Disputa de acero entre Techint y Schiaretti.

El desembarco del acero chino es el motivo de la pelea entre la siderúrgica Techint y el gobierno de Córdoba por la obra de los gasoductos troncales.

Paolo Rocca, presidente de Techint, que perdió la licitación, ahora se opone a que la obra la realicen constructoras chinas, con caños y financiamiento chino. El gobierno de Córdoba dice que no dará marcha atrás. La constructora IECSA, del primo del presidente Mauricio Macri, una de las adjudicatarias locales.

Por Lázaro Llorens

El acero chino preocupa a Paolo Rocca, ejecutivo de Techint. Desde el 2012, el país asiático, con grandes volúmenes y precios inferiores a los del mercado, puso en jaque a las grandes siderúrgicas mundiales, entre ellas Techint, que detenta en la Argentina el monopolio. El propio Rocca lo reconoció públicamente en noviembre pasado en el cierre del Congreso Latinoamericano del Acero cuando dijo que “la relación con China es un pacto con el diablo”.

Paolo Rocca, propietario de Techint
Paolo Rocca, propietario de Techint

En febrero de este año, su preocupación se acrecentó cuando Techint perdió en Córdoba, ante dos constructoras chinas y IECSA, ex constructora de Macri, una millonaria licitación de 9 mil millones de pesos para el tendido de 2.300 kilómetros de gasoductos, en unas 167 localidades del interior cordobés. Bajo la modalidad “llave en mano”, esta obra será financiada en un 80% por los bancos chinos Bank of China y ICBC. Insumirá unas 52.000 toneladas de tubo de acero, cuya mayoría provendrá de China. Fue licitada el año pasado por el gobierno de Córdoba, hoy a cargo de Juan Schiaretti. Y por disposición del presidente Macri, será costeada en un 33% financiado por el gobierno nacional.

En detalles, los tres grupos de empresas que ganaron fueron China Petroleum Pipeline Bureau, en sociedad con la cordobesa Electroingeniería (2.700 millones de pesos); China Communications Construction Company Ltd en sociedad con IECSA, la ex constructora de Macri (3.600 millones) y Odebrecht, la constructora brasileña, cuyo presidente está preso por el polémico caso Petrobras (2.200 millones).

Fue este desembarco del acero chino en Córdoba lo que motivó la defensa política de los Rocca. Esta consistió, por un lado, en exigirle a Macri la ruptura total de relaciones con China, pedido que el siderúrgico le viene haciendo desde el año pasado. Por otro, un reclamo público, con el argumento del “compre argentino”, para que  se use tubería nacional, o sea Techint, a pesar de que la compañía tiene su domicilio fiscal en Europa, en el paraíso fiscal de Luxemburgo, donde tributa.

Caños de Gasoducto Foto: Enrique Llorens
Caños de Gasoducto Foto: Enrique Llorens

A nosotros no nos invitaron; no integramos grupos. Las empresas que se presentaron eligen a quiénes pedir precios”, clamó Javier Martínez Álvarez, director general de Tenaris en la Argentina, fabricante de los caños Techint, soslayando que el grupo, junto a las constructoras locales Roggio SA y Boetto Buttigliengo SA, había participado de la licitación y quedado afuera por su elevada cotización. “Lo que queremos es sensibilizar respecto de si la competencia debe ser con los chinos; difícilmente un sector de la industria nacional pueda sobrevivir a los precios chinos”, añadió el CEO.

A favor de Techint se sumó la UIA (Unión Industrial Argentina) con su presidente Adrián Kaufmann, quien mediante una carta dirigida al gobernador Schiaretti, con copia al ministro nacional Alfonso Prat-Gay, manifestó su “profunda preocupación por la potencial destrucción del empleo que traerá la adjudicación del suministro de tuberías y accesorios de origen chino”.

ARGENTINA, Cordoba: Adrian Kaufmann, vicepresidente de la UIA, da su discurso de cierre del Octavo Coloquio Industrial de la Union Industrial de Cordoba en el Hotel Sheraton de Cordoba, el 29 de Julio de 2015. LA NACION / Diego Lima
ARGENTINA, Cordoba: Adrian Kaufmann, vicepresidente de la UIA Foto: Diego Lima

También reaccionó la UOM nacional a través de su dirigente Abel Furlang, diputado del Frente para la Victoria, quien en una reunión con funcionarios cordobeses advirtió que no permitiría “que se deje el antecedente de que el tubo chino ingrese al país, porque acá el verdadero monopolio mundial es China”.

La respuesta a este ataque político no se hizo esperar y vino de las máximas autoridades del gobierno de Córdoba, quienes acusaron a la empresa de los Rocca de ser una “mafia”, hacer “lobby”, “actuar de manera monopólica”, y cotizar la tonelada de caño 1.000 dólares más que los chinos. “El Grupo Techint por sus elevados precios perdió por amplio margen la licitación. Este grupo jamás objetó el resultado de la licitación en ninguna de sus etapas. Ahora con la actitud de un grupo monopólico que se cree el dueño del país, viene a querernos imponer que dejemos de lado la licitación y no se hagan las obras hasta que ellos nos vendan los caños”, respondió el gobierno cordobés a la UIA, también mediante una epístola.

Por su parte, Fabián López, ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos de Córdoba, responsable máximo de las obras, advirtió: “El año pasado, la tonelada de caños costaba 2.500 dólares, pero hoy cuesta 1.500 dólares en el mercado internacional. Estamos hablando de 52.000 toneladas, hay 52 millones de dólares  en juego. Hagan el lobby que quieran, no vamos a pagar un centavo más”.

Intendentes y jefes comunales de todas las fuerzas también manifestaron su apoyo a Schiaretti. También la UOM Córdoba, quien contrariando a su par nacional, a través de titular Rubén Urbano, dijo que “en Córdoba hay montones de empresas que dejaron de ser competitivas por el precio de la chapa de Techint”.

Rápidamente la espuma subió. Y llegó hasta el presidente Macri, cuyo primo Angelo Calcaterra, en sociedad con la constructora china CCC Company Ltd, participará del tendido de los ductos, mientras que su padre Franco es socio con Socma de la firma china Chery. Su posición es trascendental, porque como último trámite el gobierno nacional tiene que avalar, firma mediante, este endeudamiento externo de Córdoba con los bancos chinos, para poder poner como garantía de pago la coparticipación federal de impuestos. Sin este aval, que Schiaretti ya comenzó a buscar en distintos despachos de Cambiemos, los gasoductos quedarán en la nada. Algo que Córdoba ya padeció el año pasado, cuando por falta de avales del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tuvo que dar por caída una licitación para gasoductos con financiamiento internacional.

Precisamente por eso Techint, sin ninguna denuncia previa de ningún tipo, acorraló a Schiaretti en esta instancia. Dado que si bien Rocca y Macri mantienen una relación de idas y vueltas, la siderúrgica ha logrado colocar a varios ex ejecutivos en las segundas líneas del gobierno de Cambiemos como Miguel Ángel Punte frente la Secretaría de Empleo o Mario Agustín Dell’Acqua en Intercargo. A su vez cuenta con el dirigente radical Ernesto Sanz, uno de los principales referentes de Cambiemos, de llegada al Presidente, el político de mayor confianza de la empresa de los Rocca.

El presidente Macri, con Ernesto Sanz, hombre de Techint en el gobierno de Cambiemos.
El presidente Macri, con Ernesto Sanz, hombre de Techint en el gobierno de Cambiemos.

A través de ellos, la siderúrgica tiene un fuerte lobby dentro del Gobierno que ya arrojó resultados concretos. La semana pasada la Casa Rosada decidió interceder a favor de Techint para que al menos la mitad de los tubos –25.000 toneladas– de los gasoductos sean adquiridos a la siderúrgica argentina. Lo explicitó el jefe de Gabinete Marcos Peña, quien destacó que el gobierno nacional estaba “hablando con Techint y el gobierno de Córdoba para que una parte se compre en Argentina”. “El gobierno provincial debe replantear algunas cuestiones y tener cierta flexibilidad, ante el respaldo que la Nación le dio a este proyecto. Si queremos fortalecer el empleo, no se puede importar todo  de China”, recriminó por su parte el diputado del Pro Nicolás Massot, principal operador macrista en la Cámara baja.

El gobernador Schiaretti ente funcionarios chino.
El gobernador Schiaretti ente funcionarios chino.

De concretarse esta compra total o parcial a favor de Techint, en momentos en que las relaciones con China están muy sensibles, el problema lo tendrá Schiaretti. Dado que como la licitación es “llave en mano”, al modificarse las condiciones de la provisión de los tubos puede caerse el financiamiento chino y, por segunda vez, la licitación de los gasoductos.

Nota para Revista Veintitrés

 

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