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¿Hubo o no hubo fraude en las elecciones de EEUU?

Si se respondiera esa pregunta comparando los gráficos de la cuestionada elección presidencial de EEUU del 3 de noviembre pasado, con los del informe final del secretario General de la OEA Luis Almagro, titulado “Análisis de Integridad Electoral Elecciones Generales en el Estado Plurinacional de Bolivia – 20 de octubre de 2019”, con el que acusó de fraude al gobierno de Evo Morales provocando su caida, la repuesta sería concluyente.

http://www.oas.org/es/sap/deco/Informe-Bolivia-2019/0.1%20Informe%20Final%20-%20Analisis%20de%20Integridad%20Electoral%20Bolivia%202019%20(OSG).pdf

Conforme ese cotejo, donde a último momento el perdedor pasa a ser ganador, tal como se puede apreciar en los graficos de la portada correspondientes a Bolivia, y los estados de Michigan y Wisconsin, y siguiendo con los  lineamientos de míster Almagro, se podría afirmar que hubo un fraude electoral que le brindó el triunfo a la fórmula Joseph Biden – Kamala Harris.

Y lo notable que míster Almagro ni se preocupó de investigar al respecto, para tratar sostener su tesis boliviana basada en ese método. Cuya supuesta explicación en el caso de Bolivia, se basa en el ingreso de los votos indígenas del interior profundo. Y en el caso de EEUU, en el computo al final de los votos enviados por correo, cuya reglamentación se había flexibilizado notablemente en los meses previos, con motivo de la pandemia.

Pero en EEUU quien afirma que hubo fraude es William Engdahl, un autor prestigioso que ha publicado una decena de libros, tal como se puede ver en Amazon, e innumerables notas con una visión alternativa y crítica de los acontecimientos. Quien a fines de noviembre pasado publicó una nota con título “Los turbios actores extranjeros detrás del fraude electoral en EEUU”, que seguidamente Stripteasedelpoder.com brinda su traducción.

https://www.amazon.com/-/es/F-William-Engdahl/e/B00JLCV1JW/ref=dp_byline_cont_pop_book_1

El fraude electoral pos moderno

En dicha Engdahl plantea que el fraude fue cibernético, a través un grupo de tres empresas tecnológicas interrelacionadas entre sí y con el establishment globalizador mundial, que acapara con sus servicios de procesamientos de votación, al 92 % del mercado de EEUU. Con el plus adicional de asegurarle un triunfo a determinados candidatos, a través de la manipulación de la “caja negra” empleada para el procesamiento de los votos, que pocos están en aptitud de controlar.

En Argentina ya sucedió algo parecido con la empresa MSA, que tuvo como primer cliente y divulgador al gobernador de Salta Juan Manuel Uturbey, quien desde que adoptó el sistema ganó todas las elecciones en que se presentó. También lo adoptó Mauricio Macri en la CABA, con similar éxito a su favor, y por ello como presidente pretendió extenderlo a las votaciones nacionales.

Ultimamente para la elección gubernamental de principios de 2019, también lo adoptó el gobierno de Neuquén, para asegurar el inveterado triunfo del Movimiento Popular Neuquino afín al macrismo, invicto a lo largo de 60 años. Y así con el voto electrónico BUE (Boleta Unica Electrónica) Vot.ar de MSA, se anotó un nuevo triunfo.

El que paradojalmente no se correspondía con las encuestas previas, ni con las potencialidades de los candidatos, ni con la boca de urna realizada por una empresa española. A la par que se denunciaban notables anomalías en la concreción del voto electrónico, disfrazado como Boleta Unica Electoral, que posibilita la existencia de un fraude de índole psico-técnico, al poder asignar el voto a otro candidato, dificultando a la par su control por parte del votante.

Ver Elecciones Neuquén: las evidencias de un notable fraude con el voto electrónico

Este triunfo electoral le deparó un gran alivio al gobierno nacional de Cambiemos, que temía el impacto de un triunfo del kirchnerismo peronismo, en el primer sufragio de ese resonante año electoral.

Ver El empate técnico en las elecciones de Buenos Aires, en manos de un amiguito del “cole” de Macri

En la provincia donde está ubicado el megayacimiento de Vaca Muerta, en el que depositaba sus esperanzas para salir del enorme endeudamiento externo en que había incurrido. Y en la que en consecuencia se cocinan enormes intereses, ante los cuales el Movimiento Popular Neuquino ha mostrado ser muy atento y comprensivo.

Imaginemos entonces los que se cocinan en la metrópoli imperial, hoy en apuros por el raudo avance de la República Popular China, que los desafía abiertamente. Resultando evidente que el denominado “estado profundo” de EEUU, no podía dejar al albur la elección de la formula Biden – Harris, que promete impedir que China adquiera la hegemonía mundial.

Seguidamente brindamos a nuestros lectores la traducción de la nota de William Engdahl, quien es consultor y conferencista de riesgos estratégicos, licenciado en política por la Universidad de Princeton, y uno de los autores de libros más vendidos sobre petróleo y geopolítica, con notas exclusivas para la revista en línea “New Eastern Outlook”.

Los turbios actores extranjeros detrás del fraude electoral en EEUU

Por William Engdahl*,  23 de noviembre de 2020

http://williamengdahl.com/englishNEO23Nov2020.php

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Dominion escáner óptico de recuento de boletas electorales

En medio de historias documentadas de fraude electoral “ordinario” en los EEUU. Para la votación presidencial del 3 de noviembre, que incluyen identificación falsa, votantes muertos, y votaciones unilaterales sospechosas en estados clave controlados por demócratas, más evidencia apunta al papel de actores extranjeros altamente sofisticados, en concierto con elementos de los malos actores del estado profundo de EEUU, haciendo un esfuerzo descarado y altamente ilegal para derrocar al presidente Trump y reemplazarlo con un Joe Biden más obediente y comprometido, que seguirá la Agenda del Gran Restablecimiento del Foro Económico Mundial y Bill Gates. En el centro de esto parece haber un grupo de turbias empresas privadas que desde 2002 han llegado a dominar las elecciones, no solo en los Estados Unidos sino también en muchos otros países. Si se permite que no se cuestione, tendrá consecuencias catastróficas no solo dentro de los Estados Unidos.

En la actualidad, las empresas que proporcionan máquinas de votación estadounidenses y software relacionado están dominadas por tres entidades: Dominion Voting Systems de Toronto Canadá, SGO Smartmatic del Reino Unido, y ES&S de Omaha. Dos de los tres son empresas extranjeras. Eso en sí mismo es motivo de preocupación. Pero es mucho más profundo.

La Ley HAVA de 2002

Antes de las elecciones estadounidenses de 2000, donde un pequeño margen de papeletas de papel defectuosas, el famoso recuento de los “chads colgantes”, determinaba la elección de George W. Bush, el papel de las máquinas de votación computarizadas era muy limitado. En 2002 eso cambió, cuando el Congreso aprobó una ley aparentemente diseñada para terminar con el problema de las boletas de tarjetas perforadas. Las empresas privadas han intervenido en elecciones desde entonces.

El 29 de octubre de 2002, el presidente G.W. Bush firmó la “Ley de Ayuda a los Estados Unidos a Votar de 2002” (HAVA). La ley creó una nueva agencia federal, la Comisión de Asistencia Electoral de los Estados Unidos, para que sirva como cámara de compensación e información sobre la administración electoral; creó fondos federales para ayudar a los estados a mejorar la administración electoral y “reemplazar los sistemas de votación obsoletos”.

Finalmente, la Ley propuso crear estándares mínimos para que los estados los siguieran en varias áreas clave de la administración electoral. Russell Ramsland, un experto en seguridad cibernética que fundó LI Security Operations, le dijo a un entrevistador de televisión reciente que los llamados estándares mínimos nunca se crearon.

Lo que hizo la ley fue proporcionar fondos a los estados, para subcontratar su gestión electoral a empresas privadas como ES&S, Dominion, Smartmatic y algunas más pequeñas. Para 2018, estas empresas de votación electrónica cibernética controlaban el 92% de la cuota de mercado de las elecciones estadounidenses. Los monitores bipartidistas del voto ya no podían teóricamente asegurar la integridad del voto electoral. Las computadoras, el software propietario, y todas sus vulnerabilidades, estaban ahora bajo control.

Smartmatic

En 2004, varios jóvenes profesionales del software en Caracas, Venezuela, fueron convocados por el asediado régimen socialista de Hugo Chávez, para ayudarlo a él y a su Revolución Bolivariana, respaldada por la Cuba de Castro, a sobrevivir a un referéndum. El anterior régimen demócrata cristiano de Rafael Caldera, había aprobado una ley que exigía el voto automatizado y las empresas estadounidenses de votación ES&S y la española Indra Systems habían establecido una presencia en el país. ES&S estaba cerca del Partido Republicano de Bush.

En respuesta a un proceso de licitación para la elección revocatoria de Venezuela de 2004, por parte de la autoridad electoral del CNE (Comisión Nacional Electoral) de Venezuela, se formó un nuevo consorcio conocido como Consorcio SBC que ganó la licitación para ejecutar el proceso de recuento del referéndum.

El Consorcio SBC estaba integrado por Smartmatic (51%), el software Bitza (2%) y la organización estatal de telecomunicaciones CANTV (47%). El jefe de I + D de Software de Bitza designado por Chávez, era Omar Montilla Castillo, un funcionario del gobierno de Chávez. Smartmatic había sido fundada un par de años antes por dos ingenieros venezolanos que vivían en Florida, Antonio Mugica y Alfredo Anzola.

El referéndum de 2004 fue su primera incursión en las máquinas de votación. Los floridanos pro-Chávez ganaron la licitación y se les otorgaron u$s 128 millones, con Smartmatic modernizando las máquinas de juego para ser utilizadas para el proceso. Aparentemente, no fue un gran paso desde las máquinas de juego manipuladas, hasta las máquinas de votación manipuladas para los inteligentes empresarios venezolanos.

El consorcio Smartmatic falsificó con éxito el referéndum de Chávez. Chávez estaba detrás del 40% al 60% en las encuestas. Pero en las elecciones, Chávez logró una victoria “milagrosa” del 52% al 48%. En ese momento el New York Times, entonces algo más objetivo que hoy, escribió: “Smartmatic era una firma poco conocida sin experiencia en tecnología de votación antes de ser elegida por las autoridades venezolanas para reemplazar la maquinaria electoral del país antes de un contencioso referéndum. que confirmó al señor Chávez como presidente en agosto de 2004”.

Votar el fraude con rostro británico

Hoy, Antonio Mugica se encuentra en Londres, donde Smartmatic ahora supervisa una red global de manipulación de votos por computadora. En 2014, Mugica, junto con el británico Lord Mark Malloch-Brown, anunció el lanzamiento de SGO Corporation Limited, una sociedad de cartera con sede en Londres cuyo activo principal es el fabricante de máquinas de votación y tecnología electoral, Smartmatic. Mugica es CEO de SGO Smartmatic y su cofundador venezolano, Roger Piñate, también forma parte del directorio de Londres. Smartmatic hoy todavía tiene profundas raíces venezolanas para corromper a los círculos de Chávez y Maduro.

Mark Malloch-Brown, presidente de SGO Smartmatic, es una figura clave. Como se documenta en una excelente investigación de Matthew Ehret, Malloch Brown ha estado en la junta del Foro Económico Mundial de Davos, el principal impulsor de la agenda distópica del ‘Gran Restablecimiento’ de Naciones Unidas Global 2030. También ha sido miembro de la junta de George Soros Open Society Foundations y Soros Quantum Fund. Soros es uno de los principales financiadores de grupos y candidatos del Partido Demócrata, incluido BLM.

Ver soros

Malloch Brown fue subsecretario general de la ONU bajo el corrupto Kofi Annan, y fue vicepresidente del Banco Mundial. El miembro del Partido Laborista también es miembro del Consejo Privado altamente secreto, una élite de más de 500 personas seleccionadas por la Reina para dirigir los asuntos de estado.

En 2008, justo después de la toma de posesión de Barack Obama como presidente, la futura embajadora de Obama ante la ONU, Samantha Power,señaló que, “El conducto principal entre Gran Bretaña y el Candidato [Obama] ha sido Lord Malloch Brown, el Ministro de Relaciones Exteriores Junior …” Esta es la persona que hoy encabeza el grupo de sistemas de votación altamente controvertido, Smartmatic.

Otro miembro de la junta de SGO Smartmatic en Londres es el CEO global de DLA Piper, Sir Nigel Knowles. DLA Piper era entonces el bufete de abogados más grande del mundo en 2014. En particular, Douglas C. Emhoff, esposo de Kamala Harris, es socio de DLA Piper. ¿Quizás solo una coincidencia?

Se vuelve más sesgado. En los Estados Unidos, Smartmatic tiene una Junta de cuatro personas. El presidente de Smartmatic USA es Peter Neffenger, quien acaba de ser nombrado miembro del equipo de transición de Joe Biden. Neffenger estuvo en la administración Obama como jefe de la TSA (Administración de Seguridad en el Transporte).

El miembro de la junta directiva de Smartmatic USA, Paul DeGregorio, fue presidente de la Comisión de Asistencia Electoral de los Estados Unidos (EAC) de 2003 a 2007. La EAC fue creada por la Ley Help America Vote de 2002 y es responsable de “administrar los pagos a los estados y desarrollar pautas para cumplir con los requisitos de HAVA, adoptar las pautas del sistema de votación voluntario y acreditar los laboratorios de prueba del sistema de votación y certificar el equipo de votación”.

Junto a Neffenger y DeGregorio en la junta de Smartmatic de EEUU se encuentra Gracia Hillman, quien también se desempeñó como presidenta de la Comisión de Asistencia Electoral de EEUU De 2003 a 2010 bajo Obama declaró: “Smartmatic es el líder mundial en tecnología electoral segura, accesible y transparente y servicios de apoyo. Creemos en la igualdad y la justicia para todos”.

Para subrayar lo que solo puede denominarse sesgo extraordinario, dos de los cuatro miembros de la junta de Smartmatic USA fueron jefes de la agencia del gobierno de los EEUU delegada para desarrollar pautas para los sistemas de votación, y los dos fueron designados por el demócrata Obama, ahora asesor de Biden. Eso está bien para la integridad de las elecciones, ¿o no?

Sistemas de votación Sequoia: el puente demasiado lejos

Una empresa llamada Sequoia Voting Systems, fundada en California, fue un vínculo clave entre el software y los sistemas de Smartmatic, y la otra empresa de votación gigante implicada en el enorme fraude electoral de USA 2020, Dominion Voting Systems de Canadá. En marzo de 2005, Smartmatic compró California Sequoia Voting Systems a su entonces propietario, De La Rue, una empresa británica de seguridad e impresión de papel moneda.

Smartmatic asignó una parte importante de sus equipos de desarrollo a renovar las antiguas máquinas de votación heredadas de Sequoia y reemplazar su tecnología con características y desarrollos patentados de vanguardia, lo que dio como resultado nuevos productos de alta tecnología.

La empresa fusionada Smartmatic-Sequoia estaba floreciendo en el mercado estadounidense hasta que una investigación del Tesoro estadounidense sobre los posibles vínculos de Smartmatic con un gobierno extranjero, Venezuela, obligó a Smartmatic a vender Sequoia. Lo hicieron en una venta supuestamente engañosa a los gerentes estadounidenses de Smartmatic que eran ciudadanos estadounidenses, en términos no hechos públicos, como SVS Inc., lo que permitió al gobierno de los Estados Unidos retirar la investigación.

Pero Sequoia, ahora llamada SVS Inc. de los EEUU, todavía estaba controlada por Smartmatics de origen venezolano. Smartmatic retuvo la propiedad de los derechos de propiedad intelectual de los productos electorales actualmente desplegados por Sequoia en los Estados Unidos.

En 2007, el profesor de Ciencias de la Computación de Princeton, Andrew Appel, testificó como experto en un caso legal en Nueva Jersey que involucraba las máquinas de votación Sequoia Advantage que era “muy fácil reemplazar el software dentro de una máquina computarizada para que le diga al votante que está votando para un candidato, pero realmente coloca el voto en la columna equivocada … Incluso puede programarlo para que lo haga solo el día de las elecciones”.

En el mismo año 2007, el Secretario de Estado de California descertificó las máquinas de votación Sequoia en las elecciones estatales, declarando que las máquinas de votación Sequoia permiten la “inserción de un programa troyano a través de un dispositivo de almacenamiento extraíble USB malicioso que podría modificar las definiciones y los resultados de las boletas.”

El fallo agregó que las máquinas de votación Sequoia podrían hacerse para “cambiar los votos de un candidato a otro y [el cambio] no fue detectable en la pista de auditoría de papel verificable de los votantes“. Estos son los mismos trucos de fraude que desafían los equipos legales de Trump.

A continuación, Sequoia Voting Systems, también conocido como SVS Inc., plagado de fraudes y controlado por Smartmatic, fue comprado el 4 de junio de 2010 por una empresa canadiense anteriormente desconocida, Dominion Voting Systems, una empresa dedicada a la fabricación de hardware de votación electrónica y escáneres ópticos.

Sistemas de votación de dominio

En el momento en que Dominion of Canada compró Sequoia SVS Inc, esta última tenía contratos por u$s 300 millones en 16 estados. De repente, Dominion, a través de Sequoia a través de Smartmatic de Londres, fue un actor importante en el negocio cada vez más corrupto de la votación computarizada en los EEUU. En resumen, Smartmatic compró la empresa estadounidense Sequoia, puso su tecnología en Sequoia y la vendieron a Dominion.

Sin embargo, para asegurarse aún más de que Canadian Dominion seguiría siendo opaca para el escrutinio, en 2018 la empresa fue asumida como una empresa privada por sus empleados, junto con una opaca firma de capital privado, Staple Street Capital de Nueva York, lo que les permitió afirmar ser “De propiedad estadounidense ”, a pesar de su sede en Canadá.

Lo poco que se sabe sobre Staple Street, los nuevos propietarios de Dominion, es que varios provenían del controvertido gigante del capital privado, Carlyle Group Partners. William Kennard, ex designado por Obama como embajador de la UE y designado por Bill Clinton como presidente de la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) y ex director gerente del Carlyle Group, se encuentra en el directorio de Staple Street Capital.

Hootan Yaghoobzadeh y Stephen D. Owens, ambos de Staple Street, están en la nueva junta de Dominion con el fundador canadiense, John Poulos. Ambos también tienen vínculos anteriores con Carlyle Group. El estado de Georgia en disputa tiene ocho cabilderos [lobistas N del T] de Dominion registrados, incluido Jared Thomas, ex jefe de personal del gobernador republicano Brian Kemp.

El recuento de Georgia estuvo plagado de corrupción bipartidista. Además, la compañía Dominion Voting Systems ha admitido ser un donante anterior de la Fundación Clinton y haber contratado a la ex jefa de personal de la presidenta de la Cámara de Representantes demócrata Nancy Pelosi, un tal Nadeam Elshami como cabildero.

En 2016, se le preguntó al vicepresidente de Dominion, Dr. Eric Coomer, si era posible pasar por alto el software de los sistemas electorales e ir directamente a las tablas de datos que administran los sistemas que ejecutan las elecciones en Illinois. Él respondió: “Sí, si tienen acceso”. Cuando se le preguntó a quién incluía, respondió: “Proveedores, funcionarios electorales y otras personas a las que se les debe otorgar acceso”. Se descubrió que el mismo Coomer en 2020 publicaba publicaciones en Facebook favorables a BLM (Black Lives Matter, Los negros también importan, N del T) y atacaba a Trump.

En las elecciones de 2020, Dominion fue responsable de aproximadamente el 50% de todos los votos en 30 estados y dominaba en todos los estados donde los equipos legales de Trump impugnan el resultado, a saber, en Nevada, Arizona, Michigan, Wisconsin, Pensilvania y Georgia. Todos los estados en disputa se inclinaron hacia el demócrata Biden, desde las enormes ventajas iniciales de Trump. En docenas de distritos electorales en esos estados que utilizan sistemas Dominion, el recuento de votos produjo estadísticas de votantes estadísticamente imposibles, como 100% o 105% de participación de votantes o incluso más. Eso incluso haría que Kim Jong-Un sintiera envidia.-

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Redacción STDP
Redacción de Striptease del Poder: Colaboradores, Periodistas, Investigadores Especialistas en Economía y Política, Nacional e Internacional, Invitados Especiales, Cartas de los lectores.
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