Elección presidencial: propuestas tramposas e inseguridades

Los argentinos enfrentan un difícil dilema en el cuarto oscuro, igual al horizonte que tienen por delante, en la votación del 19/N próximo. Que no es MAMI, o MIMA, Massa Milei o Milei Massa, sino en el fondo MAMA, simplemente Massa Macri o Macri Massa. O sea un horrendo dilema entre un gobernante fracasado, que […]

Eleccion presidencial, porpouestas tramposas, inseguridades, Macri, Massa, Milei

Los argentinos enfrentan un difícil dilema en el cuarto oscuro, igual al horizonte que tienen por delante, en la votación del 19/N próximo. Que no es MAMI, o MIMA, Massa Milei o Milei Massa, sino en el fondo MAMA, simplemente Massa Macri o Macri Massa. O sea un horrendo dilema entre un gobernante fracasado, que por eso opera en segundo plano, y parece decir, Milei al gobierno, Macri al poder.

Y otro que está fracasando en su gestión, como segundón en este gobierno. Pero qué no obstante tuvo el ingenio de partir a la oposición, con la aparición en el escenario de Milei. Y reflotar parte del el esquivó voto peronista, que se abstuvo de votar en el 2021 y en las recientes PASO, por la decepción causada por el gobierno de Alberto Fernández, mediante haber abierto generosamente de nuevo la mano del estado.

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Se trata de una cuestión agonal, que va más allá de la política. En la que un Macri acostumbrado a triunfar desde sus tiempos de empresario sin escrúpulos, no puede ni quiere aceptar que “Ventajita” Massa, a quien despreciaba y le endilgo ese mote, se haya impuesto sobre él y sus planes.

Por parte de quién además, está ansioso por protagonizar un “segundo tiempo”. Tras haber fracasado en el primero, y tener así la oportunidad de represtigiarse ante una sociedad, qué en el 2019 en lugar de un espaldarazo, le dio brutalmente la espalda. Por eso tras la PASO de ese año, hizo un notable esfuerzo en ese sentido, fomentando la grieta y el anti kirchnerismo, pero no le alcanzó. Y ahora nuevamente va por ello, de cualquier manera, sea lo que sea.

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De más está decir que los dos contendientes son del mismo palo, la UCEDE, Unión de Centro Democrático. Solo que Macri se ubica ahora aún más a la derecha, con un Massa que se mantienen en el centro, por necesitar de los votos peronistas. Y así como Macri se montó ahora sobre Milei, Massa lo hizo con el kirchnerismo.

Seducido en el 2019 por su jefe de campaña en el Frente Renovador, Alberto Fernández, convertido en candidato a presidente por el dedo de Cristina Fernández de Kirchner. Y así quien era hasta el 2019 el jefe del actual presidente Fernández, ahora tiene grandes chances de sustituirlo en la presidencia.

MAMA se trata de vidas paralelas, que viajaron juntas a Davos al inaugurar el gobierno de Macri en el 2016. Y facilitaron la sanción de leyes capciosas, a favor de los más ricos. Como la reparación histórica para los jubilados, que escondía una disponibilidad de las acciones de la ANSES. Y un blanqueo de capitales a favor de los megáricos que se habían visto atrapados judicialmente por la filtración de la lista de Falciani, correspondiente a los depósitos cifrados en el HSBC.

Además de hacer proficuos negocios para facilitar la gobernabilidad de la provincia de Buenos Aires, a favor de Heidi Vidal. Pero algo se rompió en ese trayecto, comenzando quizás porque la ley de blanqueo, con el diputado Massa, se sancionó impidiendo que los familiares de los altos funcionarios del estado, pudieran acogerse al mismo. Obligando a Macri a hacerlo por decreto, cosa que actualmente la justicia cuestionó.

También tiene otras cuitas con la justicia, por negociados con parques eólicos, autopistas, Correo Argentino, su fideicomiso ciego trucho, etc. No siendo casual que haya trascendido que con su entendimiento con Milei, volverá Garavano como ministro de Justicia. Pero no obstante señala la corrupción existente en el otro bando, como si ella fuera solo quedarse con un vuelto, como hacen todos los políticos para financiar sus campañas. Y no gobernar en beneficio propio como lo hacía la vieja oligarquía.

Ante este dilema con apariencia de trilema, por la intervención de Milei, quizás lo mejor sería aplicar el sentido común, que el ex juez federal, abogado constitucionalista, y periodista de opinión, Miguel Julio Rodríguez Villafañe, expresó en su nota al respecto que reproducimos a continuación:
Redacción

Elección presidencial: propuestas tramposas e inseguridades

Por Miguel Rodríguez Villafañe

En nuestra Argentina, ante la pronta elección presidencial en segunda vuelta, se viven sensaciones de impotencia y temor.

Impotencia, ante los problemas que nos desbordan -desempleo, pobreza, inflación, deuda pública (interna usuraria y externa ilegítima), corrupción, narcotráfico, mafias varias y una importante vivencia de inseguridad ante el delito-.

Temor, fundamentalmente, ante un futuro que no se puede vislumbrar claramente, porque el propio presente se hace difícil de entender, en un mundo globalizado, con un nuevo orden mundial multipolar y dos guerras activas (Ucrania y Medio Oriente).

En dicho contexto, hay sectores interesados que echan toda la culpa de la situación que vivimos al Estado, lo que no es justo, ya que, cabe recordar, por ejemplo, que ha sido el Estado y no el mercado, el que asumió la problemática de la pandemia del COVID19. Aunque es cierto que es necesario que el Estado, en todos sus ámbitos, debe ser reformado, transparentado, darle más eficacia y que desarrolle una dinámica democrática más participativa.

Falsos nutricionistas de la política

Sin embargo, no se puede aceptar que se indique, que la salida de la realidad preocupante se solucione con lógicas suicidas que impliquen la destrucción del Estado, dejando que los problemas los resuelva solo el mercado. Con esas propuestas han aparecido muchos nutricionistas falsos de la política, como Javier Milei, que nos dicen que nos harán bajar de peso en poco tiempo. Pero, cuando se analiza la propuesta, resulta que luego, al llevarla adelante, bajaríamos de peso, pero se advierte que, para ello, nos cortarían una pierna.

Esas recetas tramposas, en definitiva, no refieren que el Estado es el gran ámbito de tutela social, con escala de poder para enfrentar las mafias de todo tipo y promover el bienestar, la prosperidad y la seguridad de los ciudadanos. Los falsos nutricionistas de la política presentan salidas como si lobos hambrientos les propusieran a gallinas libertarias romper los alambrados institucionales del Estado que las protegen, invitándolas a disfrutar del campo donde les indican que conseguirán la libertad de consumir mejores gusanitos. No se les dice que, ya en el campo, los que se alimentarán mejor son los lobos comiendo a las gallinas indefensas.

Todos contra todos

En medio de todas esas vivencias, opera casi de manera instintiva un “sálvese quien pueda”, que agudiza el cuadro de situación y tiende a generar salidas individuales, elaboradas desde el odio y el miedo, por sobre la búsqueda de soluciones serias integrales y solidarias.

En este aspecto, el Papa Francisco, en su encíclica Fratelli Tutti (“Todos hermanos”) dice: “El sálvese quien pueda´ se traducirá rápidamente en el `todos contra todos´, y eso será peor que una pandemia.

La inseguridad

No pretendo en este artículo profundizar toda la temática mencionada, pero sí detenerme en uno de los aspectos señalados como un disparador de vivencias negativas, tal es el caso de la inseguridad pública que, de manera especial, preocupa socialmente en los últimos tiempos.

El delito cotidiano produce en la población una primera reacción defensiva, se tiende a proponer acciones inmediatas de naturaleza particularmente represiva y punitiva, pero solo a partir de la óptica de las consecuencias, sin reparar demasiado en las causas que estructuralmente generan, en gran medida, la actitud delictiva.

Es impensable imaginarse una disminución significativa de los asaltos de todo tipo, de la rapiña callejera, de los robos domiciliarios, etcétera, si no se trata de encarar soluciones superadoras al contexto de escasa oferta de fuentes de trabajo; de malas remuneraciones; de extrema pobreza; de una inadecuada educación en contra de la violencia; de ajustes estatales o privados que implican desempleo, sin red de contención y una falta de convicción y eficiencia en la lucha contra la droga.

Asimismo, la posibilidad de ser víctima de delitos divide a la sociedad, porque dada la problemática, hay sectores que pueden defenderse con mayor eficacia que otros. Es evidente que aquellos que tienen más capacidad económica pueden arbitrar mejores soluciones para custodiar su patrimonio y su integridad física, respecto de los que tienen menos y que, también, son víctimas de los mismos delitos.

Ello, de por sí, aumenta las desigualdades. Además, en este contexto, se potencia aún más la injusticia, ante un Estado que todavía no ha cumplido de manera adecuada con la promesa de encarar las reformas de su estructura y funcionamiento, para empeñarse en el logro de objetivos que son esenciales, como el de garantizar debidamente la seguridad ciudadana.

Protección no venganza

A su vez, en el desconcierto que trae el miedo es difícil que se distingan acciones racionales de protección ante un peligro, con actitudes irracionales de venganza. Muchas veces, en la psicosis colectiva que se apodera de la ciudadanía ante las situaciones delictivas, se confunde con facilidad la legítima defensa -aceptada y justificada legal y moralmente- con el ejercicio de la fuerza represiva desproporcionada, en la búsqueda, muchas veces, de justicia por mano propia.

En una sociedad democrática y respetuosa de los derechos humanos es inaceptable que se piense en políticas de gatillo fácil.

La persecución del delito, solo ejercida desde la ley, sin prejuicios y por quien está autorizado y debidamente formado para ello, es el signo de civilización que nos permite diferenciarnos, con autoridad moral, de la barbarie.

En la temática, es necesario reclamar un accionar adecuado, sin demoras inaceptables, de fiscales y jueces.

Contagiar valores solidarios

Además, hay que reflexionar sobre los valores que potencian la convivencia humana, en especial la solidaridad. Se tienen que dar reencuentros que neutralicen las fuerzas que han buscado romper el tejido social.

Esta actitud ayudará a superar la cultura del odio y en diálogos fecundos, poder desarrollar los mecanismos de defensa legítima en contra del delito. Debemos reencontrarnos, sin preconceptos, como los que han llevado a asimilar a la pobreza con el delito y tantas otras injusticias que, en los hechos, dejan marcas negativas en la conciencia comunitaria y discrimina injustamente a determinadas personas o sectores. Mientras, lamentablemente, los grandes delitos de guante blanco, gozan de impunidad mediática, social y judicial.

Sólo en el encuentro fraterno en Democracia, que nos contenga unidos integralmente se podrá construir la realidad sin miedos, pero con la responsabilidad adulta de saber que, no basta sólo con diálogos, sino que ello debe llevar a concretar acciones, en materia de integración y justicia social y asumir, debidamente, entre otros aspectos, una eficaz lucha en contra de los delitos que nos hieren.-

Ver El engaño de la reparación histórica a los jubilados (I) para ocultar dos gravísimos affaires
Ver El engaño a los jubilados (II) para robar las acciones de la ANSES
Ver El engaño a los jubilados (III) que esconde una amnistía ultra secreta para los súper ricos
Ver El engaño a los jubilados (IV) con el sebo puesto a los gobernadores famélicos

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