RUSIA UCRANIA: Es indispensable trabajar seriamente por la PAZ

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Cada vez parece ser más evidente que EEUU, tras la asunción del presidente Joe Biden, llevó adelante una insidiosa provocación a Rusia, con la finalidad de incitar un avance desbalanceado por parte de esta, con el probable objetivo de que tras empantanarse en esa situación, forzar un cambio de régimen en dicho país.

A los efectos que tras la caída de Vladimir Putin, instalar un nuevo gobierno que se alíe con Occidente y la OTAN. O al menos permanezca neutral en el conflicto existencial que EEUU mantiene con China por la hegemonía mundial. Lo cual a su vez le permitiría disolver, o al menos debilitar notablemente los conflictos periféricos que mantiene en su patio trasero con Venezuela, Nicaragua, y Cuba. Y resolver la inseguridad de los suministros energéticos a Europa.

Tras el golpe de estado pro occidental del Euromaidan en el 2014, comenzó en Ucrania una típica guerra “proxy” o “subsidiaria”,  que se produce cuando dos o más potencias utilizan a terceros como sustitutos, en vez de enfrentarse directamente. Que han sido abundantes en el mundo, a partir de que las superpotencias adquirieron poderío nuclear, que les impide enfrentarse directamente entre sí por el síndrome del Loco o MAD, la Destrucción Mutua Asegurada.

Por un lado Rusia apoyó a los separatistas pro rusos de la región del Dombáss, al este del rio Dnieper que divide en dos a Ucrania. Y en base al principio de la autodeterminación, la República de Crimea resolvió separarse de Ucrania e integrarse a la Federación Rusa, estando de por medio la base naval rusa de Sebastopol. Nada extraordinario si se tiene en cuenta que EEUU se hizo de Texas de la misma manera, y tras bombardear Belgrado hizo lo mismo con Kosovo. Y por su parte su estrecho aliado el Reino Unido, hizo lo mismo con Malvinas después de la guerra de 1982.

Ver MALVINAS ¿Sarlo, Sábato, Ajmecht y otros,  influencers del Reino Unido?

No obstante ello EEUU y la Unión Europea impusieron sanciones económicas a Rusia por esa supuesta violación a la integridad territorial de Ucrania. Y además EEUU le suministró armamento por tres mil millones de dólares, e instaló en Yávoriv, cerca de la ciudad ucraniana de Lviv y de la frontera con Polonia, una base militar de entrenamiento por parte de Boinas Verdes y fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses, para enfrentar supuestamente el “terrorismo” pro ruso en el Dombass. Palabra que en Argentina conocemos muy bien, y cuya traducción es enemigo interno.

https://docplayer.es/72492195-La-preparacion-de-inteligencia-compleja-del-campo-de-batalla-en-las-operaciones-antiterroristas-ucranianas.html

Luego en el año 2019 Ucrania puso en vigencia una reforma a su constitución, con la que abandonó su neutralidad de “estado tapón”, y estableció su firme y decidida intención de pasar a integrar la Unión Europea y la OTAN. Luego vino la pandemia mundial que puso un impasse en el conflicto, pero en el 2021, tras la asunción de Biden -el vicepresidente de Barack Obama en cuyo mandato se produjo el Euromaidán- EEUU y la OTAN hicieron a partir de mayo masivos ejercicios militares en áreas cercanas a las fronteras rusas.

Ver El intríngulis de Ucrania oculto por los medios Infobobos

Una de ellas la más importante, DEFENDER-EUROPA 21, contó con la participación de fuerzas multinacionales de 26 países, y operaciones en 30 áreas en distintas partes del mundo, incluido el Mar Negro, que es estratégico para Rusia. A ella se sumó el ejercicio  de la OTAN STEADFAST DEFENDER 2021, concretado en Rumania, país colindante con Ucrania y casi vecino de Rusia, que también se desarrolló en el Mar Negro.

Y en la misma Ucrania se concretó Rapid Trident 21, con la participación de tropas de EEUU y la OTAN. Y como si faltara algo más, a fines de septiembre tropas ucranianas y de la OTAN participaron en el ejercicio militar Joint Efforts 2021, nada menos que en el Mar de Azov, al que Rusia considera un mar interior suyo, al que se accede por el estrecho de Kerch o Crimea, donde está situada la hoy asediada ciudad de Mariúpol. Encontrándose en sus inmediaciones la base naval rusa de Sebastopol.

Algo asi como si Rusia con fuerzas armadas de México, hiciera maniobras militares en el Golfo de México con un desembarco en Matamoros,  la ciudad lindante con Texas. Fue una acción equiparable a tirar de los pelos de la barba del lampiño Vladimir Putin. Al mismo tiempo que en Bielorusia, el país más estrechamente aliado con Rusia, colindante con Ucrania, se intentó llevar adelante un golpe de estado parecido al de Euromaidan contra su presidente Aleksandr Lukashenko, estrechamente vinculado con Putin.

Y a principios de este año hubo un intento parecido en Kasajistan, a la par de que Rusia insistía reiteradas veces en una salida diplomática, que brindara seguridad para ambas partes. Propuestas que fueron tomadas casi a la chacota por EEUU, a la par que anunciaba reiteradas veces que Rusia iba a invadir Ucrania, como si estuviera promoviéndola en vez de tratar de impedirla.

Ver Kasajistan la otra pieza de EEUU y la OTAN en la escalada  contra Rusia

Y a todo ello se sumó como si fuera poco, la intención manifestada por Ucrania de desarrollar armamento nuclear, abandonando lo convenido en el Memorándum de Budapest. Y así el tejón ucraniano alentado desde EEUU y la OTAN, sin medir la paridad de fuerzas, o confiado excesivamente en esos apoyos, se empeñó en desafiar al oso ruso. Sin advertir quizás que estaba siendo usado con ese objetivo.

https://www.aa.com.tr/es/mundo/ucrania-est%C3%A1-considerando-equiparse-con-armas-nucleares-para-garantizar-su-defensa/2210560

No siendo casual que Victoria Nuland se desempeñe actualmente como subsecretaria de Asuntos Políticos en el Departamento de Estado de EEUU. Habiendo sido la artífice de la revolución de Euromaidan, cuando se desempeñó allí como subsecretaria para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, habiendo previamente sido representante de EEUU en la OTAN, y vocera presidencial. Está casada con Robert Kagan, un notable “neocon” que desde tiempo afirma que Rusia y China son los enemigos de EEUU.

La clásica estratagema de EEUU, hacerse la víctima para ser el victimario

Esta estratagema de tratar de provocar o simular un avance desbalanceado del enemigo, y usarlo en su propio provecho, es un clásico en la historia de EEUU. Potencia que desde el siglo XIX se las ingenió, lo mismo que el Reino Unido, para que no haya guerras en su territorio, y hacerla asiduamente en la de otros, y cuenta respecto su clásica estratagema con los siguientes antecedentes «exitosos»:

  • Los supuestos ataques de los indios seminolas, le permitieron quedarse con Florida.
  • Los ataques del general mexicano Antonio López de Santa Anna, le permitieron quedarse primero con Texas, y luego con la mitad norte de México.
  • La supuesta voladura del viejo acorazado Maine por parte de los españoles, le permitió conquistar Cuba.
  • La supuesta intención alemana de aliarse con México, prometiendo a este recuperar su territorio perdido en manos de EEUU, justificó su ingreso en la 1ra Guerra Mundial.
  • El ataque japonés a Pearl Harbor tras bloquearle EEUU el suministro de petróleo y caucho, justificó su ingreso en la 2da Guerra Mundial.
  • El supuesto incidente en el Golfo de Tonkin, le permitió escalar la guerra de Vietnam.
  • El guiño hecho al general Fortunato Galtieri respecto un “hands off” en Malvinas, le permitió instalar una fortaleza aeronaval de la OTAN en ella.
  • Con el 11/S atribuido a Al Qaeda justificó invadir Afganistan.
  • El guiño hecho a Saddan Hussein respecto un “hands off” en Kuwait, le permitió invadir por primera vez este país.
  • Luego invadió a Irak por segunda vez, alegando la existencia de armas de destrucción masiva que nunca existieron.

Ver MALVINAS: cómo EEUU embocó a Galtieri y emboscó a Argentina

En esta ocasión con Rusia, bajo la paranoia deliberadamente inducida de la existencia de un riesgo existencial, la guerra “proxy” o subsidiaria que existía allí, tras el reconocimiento de las repúblicas por rusa del Dombáss por parte de Moscú -lo que delimitaría el área del conflicto- se transformó en una guerra entre Rusia y Ucrania, respaldada esta abiertamente por la OTAN. No solo con el suministro de armas y vituallas, como para que la guerra dure largamente, con la esperanza de que Rusia la escale y sobrepase el Dombáss y el Rio Dnieper, y se instale en toda Ucrania, usando así EEUU y la OTAN a los ucranianos como carne de cañón.

Ver VIDEO: Los motivos de Rusia explicados por Vladimir Putin

Sino además con el agregado de otras descomunales sanciones económicas y de toda índole contra Rusia, que evidentemente ya estaban preparadas, como para que cunda el descontento dentro de Rusia, y dé lugar al objetivo estratégico buscado de un cambio de régimen. A lo que se sumó una feroz acción psicológica, a través de los grandes medios y redes sociales occidentales, con una descomunal cantidad de información falsa. Y así los periodistas «embebidos» que participaron en la invasión a Irak, se han multiplicado en Occidente, y periodísticamente actúan como si estuvieran bebidos.

Con el doble objetivo de esconder enteramente las raíces del conflicto, que provienen del accionar de EEUU ocho años atrás y una guerra civil de por medio, presentando a Putin como un zar que enloqueció de la noche a la mañana y se convirtió en Satán o Hitler. Y promover la adhesión emocional hacia Ucrania y la OTAN, y la rusofobia llevada hasta la exasperación, incluyendo áreas impensadas como el deporte, la cultura, y el arte.

En la historia Rusia la guerra ya produjo cambios de régimen. Como le sucedió a la dinastía zarista de los Romanov y al gobierno menchevique que lo sucedió en la 1ra Mundial, ambos aliados de Inglaterra. Cuya caída Alemania buscaba deliberadamente y la facilitó con el famoso tren “sellado”, que trasladó al líder bolchevique Vladimir Ulyanov, alias Lenin, desde Zurich a Petrogrado, atravesando Alemania. De esa manera pudo desactivar el frente ruso con el tratado de tratado de paz con Rusia de Brest – Litovsk.

Cabe entonces la pregunta si Alekséi Navalni, el promocionado como el gran líder de la oposición rusa por Occidente, y el escándalo que armaron los medios occidentales  en torno de su supuesto envenenamiento con Novichok -un veneno que supuestamente no tiene antídotos- es un nuevo Lenin preparado para el buscado cambio de régimen. Quien detenido en Rusia incita a los rusos a ello, junto con la acción de las redes sociales como Facebook y Tik Tok, etc.

Lo cual si fracasa lo único que hará es que se afiance aún más la alianza entre Rusia y China, ratificada recientemente en Pekín durante los Juegos de Invierno, dividiendo al orbe en un nuevo conflicto Este vs Oeste, Euroamérica vs Asia. Y no sería este el primer gran error geoestratégico que perpetraría EEUU. Ya lo hizo con la invasión a Irak en el 2003, con la que rompió el equilibrio estratégico en el Medio Oriente, y permitió que Irán  y su arco chiita se expandiera a Siria y el Líbano, para gran enojo de Israel.

Claro que esa estratagema tiene además como otro alto riesgo, el que esa guerra se transformé en Rusia versus la OTAN, apareciendo así la siniestra y concreta posibilidad de que sea nuclear. Y es por eso que la OTAN se niega a los ruegos desesperados del presidente ucraniano Volodimir Zelenzki, que cierre el espacio aéreo sobre Ucrania, para ceñir el conflicto a una guerra terrestre. Y que velozmente EEUU haya rehabilitado el “teléfono rojo” con Moscú, para impedir esa posibilidad, y dejar que rusos y ucranianos se cocinen en su salsa, donde los condimentos picantes los pusieron EEUU y la OTAN.

Esto resulta evidente, dado los casi nulos esfuerzos para mediar en el conflicto por parte de EEUU y los países europeos integrantes de la OTAN, quienes dicen “NO a la guerra”. Pero eso no quiere decir “Haya Paz”, sino que la guerra la hagan otros, en este caso los ucranianos, a la espera de sus efectos no solo bélicos militares, sino político sociales. Por esa razón resulta muy oportuna la siguiente nota de Miguel Rodríguez Villafañe que dio el título a esta nota, que reproducimos seguidamente después de esta introducción.

Es imprescindible trabajar seriamente para la Paz

La vocación por la paz nos debe obligar a esforzarnos, en medio de los conflictos, para dar razones de vida y evitar que la seducción de la violencia irracional imponga sus argumentos de muerte. La Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.), en 1946, afirmó que la libertad de información y la calidad de la misma, “constituye un elemento esencial de todo esfuerzo serio para favorecer la paz y el progreso en el mundo”, (Resolución Nº 59).

A su vez, la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), de jerarquía constitucional en Argentina (art. 75, inc. 22, de la Const. Nac.) dispone que “estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra”, (art. 13, inc. 5), o sea, uno de los límites de la libertad de expresión es la prohibición de la apología de la guerra.

Lo referido deja en claro la necesidad de optimizar, en calidad y verdad, la información que se emita respecto de la guerra en general y en particular a la desatada actualmente, entre Rusia y Ucrania, evitando toda apología directa o indirecta de la misma.

Hay que evitar prestarse a las maniobras mediáticas que manipulan la realidad, como cuando, en el año 2003, se buscó convencer al mundo que se justificaba invadir Irak, como lo hizo Estados Unidos, porque se afirmaba que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva, las que luego, nunca se encontraron.

Y, sin embargo, nada se dijo, que antes, como contracara paradójica, en la guerra entre Irak e Irán, porque le convenía, ya que estaba enfrentado a Irán, los Estados Unidos impidió que la ONU condenara directamente a Irak por el uso de armas químicas. Al respecto, baste recordar que, en marzo de 1988, aviones del Ejército de Hussein descargaron contra el pueblo kurdo, en lo que se llamó la masacre de Halabja, más de 440 bombas de napalm, gas sarín, tabún y mostaza. Dicho ataque con armas químicas fue el mayor en la historia, llevado adelante a un lugar con población civil y 7.000 personas murieron directamente, más de 10.000 personas resultaron con graves heridas o con muchos efectos irreversibles en su salud.

No hay paz sino se asegura el pleno respeto de los derechos humanos. Nada justifica el sufrimiento de inocentes. La paz implica la firme voluntad de defender la dignidad de todas las personas. Ninguna ofensa a la dignidad humana puede ser tolerada, cualquiera sea su origen, modalidad, excusa con la que se la quiera justificar o el lugar en el que sucede. La historia demuestra que la indiferencia ante ello ha sido la antesala de grandes crímenes de lesa humanidad a personas y pueblos.

Tampoco se puede ocultar al análisis los dolores de pueblos que padecen guerras, con muertos, heridos, hambrunas, desplazamientos forzados y tantos sufrimientos, que se terminan justificando cruelmente, casi como efectos colaterales, de una tranquilidad armada, en defensa de algunos intereses de naciones o grupos poderosos, que buscan sólo sus objetivos económicos y políticos.

En el contexto de la actual guerra entre Rusia y Ucrania, es esencial preocuparse del sufrimiento de los pueblos implicados como el ucraniano, ruso y el de los habitantes de Donetsk y Lugansk. Hay que tener presente también, el “Holodomor”, (1932/1933), genocidio por hambre que sufrió el pueblo ucraniano, por orden de Stalin, con más de 7.000.000 de muertos. Todo ello con las graves heridas que eso deja. Además, Nikita Kruschev, que era ucraniano, después de la muerte de Stalin, como compensación de lo sufrido por el genocidio, cedió Crimea a Ucrania, decisión política cuyas consecuencias se padecen aún hoy.

Además, hay que mencionar los problemas que sufrieron y sufren por guerras actuales o recientes otros pueblos, como los afganos, armenios, palestinos, israelíes, yemenitas, sirios, iraquíes, libios, sarahuís (Sahara Occidental), etíopes, sudaneses, mozambiqueños, birmanos de Myanmar, haitianos, entre muchos otros, en un mundo que, muchas veces, mira para otro lado o se ocupa de vender las armas.

Ninguna forma de imperialismo, de dominio autocrático, de agresión, de explotación y de colonialismo, pueden presentarse como garantía de paz.

Tampoco la paz se sustenta en el equilibrio de los armamentos de las naciones. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuyo objetivo es garantizar la seguridad de sus miembros a través de medios políticos y militares, o sea, su verdadera política la sustentan en el poderío militar al servicio de los intereses de quienes manejan la organización, particularmente Estados Unidos y la Unión Europea. Ello y su vocación de expansión, genera incertidumbre y preocupación legítima a quienes no pertenecen a dichas estructuras, como a Rusia y sus países aliados.

Por otra parte, resulta inaceptable que el presidente de Rusia Vladímir Putín, invada Ucrania y amenace con la posible utilización en el conflicto de armas nucleares de destrucción masiva.

Hay que actuar en contra de la filosofía de la violencia, de la superficialidad mentirosa en algunos análisis periodísticos o de redes sociales, de los mensajes de odio, y tantas maneras de justificar la guerra como salida posible, en el contexto de lo que se llama las guerras híbridas.

La ONU, en su “Declaración sobre una Cultura de Paz”, el 13/09/1999, por Resolución 53/243 sostuvo, en las consideraciones previas, que “la paz no sólo es la ausencia de conflictos, sino que también requiere un proceso positivo, dinámico y participativo en que se promueva el diálogo y se solucionen los conflictos en un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos”. En su parte dispositiva en su artículo refiere, que “una cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida”, que se basa, en:

  1. El respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación, el diálogo y la cooperación;
  2. El respeto pleno de los principios de soberanía, integridad territorial e independencia política de los Estados y de no injerencia en los asuntos que son esencialmente jurisdicción interna de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional;
  3. El respeto pleno y la promoción de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales;
  4. El compromiso con el arreglo pacífico de los conflictos;
  5. Los esfuerzos para satisfacer las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de las generaciones presente y futuras;
  6. El respeto y la promoción del derecho al desarrollo;
  7. El respeto y el fomento de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres;
  8. El respeto y el fomento del derecho de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información;
  9. La adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones; y animados por un entorno nacional e internacional que favorezca a la paz.

La paz es posible

Miguel Julio Rodríguez Villafañe, es ex juez federal, abogado constitucionalista cordobés y periodista columnista de opinión

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Miguel Rodriguez Villafane
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