Alejandro Olmos un argentino y periodista de ley

A Alejandro Olmos se lo conoce por la cuestión de la deuda externa, que fue una de las últimas grandes batallas que dio en su vida. Pero muy poco se lo conoce por la profusa actividad periodística independiente y políticamente incorrecta que desplegó previamente, procurando ver la realidad argentina tal como es.

Y no como le gusta relatarla a los poderosos de turno, que disponen de una prensa adulona que funciona como corifeo del poder. Y que actualmente con la grieta tienen a los anticorifeos que se denominan prensa “independiente”, que seguramente lo es del gobierno de turno, pero no de otros intereses que van incluso mucho más allá de la política doméstica.

Y por eso tanto corifeos como anticorefeos, ambos muy feos, están muy lejos de reflejar la realidad argentina respecto sus grandes problemas, que era la pasión que tenía Alejandro Olmos. Con una rigurosidad y coherencia, que lamentablemente carecen nuestro líderes actuales en esta Argentrucha, dado que ninguno de ellos resiste un archivo de sus mutantes existencias, dobles discursos, y grandes fortunas.

Ver John Swinton: La independencia de la prensa

Y así no obstante los gravísimos problemas que enfrenta, Argentina no tiene un Mandela a mano que permita cerrar la grieta, y movilizar los enormes recursos con que cuenta, que podrían brindar bienestar y seguridad para todas y todos. Cuyo más claro ejemplo reside en que el monto de los capitales que los argentinos tienen fugados o escondidos, equivale a la deuda externa que tanto movilizaba a Alejandro Olmos.

En cuyo homenaje, por cumplirse recientemente los 21 años de su fallecimiento el 24 de abril, Stripteasedelpoder.com reproduce a continuación las líneas que por ese motivo escribió recientemente su hijo, Alejandro Olmos Gaona. En las que brinda un breve resumen de su vida, y el coherente periodismo independiente y políticamente incorrecto que desplegó, tratando de ver la realidad argentina tal como era.

ALEJANDRO OLMOS

 MI PADRE ESE DESCONOCIDO

Por Alejandro Olmos Gaona  

Hoy quiero recordar a mi padre, porque mañana se cumplen 21 años de su muerte, después de haber luchado  por las buenas causas de la Patria, no participando nunca de los fundamentalismos sectarios que tanto mal nos han hecho durante décadas,  ni dejándose llevar por inconducentes fanatismos que siempre contribuyeran a la división y al enfrentamiento entre argentinos.

A pesar de mucho de lo que hizo durante su vida, es mayormente un gran desconocido, y únicamente se lo recuerda por su infatigable investigación sobre la deuda externa argentina, como si hubiera sido lo único que hizo en sus 76 años, y el único merito que se le reconoce entre aquellos que algo saben de él

Pero como sus actividades no comenzaron en abril de 1982 cuando denunció criminalmente a José A. Martinez de Hoz, por el fraude de la deuda externa, hoy me permito dar algunos datos  que solo son conocidos por algunas pocas personas

Nació en Tucumán el 1 de mayo de 1924, siendo muchos de sus antepasados importantes figuras de la política provincial, como su abuelo José Antonio Olmos, que a través de uno de los tantos fraudes de esa época, fue elegido gobernador de la provincia por decisión de su amigo el entonces presidente Manuel Quintana, y era un importante magistrado que desempeñara importantes funciones públicas como ministro y Presidente del Superior Tribunal de Justicia de la provincia.

Entre sus ascendientes había fundadores de ciudades, encomenderos, esclavistas y una variada gama de personajes de los que solo le interesó saber en sus últimos años, y debido a investigaciones que yo realizara.

Vino a Buenos Aires a los 10 años. Siendo alumno de colegio secundario, y teniendo 14 años comenzó su carrera periodística con un programa en LRA1 Radio del Estado como se llamaba entonces la radio nacional. Sus comentarios políticos, le llamaron la atención al Ministro de Marina, almirante León Scasso, que se asombró al recibir a un chico de pantalón corto, con el que habló de las circunstancias políticas derivadas del gobierno del Dr. Roberto Ortiz que recién comenzaba.

Siendo miembro de la Unión Nacional de Estudiantes Secundarios, llevó a cabo una intensa militancia política fuera de las líneas partidarias; durante sus estudios en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Allí tomó contacto con  los integrantes de FORJA, comenzando su amistad con José Luis Torres, y figuras del nacionalismo como David Uriburu, Carlos Ibarguren, José María Rosa, Carlos Steffens Soler, Mario Amadeo, y otros.

En 1943 apoyó la Revolución, siendo parte de los grupos que apoyarían a Perón al comienzo de su gobierno. Cuando se firmó la ratificación del Acta de Chapultepec, mi padre presentó un recurso ante la justicia federal intentando impugnar  el mismo por considerarlo lesivo al interés nacional.

Su acción contó con apoyo dentro del Partido Único de la Revolución Nacional —la alianza formada por la Junta Renovadora de la UCR, el Partido Laborista y el Partido Independiente que daría origen al Partido Justicialista— y un grupo de diputados encabezado por John William Cooke que votó en contra de la disciplina partidaria, argumentando que el Tratado condenaba a la Argentina a la pérdida de su soberanía nacional.

Sus relaciones con el gobierno de Perón fueron difíciles y continuarían así ya que, en 1947, cuando el director general de Fabricaciones Militares, Gral. Manuel Savio, presentó el proyecto del Plan Siderúrgico Nacional —que se convertiría eventualmente en la Ley 12.987, llamada “Ley Savio”—, mi padre protestó enérgicamente contra la participación de una empresa estadounidenses en el emprendimiento y la garantía de rentabilidad que se le ofrecía, además de mostrar los antecedentes poco recomendables de la misma, presentándose a la justicia federal a los efectos de denunciar la firma del contrato.

Su acción seguramente hubiera pasado inadvertida, pero el diputado Cipriano Reyes se hizo eco de la impugnación y la presentó a la Cámara de Diputados, dando lugar a un debate muy significativo, donde  mi padre fue acusado por la bancada peronista de ser comunista, y un agitador que se oponía a las decisiones presidenciales.

En ese momento solo contó con la defensa de Cooke, de Reyes, de Frondizi y otros diputados radicales. El largo debate que originara su presentación determinó que -caso único en la historia- Perón a través de un Decreto lo exonerara de las funciones públicas que tenía en la Dirección Nacional de Aduanas y en el Banco Central.

Todo el proceso de impugnación a lo que sería la constitución de Somisa con una empresa extranjera y la tumultuosa sesión de Diputados fue materia de un largo capítulo del libro “La Patria y su Destino” de José Luis Torres.

En el año 1948, fue designado por su amigo el Dr. Alejandro von der Becke, que era Presidente del Concejo Deliberante de Vicente López, como Secretario de ese cuerpo, donde efectuó un importante trabajo habiendo redactado el Digesto Municipal.

Al tener conocimiento de las actividades delictivas de varios concejales del peronismo,  elevó un informe al Control de Estado siendo tiempo después expulsado a punta de pistola, junto con su amigo von der Becke por haber denunciado la corrupción de muchos de sus integrantes. Todas esas acciones junto con otras lo llevaron a la cárcel.

En 1950, junto con David Uriburu, el Coronel Arturo Saavedra, John W. Cooke , el Almirante León Scasso, y otros fundaron la Comisión Popular para la Repatriación de los Restos de Rosas, que buscaba conseguir el traslado de los restos del caudillo porteño como parte de su estrategia de rehabilitación del nacionalismo histórico de éste, la que no tuvo ningún resultado, ya que para el gobierno de Perón esa era una cuestión que no interesaba.

Esa Comisión tuvo una importante tarea de difusión y lo llevó a enfrentarse en su momento con el Presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, coronel Bartolomé Descalzo, que negaba la relación de amistad que habían tenido Rosas y San Martín, lo que fue materia de un cruce de publicaciones sobre el tema

En 1953, por mediación de su amigo Cooke tuvo entrevistas con Perón, a quien le propuso la creación de una Secretaría de Asuntos Latinoamericanos, para impulsar la integración económica de nuestros países, acercándole otros proyectos que a su juicio eran importantes.

En 1954 volvió a cuestionar al gobierno por la firma del contrato con la California Argentina, a la que se había entregado en concesión 48.000 kilómetros cuadrados de territorio, haciendo causa común con quienes cuestionaron ese contrato, y teniendo conciencia que estas acciones iban a ser utilizadas para enfrentar a Perón.

El contrato de Perón con la Compañía California Argentina de Petróleo S.A.

Producida la revolución en septiembre de 1955, tuvo discusiones con sus amigos nacionalistas vinculados al gobierno como el Dr. Luis Cerutti Costa, el General León Bengoa, el ministro de Pablo Pardo y el embajador Guillermo de la Plaza, al ver que el golpe pretendía tirar abajo una serie de acciones fundamentales hechas por el gobierno de Perón, que eé había defendido siempre, como en su momento lo había hecho el eminente historiador Carlos Ibarguren, alguien insospechado de sus vinculaciones con el gobierno derrocado.

El 13 de noviembre de 1955, justo el día de la destitución del Gral Lonardi, vio la luz el primer número de su periódico “Palabra Argentina”, donde reivindicó  los derechos del proscrito peronismo, denunció la complicidad del embajador de Estados Unidos, Spruille Braden, con Pedro Eugenio Aramburu, y denunció sistemáticamente los desmanes cometidos por su gobierno de facto, entre ellos la feroz persecución a personas de intachable trayectoria como el el ministro de Salud Pública Ramón Carrillo.

En ese primer número, donde en una larga carta abierta al gobierno provisional defendió los logros del peronismo, y la transformación de una estructura que había sido dependiente hasta 1943 reconociendo también que durante el gobierno de Perón: “el país presenció la anulación de la libertad de opinión y el silenciamiento de la crítica, el monopolio de la prensa a favor del Estado, el servilismo y la obsecuencia, el enriquecimiento ilícito de funcionarios”.

Agregaba: “Yo mismo sufrí graves sanciones del régimen peronista. He sido procesado y detenido, privado del derecho a ejercer funciones públicas e imposibilitado de escribir en una prensa que solo aplaudía y tenía miedo a señalar errores…legisladores, funcionarios y jueces se sometieron al culto a la personalidad del entonces Presidente Perón. El país presenció la más odiosa de las obsecuencias y el más exagerado fanatismo. El nombre del Presidente llenó la crónica parlamentaria, en la misma medida que las calles, plazas y ciudades lo adoptaban. Los homenajes constituyeron una carrera en la cual todos querían ser los primeros en la meta en su aspiración al premio”

Su semanario sería clausurado en repetidas ocasiones por el régimen de Aramburu, y mi padre encarcelado varias veces en la vieja cárcel de Caseros

Durante la denominada “Revolución Libertadora” inició denuncias penales, por el robo del cadáver de Eva Perón, y pidió el procesamiento del Secretario de la Comisión Nacional investigadora, que se hacía llamar “Capitán Ghandi”, por las tropelías cometidas en su tarea como funcionario, querelló al interventor en la CGT, coronel Passo Viola por su reconocidas arbitrariedades, y aún desde la cárcel siguió escribiendo y denunciando todo lo que se estaba haciendo.

En 1957, un año después del fusilamiento de militantes peronistas, y militares que se habían alzado contra el gobierno de Aramburu, entre ellos su primo el Coronel Ricardo Ibazeta, organizó una marcha del silencio en homenaje a los fusilados. En virtud del Decreto-Ley 4161/56 de Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista, el gobierno ordenó su captura, y debió pasar a la clandestinidad.

https://es.wikipedia.org/wiki/Fusilamientos_de_Jos%C3%A9_Le%C3%B3n_Su%C3%A1rez

Viajó a ver a Perón en 1957 y 1958 y fue testigo del pacto Perón Frondizi, oponiéndose al mismo desde las páginas de su periódico y teniendo fuertes discusiones con Scalabrini Ortiz que apoyó la celebración de ese acuerdo. Mi padre –viejo amigo de Frondizi, aunque distanciado de este, sabía que ese acuerdo era de imposible cumplimiento, y jamás se llevaría a cabo, en una visión realista que contrastaba con la de Scalabrini y de  Jauretche, lo que también fue motivo de debate en “Que” y en su periódico.

https://es.wikipedia.org/wiki/Pacto_Per%C3%B3n-Frondizi

Durante el período de la resistencia peronista, su semanario llegó a imprimir más de 200.000 ejemplares, leyéndolo más de un millón de personas, como se lo aseguró Cooke en una carta a Perón. Siendo la voz más importante de la resistencia, aunque salvo un trabajo del historiador inglés Michael Goebel publicado en Londres, nunca se le ha asignado la importancia que tuviera en todo lo que se escribiera sobre el tema. La razón: no ser un orgánico del peronismo, y siempre tener una actitud independiente, aún dentro de esa corriente política.

Al poco tiempo de asumir Frondizi, y ante el conflicto producido en el frigorífico Lisandro de la Torre, viajó a ciudad Trujillo donde estuvo con Perón y Cooke, mostrando lo que Frondizi iba  a hacer, no respetando lo acordado. En su periódico publicó una entrevista al general, y nuevamente fue a parar a la cárcel donde estuvo más de 8 meses detenido. Años después siguió publicando con alternativas su periódico, que jamás recibió ayuda económica de persona alguna.

En 1965, debido a la ayuda económica del Gral. Raúl Tanco, publicó “Palabra Argentina” como diario, no pudiendo subsistir más de unas dos semanas, ya que la ayuda prometida de importantes legisladores peronistas, nunca se concretó, con la excepción de su amigo el Dr. Edgar Saa, que en 1973, sería Procurador del Tesoro de la Nación. Esto tiene una explicación, y es que por su independencia y su espíritu crítico nunca estuvo sometido a autoridad alguna, haciendo aquello que le parecía era lo justo, aun cuando pudiera estar equivocado

En 1970 fundó el periódico Tercer Frente que también se publicó con intermitencias, y en 1975 fue nombrado asesor del ministro del Interior Roberto Ares, haciendo ingentes esfuerzos para evitar el golpe militar, aunque se daba cuenta que antes el desastre del gobierno, el mismo era inevitable. Recuerdo que una semana antes del golpe, y en medio de la irrealidad que se vivía en la Casa de Gobierno, el jefe de prensa del ministerio le llevó la lista de los ministros que iban a ser designados después del 24 de marzo.

A partir de ahí, al ver como se desarrollaba la política del ministro Martínez de Hoz, comenzó a investigar los acuerdos con los bancos extranjeros, la política de endeudamiento y el 4 de abril de 1982 presentara una denuncia contra José Alfredo Martínez de Hoz y otros funcionarios de la dictadura cívico – militar por la contratación de la deuda externa, de la que afirmaba se había tomado de manera ilegal.

Llevaría adelante la causa durante 18 años, fundando el Foro Argentino de la Deuda Externa para promoverla, y en 1990 publicó en forma de libro su alegato con el título “Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron”. Insistió ante su amigo el Fiscal de Investigaciones Administrativas Ricardo Molinas para que se hicieran presentaciones ante el tribunal

A su iniciativa se debió, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, la creación de una Comisión de Ilícitos en el Senado; fue asesor de ésta y de la comisión senatorial de economía hasta 1989. En el ínterin, integró la delegación argentina ante la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra entre 1986 y 1987.

Siguió trabajando en la investigación de la deuda, aportando a la justicia penal pruebas, solicitando medidas, hablando con los peritos de la causa, y recorriendo el país, y viajando a Europa, contando la estafa del endeudamiento argentino, a pesar de su ceguera progresiva y el precario estado de su salud.

Pocos meses después de su muerte el juez en lo Criminal y Correccional federal, Jorge Ballesteros dio por terminada en forma definitiva la causa penal el 13 de julio de 2000, dándose por probados más de 470  actos ilícitos, y mostrando actos irregulares, violaciones al ordenamiento legal, la participación del FMI, y las consecuencias de la deuda para el futuro de la República. El juez sobreseyó en la causa por prescripción de la acción, ante el tiempo transcurrido. También publicó un libro sobre el fraude de las acciones telefónicas, que fuera materia de causas que iniciara en la justicia federal, como así también por la privatización de Aerolíneas Argentinas.

Nunca tuvo la menor colaboración de político o legislador alguno en su trabajo sobre el endeudamiento, ya que en los pasillos del Congreso, que transitaba, explicando lo que surgía de las investigaciones lo llamaban “el loco de la deuda”. Solo algunos pocos legisladores, como Luis León, Alfredo Bravo, Sergio Montiel y algún otro lo apoyaron, como también algunos amigos como Adolfo Pérez Esquivel, Alberto González Arzac, Fermín Chaves, Osvaldo Guglielmino, el embajador Miguel  Angel Espeche Gil, Héctor Seoane, Daniel Marcos entre unos pocos.

El original de su libro “Proceso a la Revolución”, donde enjuiciaba al golpe del 55, se perdió, y solo queda el testimonio de su amigo, el Padre Hernán Benítez, que lo menciona en una carta que le enviara a Perón en 1958.

A pesar de su militancia política, de acercase al peronismo después de su derrocamiento, nunca fue un hombre de partido, y siempre estuvo del lado de los que luchan sin esperar beneficios como lo señaló con acierto Norberto Galasso.

También estaba nutrido de una ética pública totalmente ajena al mundo político, heredada de su abuelo, el Dr. José Antonio Olmos, que había sido gobernador de Tucumán en 1904, impulsado por su amigo el Gral. Roca, y que fuera destituido en 1906 por decisión presidente Figueroa Alcorta, por querer restaurar las formas democráticas, en una provincia manejada desde siempre por una oligarquía de la que era parte.

Nunca le interesaron los honores, y solo excepcionalmente accedió a la función pública de la que siempre debió irse, cuando no podía aceptar las maniobras políticas, las componendas sectoriales o el encubrimiento de acciones reprobables.

Indudablemente su vocación fue el periodismo, el luchar por la verdad y la justicia, desconociendo las particulares formas de la vida política argentina, donde ciertos valores pareciera que responden a otras categorías institucionales y no las que rigieran durante décadas y que siguen vigentes.

En el año 2004, por iniciativa de la Senadora Nancy Avelín, se le hizo un gran homenaje en el Salón Azul del Senado, participando los jefes de todos los bloques, senadores, diputados, diplomáticos y diversos dirigentes políticos. Resultó irónico, que habiéndosele negado sistemáticamente todo apoyo durante años, con las excepciones señaladas, después de muerto todos reconocieran su trabajo y la lucha de tantos años.

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