Existe un notable parecido entre Juez y Méndez, que explica el fluido trasvasamiento del voto del uno al otro, que derivó en el grave error de la encuesta de DOXA, analizado en una nota anexa.

Por Redacción

Ambos son sendos ejemplos de la corrupción turbo o 2.0, consistente en candidatos corruptos, que ante la aparición de la demanda de la gente contra la corrupción, en el afán de conseguir votos se montan sobre ella y dicen, “yo soy el adalid contra la corrupción”. Superando largamente en este cometido Méndez a Juez.

Así con esta impostura, le dan una vuelta de tuerca más a la corrupción. Lo cual era predecible que iba a surgir, ante la profundización de esta a niveles extremos y surrealistas, que en su constante mutación y simulación, necesariamente llevan a la impostura de la impostura. Esos son los papeles que impostadamente cumplieron Juez, y en muchísimo mayor medida Méndez, en la reciente elección.

Lo cual no es ninguna novedad, ya que hace casi 400 años que Moliere escribió su magistral obra teatral “Tartufo o el impostor”. Que trata sobre un personaje confiado en su habilidad para engañar a los demás, mediante una conducta hipócrita, mojigata, marcada por rasgos de piedad y ascetismo fingidos. Que impulsaba supuestamente un rígido código moral, pero en realidad procuraba adueñarse de los bienes de su benefactor.

Y sarcásticamente también tenía aspecto de bufón, pues sus comentarios acerca de su supuesta ascetismo no se correspondían en absoluto con su obeso aspecto físico e inclinación por los placeres. Situación que se corresponde con la de Méndez, cuyos discursos dicen una cosa, y las cámaras ocultas realizadas por el mismo dicen otra cosa, totalmente inversa.

Luis Juez

Los zigzageos mas que oportunistas de Juez hasta terminar fundando en el 2002 el “Partido Nuevo contra la Corrupción por la Honestidad y la Transparencia” se pueden apreciar en la Minibiografía no autorizada de Luis Juez, escrita por Lázaro Llorens en el 2009. Ella muestra como el flamante concejal, pasó de secretario de la Juventud Peronista delasotista, a diputado provincial schiaretista cavallista, a la par que se desempeñaba como síndico estatal de Papel Prensa. Sin haber hecho nunca ni una mínima observación respecto el funcionamiento de esta cuestionada empresa mixta, propiedad de Clarín y La Nación.

Así durante bastante tiempo, Juez ocupó ilegalmente dos cargos muy bien rentados. Cuestión que finalmente el actual senador resolvió astutamente, renunciando aparatosamente a la banca de diputado, alegando que lo hacía en repudio del notable aumento de dietas que había dispuesto la legislatura provincial. Gesto que fue amplificado por los diarios dueños de Papel Prensa, Clarín y La Nación, a los que debía controlar, como si fuera un notable acto de honestidad, cuando en realidad solo encubría su deshonestidad.

Además hasta poco antes, su estudio de abogado había hecho pingues y opacos negocios, al haber sido designados en Santiago del Estero dos socios suyos como jueces penales, durante la cuestionada intervención de Juan Schiaretti. Quien igual que Juez, fue alumno en el Liceo Militar. Por eso en la reciente campaña Juez declaró que Schiaretti es para él un “hermano”, ya que entre liceístas existe el pacto entre fraterno y mafioso de, “espalda contra espalda, cuidarse el uno con el otro”. Por eso las denuncias de Juez nunca rozaron al “hermano” Schiaretti.

Luego Juez volvió como director de Vialidad de De la Sota, donde cobraba por dedicación exclusiva, pese que al mismo tiempo explotaba intensamente su bufete de abogado, por lo que fue denunciado penalmente. De allí, saltó a Fiscal Anticorrupción, donde sin hacer revisión alguna de los actos del anterior gobierno radical, sorpresivamente enfiló sus investigaciones contra sus compañeros delasotistas, rompiendo según estos, todos los códigos políticos.

Justamente, uno de los funcionarios investigados por Juez en ese entonces, fue la secretaria de la Gobernación y esposa de De la Sota, Olga Riutort, con la que sorpresivamente ahora se alió en su intento de llegar nuevamente a la intendencia. En ese entonces, para poder ocupar por primera vez ese cargo, Juez también disparó gravísimas denuncias contra el intendente Germán Kammerath, de igual manera que hizo recientemente Méndez respecto a Mestre.

Las que luego quedaron en aguas de borrajas, por lo falluto de las presentaciones que hizo Juez ante la justicia. A punto tal, que uno de sus edecanes responsable de formalizar esas denuncias ante la justicia, increíblemente olvidó recientemente de que se trataban, en el juicio oral y público que actualmente se está desarrollando contra Kammerath.

Además durante su gestión como intendente, el poderoso grupo Roggio, cortesano de todos los gobiernos, continuo con el pingüe negocio de la recolección de basura, pese tener su contrato largamente vencido. Posteriormente Juez soportó la acusación de tener abierta una cuenta en el exterior con cuantiosos fondos, de la que dio una explicación cualunque.

Aportando una constancia que decía que en la fecha esa cuenta no existía, sin mencionar el pasado, por lo que su contrincante Méndez insiste sobre la existencia de ella. No obstante a partir de allí, algún resorte interno parece haberse roto dentro de Juez, ya que moderó sustancialmente sus acusaciones y prédicas contra la corrupción.

Tras abandonar el delasotismo, Juez estableció una alianza con el kirchnerismo. Que se derrumbó tras las cuestionadas elecciones del 2007, denunciadas por fraude, en donde con vistas al negocio de la usina Pilar y otros, el kirchnerismo jugó a dos bandas, apoyando también al schiaretismo.

Tras esa ruptura, sus nuevos aliados pasaron a ser Hermes Binner, Pino Solanas y Elisa Carrio. Y luego con esta última, a comienzos de este año, Juez se pasó al macrismo, pese que ambos previamente habían sostenido que este era su límite infranqueable.

En este largo periplo, Juez fue perdiendo su frescura y metáforas cordobesas, con las que había encantado al electorado. Y creyendo tener un electorado cautivo, que en realidad estaba acechado por Méndez, se lanzó a recuperar la intendencia de Córdoba, renunciando a la candidatura para ser reelecto senador integrando la lista de Macri. Guiado por la torpe convicción, de que actualmente se puede hacer campañas electorales sin recursos económicos, sin el encanto perdido, y alejado totalmente del electorado, tal como él mismo lo reconoció luego.

Tomás Méndez

Por su parte Méndez parece ser una versión notablemente ampliada y perversa de Juez, cuya carrera procuró imitar con premeditación y alevosía. Ya que pese sus humildes inicios periodísticos, en pocos años logró plasmar una pequeña e inexplicable fortuna. A la par que se erigía en Córdoba como el moderno y joven “fiscal anticorrupción”, en sustitución del alicaído Juez.

Lo logró no rompiendo códigos como Juez, sino sin código alguno, mediante el simple expediente de reunir y traficar información. Brindándole a su audiencia una parte, para que confiara en él y le aportara más información. Y ocultando la otra, ejerciendo un periodismo marrón, que cobra por no informar, y ha sido la base de la fortuna de algunos editores argentinos.

Tal como lo han dejado expuesto sus cámaras ocultas, hechas públicas por el abogado Touriño, y son la prueba de oro en esta civilización del homo videns. En las que Méndez se basaba para embaucar a su audiencia, y reclamar el inmediato actuar de la justicia para que atrape al delincuente, y ahora lo han atrapado a él.

Entre la información traficada onerosamente, se encuentra la relacionada con el presunto testaferro, o “Lázaro Baez de De la Sota”, Horacio Miró. Propietario de la constructora Britos S.A., una de las principales contratistas del estado provincial, que detentaba la megaobra de los grandes gasoductos troncales valuada en 250 millones de dólares. El estrepitoso fracaso de esta obra, estaría relacionado con él “suicidado” ingeniero Arias, según lo calificó la dudosa justicia cordobesa.

Por esa razón y ninguna otra, en SDP, que había realizado una investigación paralela respecto a los gasoductos y la muerte del ingeniero, nos hemos empeñado en revelar las imposturas de Méndez, con las que en lugar de develar la corrupción del poder cordobés, se encargó de ocultarla.

Su fórmula para apostar a ganar la reciente elección, fue un binomio de impostación más recursos económicos, tal como lo pone en evidencia el siguiente video extraído de La cara oculta de Tomás Méndez (6) – Las espaldas mafiosas de Tomás Méndez, donde expresa claramente la indispensable necesidad de contar con recursos, para no hacer una campaña testimonial, como a la que estólidamente se lanzó Juez:

Entonces negro si nosotros no tenemos banca, no vamos a ningún lado, me entendés, vamos a poner pasacalles de los que quieras, te la ponen por el orto, por la boca, por la oreja y por donde quieran, me entendés, esto es así. Es taxativo, es taxativo…”

En concreto se puede decir que Méndez consumó una notable y audaz cúadruplice maniobra, ya que imitando a Juez, consiguió el apoyo de tirios y troyanos -De la Sota y Mestre- pero también de los adversarios de estos, los griegos Zanini y Scioli. Y como resultado de ese maquiavélico juego, estuvo a punto de alzarse con la intendencia de la segunda ciudad del país.

Pero se lo impidió el pasivo oculto que arrastraba como periodista, no de investigación, sino de extorsión, conforme lo acusó Juez tras reconocer haber perdido la elección, y tal como los videos publicados por Touriño se encargaron de poner en evidencia. Y de ahora en más, ya revelado su juego y perdido el factor sorpresa, y cargando con la caja negra de sus cámaras ocultas en manos extrañas, su destino parece tornarse incierto.-

Septiembre 2014

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