El accionar de Horacio Verbitsky desde hace mucho tiempo, hace recordar que cuando los bolcheviques tomaron el Palacio de Invierno y se hicieron de los archivos de la Ojrana, la policía secreta zarista, se encontraron que los más furibundos “terroristas” que atentaban contra el orden zarista, eran agentes de esa temible agencia estatal. Quienes para poder infiltrarse en las organizaciones revolucionarias e influenciar en ellas, sobreactúban su militancia.

Un caso notable fue el de Rodino Malinovski, que era el principal representante bolchevique en la Duma (Parlamento zarista), y el hombre que transmitía en Rusia las palabras desde el exilio de Lenin. Un militante de impecable trayectoria, iniciada cuando purgó cárcel de jovencito, y coronó su trayectoria fuera del presidio, cuando fue enviado a la conferencia bolchevique de Praga en 1912. Luego accedió al Comité Central del partido, y finalmente ocupó su banca en la Duma.

El pequeño detalle es que Malinovski era a la vez agente de la Ojrana, la policía secreta zarista, que llegó a tener 40 mil agentes en su filas, entre infiltrados, espías, soplones y vigilantes. De hecho, fue la colaboración en las sombras de la Ojrana lo que permitió a Malinovski acceder a la Duma.

Quien para entonces ya había logrado entregar a Miliutin, a Noguin, a María Smidovich y hasta al propio Stalin a sus empleadores. Y cuando creyó que estaba por ser descubierto se esfumó en la Primera Guerra Mundial, debidamente recompensado por la Ojrana. Posteriormente se entregó, y fue sentenciado a pena de muerte, pero ejecutado antes con un tiro en la nuca, como se suele hacer en esos sórdidos ámbitos con los traidores.

https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-147756-2010-06-17.html

El “Perro” Horacio Verbitsky agente doble

Existe un libro de Gabriel Levinas, publicado por Sudamericana, con el título “AGENTE DOBLE – La biografía inesperada de Horacio Verbitsky”. En el que prueba que durante la feroz dictadura militar, mientras sus compañeros de Montoneros caían como moscas, se habría desempeñado como escriba de la Fuerza Aérea, bajo el paraguas del comodoro Juan José Güiraldes, presentando documentación autentica al respecto.

Horacio Verbitsky, agente doble

http://www.plazademayo.com/2015/09/a-verbitsky-la-fuerza-aerea-le-pago-sus-servicios-a-traves-de-una-mutual-militar/

Acusación terrible, que Verbitsky procuró refutar presentando unos más que endebles testigos, como si estos hubiesen convivido las 24 horas con el “Perro” a lo largo de la dictadura, para poder atestiguar sobre su lealtad a Montoneros. Existiendo incluso en los cables de la embajada filtrados por Wikileaks una investigación respecto estos “volubles” antecedentes de Verbitsky.

https://wikileaks.org/wiki/Talk:Horacio_Verbitsky

Pero más allá de esas evidencias notables, hay un viejo dicho que el árbol se conoce por sus frutos, y más en el caso de que se trate de topos. Y en tal sentido el Perro Verbitsky cuenta con frutos malignos notables, que van más allá de haber escrito en 1980 el elogioso libro para la Fuerza Aérea, con título “El Poder Aéreo”.

La Tablada, Pagina 12, y Verbitsky

Uno de ellos es el papel esencial que concretaron Verbitsky y Jorge Lanata desde Pagina 12, para inducir a un puñado de infelices integrantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP), liderados por Enrique Gorriarán Merlo, a meterse en enero de 1989 en el cuartel de La Tablada. Bajo la información que había un levantamiento militar en curso, liderado por el coronel Mahomed Seineldin desde ese cuartel, que podía evitarse copando el mismo.

Ver Lanata, financiado en los 80 por Gorriarán Merlo-MTP, ahora califica de “terroristas” a la RAM

Y una vez adentro, el Ejército bajo el mando del comandante en Jefe Gral Francisco Gassino, que provenía inusualmente del área de Inteligencia militar, jugó con ellos como el gato con el ratón, no obstante las reiteradas señales de rendición hechas por sus ocupantes. Y así  en la recuperación del cuartel se produjeron muertos, torturados, y desaparecidos, como una mini “guerra sucia”.

Esa extemporánea, absurda, y aparente resurrección de la guerrilla, además de dañar gravemente al gobierno del presidente Raúl Alfonsín, que venía jaqueado por la crisis energética, la inflación,  y la escapada del dólar, posibilitó políticamente los indultos que poco después dictó el flamante presidente Carlos Menem.

A favor tanto de las cúpulas militares condenadas por delitos de lesa humanidad, o enjuicidas por ello. Y de algunos jefes guerrilleros, como Mario Firmenich, de quien existen fuentes creíbles provenientes de la embajada de EEUU, que afirman que también era un doble agente. Según lo expresa Martín Andersen en su libro “Dossier Secreto – El mito de la guerra sucia”, publicado por Sudamericana Planeta.

Horacio Verbitsky, agente doble

Al respecto cabe apuntar que Lanata confesó personalmente que inició Pagina 12 en el año 1987, con dineros aportados por Gorriarán Merlo. A quien distintas informaciones lo sindican como un agente doble que respondía a la CIA. Siendo muy ilustrativo al respecto el libro de Juan Salinas y Julio Villalonga “Gorriarán La Tablada – Y las “guerras de inteligencia” en América Latina”.

Horacio Verbitsky, agente doble

En el que se señala que mientras se sucedían esos sangrientos hechos, en el edificio Libertador, sede del Ejército, se encontraba el ex jefe de Gorriarán Merlo en el área de inteligencia en Nicaragua, y luego desertor para pasar a ser agente de la CIA, Roger Miranda Bengoechea. Como reaseguro de la indemnidad de Gorriarán Merlo, quien luego de hacer ingresar a sus seguidores al cuartel de La Tablada, desapareció de los lugares que solía frecuentar.

Gorriarán había adquirido un gran ascendiente sobre sus seguidores, porque les iba anticipando los levantamientos previos que iban a acometer los carapintadas. Información que según él, la obtenía de filtraciones de la inteligencia militar. Y además se encargó de dejar escrito en una mochila luego secuestrada, un detallado plan de operaciones.

El que en términos judiciales, aportó la prueba de que en vez de ocupar al cuartel para impedir otro levantamiento militar, y defender la constitución, se trataba en realidad de un intento de golpe de estado. A ejecutar alucinadamente, mediante marchar con los tanques del regimiento hacia Plaza de Mayo.

Lo que hizo que los seguidores sobrevivientes de Gorriarán Merlo, y ávidos lectores del Pagina 12 de  Lanata y Verbitsky, como quien tiene una escafandra de irrealidad virtual puesta en la cabeza, recibieran una pena de largos años de prisión. Habiendo actuado casualmente  en esa oportunidad el fiscal Alberto Nisman.

Ver LA NACION: De Bartolomé Mitre a Barton Corp que pertenecería a la CIA, y su maraña de otras offshore fantasmas

Las denuncias de corrupción de Verbitsky y sus efectos

De esa manera Pagina 12 quedó pegado al supuesto golpe del MTP, por las editoriales de Verbitsky y Lanata induciéndolo. Existiendo incluso un libro al respecto, con título “La guerrilla de papel – Toda la verdad sobre la apoyatura periodística que tuvo el asalto al cuartel de La Tablada”, escrito por Horacio Bravo Herrera, con el impulso del operador de Menem, César Arias. Lo cual deparó una crisis interna en dicho diario, del que se deslindó parte de la redacción que pasó a desempeñarse en Nuevo Sur, que salió a la calle tres meses después.

Horacio Verbitsky, agente doble

Tras sobrellevar esa crisis el Perro Verbitsky y Lanata desde el mismo medio, se dedicaron a hacer resonantes denuncias de corrupción contra el gobierno de Menem. Contando para ello en esos tiempos de pre internet con información muy fina, que generalmente suelen tener los muchachos que operan en las cloacas de la sociedad y la CIA. Habiendo publicado Verbitsky un libro epónimo al respecto, con título “Robo para la Corona”.

El efecto funcional concreto de esas denuncias, era que el presidente Menem saliera despavorido a abrazarse con el “Virrey” Terence Todman, el morocho embajador de EEUU. Y así Lanata y Verbitsky parecían funcionar como los rottweiler de la Embajada, que corren a los intrusos hasta que estos desesperados corren a arrojarse en brazos de su amo.

Por contrario, mostrando lo sesgadas que eran esas denuncias respecto la corrupción, en el 2001 y años subsiguientes Pagina 12 y Verbitsky se mostraron absolutamente refractarios a difundir los detalles y motivos del “corralito bancario” que conmovió a los argentinos, no obstante existir procesamientos judiciales al respecto.

Que fue el resultado de una magna maniobra urdida por los megabancos de EEUU, con el Chase JP Morgan a la cabeza, para llevarse las reservas de los bancos, a cambio de los bonos basura de la deuda que iban al default. Y para incumplir con el seguro de liquidez que esos bancos tenían comprometido con el BCRA.

Esa maniobra estaba narrada con lujo de detalles y pruebas, en el libro con título “La Argentina robada – El corralito, los bancos, y el vaciamiento del sistema financiero argentino” de Mario Cafiero y Javier Llorens, publicado en el 2002. El que no obstante no recibió un mínimo tratamiento y menos aún promoción, por esos supuestos adalides anticorrupción liderados por Verbitsky. Quien a esa altura cobraba sus emolumentos periodísticos de la mano de Héctor Magnetto, a quien Lanata le había vendido el diario Pagina 12.

Ver Prat Gay, el gran encubridor del vaciamiento del sistema financiero en el 2001

Horacio Verbitsky, agente doble

https://www.ambito.com/portada-principal/clarin-y-magnetto-duenos-pagina12-n3180664

Memoria, Verdad, y Justicia vs Juicio y Castigo

Se dice que el Perro Verbitsky fue el que en el 2003 interesó a los Kirchners para el reflotamiento de los juicios por los delitos de lesa humanidad de la represión ilegal. Mediante la declaración de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y bajo la invocación de Memoria, Verdad, y Justicia.

Pero en la práctica, al impulso del Perro Verbitsky y el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) esa invocación se transformó en Juicio y Castigo. Cayéndole parejas condenas de cadena perpetua tanto a altos jefes militares, como a subordinados del escalafón inferior, al no alcanzarlos la ley del arrepentido. Lo que hizo que los represores se emblocaran en su defensa y en el silencio, y la verdad al respecto no apareciera ni en minúscula.

Y así hoy hay gerontes en las cárceles que cumplen penas de prisión perpetua, cuando la ley les otorga la prisión domiciliaria, y van a llevarse sus secretos a la tumba. Mientras que los familiares de las víctimas también fallecen sin haber averiguado que pasó con sus seres queridos, y sin poder haber hecho el duelo.

El resultado sociológico de ello es que la tremenda herida que dejaron esos hechos, sigue abierta, sin miras de cerrarse. A la par del hundimiento en un absoluto descredito y repudio a  las fuerzas armadas, por parte de un amplio sector. Las que en términos militares han quedado reducidas a la total impotencia, en este peligroso mundo moderno, con el conflicto de Malvinas abierto.

En tal sentido no parece casual que el Perro Verbitsky y el CELS, cuenten con financiamiento directo del Foreign Office del Reino Unido, y de poderosas fundaciones de EEUU. Países que fueron nuestros enemigos en esa trágica guerra de 1982, y son los permanentes cultores del adagio romano, “divide et impera”.

Ver CARTA ABIERTA A HORACIO VERBITSKY

Scilingo, Verbitsky,  y la omertá

El Perro Verbitsky publicó en 1995 el libro “El vuelo”, con la confesión de la existencia de los “vuelos de la muerte” por parte del ex capitán de corbeta Adolfo Scilingo. Mediante los cuales la Marina arrojaba al mar vivos y narcotizados a los detenidos en los campos de concentración clandestinos. Apareciendo algunos de ellos en las playas argentinas.

Luego en 1997 Scilingo fue invitado por la televisión española para que viajara a España y relatara eso trágicos hechos. Pero al arribar allí, como si se tratara de una celada,  fue detenido por orden del juez Baltasar Garzón, quien lo condenó a una pena de 640 años de prisión. Pena que luego el Tribunal Supremo español elevó a 1.084 años, al comprobarse su complicidad en otras detenciones ilegales.

En 2020 Scilingo fue beneficiado con un régimen de “reinserción” en la sociedad, que a los 73 años le permitió salir de presión, y colaborar en una parroquia en Madrid. Conocido como régimen “Cenicienta”, por el que queda libre durante el día, pero debe volver a la cárcel para dormir. Y por supuesto Scilingo dejo de confesar cosas, no sea que sus más de mil años de condena siguieran creciendo.

Paradojalmente el caso Scilingo meneado por Verbitsky, lo que hizo concretamente fue emblocar aún más a los militares en su silenció. En tiempos que en Argentina estaban libres de recibir condenas en los “juicios por la verdad”, que luego se transformaron en juicios penales por crímenes de lesa humanidad. La cual en caso de haber aparecido, podría haber permitido hacer el duelo a los familiares de las víctimas, y comenzado a cerrar esas lacerantes heridas del pasado, que aún perviven con un Verbitsky y Pagina 12 empeñados en ello.

Verbitsky y el Papa Francisco

Desde la catedral de Buenos Aires, en los Tedeum de las fiestas de mayo, el cardenal Jorge Bergoglio se despachaba con duros sermones contra el gobierno kirchnerista, encabezado por Néstor Kirchner. Razón por la que estos le hicieron la cruz, y pasaron a concretar el tradicional tedeum en la ciudad de Tucumán.

Por esa razón, y por su heterodoxa teoría expuesta en sus libros y notas, de que la represión y guerra sucia fue un conflicto interno de la iglesia Católica -y no la consecuencia del accionar del Comando Sur de EEUU y la escuela antisubversiva francesa- el Perro Verbitsky comenzó a atacar a Bergoglio, a partir de la publicación de su libro “El silencio” en el 2005. Asegurando que había entregado a los curas Orlando Yorio y Francisco Jalics a la ESMA del almirante Massera.

No obstante que las evidencias señalan que habían quedado desprotegidos, por haberse negado a cumplir la orden de Bergoglio, entonces superior Provincial de la orden jesuita, de abandonar su acción pastoral en las villas de emergencia, no obstante el peligro que corrían. Y por eso luego Bergoglio hizo ingentes esfuerzos para rescatarlos de las garras de Massera, llegando a otorgarle a este un título de doctor honoris causa en la USAL (Universidad del Salvador).

Ver Legalización del aborto y realpolitik ¿Los Fernández son estúpidos o son geniales?

Verbitsky se jacta de haber impedido en esa oportunidad con su libro, que el papable Bergoglio llegara al Papado, habiendo sido elegido en ese año como Papa, Joseph Ratzinger, bajo el nombre de Benedicto XVI. Pero en el 2013 la renuncia de este le dio una nueva oportunidad a Bergoglio, quien finalmente fue elegido como Papa Francisco, no obstante los notorios esfuerzos que hizo Verbistky en calumniarlo.

A esta altura cabe la pregunta ¿Qué país no quisiera tener un Papa? que mas allá de la religión y las creencias, se trata de un gran poder simbólico. Por la misma razón por la cual ¿Qué país no quisiera tener un Maradona o un Messi? como embajador informal, mas allá que se trate de solo futbol.

En tal sentido por un lado es notable los esfuerzos que hizo el Perro Verbitsky para impedirlo. Y por el otro el desagrado que causó esa designación en el Reino Unido, que lo financia a él y el CELS. Potencia que de inmediato salió a decir, sin que nadie se lo preguntara, que en manera alguna iba a tratar con el pontífice argentino con patina peronista nacionalista, el conflicto de Malvinas.

Por sus frutos los conoceréis

 A esta altura resultan notables los paradojales resultados del accionar del Perro Verbitsky, que revestidos con un aura progresista, producen resultados regresivos o dañinos. Pero que cuenta con una audiencia encandilada y algo infantil, que admira la información que les brinda. De la misma manera que hacían los infelices seguidores de Gorriarán Merlo, que terminaron trágicamente, vivos o muertos, atrapados en un cuartel.

Ahora a ello se sumó la confesión que hizo públicamente, de su vacunación clandestina en un reportaje radial. En donde a lo largo de ocho minutos, lentamente, como pisando huevos o sobre un campo minado, va dando los detalles del mismo, ante sus interlocutores mudos. Involucrando también en el affaire a un alto ejecutivo de Clarín, como para disimular que se trataba de una confesión enormemente dañina contra el Gobierno.

Por su parte era obvio que Clarín venía siguiendo el asunto, con la larga entrevista que le había hecho a Beatris Sarlo. Instándola que confesara quién le había hecho la oferta de una vacunación clandestina. Pero no había prueba alguna de ello, por el cual en caso de ser publicada esa información, era solo un rumor, u otra noticia insidiosa de las que acostumbra Clarín.

Pero la confesión auto inculpatoria del Perro Verbitsky, conforme el dicho legal “a confesión de parte relevo de pruebas”, mandó la noticia a la tapa de los diarios. Y en lugar de tratar de “mojar la pólvora”, como trata de explicar benévolamente la acción de  Verbitsky el grupo Clarín,  lo que hizo fue reforzarla con una detonante carga de TNT.

Tras el estallido la usina de Clarín le dedicó páginas y páginas al asunto en sus ediciones escritas, reputando al hecho, pese tratarse en el fondo de una pequeña malversación, como el mayor sacudón que tuvo Alberto Fernández en sus catorce meses de gobierno.

Propulsado no por su costo económico, que es ínfimo, sino emocional, al haber soportado la sociedad una prolongadísima cuarentena. De la que se dice que la única forma de evitarla nuevamente es con la vacuna, como si el acceder a ella garantizara la inmortalidad.

Según afirma ufanamente Clarín, el affaire protagonizado por el Perro Verbitsky, habría manchado para siempre la bandera de las vacunas, que pensaba usar el Gobierno en la campaña electoral que se le viene encima. De la misma manera que lo hizo la “oportuna” muerte del fiscal Nisman, en la campaña electoral para la presidencia en el 2015. Y la toma de La Tablada por Gorriarán Merlo, con la colaboración de Verbitsky y Lanata, en la campaña ídem de 1989. Anticipando incluso Clarín, que el escándalo desatado por Verbitsky recién ha comenzado.

Ver El suicidio de Nisman predispuesto por Stiuso y sus móviles locales e internacionales

Mientras que este por su lado, se encargó de pedir unas más que tenues disculpas, echándole la culpa no a él, sino a la oligarquía por el escándalo. Y en tal sentido resultan muy interesantes las palabras que Carlos Balmaceda, sociólogo, dramaturgo, escritor, profesor de Letras, y comediante de stand up le dedicó, las que con su permiso Stripteasdelpoder.com reproduce a continuación.

LENTA CAÍDA DEL PROGRESISMO

Por Carlos Balmaceda

Como si fuera una avivada lo cuenta. En plan “le di el registro con un billete de 500 adentro y el cana agarró viaje enseguida”.

Pero en vez de eso dice “lo llamé a mi amigo Ginés González García, del que soy amigo mucho antes de que…” y luego cuenta el detalle, el piso donde se la dieron, la inconveniencia para un anciano de ir hasta el Posadas, donde hasta deja caer un “está al lado de la villa Carlos Gardel” que se estaciona a dos pasos del motejo clasista.

Sesenta y cinco años de periodismo, de escritura, de conocer al dedillo el peso de cada palabra y cada silencio, y de pronto, como un babieca, anuncia que se ha valido de la confianza de un “amigo” y de paso, revela toda una trama de corrupción, pero no queda afuera, sino que se expone como el corruptor.

Horacio Verbitsky, agente doble
El joven Horacio Verbitsky y Juan Domingo Perón, con la dedicatoria de este

Ayer, un ratito antes de esto, alguien me cuenta cuando estuvo en lo de García, ¿ese que dirigió Ámbito, te acordás? Ese que le regala a cada invitado una botella de vino, el de las alas de avión, y el tipo, le dice “no, no acepto regalos”, pero así, no por despreciarlo a él, sino como una regla de oro que tiene.

Así que el tipo que no acepta una botella de vino en cámara, mueve influencias ministeriales para vacunarse.

Como siempre ha sido hombre dado a las operaciones, alguna vez se la agarró con el economista y especialista tanguero Julio Nudler, y por una interna del diario, lo demolió a puro destrato, aunque el otro ya estaba raído por el cáncer.

Privilegiado con los tres capitales, pero sobre todo con el intelectual y social, como que es hijo de Bernardo y sobrino de otro que le dio a la pluma seguido en cine y teatro, el tipo hizo una carrera respetable ya en democracia, después de despuntar la militancia revolucionaria en Montoneros, de donde salió convertido en un líberal, como más de una vez se definió, así, con el acento en la “i”, que es el modo en que los yanquis se dicen cuando son socialdemócratas, es decir del partido demócrata, un poco corrido a la izquierda, algo de Bernie Sanders y hasta ahí de Ralph Nader.

Sobre su cabeza circuló y circulará la especie de su lazo con un comodoro, un libro escrito para la Fuerza Aérea, la suerte de salvar su vida sin haber salido del país, cuando la mayoría de sus compañeros fueron muertos. De ahí que el mote de servicio lo acompaña de lejos, y ahora, justicieramente reforzado, lo portará hasta la tumba.

De sus últimos odios personales, se lleva las palmas su obcecada cruzada contra el papa Francisco, especie refutada en gran parte por el sólido trabajo de Aldo Duzdevich, que de paso, también reescribió la saga de Ezeiza, volviendo sobre el cómputo de muertos y heridos y bajándole el tono a la palabra “masacre”, como para que de una vez podamos empezar a revisar esa historia.

Pero lo cierto es que el tipo era hasta hace dos días una institución, y de pronto, paf, toda honra y fama se han disuelto en el aire.

Porque ya ni puede achacarle a Francisco haber traicionado a un par de curas amigos, cuando él ha llamado “amigo” al tipo al que lisa y llanamente le tendió una celada para arruinarle el cargo y la vida.

De algún modo, el gesto nos devuelve a los setenta, pero de un modo grotesco, como quien dice una vez tragedia y la segunda farsa, porque asume un martirologio en la forma en que el tipo se incinera, pero ahora torpe, ilógico y berreta.

Los setenta invertidos. Esta vez no hay una lucha por la revolución donde se da la vida, sino una lucha por la vida donde se da un codazo a todo aquel viejo que no tenga influencias, para recibir una vacuna.

Vuelven los setenta en esa historia nunca debidamente debatida sobre la cultura de la muerte, porque, sin los visos de tragedia de entonces, sin que corra sangre, sino con estilo farsesco, el hombre se ha convertido en un muerto civil, y de paso, tal como ocurrió con muchos errores de las organizaciones guerrilleras, se ha llevado puestos a otros compañeros, otros militantes de base con sus ilusiones un poco ingenuas sobre este proceso, las posibilidades de un plan que, timorato y todo como el de la vacunación albertista, le estaba rindiendo algún fruto a esta gestión.

Tal vez exagere, quizás no lo esté explicando bien, pero el gesto, despojado, insisto, de toda heroicidad, tiene algo de pastilla de cianuro tragada antes de tiempo.

Desde que volvió la democracia, el progresismo construyó una cultura que sostuvo pero sobre todo parasitó gobiernos, dándoles un barniz respetable y, valga la perogrullada, progresista.

Estuvieron con Alfonsín, cuando les llamaron “la patota cultural”, se diferenciaron de la guarangada menemista, con medios que fueron de la tardía Humor y Página 12, hasta El Periodista y La Maga.

Hubo progresismo como novedad y vanguardia en el teatro y sus ardides posmodernos, y lo hubo en el nuevo cine argentino por entonces, porque fue una expresión artística y un signo de época que se plantó con arrestos de distinción, pero, como siempre pasa con el progresismo, sin hacerle mella al poder, sino más bien, ocupando lugares en el establishment cultural.

Fueron columna vertebral de la Alianza, donde se vio que lo único que querían era desempiojar un poco las formas menemistas, algo que Chacho Álvarez mostró con ahínco cuando convocó entusiasta al Mingo para resolver las cosas y se confirmó con los saltos al vacío de un Darío Lopérfido.

Se sumaron de a poco al kirchnerismo y al final le dieron todo un barniz, como que terminaron maridándose con un sindicato, los porteros de Santamaría, en un teatro y un centro cultural progres y en infinidad de medios del mismo estilo.

Con el femirulismo estuvieron de parabienes, porque apareció una “lucha” con reivindicaciones, signos, performances y juventud bailable, pero sin necesidad de exceder ningún margen del sistema.

Se opusieron al macrismo desde todo ese cotillón y se subieron al caballo de Alberto con pitos y matracas.

Siempre, a lo largo de estos cuarenta años, estuvieron presentes con las organizaciones de derechos humanos, puntales a veces, necesarias otras, kioscos desde hace rato, funcionales a las Ong´s del capital financiero trasnacional cada vez más.

Que los hay de toda laya, es cierto, pero que en general se han quedado preservando una memoria que no abarca la totalidad de nuestras desgracias, que miran para atrás, (cuando nos encaminamos al medio siglo de la tragedia), incapaces de abrazar ahora, hoy, con urgencia, una verdadera lucha por la emancipación nacional.

Ayer nomás me decía un amigo, citando a un analista internacional de fama, francés él: “no hay mucho que explicar, el CELS recibe financiación de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel. Es explícito. No sé de qué dudan”.

Verbitsky fue el hilo que pasó por todos esos medios e instituciones, desde Crisis a El Periodista, desde La Opinión a Página, desde El Destape a El cohete a la Luna, y también fue quien presidió el CELS como un tótem.

Por eso su gesto implosionó toda esa historia, todos esos hitos progresistas, toda una cultura.

Es didáctico recordar el entuerto entre Dante Palma y Cynthia García en 6, 7, 8, epítome del progresismo kirchnerista, cuando Palma dijo que se debía criticar a Clarín, cómo no, pero también a Verbitsky.

No fue casual que Palma terminara denunciado por maltrato, a través del progresismo virado a femirulismo, y que García se catapultara a la 750, El cohete a la luna, C5N. Los dos, a su manera, estaban haciendo su camino: Palma, entreverado en la lucha por su propia honra y cada vez más centradamente peronista; García, arrojada a las fauces del progresismo 2.0, firmando notas con títulos como “Si te violan, te jodés”, para ilustrar el caso de una denuncia falsa motorizada por Elizabeth Gómez Alcorta.

Es que muchos salimos de ahí y nuestras vidas fueron un derrotero por esas veredas, de las que tardíamente nos fuimos yendo. Yo fui lector inicial de Humor en mi adolescencia, asiduo de Sur, vitalicio de Página durante los ochenta y bien entrados los noventa, espectador de 6, 7, 8, televidente de El Destape.

Con el tiempo, las contratapas esperadas de Página se deslucieron, o así me pareció a mí en ese alejamiento sin prisa pero sin pausa, que me llevó a otras veredas.

Y hoy, cuando veo a Navarro despidiendo a Verbitsky, a Página 12 haciendo malabares para no enterrarlo definitivamente, al CELS despegándose de su figura; cuando veo a la sonsa de Cerruti pronunciar su enésima estupidez femirula e imagino cómo el lunes Sylvestre hará equilibrio para condenar el hecho pero puliendo sus bordes más astrosos, me parece que lo que ha terminado, gracias a Verbitsky, es el ciclo progresista como estética, como factor de poder, como un modo argentino de presentarse frente al mundo.

Y en ese sentido, tal vez haya que agradecerle el gesto, porque revela lo mucho de hipócrita, de pose, de remera del Che que tuvo siempre esa cultura que podría rastrearse en nuestros primeros socialistas, que el peronismo evidenció con los gorilas de izquierda, y que amablemente se derramó en hitos queribles como Mafalda.

Por ahí Verbitsky es el enterrador de todo eso, y nosotros, los otrora progres, los encargados de dar vuelta esta página de la historia.

*Carlos Balmaceda es sociólogo, dramaturgo, escritor, profesor de Letras, y comediante de stand up.

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