Inundaciones en Córdoba: Entre la vulnerabilidad y el aguante (1ra pte)

Inundaciones en Córdoba: Entre la vulnerabilidad y el aguante (1ra pte)

Primera parte de una serie de informes que analizan el contexto en que ocurrió el temporal vivido en distintos puntos de la provincia cordobesa. En este número: Crecimiento urbanístico y desmonte en las Sierras Chicas a través de la historia.

Ph: Colectivo Manifiesto

Por Lea Ross | @LeandroRoss (*)

“Indudablemente hay que controlar que se llevan adelante los emprendimientos urbanísticos que tengan garantizada la inversión privada para que no ocurra lo que pasa siempre: van, venden los lotes, muy bonito, aviso en el diario y después vamos al Gobierno provincial a que nos haga la obra de infraestructura que los loteadores no han hecho”.

– José Manuel de la Sota (abril de 2014, luego de la re-inauguración de la planta de agua Los Molinos).

Siempre se ha emparentado a Córdoba como una gran paradoja. La Córdoba rebelde y la Córdoba de las campanas. La combativa y la conservadora. En un cierto sentido, lo que aconteció a partir del domingo 15 de febrero pasado volvió a revelar las contradicciones que nos rodean a los cordobeses. Entre la vulnerabilidad y el aguante, en medio estamos todos metidos.

En aquel domingo por la madrugada, llovieron 300 milímetros; una tercera parte de lo que llueve todo un año. Según datos oficiales actualizados, serían alrededor de mil evacuados, un presupuesto de 450 millones de pesos en reparación de infraestructura destruida (viviendas, rutas, puentes, servicios, etc); once muertos y un desaparecido, aunque se mantienen las sospechas que el número de víctimas fatales serían más. El temporal vivido se suma otro capítulo que continúa latente en ese desequilibrio hídrico que se vive en la región.

“Estuvo con nosotros el pronosticador y meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional, quien explicó claramente que es imposible prever este tipo de fenómeno climático”, sentenció el gobernador José Manuel de la Sota a Cadena 3, a mediados de la primera semana del temporal. “Aparentemente, se producen muy de vez en cuando. Él lo caracterizó como un cumulonimbus de altura que explotan y por eso ha estado tan focalizado el problema. Solamente agarró Sierras Chicas, desde Ascochinga hasta Córdoba”, puntualizaba el mandatario quien horas antes había afirmado que se trató de un “tsunami que cayó del cielo”.

Durante toda la semana, estremecedoras imágenes se propagaron por las redes sociales, a la velocidad de la ayuda solidaria que partieron desde diferentes puntos de la provincia. Mientras distintos especialistas resaltaban el rol que jugaron los desmontes y el crecimiento urbanístico, las autoridades provinciales mantuvieron la idea sobre la desdicha de una cuestión netamente climatológica. No es algo que sorprenda.

Tsunami de loteos
“Estamos viendo, con mucho recelo, esta respuesta que se dio de entrada en el gobernador al decir que fue un tsunami venido del cielo. Y sí, las precipitaciones caídas del cielo el 15 de febrero pasado fueron excepcionales. Pero también hay que hablar del tsunami de loteos que hubo en quince años”, señala el geógrafo Joaquín Deon, quien además integra la Coordinadora Ambiental y de Derechos Humanos de las Sierras Chicas.

Durante tres años y medio de trabajo sobre la relación de los conflictos del agua y el crecimiento demográfico en las Sierras Chicas, cuyo resultados serán publicados en un libro, Deon resalta que los márgenes de los ríos han sido el blanco para las instalaciones inmobiliarias: “El crecimiento urbanístico se realizó en las cuencas, en las uniones de los arroyos, como pasa con el arroyo de Saldan con el de arroyo Cabana en Unquillo, como pasa en la unión del arroyo Seco con el arroyo Saldan en Villa Allende, o como pasa con el arroyo de Los Manantiales con el dique La Quebrada en Río Ceballos. Todos estos arroyos han sido urbanizados en sus márgenes”. Para este proceso, que transcurre de manera histórica, se parten dos bases:

-Las prácticas extractivistas, para realizar la actividad minera y la producción leñera: “Hubo una gran cantidad de urbanizaciones que se fueron realizando, de una gran cantidad de aprobación de ampliación de áreas de explotación minera, donde incluso algunos municipios no tenían jurisdicción (por ejemplo, Villa Allende, La Calera y Río Ceballos)”.

-El avance urbanizatorio para fines veraniegos: “En torno a esos espacios –señala Deon-, donde se realizan los primeros loteos, empiezan a generarse otros fraccionamientos en donde dejan de lado la idea de ser un lugar de veraniego, o sea de vacaciones, y pasan a ser un lugar de residencia permanente. Lo que convierte a Sierras Chicas en centros poblados, con sus propias dinámicas, con sus relaciones comerciales, con sus prestaciones de servicios, y empiezan a aparecer los primeros conflictos con el agua”.

Precisamente, con la llegada de los loteos, aparecen distintos momentos de sequías registradas. En particular, se detallan las sequías de los siguientes períodos: 1938-1939, 1960-1962, 1970-1972, 1980-1981, 1994-1995 y 2003-2009. Según Deon, “esas sequías generales generan movilizaciones en la gente y la organización de distintas maneras; algunas de ellas, llegan a conformarse instituciones intermedias, como son las cooperativas de obras y servicios públicos. Otras tantas, llevan a la generación de municipios y comunas. Y en menor parte, y es lo que pasa en la actualidad, en la conformación de organizaciones sociales.”

Paradójicamente, ocurre la contra-cara de las mismas que son las inundaciones. Algunos ejemplos que se mencionan son las ocurridas en el 15 y 21 de febrero de 1939, donde las precipitaciones de 130 milímetros generaron una crecida importante del arroyo Saldan (la caída de lluvia fue la mitad que la que cayó hace dos semanas atrás, pero la coincidencia con la fecha aterra). Con el inicio de las movilizaciones vecinales, se realizaron distintas notificaciones para pedir al poder provincial las independencias comunales para corregir los conflictos del agua, de allí nacen los municipios. Es en ese período, donde nacen las municipalidades de Unquillo, Villa Allende y Río Ceballos dentro del período 1939-1941. “Son los periodos de inundación o sequía lo que hacen generar la movilización social, pero al mismo tiempo la creación de las instituciones o de las principales armas de lucha de las organizaciones sociales”, señala el geólogo.
Finalmente, Joaquín Deon se encargó de la realización de un total de nueve mapas, revelando la expansión de las denominadas manchas urbanas y de los desmontes realizados al bosque nativo en las sierras.

Las imágenes generan un verdadero impacto por su crecimiento, a medida que los periodos de tiempo se van disminuyendo.
1780-1880: Durante la época del Virreinato del Río de La Plata y los conflictos políticos civiles vividos en nuestro país, las Sierras Chicas poseían distintas estancias fundadas en distintos tramos en la época del colonialismo español. El conflicto estanciero de aquel entonces, se presentaba por la disputa de la titularidad de los terrenos. Las pequeñas manchas verdes oscuras que se observan en el mapa son asentamientos permanentes.

PERIODO-1780-1880

1880-1914: Ya con la conformación del estado moderno, se comienza el impacto extractivo con la expansión de la industria maderera y la propagación de la minería calcárea, más la cría de ganadería, que permitirá el amanecer de algunos poblados. Las manchas de color verde claro reflejan los desmontes.

PERIODO-1881-1914

1914-1940: Con la llegada de la ley Sáenz Peña, también llegan las guerras mundiales. Y con ello, un mayor trabajo de desmonte para la producción de carbón para la venta al exterior. Córdoba se convertiría de uno de los polos para la producción de carbón, a partir de la quema de árboles, como así también la producción de cal para la construcción de viviendas. Además, se crean las primeras viviendas de descanso en las sierras, para un lugar de mucho trabajo para la economía. Se reclaman espacios más propios con los asentamientos de familias de mineros y leñeros.

PERIODO-1914-1940

1940-1960: Ya consolidadas las villas veraniegas, con el tiempo se convertirán en los principales centros urbanos de la zona. Aparecen los primeros municipios de las Sierras Chicas, luego de los padecimientos por los conflictos del agua. Apertura de calles, conexiones eléctricas y alumbradas permiten una mayor conexión con la ciudad de Córdoba, y por ende, un rápido crecimiento poblacional. Por ende, un mayor crecimiento urbanístico. Se vuelven a repetir los problemas de sequías.

PERIODO-1941-1960

1960-1980: Aparecen las principales cooperativas para el agua. Garantizan la infraestructura para el suministro de agua corriente. Pero la baja disponibilidad de la misma seguirá persistiendo en distintos momentos. La capacidad urbanística de aquel entonces podía ser ocupada por el doble de habitantes de los que había en aquel entonces, aunque eso no garantiza el acceso de agua para todos.

PERIODO-1961-1980

1980-1990: Nace la conformación de distintas organizaciones sociales y vecinales, en distintas localidades, para exigir la regulación de los desmontes y las urbanizaciones. A su vez, nace la primera reserva hídrica: La Quebrada (1987).

PERIODO-1981-1991

Ya para el periodo 1991-2001, es notable el crecimiento del desmonte. A su vez, en este periodo, nace la Reserva Los Quebrachitos, entre otras reservas, luego de los incendios propagados en aquel entonces.

PERIODO-1991-2001

Llegamos al periodo más próximo al actual, 2001-2012, donde se observa la enorme mancha que aplasta a las Sierras Chicas. Nótese el recorrido de la mancha urbana: pasa por los mismos lugares donde fueron afectadas las comunas por las inundaciones. Durante el período 1998-2006, la región noroeste de Córdoba presentó la tasa de deforestación más alta de la República Argentina y el Amazonas en Brasil. El dato fue revelado por la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal, perteneciente a la Dirección de Bosques de la Nación.

PERIODO-2002-2012

Y finalmente, una proyección de lo que serían las Sierras Chicas durante el periodo 2012-2030.

PERIODO-2013-2030

Cuando uno observa estos mapas, asombra cómo las manchas van in crescendo en forma muy acelerada. Estas imágenes tan brutales se hacen en sentir en carne propia en cada gota de lluvia que cae en las localidades.
Para Joaquín Deon: “Las organizaciones están en un periodo donde escasearon las lluvias, por ende su arma de lucha era la conservación del agua y el bosque. Y ahora que el agua inundó, en gran parte de las localidades, hay una nueva arma que es: primero, la solidaridad que todos tenemos para salir a ayudar a nuestros hermanos que han sufrido. Y después, salir a decirle al Estado: no espere a lo que ya pasó en el 2000 y que se crearon las reservas y nunca se conservaron, no esperen a que pase de nuevo lo que pasa ahora. En las Sierras, ningún loteo, ningún desmonte más. En las Sierras, el bosque como está o, mejor aún, reforestándolo”.
La vulnerabilidad solo puede mantenerse y expandido como tal mediante una mezcla de desidia y corrupción. Por un lado, la mirada paradigmática basado en el desenfreno uso del cemento como garantía de un progreso reiterativo a nivel discursivo, más para traslucir en las campañas que para una planificación bien pensada. Y por otro lado, todas las obras de urbanización aprobadas son imposibles de desarrollarse de no ser que cuentan de antemano con el apoyo de los gobiernos del turno.

En seguida, la segunda parte.


(*) Artículo publicado para www.ecoscordoba.com.ar

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