Llaryora trasmutó la Justicia Federal de San Francisco en una agencia de empleos nepótica, ahora va por su copamiento

Llaryora trasmutó la Justicia Federal de San Francisco en una agencia de empleos nepotica, ahora va por su copamiento

En la denostada casta en Argentina, hasta el jefe de la comuna más chica quiere tener de juez de paz a un amigo. Pero además desde hace 15 años, cuando era intendente de San Francisco, Martín Llaryora montó una agencia de empleo de notable cariz nepótico en la flamante justicia federal creada allí. Colocó a su hijo, un primo y su cuñado, y los amigos de estos, entre los ocho cargos que consiguió en planta permanente. Y en la justicia de Córdoba colocó a la hija de su exesposa, y a su prima nada menos que en el Tribunal Superior. Ahora va por otro premio mayor, la designación de la jefa de su hijo, Agustina Felizia, como jueza federal.