul en el libro “Los dueños de la Argentina II. Los secretos del verdadero poder”, cuando afirmó: “1958, es cuando la compañía decide entrar en petróleo. Pérez Companc, en ese momento, no facturaba más de 10 millones de dólares. 1967: se triplicó la facturación al entrar en el negocio de perforación de pozos y en la producción, es cuando apareció el contrato Entre Lomas. 1976, 1977,1978: Es la época de la gran privatización de los contratos petroleros, de cuando compramos Sade – General Electric. Nuestra facturación entonces pasaba largamente los 100 millones de dólares. 1981, 82 y 83: Sade estaba en pleno funcionamiento. Y facturamos entre 300 y 400 millones de dólares”.

Por contrapartida comenzaba la debacle de YPF.

Así, bajo la dirección de Vicente, candidato de Sergio Massa para ocupar la presidencia de YPF en el 2015, Pecom se convirtió no solo en la primera petrolera privada de la historia Argentina, sino en la segunda más importante del país. Llegó a tener una producción de 95.000 barriles diarios sobre 24 áreas petroleras, más las destilerías de San Lorenzo, acciones en Refinor,  Transportadoras Gas del Sur, Transener, en la minera Cerro Vanguardia, y decenas de empresas más. Todo gracias al “Estado Bobo” que la larga mano de Goyo  manejaba como un  sumo pontífice.

En cuanto al final de esta aventura de Pérez Conpamc con el petróleo Argentino, fue memorable.  Una muestra cabal de lo que le importa el país. En el 2003 Pecom Energía fue vendida a la petrolera brasileña Petrobras en 3.000 mil millones de dólares. 1.000 millones en efectivo. El saldo a pagar en cuotas.

Esta transacción, que seguramente hizo tiritar en la tumba al general Mosconi, incluyó decenas de empresas y activos. Algunas de ellas estratégicas como Transener. Empresa que tiene la concesión del transporte de energía eléctrica de alta tensión en toda la República Argentina que también pasó a manos de los brasileños.

En esa transacción el ultra católico Goyo quedó envuelto en denuncias de pago coimas por 100 millones de dólares. Según declaró ante la justicia brasileña en el 2016 Néstor Cerveró, ex director de negocios internacionales de Petrobras, donde señaló con nombre y apellido a Goyo Pérez Companc y Vicente.

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Fuente Télam

«En la época del gobierno de Carlos Menem Pérez Companc compró muchos activos y contrajo deudas muy grandes en razón de la crisis de 2001/2002 por lo que sería una oportunidad para Petrobras adquirirla en 2.000 millones de dólares”- dijo Cerveró en su declaración en la causa del Lava Jato. “La adquisición de Pérez Companc rindió una coima de 100 millones de dólares destinada al gobierno de Fernando Henrique Cardoso” que “fue pagada por Gregorio Pérez Companc”. A su vez “los directores de Pérez Companc recibieron comisiones por el negocio de 1 millón de dólares y Vicente obtuvo seis millones por la transacción comercial”, añadió.

En cuanto al yacimiento Entre Lomas, concesionada en los 70 manu militari, casi como un trofeo, Pérez Companc y Vicente, en sociedad con la norteamericana Apco, convertido en concesión con ductos y pozos incluidos, lo siguieron exprimiendo hasta el 2016. Ese año, durante el gobierno de Macri, Petrolera Entre Lomas S.A. fue vendida a Pampa Energía, del ex IRSA Marcelo  Mindlin, cuando éste compró los activos de Petrobras, sin informar monto alguno. Y luego Mindlin, quien también compró la constructora IECSA del ex presidente Macri, se la vendió en el 2018 a Vista Oil, la novata petrolera de Miguel Galuccio, ex director de YPF durante el kirchnerismo. Quien lo primero que hizo tras su arribo fue homenajear al ex CEO de Pérez Companc, Oscar Vicente.

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Miguel Galuccio CEO de Vista Oil

Tras este poco transparente pasamano, actualmente Vista Oil, la ex petrolera de Pérez Companc, es la quinta empresa productora de petróleo convencional y no convencional (extraído con franking) del país. Extrae 34 mil barriles diarios de ambos tipos de petróleo. El grueso desde el yacimiento “Médano de la Mora”. Gracias a lo cual ha logrado según su reporte trimestral, un “lifting cost» o costo de extracción de 12 dólares. Que actualmente vende a un promedio de 45 dólares el convencional, y 55 el no convencional. Obteniendo así una rentabilidad en dólares sobre el costo de producción de casi el 300%. Todo con un recurso natural público.

El zar de las finanzas

Emulando al viejo John Rockefeller, que pasó de la extracción de crudo a la especulación de las finanzas, 10 años después de crear Pecom, en 1968, también bajo el gobierno militar de Onganía, Pérez Companc fundó el Banco Río de la Plata. Al igual que la petrolera, fue el primer banco privado para depósitos y ahorros del país. Hoy Banco Santander Río. Víctima del famoso “Robo del Siglo”.

Este banco, fue llamado así por la ubicación de su primera sede frente al vecino estuario del Río de la Plata en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y por su directorio, entre otros celebrity de las monedas pasaron: “Goyo” Pérez Companc; su hermana carnal Alicia; Alfonso Porrino y Carlos Scarinbolo, luego CEO histórico del Grupo; Amadeo Vazquez, histórico CEO de Telecom hoy en manos del Grupo Clarín; Roque Maccarone, luego presidente del Banco Central de Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo; Cristian Colombo, Jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa durante el gobierno de la Alianza; y Daniel Marx, posteriormente funcionario del gobierno de Menem y la Alianza.

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Fuente Boletín Oficial de la República Argentina

Con la audacia de estos “buenos muchachos”, al igual que la petrolera Pecom, el Banco Río de los Pérez Companc, se convirtió en una de las entidades financieras privadas más importantes del país. Siempre gracias al Estado bobo claro.

Y al igual que la petrolera, en los noventa de Menem fue vendido en 700 millones de dólares, a los banqueros españoles Enrique Cristofani y Ana Botín, del Santander, investigados  luego en el 2001 por la fuga de 27 mil millones de dólares de reservas del Banco Central y estafa a los ahorristas. Todos eran éxitos millonarios para Goyo.

Su conexión con Pérez Companc se dio cuando se privatizó la empresa de electricidad Edenor, que provee de energía al oeste de la Ciudad de Buenos Aires y provincia, hoy propiedad de Mindlin. Empresa donde los actuales dueños de Molinos Río de la Plata, tuvieron también acciones.

Además, con los mismos CEO del Banco Río, y casi con el mismo nombre, entre 1977 y 1983, plena dictadura militar y crisis de Deuda Externa, los Pérez Companc crearon todo un entramado de compañías offshore y sociedades de inversión con grandes banco extranjeros, por donde terminaron canalizando 900 millones de dólares de deuda externa privada, que luego, con los “seguros de cambio” de Domingo Cavallo se la enchufaron al Estado.

La primera offshore se registró con el nombre “Banco Rio Internacional SA”. Fue creada el 12 de agosto de 1977, en Panamá, uno de los principales paraísos fiscales del mundo.  Su número de registro es 16533. Ya está disuelta. Y, como puede verse en la documentación de abajo, su directorio lo integran: “Goyo” Pérez Companc (presidente), Maccarone (vicepresidente) y Vázquez, Porrino, y Lacoste (Directores). O sea, en los papeles, era prácticamente una sucursal en Panamá del banco de los Pérez Companc.

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Fuente: Opencoporates

Pocos meses después, el 12 de agosto de 1978, año en que se jugó el Mundial de Fútbol en Argentina, con un capital de 5 millones de dólares, la naviera de “Goyo” creó su otra offshore en Panamá: “Financiera Rio de la Plata S.A.” Al igual que en “Banco Rio Internacional S.A.” esta offshore, número de  registro 16533 la integraban los banqueros del Banco Rio Pérez Companc, Macarrone, Amadeo Vázquez, Alfonso Porrino, y Alberto Lacoste.

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Fuente: Opencoporates

Al año siguiente, el 30 de noviembre de 1979, gracias al decreto ley militar N° 3.248, firmado por el ex dictador Jorge Rafael Videla y su ministro de economía José “Joe” Martínez de Hoz, el joven banco de los Pérez Companc se asoció al estadounidense Citibank para realizar una “inversión extranjera” sin detallar monto o  característica alguna. Sólo el porcentaje societario, 30% Banco Río y 70% Citibank bajo el nombre “Citicorp y Río Banco de Inversiones S.A.”

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Fuente Boletìn

Y otra vez, “Goyo” tuvo un gran golpe de suerte en medio de esos años de la “plata dulce” y la “Patria Financiera” de Martínez de Hoz. Por entonces, el Citibank era uno de los bancos de inversión más grandes del mundo. Y uno de los principales prestadores de petrodólares en América Latina.

Sus propietarios eran la ultra millonaria familia norteamericana Aldrich – Rockefeller. Estos últimos, los dueños del petróleo mundial. En Argentina, por ese entonces, su presidente era Guillermo Stanley. Padre de quien luego fue ministra de Desarrollo Social de la Nación de Macri, Carolina Stanley.

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Guillermo Stanley, Carolina Stanley, y familiares

Y nuevamente, gracias al Estado ultra-bobo, dos años después, en 1982 tanto el Citibank como su socio local Goyo Pérez Companc, junto a otros grandes bancos y grandes Industriales, como el Grupo Macri, le endosaron al Estado Argentino 23 mil millones de dólares de deuda privada, como deuda externa, gracias a los “seguro de cambio” del cordobés Domingo Cavallo. Por entonces presidente del Banco Central.

Esta fraudulenta operatoria que generó el tercer gran endeudamiento externo del país en su historia, fruto de negocios privados, fue denunciado ante la Justicia Federal, ese mismo año, por el patriota Alejandro Olmos. Causa que, luego de dormir años el “sueño de los justos”,  tuvo un fallo simbólico en el 2000, veinte años después, por parte del juez Jorge Ballesteros. Quien reconoció los delitos pero sobreseyó por prescripción a todos los denunciados y le pasó  la actuaciones al Congreso de la Nación. Que tampoco hizo nada.

“La deuda externa de la nación que, reitero, ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política-económica vulgar y agraviante que puso de rodillas el país a través de los diversos métodos utilizados, que ya fueran explicados a lo largo de esta resolución, y que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados –nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día, todo lo cual, inclusive, se vio reflejado en los valores obtenidos al momento de iniciarse las privatizaciones de las mismas” dice textualmente el fallo simbólico de Ballesteros.

Según el expediente, donde se dejó constancia entre otras cosas que no había listado de los deudores del Banco Central, en esta maniobra clásica de ingreso y fuga de divisas, a través de sus distintas empresas, el grupo Pérez Companc le endosó a todos los argentinos 909 millones de dólares. De los cuales seguramente buena parte de ellos se escurrieron por las offshore

Y al poco tiempo de esa sociedad, el Citibank filial Argentina, encabezado por Stanley, con un auto préstamo de su casa matriz, no solo se convirtió en uno de los principales tomadores de deuda externa, por un monto de 219 millones de dólares. Deuda que después le enchufaron al Estado. Sino que después el Citibank encabezado con Stanley, socio de Goyo, se convirtió en el líder del “steering committee” (comisión directiva) de los bancos acreedores, que desde 1983 impusieron sus políticas a los gobiernos del presidente Raúl Alfonsín y Carlos Ménem, a la fecha para poder pagar la deuda que ellos mismos se autogeneraron.

En esta maniobra fraudulenta, según denunció Olmos en el expediente, el grupo Pérez Companc con sus distintas empresas, le enchufó al Estado exactamente 909 millones de dólares. Montaña de dinero que luego, como dice Ballesteros, pagó todo el pueblo argentino durante años y que seguramente se escurrió por sus offshore panameñas “Financiera Rio de la Plata S.A.” y “Banco Rio Internacional S.A.

Concretamente, el novato Banco Río, nos endosó 520 millones de dólares de deuda privada; la Naviera Pérez Companc, 221 millones; y la constructora SADE-SKANSKA, de la cual se hablará en la segunda nota, 125 millones. Siendo este el verdadero origen de la fortuna del afortunado “Goyo”. Cuya empresa Molinos Río de la Plata, ex Bunge Born, donde hoy se desempeña la ex canciller de Macri, Susana Malcorra, ahora en medio de una pandemia mundial, se niega a congelar el precio de su alimentos por apenas tres meses. ¡Todo un patriota!

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Fallo de Ballesteros del 2000

En cuanto su socio norteamericano, el Citibank, representado por Stanley, nos endosó 213 millones de dólares de deuda privada. Dos millones más que la Naviera Pérez Companc, estando ambos juntos en el listado de la causa Olmos como se puede ver arriba. Con lo cual, a los dos socios del “Citicorp y Río Banco de Inversiones SA” gracias a “bicicleta financiera” de Martínez de Hoz y los “seguro de Cambio” de Cavallo les fue muy, pero muy bien, embolsando ambos unos 1.122 millones de dólares.

Como prueba de todo ello es que, con 909 millones de dólares en la bolsa, con el nombre de “Banco Río de la Plata S.A.”, el 6 de abril de 1983, muy poco después de la guerra de Malvinas, Pérez Companc abrió otra empresa offshore. Ahora en Londres, Inglaterra, el país de la petrolera Shell.

Esta tercera empresa, lleva el número de registro 11844, y aún está activa. Opera como “sucursal de la empresa Argentina”. Es decir, del Banco Río del cual el grupo ya no es dueño. Su domicilio es en la calle ⅔ Philpot Lane, Londres. Y su presidente y propietario, como siempre aparecían Goyo Pérez Companc, su hermana Alicia, y José A Garín.

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Fuente Opencorporates

¿Para qué usaban los dueños de Molinos de la Plata esta offshore de la cual ya no tiene filial en Argentina? ¿Fuga de dinero?¿Ocultar dineros mal habidos?

Lo cierto es que en menos de 35 años, la naviera Pérez Companc, que arrancó con dos viejas barcazas estadounidenses, pasó a ser una mega corporación financiera, petrolera, y obra pública. Con empresas offshore en Panamá e Inglaterra. Esta última una de las plazas financieras más importantes del mundo conocida como “La City”.  Que desde ese día tiene a Goyo como un nuevo “gentleman”.

Próximamente: Pérez Companc, de parasitar la obra publica y las privatizaciones al zar de los alimentos

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Lázaro Llorens
Trabaja como PERIODISTA | Lic. Ciencias de la Comunicación (UNC) Anterior: Revista 23 | Crítica | Umbrales | Estudió Periodismo en Universidad Nacional de Córdoba | Anteriores: Universidad Nacional de Córdoba y Saúl A. Taborda | Vive en Ciudad de Córdoba | Fecha de Nacimiento 31 de Octubre de 1973
Artículos: 109

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