Ante la mirada consternada de los abogados de la querella de la AMIA y la DAIA; y de querellantes particulares, la defensora oficial de Carlos Telledin, Verónica Carzoglio, en el alegato que hizo ante el Tribunal Oral Federal Nº 3 el 9 de diciembre pasado, en base a dos docenas de testimonios de testigos presenciales, demolió la tesis de que existió un coche bomba en el atentado contra la AMIA. Concretamente una camioneta Renault Traffic Blanca, conducida por un conductor suicida.

Desde el tremendo ataque a los cuarteles de marines de EEUU y paracaidistas franceses en Beirut en 1983, con camiones cargados con explosivos conducidos por suicidas concretado por la Jihad Islámica, en el que murieron 241 marines y 58 paracaidistas, coche bomba es sinónimo de terrorismo islámico. Y por esa razón están acusados como supuestos instigadores del atentado de la AMIA, altos ex funcionarios de la República de Irán y Hezbolá.

https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_contra_los_cuarteles_en_Beirut_en_1983

No obstante, sin advertir quizás las tremendas consecuencias de lo que estaba haciendo, que hace caer por tierra otras resonantes causas, como la del Memorándum con Irán y el supuesto homicidio del fiscal Nisman, la defensora oficial Carzoglio no solo demolió la supuesta existencia del coche bomba.

Sino que además instaló prolijamente la hipótesis de que el atentado se habría producido por el estallido de un explosivo que estaba colocado en un volquete frente la AMIA, como para simular la existencia de un coche bomba. Que por simpatía habría hecho estallar los explosivos que se acababan de introducir dentro de la AMIA, en bolsas de cemento destinadas a las refacciones edilicias que se estaban haciendo en su interior.

En esta primera nota Stripteasedelpoder.com transcribe literalmente el alegato formulado por la defensora Carzoglio, respecto la primera tanda de 25 testigos que acreditan la inexistencia de la fantasmal Traffic blanca, y abren la hipótesis del atentado con el volquete y explosivos internos.

Ilustrando en el caso de los testigos presenciales directos, con visiones vinculadas con Street View que muestran la posición en que estaba cada testigo, en relación al edificio de la AMIA ubicado en Pasteur 633, que el lector puede hacer zoom y cambiar el ángulo de visión, para una mejor ilustración de la calidad del testimonio. Efectuando además entre corchetes algunas aclaraciones de los editores al respecto.

En una segunda nota se completará el alegato de Carzoglio, en el que amplió notablemente la hipótesis del volquete y el explosivo interno, y destruyó al único testimonio existente que da pábulo a la fantasmal existencia de la Traffic blanca. A la que se le habría querido dar visos de verosimilitud, con los explosivos iniciadores colocados en el volquete, y sembrando rastros de partes de ese tipo de vehículo en los escombros.

Ver Los misterios de las voladuras de la AMIA y Embajada de Israel

El alegato de la defensora oficial Verónica Carzoglio

Tal como advertimos en la audiencia anterior, esta defensa considera que este nuevo juicio importa una afectación lisa y llana al principio del no bis in ídem, al que el diputado ya fue sometido a un juicio válido respecto al hecho por el cual es nuevamente  juzgado. Las partes acusadoras se valieron para este segundo juicio de la misma prueba producida en el debate llevado adelante por el Tribunal Federal número 3, durante los años 2001 y 2004, y la producida en este segundo juicio no hizo más que reafirmar aquello.

Sin embargo la querella y familiares y los señores fiscales, consideraron que no hay afectación a la garantía que prohíbe la doble persecución penal por un mismo hecho, entonces en este juicio nos vemos obligados a tener que discutir absolutamente todo. Como dijo el señor Carlos Alberto Telleldín en su declaración indagatoria al comenzar este juicio, también la existencia de la camioneta Traffic.

Como hemos visto en lo largo de las audiencias llevadas adelante, los testigos presenciales en el lugar y en el momento de la explosión, han negado haber visto una camioneta Tráffic en las cercanías, y mucho menos en la puerta de la sede de la AMIA.

Testigo 1: Roberto Ariel Caballero

Así contamos con una serie de declaraciones que vamos a pasar a detallar, contamos con la declaración de Roberto Ariel Caballero, era un empleado de una verdulería de la zona precisamente de la Amia, y que mencionó específicamente en su declaración incorporada como prueba por producción fílmica a este debate, en su declaración del día 29 de octubre del año 2001, señaló que venía caminando por calle Viamonte mano izquierda hasta Pasteur, y ahí doblo hasta Pasteur 658, que había un bar al paso por la vereda de enfrente de la Amia, y un patrullero que estaba ahí estacionado y no recordó la presencia del volquete.

Señaló que entregó un pedido en un bar, después cruzo a otro bar para ver si necesitaban algo, que iba caminando y ahí se cruzó con una señora, una criatura y otra señora, y que el piso se levantó para arriba y vio una nube negra que se vino encima. Estaba él cerca de la vereda, lo agarro de la mano, también a la madre, y empezó a caer todo, y él los cubrió con su cuerpo, relató que pensó en una explosión de gas.

Que luego fue al lugar, y los que salían gritaban por todos lados, y que el no vio la explosión, pero la escuchó. Al ser interrogado respecto de donde quedaba la verdulería, la verdulería quedaba precisamente en la calle Viamonte entre Uriburu y Pasteur. Mencionó al ser interrogado que no vio gente extraña, que venía caminando con la misma vereda de la AMIA por Pasteur, desde Lavalle hasta Tucumán, no vio ningún vehículo utilitario por la calle Pasteur. Miraba para adelante y no vio ningún vehículo, la explosión lo tiro para atrás, y no escuchó ningún ruido antes de la explosión que le llamará la atención, y mencionó que lo primero que vio fue los policías parados y que se quedó ayudando en el lugar.

Testigo 2: Gabriel Alberto Villalba

Otro testigo que tampoco vio la camioneta utilitaria Trafic fue el testigo Gabriel Alberto Villalba cuyo testimonio también fue reproducido en este juicio en su declaración del día 30 de octubre del Año 2001. Mencionó que por calle Pasteur al 700 no había mucho tránsito, explicó que había veda para circular con las patentes de los vehículos 01, y que tuvo que estacionar fuera del área. Dijo que prestó atención porque estaba mal estacionado y no tenía donde descargar, miraba el patrullero a la vez que le pidió permiso, y de repente sintió desde adentro hacia afuera una explosión que lo cubrió todo, de adentro hacia afuera.

Vio un auto en la esquina, el Hospital de Clínicas estaba a su espalda, vio a  la policía que venía desde la esquina, y dijo que llovía como granizo, y se metió en el buche de la camioneta. Mencionó que la carga fue efectuada alrededor de las 9:30 horas y que se encontraba del lado impar de la calle Pasteur al 700, y que la AMIA se encontraba al 600.

Señalo que el patrullero no funcionaba, que los policías se encontraban adentro, si vio el volquete dijo que estaba casi en la puerta, y que él lo vio casi lleno. Vio también la camioneta de panificados Sacaan, y que estaba mirando precisamente, para ese lugar, para esa cuadra, porque como estaba la policía, y él estaba con la camioneta ahí.

Vio un policía en cada esquina, veía el AMIA de perfil y miraba el patrullero, vio también el auto del electricista Jospe, que se estaba reparando sobre la misma cuadra de la sede de la Amia, vio la camioneta de panificados Sacaan. Y señaló que la primera explosión salió como que volaba algo, si volaba algo desde abajo, como si fuera de un sótano dijo, desde abajo hacia arriba, esa es la descripción que dio el testigo. Y específicamente también fue preguntado respecto a una Traffic blanca, mencionó solamente la de control policial, la del  control de los vehículos mal estacionados, y que en ese lapso esa camioneta no estuvo.

Mencionó que siempre prestaba atención al volquete, porque siempre lo veía lleno, y que no prestó atención al camión que retiraba los volquetes, que ese día no lo vio. Y al ser este interrogado específicamente respecto a la explosión, volvió a señalar que la explosión fue desde abajo y que hubo como una segunda explosión, como una llamarada desde adentro, como si surgiera de un sótano, dijo que fue prácticamente de inmediato la segunda.

Sale la segunda del mismo lugar pero ahí ya ve que avanza, y menciona que el no vio ningún vehículo en la acera, dijo que no vio. Al ser nuevamente interrogado no vio ningún rodado ahí, señaló que si bien el tenía la camioneta Sacaan (Panificadora) no le afectaba la visión y que veía el patrullero precisamente por si venia la camioneta, y que no la vio.

Testigo 3: Leonor Marina Fuster

También se cuenta con la versión de Leonor Marina Fuster, también reproducido su testimonio por registro fílmico en la audiencia del día 30 de octubre del año 2001. La señora Fuster señaló que caminaba por la calle Pasteur desde el lado Viamonte, del Hospital Clínicas, que sintió la explosión, una señora caminaba delante de ella hacia la AMIA.

No recuerda a nadie viniendo de frente, vio una nube negra, y señaló que no vio ningún camión. Cuando es preguntada  respecto de la explosión puntualmente, dice que ella estaba en el cordón y que la gente empezó a salir corriendo y que podía haber, porque podía haber otra explosión. También fue interrogada si vio un vehículo por la calle Pasteur subiéndose a la vereda, que escuchó en los medios lo de la Trafic, que ella no lo vio que cuando iba por calle, por el tramo de Pasteur, iba a justamente en dirección a la AMIA y no vio la camioneta.

Testimonio 4: Gustavo Alberto Acuña

Por su parte el testigo Gustavo Alberto Acuña, también sus dichos fueron incorporados por reproducción de vídeo del primer juicio en la declaración prestada el 31 de octubre del año 2001, Señalo que en Morales el hacía muebles de oficina, y pasó a buscar un presupuesto. En la vereda de enfrente y a unos veinte metros de llegar a Viamonte, señalo que había siempre un patrullero estacionado ahí, que miro antes de cruzar y que no vio nada y que iba de espaldas hacia Viamonte.

Vio a un policía dentro del patrullero cree que de lado del acompañante, no recuerda el camión volcador, pero si recuerda la presencia del volquete en la puerta de la AMIA. También señaló que no había tránsito desde Tucumán que no venía nadie, caminaba por Pasteur vereda de la Amia.

Testigo 5: Néstor Omar Corsetti

El testigo  Néstor Omar Corsetti, presto declaración  el 31 de octubre año 2001, también fue incorporado su testimonio por reproducción fílmica. Señaló que había un colectivo de la línea 75 delante de él, que siente una explosión muy grande, y pensó en un escape de gas, y después vio la nube negra por Pasteur.

Señala que no lo pasó ningún vehículo, no lo pasó nadie desde Callao. Mencionó, que había muy poco tránsito a esa hora, no vio nada que llamara la atención, iba a media cuadra del colectivo de la línea 75, que los únicos, los únicos autos que habían, los normales estacionados sobre la calle Tucumán. Que eran pocos vehículos a esa hora, eran unos  seis u ocho, seis o siete autos.

[La importancia de este testimonio se basa en que se desplazaba por calle Tucumán hacia Pasteur, lo mismo que supuestamente hizo la Traffic coche bomba, que supuestamente habría doblado en Pasteur hacia la AMAIA.]

Testigo 6: Juan Sergio Terranova

También se encuentra la versión de Juan Sergio Terranova, cuya reproducción se hizo en la audiencia del 2 de septiembre de año 2020, y su creación original en el 14 de noviembre de 2002. Era la persona que manejaba la camioneta de panificados Sacaan. Manejaba la camioneta y estaciono el lunes sobre Pasteur, a mitad de cuadra, donde estaba el volquete. Mencionó que estaba estacionado el volquete, el patrullero, y el vehículo de ellos, de Panificadora Sacaan.

Señaló que siempre pedían permiso a la policía para poder parar allí. Que paró unos metros delante del volquete, y el padre le pidió permiso a la policía. Al ser interrogado por la fiscalía dijo que no vio nada raro, que todo era normal, que todo era habitual. También fue preguntado si recordaba si eran vacaciones de invierno, porque eso también motivaba a que hubiese menos movimiento vehicular.

Testigo 7: Juan Segundo Canales

También se cuenta con el testimonio de Juan Segundo Canales. También en la misma audiencia se reprodujo su testimonio del 2 de septiembre del año 2020, y su testimonio para el Tribunal Federal Nº 3 en el primer juicio, fue el día 14 de Noviembre  del año 2002, y este es el chofer de colectivo de la línea 75 interno 114.

Menciona que cuando llega a Pasteur y Tucumán le cae mampostería arriba del colectivo, que deja pasar un auto que iba por Uriburu [la calle previa a Tucumán] y que él iba por Tucumán, porque ahí tiene la parada en la esquina señaló. Sigue por Tucumán y cuando llega a Pasteur y Tucumán, que no hay semáforo, ahí lo agarra la explosión a él, quien no vio ningún auto al pasar por Pasteur al llegar a Pasteur.

Señala que iba a  unos 25 o 30 kilómetros por hora, que iba despacio. Al ser preguntado dijo específicamente que delante de él no iba ningún vehículo, una cuadra detrás de él iba el chofer de la línea 99 que también prestó declaración. Y el colectivo quedó justo en la esquina porque no se pudo mover.

[Este testimonio también es fundamental porque niega la existencia de la Traffic, que yendo supuestamente por la calle Tucumán habría doblado en Pasteur, para incrustarse en el acceso a la AMIA]

Testigo 8: Jorge Arrigue Kaiser

También se cuenta con la declaración de Jorge Arrigue Kaiser prestada el 14 de noviembre en el año 2002. Dijo que iba a ver al señor Malamud a la sede de la AMIA, para ver si podía fumigar. Era la primera vez que iba, que fue al segundo piso de la AMIA pero que no lo pudo ver al señor, y que cuando fue  llegando a la esquina de Viamonte y Pasteur fue la explosión.

Señala como hora en que se encontraba en Pasteur y Viamonte 9:40, 9: 45, que había un volquete y un auto señala. Caminaba por la vereda de la AMIA, hacia Viamonte, también lo señala en una maqueta. Recordó haber visto el patrullero estacionado, también vio el volquete. Le preguntaron cómo fue su ingreso respecto a la sede de la AMIA, como fueron  las normas de seguridad, y el dice que fue a ver a Malamud y como no estaba, bajó de nuevo. Le pidieron que se identificara únicamente, y le devolvieron la documentación. No pasó por ningún detector de metales.

Aclaro que estaba siendo refaccionada la AMIA, y que no vio porque no bajo, pero que había un volquete que sacaban escombros, y que nada le llamó la atención y no vio nada raro. Y señala al ser interrogado que cuando caminaba por la vereda del Pasteur hacia Viamonte no vio ninguna Traffic blanca. Señala que en el fondo del volquete vio que había un poco de escombros.

[La importancia de este testigo es que acredita que la AMIA estaba en refacciones, y que su seguridad era inconsistente, abriendo paso a la hipótesis de que la voladura se habría producido en el volquete, tratando de simular un coche bomba, y por simpatía habría hecho estallar el explosivo que estaba dentro de la AMIA, ingresado en bolsas como material de construcción]

Testigo 9: Carlos Romana Nomagani

El testigo Carlos Romana Nomagani que prestó declaración el 3 de julio del año  2003, y también fue reproducido su testimonio, señaló que pasaba para ir al Hospital de Clínicas, y cuando llega a Pasteur y Tucumán iba apurado. Antes de llegar a Viamonte fue la explosión, quedó atontado. Lo llevaron dos personas y lo llevan al hospital de clínicas. Cuando llega a la vereda de la AMIA señala que no vio nada, escucho únicamente la explosión, y al ser interrogado manifestó que nada le llamó la atención.

Testigo 10: Carlos Félix Laracochea 

Por su parte Carlos Félix Laracochea, que prestó declaración el 3 de julio de año 2003, también incorporado por reproducción de video filmación, caminaba por Corrientes y tomó calle Pasteur hacia AMIA, iba por Pasteur hacia la AMIA, y que después tomó calle Tucumán. Que había poca gente como peatones, señala que no vio gente sobre calle Pasteur, y que llegando a Tucumán fue la explosión. Al ser preguntado respecto la existencia de la camioneta Renault Traffic blanca, señaló que no vio una camioneta Renault Trafic blanca.

Testigo 11: Angélica Esther Leyva

Angélica Esther Leyva prestó declaración el 3 de julio de año 2003, y se reprodujo también su testimonio. Señaló que iba a trabajar a Pasteur al 400, ella trabaja trabajaba en Pasteur al 444, se mantuvo siempre por la vereda par. Fue a comprar unas galletitas al almacén de Pasteur al 500 pero como había gente primero fue a la farmacia que está en diagonal a la sede de la AMIA. Dijo que en frente de la AMIA y que había mucha gente en ambas veredas según sus criterios, y un móvil en la vereda de enfrente, y a espaldas de ella sintió la explosión.

Señala que la vereda la hizo siempre por el recorrido por la vereda de enfrente, respecto al volquete creé haberlo visto. Recuerda también haber visto el patrullero, qué sintió aire caliente en la espalda y que sólo escuchó la explosión no escuchó ningún ruido antes, señala que ella venía paralelo al tránsito por Pasteur, y que no recuerda ningún vehículo que pasará por calle Pasteur. Recuerda solo gente caminando por la vereda. Al ser preguntadas sintió alguna aceleración alguna frenada de algún vehículo dijo que no sintió nada. Cree haber visto un policía sentado en el patrullero.

Testigo 12: Claudio Alejandro Castro

Por su parte Claudio Alejandro Castro prestó declaración ante el juez en el  2003, y también su testimonio fue oído en este juicio oral y público, reproducción del vídeo del primer juicio.  Y señaló que trabajaba para el reparto de lácteos con su padre. Venía por Tucumán, estaba llegando a Pasteur a la esquina, iba por la mano de la AMIA, iba para Pasteur 555 al bar Asturias, y que iba ir a  dos bares justo enfrente de la AMIA, en Pasteur 654 y 658, y que no pudo llegar. Señalo que siempre levanta pedidos a mitad de mañana, y que lo hace caminando sin vehículo.

Mencionó que el tránsito vehicular era normal, ubica el camión de panificados, señaló que también había gente, vio gente de Manliba, y que no paraba por sobre la AMIA porque no se podía. Que había un patrullero de  la comisaría 7a y había dos agentes, y no observó nada afuera de lo habitual, levanto el pedido en minutos, no sintió ruidos, sino  no hubiera ido para ese lado.

Testigo 13: Héctor Ignacio Guzmán Cataño

En la audiencia del  9 de septiembre del año 2020, se produjo la reproducción del testimonio de Héctor Ignacio Guzmán Cataño. Tiene una camioneta de panificados Sacaan, y también vio un volquete, que cruzó en diagonal después de pasar la AMIA, no espero nada y cruzó. Dijo que la explosión lo sorprende en la vereda de enfrente, antes de la esquina con Viamonte. Dice que el volquete queda incrustado dentro de un local de un conocido suyo, y detrás de la camioneta de panificados. Sufrió quebraduras de pierna y de brazos y una sordera por  unos días.

[Este testigo es fundamental, dado que al cruzar la calle hacia la vereda de enfrente de Pasteur “después de pasar la AMIA”, debería haber visto el avance de la supuesta camioneta Traffic hacia la AMIA]

Testigo 14: Isidro Horacio Neua

El testigo Isidro Horació Neua prestó declaración también por ante el Tribunal Oral en el primer  juicio, y se reprodujo su testimonio de la audiencia. Señaló que había estacionado en una escuela de Lavalle y Tucumán, y que fue caminando hasta Pasteur al 700, a un negocio que estaba cerrado Que hizo diligencias y volvió a comprar, y después vuelve a buscar el auto y ahí estaciona frente al local sobre la mano derecha para cargar la mercadería

Que había un colectivo cerca, se baja del auto, y menciona que cae un poste al lado de él, se queda en el auto, y que él pensaba ir a Pasteur 666, a la casa Susi, menciona que estaba el patrullero en la vereda de la AMIA. También vio la camioneta de panificadora Sacaan,  le pareció ver el volquete mientras caminaba, que estaba justo en la puerta de la sede de la AMIA señaló. Y que también había una camioneta de empresas de luz o teléfono estacionada en la esquina de Tucumán.

Respecto al tránsito vehicular,  señala  que no notó nada raro, que los peatones también era normal la cantidad. Sintió ruido de la explosión como una garrafa. Dice que ese día en el patrullero estaban los dos policías,  que el presta atención porque como carga  mercadería, siempre pide permiso. Que el acompañante del patrullero estaba como si estuviese durmiendo, y que el que estaba en el volante, hizo el gesto de que podía estacionar, y no vio el camión de volquetes.

Sintió que su auto voló no que rodó. Dijo que cerca del tanque de nafta de su vehículo había un agujero en la chapa, que había bisagras de casas y de puertas en el asiento trasero de su auto. Que él lo entregó a la policía federal, que lo tuvo guardado durante dos meses en un galpón, y que después lo mandó a arreglar porque era su medio de  trabajo, y cuando lo citan él ya había retirado el vehículo reparado.

Que le entregó todo lo que encontró se lo entregó a  la policía. Y también señala que nada le llamó la atención, que cerca de él nada le llamó la atención. El iba por Pasteur  y pensaba doblar en Viamonte, interrogado manifestó que no había nada que interrumpía la visual. Le preguntan si cuando sube antes de arrancar mira por el espejo retrovisor, le pregunta uno de los abogados,  y menciona que no escucho acelerar o frenar a ningún vehículo y que no vio ninguna Renault Traffic blanca.

Testigo 15: Juan Carlos Espada

El testigo Juan Carlos Espada prestó declaración también por ante el tribunal federal  número 3 en el primer juicio, el 12 de noviembre del año 2001, y fue reproducido su testimonio ante este tribunal. Era un fotógrafo del colegio La Salle, qué pasó con el frente de la sede de la amia unos 4 o 5 minutos antes, porque iba camino a su trabajo.

Recordó que no había clases, que por eso no había llevado a los chicos al colegio, y por eso iba más tarde ese día, porque estaba en el receso escolar de las vacaciones de invierno. Menciona que cuando llega a calle Viamonte, es cuando escucha la explosión. Siente como un rayo muy fuerte, que un Peugeot  504 estaba doblando venia por Pasteur y doblaba por Viamonte y lo vio volar, saltar y vio caer un poste de Luz. Y que también pensó con era una explosión de gas.

Al pedirle que describa lo que sintió, dijo que era como un trueno no como una explosión. Le temblaron  los pies, el piso se movía y sintió sensación de ahogo. Recuerda que vio obreros trabajando descargando en el volquete, pero no recuerda si fuese día, y es la primera vez que fue citado a declarar, porque nunca había sido citado a declarar antes por el juzgado federal.

Señala que su recorrido era por la calle Pasteur, y que estaba de espaldas a la calle Tucumán casi pegado a la vidriera. Le preguntan si vio un cráter en la puerta la sede de la AMIA, dice que no vio un cráter, y que los escombros tapaban la calle de lado a lado. Al ser preguntado también manifestó que no sintió ningún ruido de aceleración de un vehículo o chillido de gomas, antes de escuchar la explosión. Que se encontraba unos cuarenta, cincuenta metros entre la AMIA y la ochava donde él estaba.

Testigo 16: Gustavo Guillermo Spinelli

En la audiencia 16 de septiembre del año 2020 se reprodujo el testimonio de Gustavo Guillermo Spinelli, que prestó declaración el 6 de noviembre del año 2001. Era un abogado que venía caminando por Pasteur, y una cuadra antes sintió como un aire que lo tira, se levanta y ve humo, y después se aproxima al lugar. Señala que el tránsito vehicular era normal y no recuerda haber visto una camioneta Renault Traffic. Que en Pasteur y Tucumán si vio un colectivo. Al serle preguntado si escucho alguna aceleración o alguna frenada, dijo que no, que nada le llamó la atención.

Testigo 17: Osvaldo Héctor Pérez

También contamos el testimonio de Osvaldo Héctor Pérez, también testigo presencial que prestó declaración el día 7 de noviembre del año 2001. Era un mecánico de comunicaciones de la empresa, de la antigua empresa Entel. También escuchamos su declaración en este juicio, y explicó que había una cabina de teléfono de Entel, que abastecía casi dos manzanas, y que la otra estaba enfrente a la AMIA que desapareció

Señaló que estaba a unos 35-40 metros de la sede de la AMIA, y que se encontraba de espaldas haciendo los arreglos. Lo tiro hacia adentro la onda expansiva de un negocio en la calle Pasteur 669. Cree haber visto a el patrullero en la puerta de la AMIA, y menciona que el tránsito era normal, y que el movimiento de peatones también era normal

Señala que él tiene la zona hacía 38 años, o sea que conocía muy bien la zona, y no recordó ver pasar vehículos. Recordó el patrullero unos 15 metros en la entrada de la AMIA, el volquete a unos 8 metros, aunque ese día no recuerda haber visto el volquete, y tampoco vio el camión. Señaló que había albañiles que estaban arreglando algo en la sede de la AMIA, que había ido la semana anterior Y al serle preguntado si cuando ingresaba a la AMIA concurría al sector del sótano, dijo que no porque la caja no estaba allí. Sí señaló que había trabajos, se estaba realizando trabajos de albañilería, y que a veces cargaban el contenedor que estaba en la puerta.

Testigo 18: Jorge Eduardo Marsili

También se encuentra el testimonio de Jorge Eduardo Marsili, que el 13 de noviembre del año 2001 también fue reproducido en este debate incorporado como prueba. Que iba a visitar siempre un amigo que tiene una agencia de PRODE, que se encuentra ubicada pegada a la sede de la AMIA, a 15 metros de la AMIA. Para él fue una explosión más grande, y después otra más pequeña.

Dice que bajo del colectivo una cuadra, y que venía caminando por calle Lavalle, y caminaba por mano izquierda que el transito era normal, que había gente caminando, y que no escuchó ningún ruido antes de la explosión. Señala que siempre había policía de la Policía Federal, y que el no, nunca ingresó a la AMIA. Al ser preguntado si vio alguna camioneta subida a la vereda, dijo que no, que no escuchó ni vio nada, y que todo sucedió muy rápido, que el lapso fue muy corto, y que 10 metros antes no estaría prestando declaración.

Testigo 19: Daniel Osvaldo Saravia

También está el testigo Daniel Osvaldo Saravia, que prestó declaración el 17 de diciembre del año 2001, un cineasta francés que caminaba también por la vereda de la AMIA, pasó por la AMIA, y apareció tirado tratando de levantarse sin ver nada. Dice que unos metros antes de la entrada vio al patrullero, también vio  el volquete , que creo haber visto el pan, la camioneta de la panificadora un poco más adelante

Que adentro del patrullero el no miro para ver si había un policía, también señala que no había mucho tránsito por Pasteur, y que no había mucho ruido de tránsito. Señala que venía caminando casi pegado al cordón, que había pasado por la puerta, pero no sabe si unos 3, 4 metros 7, 8 metros, no pudo precisar, pero que lo expulsó hacia adelante y hacia la calle

Dice que no perdió el conocimiento, y al ser interrogado respecto hacia sus espaldas se escucha alguna frenada, algún movimiento brusco de algún vehículo dijo que no, que no escuchó, que no vio nada raro. Vuelve a ser repreguntado por si, no vio un objeto blanco, un elemento blanco como una Traffic blanca del lado de la calle, y vuelve a responder que no, le preguntan por el ruido de chapa, ruido de que algo se quiebra, que no lo escucho. Dice que recibió esquirlas, y cuando le preguntan respecto a cómo eran sus esquirlas, que había de todo, que había de muro, de mampostería, de vidrio, de chapa, de mármol, y al hacerle pregunta si conservaba esas esquirlas, dice que no.

[La variedad de esquirlas recibidas, señala que estas provendrían del volquete, evidenciando que este no se habría comportado pasivamente en el atentado.]

Testigo 20: Francisco Alberto Rossi

Francisco Alberto Rossi prestó declaración el de 26 de febrero del año 2002. El señor vive en calle Pasteur 720 en la otra cuadra de la sede de la AMIA, en un primer piso y tiene un negocio a la vuelta de muebles. Señaló que le llamó la atención que había visto dos personas filmando con dos cámaras particulares, que escucho y salió corriendo. Que esto le llamo la atención, estas dos personas filmando, porque por la situación le pareció raro ver dos personas que estaban distanciados entre sí, que no había comunicación, que era una desolación total y estaban filmando con esas cámaras [Inmediatamente tras la explosión].

Al ser preguntado dijo que no vio personas con características distintas, y que no vio ningún vehículo cuando dobló por Viamonte. Señala que corrió muy rápido, que fue fracción de segundo miró la AMIA, el después giró y miro Pasteur 632 enfrente, porque hay un edificio y conoce personas que vivían en ese edificio. También señala que es la primera vez que es citado a prestar declaración, que durante la instrucción no fue citado.

Señala que en el edificio de Pasteur 632, una vecina que tenía un doberman, un perro que él conocía, fue entrevistada por gente de la Mossad, y que le preguntó por el perro, y también se entrevistó con el adiestrador del perro, todas circunstancia que le resultaban extrañas, llamativas.

Menciona un empleado técnico de Nardi y Herrero que se encuentra en Pasteur al 700, que dice que le dijo que estaba mirando específicamente en esos momentos a la AMIA, y le dijo te puedo asegurar que yo no vi un coche bomba, yo vi salir fuego de la entrada de la AMIA. Y señaló que una camioneta Traffic para meterse  tiene que derrapar al menos, porque tiene que esquivar un patrullero y un volquete.

Señaló que ningún vehículo le llamó la atención, y también recordó la camioneta de la panificadora. Trató de describir a ese empleado de Nadi y Herrero que él mencionaba, que eran servicios odontológicos, y señalo que había que creerle porque era testigo de Jehová, y esa gente nunca miente.

Le preguntan si sabe de otra personas que hayan sido entrevistadas por el Mossad y dice que no, pero qué esta señora le dijo le llamó la atención, porque hasta la fueron a ver al hospital. Y señala que él no vio un coche-bomba, una vecina también que vivía en el tercer o cuarto piso de Pasteur, también le dijo que no vio ningún coche bomba, vio el patrullero tapado de escombros pero que estaba vacío, y no había nadie dentro del vehículo.

Testigo 21: Jorge Eduardo Gordon

También contamos con la declaración del agente Jorge Eduardo Gordon, qué dicto declaración el 8 de noviembre del año 2001, y que también se reprodujo su testimonio en esta en este juicio. El suboficial de la Policía Federal Argentina señala que su horario era de 6 a 12 horas y que secundaba al sargento Guzmán. Que su función era  no dejar estacionar a nadie en la cuadra de la AMIA, y que era seguridad general afuera de la sede de la AMIA. Mencionó que era la primera vez que le tocaba el servicio que era guardia externa, y la guardia interna de ellos.

Ve aproximarse un camión con volquete, que iba a sacar escombros, que estaban haciendo un trabajo en la AMIA en el sector de baños. Señala que estaba sobre la calle, sacaban cascotes por una rambla que habían puesto sobre el volquete y la vereda. Mencionó que el encargado del móvil que era Guzmán, dijo que quería ir al baño, que justo en este momento fue la explosión. Y mencionó que como estaba en reparaciones, siempre iba al bar, el sargento Guzmán siempre iba al bar de la sede de la AMIA, pero como estaban según dijo en reparación los baños, decidió ir al bar de enfrente.

También mencionó que vio pasar al barrendero, y que él estaba sentado en el lugar del chofer del vehículo del patrullero. Señala que justo ese día faltó el chofer de ese patrullero, que siempre estaba el Sargento Sarogni desde hacía tiempo, y que el jefe del servicio el suboficial Thompson, le dijo que fuera a reemplazarlo por ese día. Por eso era la primera vez que iba.

Mencionó que tomó conocimiento que no funcionaba la batería del vehículo, y menciona la llegada del volquete después de las 9 horas, calcula unos 40 minutos después de las 9 horas. Que la maniobra de este camión de volquete fue delante de ellos, se acercó personal de seguridad interna inclusive, había gente trabajando de una  empresa particular, y que sacaban de adentro escombros y lo tiraban adentro del volquete, con una carretilla y una rampa de la vereda al volquete

Calcula que aproximadamente media hora habrían estado haciendo,  sacando escombros, que hicieron varios viajes. Señala  la presencia de un Dodge 1.500, que estacionó porque llevaba a su hijo al Hospital de Clínicas, y le pidió autorización a ellos para estacionar, y el encargado autorizó porque lo conocía. Señala que ese era el otro vehículo que estaba, y que el volquete quedó a unos tres o cuatro metros del patrullero de ellos.

Al ser interrogado de escuchar un ruido abrupto, dice que no, que no escuchó ningún ruido, repite cómo fue la mecánica, que sintió un viento huracanado que venía del lado derecho, mucho calor, y un ruido tremendo que le bloqueo los oídos. Menciona que se le formó un sumario administrativo en la Policía Federal, porque se investigaba que estaban haciendo, donde estaban colocados,  quien dio la orden para estar ahí, porque no habían notado la batería baja. Y señaló que no sabe el motivo, pero que tenían alteraciones las libreta de calle que llegaban, que tienen un borrador con liquid paper, un corrector.

Señalo que veía perfectamente la entrada de la sede de la AMIA, y al ser interrogado si vio algún vehículo que encaró hacia la puerta de la sede de la AMIA dijo que no lo vio. Señaló que escuchó dos explosiones, una tras de otra, la primera más pequeña que la segunda. Respecto al movimiento vehicular, dijo que era poco fluido porque ese día empezaban las vacaciones de invierno.

[Este testigo calificado no solo acredita que no existió la Traffic en cuestión, sino que además era imposible que ella se introdujera en la puerta de la AMIA, al haber entre el patrullero y el volquete como máximo 4 metros. Para introducirse en ese reducido espacio, resulta indispensable hacer una lenta maniobra de marcha atrás y marcha adelante, al ser imposible hacer derrapar un vehículo  cargado supuestamente con 300 a 400 kilos de explosivos. Además, si hubiera estado en el epicentro de la explosión, el suboficial Gordon no podría haber sobrevivido, y poco debería haber quedado del patrullero, dado que supuestamente nada reconocible quedó de la Traffic]

Testigo 22: José Luis Lete

También está la declaración de José Luis Lete, que declaró el 2 de julio del año 2002, también de la Policía Federal Argentina. Era el chofer del móvil y personal de la comisaría séptima, dice que estuvo prestando funciones hasta el día 13 de julio del año 94, y que entró en licencia porque se casaba. Señalo que ya no funcionaba esta batería, que no tenía carga.

Señaló que siempre había un volquete en la puerta de la sede de la AMIA, que descargaban siempre bolsas de cemento, que no lo dejaban controlar eso a él, que los que se encargaban de controlar los materiales era solamente el personal de la AMIA. Que él no entraba al baño, no entraba a la AMIA para ir al baño, que nunca entró a la AMIA.

Al serle preguntado respecto de en qué ubicación quedaba siempre el volquete, dice que el volquete siempre estaba a unos 10 metros del patrullero, dependía que se movía el volquete, pero que siempre estaba, mantenían esa distancia.

Testigo 23: Javier Jesús Araujo

Javier Jesús Araujo presto declaración el 4 de julio de 2002, también personal de la Policía Federal Argentina, agente la comisaría séptima. Dice que estuvo unos días en la AMIA, cubriendo la licencia del titular Lete que se había casado. También señala que el vehículo de la consigna policial no funcionaba, porque no tenía batería. Y que se comunicaban por un handy facilitado por personal de la AMIA, para comunicarse. También menciona la presencia de un volquete.

El único traspaso que hizo de la puerta de la AMIA fue para pedir la batería para el Handy, y explica cómo se dividían las seccionales. Que el encargado del móvil siempre era de la quinta, y el chófer siempre de la comisaría séptima, y que pasaban dos móviles controlando a cada uno. También señaló que estaban realizando refacciones en la AMIA.

Testigo 24: Javier Gustavo Salazar

El suboficial de la comisaría 7a Javier Gustavo Salazar, también prestó declaración el 4 de julio de 2002,  señalo que estuvo de consigna en la AMIA, que no podían moverse de la consigna, que siempre estaba el personal de la quinta, de la séptima y otro de la comisaría quinta, móvil de la séptima, y señala que a veces no funcionaba, y que por eso no funcionaba el radio, usaban handy para comunicarse.

Testigo 25: Guzmán Adolfo Guido

El sargento Guzmán Adolfo Guido prestó declaración el 8 de noviembre de año 2002, también incorporado como reproducción fílmica a este debate. También menciona que  al patrullero no funcionaba por la batería, que pertenecía a la comisaría 7ª, el pertenecía al sargento de la quinta. Dice que  Gordón estaba sentado al lado del volante, que lo conoció ese, día era de la séptima, y que él menciona que él había ido justo al bar Caoba en el momento de la explosión.

La función era la de vigilancia y prevención de la cuadra de la AMIA, y que no debían estacionarse ninguna clase de vehículos, y cuando le preguntan desde cuando trabajaba en la sede de la AMIA, dijo que después del atentado de la embajada israelí. También menciona a las refacciones dentro de la AMIA, en los baños y algunas oficinas, y que todos los días había un volquete al lado de la columna del alumbrado, frente a la entrada de la AMIA.

Llevaban un volquete vacío, y se llevaban y retiraban el lleno, que lo descargaban siempre delante o atrás del contenedor, que no recuerda ese día como fue. Y también coincide que la distancia al volquete al patrullero aproximadamente unos 12 metros, no más que eso. Y es que al principio controlaban el volquete, pero que después la AMIA lo controlaba desde adentro, iban con un remito y se lo cargaban ellos, dice que ese día dejó el volquete y se fue enseguida.

Que estaba el repartidor de panificados Sacaan delante del volquete, y que ya se había retirado el camión del contenedor. Señala que estacionó un Dodge 1.500 atrás del patrullero, porque iba al Hospital de Clínicas y lo conocía a Gordón. Dice que a raíz del receso escolar, señala esto, no había mucho movimiento, había veda también por la determinación de la numeración de la patente.

Menciona que no sintió ningún ruido, que los sorprendió la explosión, y que fueron dos o tres explosiones seguidas. Cuando le preguntan antes de ir al bar cómo era cuando cruzó la calle, y dice que era normal la cantidad de gente. Menciona que ese día también fue un camión a descargar materiales, bolsas de cemento, bolsas de cal, bolsas de arena, de yeso, y que todo eso fue antes de la explosión.

El camión iba a eso de las 8:00, 8:30 que era un camión chico, una camioneta, que salieron obreros para descargar el camión. Dice que la empresa de volquetes, era la empresa Santa Rita, dice que la descarga de bolsa de cal, cemento, y arena, eran por la puerta principal, y que duro aproximadamente unos 10 minutos. No puede precisar la cantidad de bolsas que descargaron, pero que tampoco eran muchas.

Que el personal era de la AMIA, y que cree que eran tres personas las que se ocuparon de descargar todas estas bolsas. Dice que no había control de arco detector de metales y que tampoco vio control manual, sólo pedían el documento de identidad y a qué lugar iban.

Respecto del camión que fue a dejar los materiales fue interrogado, y dijo que no tenía logo este camión, el camión de ese día, que ese camión no lo había visto antes, y señala que cuando fue a la AMIA vio que había materiales guardados apilados a la entrada de la AMIA, hacia la izquierda,  un montículo de bolsas similares a las que las que vio bajar de ese camión. Y que el que llevó los materiales le preguntó si podría estacionar, y que supuestamente tenía un remito que él no vio. Dice que las bolsas, todas las bolsas estaban cerradas.

Testigo 26: Luisa Miendes

Después contamos con la declaración de Luisa Miendes, que era ascensorista de la sede de la AMIA, y que trabajaba en la AMAI desde hacia 24 años, que prestó declaración el 22 de noviembre año 2001, y fue escuchado su testimonio en audiencia oral y pública en este juicio por reproducción del vídeo de este primer juicio.

Dijo que bajó del colectivo en Viamonte y Pasteur, y cuando estaba llegando vio pasar un señor que saluda como hacia la puerta de la AMIA, es lo único que ve. Que después vio una camioneta parada en la puerta de la AMIA, que estaban bajando bolsas, una camioneta descubierta dijo, de un color claro, el extraño que estaba en la puerta y que estaba dando bolsas a otro señor. También señala que le extrañó donde estaban colocadas las bolsas, porque estaban en el cordón donde pasan los autos, y no estaban en la vereda.

Dice que fichó las 9:49 am ese día, saludó la telefonista y a otro señor, y fue a buscar sus cosas, dejo un tupper, busco una percha, y se fue a cambiar, fue al baño del teatro a cambiarse. Dice que del mostrador de seguridad podía ver todo lo que pasaba en la calle, y que a la gente de vigilancia no le llamó la atención la presencia de ese camión. Dijo que los baños se estaban refaccionando, sacó su ropa.

Dice que la explosión iluminó todo por unos segundos y la levantó por el aire. Dice que los dos obreros que habían querido pasar a donde ella estaba cambiándose, no pudieron pasar y que esto los salvó. Dice que después no se veía nada, empezó a toser.

Respecto a su horario de trabajo dijo que era de 10 a 18 horas, respecto al tránsito vehicular dijo que no había tránsito, que era una calle silenciosa. Al ser interrogada respecto al contenido de las bolsas, dijo que estaban cerradas, que no sabía que tenían las bolsas, y señala que llevaban varios meses de obra. Mencionó que se hicieron refacciones en el cuarto piso, y después en el segundo. Y reitera que nunca había visto esa camioneta, la camioneta de ese día, que las bolsas de cemento eran muy lisitas, muy limpias todas iguales, y que había un señor parado sobre las bolsas, que era el que les tiraba.

Dice que el personal de la AMIA no era revisado, que a ella no la revisaban. Respecto a la explosión, dijo que la levantó para arriba, no fue desplazada lateralmente, sino para arriba, que el piso tembló impresionantemente, que no sintió ruido desde la calle. Dice que la sede  de la  AMIA tenía 5 pisos  y un piso más que hacía de terraza, que había una oficina, y que también había un sótano, que ya había recibido amenazas de bomba, y que en el mes de abril del año 94, mismo año, habían salido corriendo. Después fue la brigada de explosivos a revisar.

Vuelve a repetir que le extraño como bajaban  las bolsas de esa camioneta, que no estaban colocadas en la vereda, sino cerca del cordón, y que eso le extraño. Y cuando le pregunta respecto al señor qué pasó saludando, menciona que tenía un aspecto oriental, también dice como los árabes, de nariz media curva. Al ser preguntada si bajo al sótano dice que no, que no conocía el sótano, a pesar de trabajar 34 años en la sede de la AMIA no conocía el sótano, y que veía los materiales en la entrada de la AMIA. Respecto a si se podrían apreciar los ruidos de la calle dice que sí, que más o menos se pueden escuchar.

En referencia al patrullero dice que siempre estaba cerca de la sede, de la puerta de la AMIA, que cerca estaba la quiniela. Al ser preguntada respecto a la vigilancia de la AMIA, dijo que ese día lo que notó es que no le hacían chistes, que eran siempre muy chistosos los de vigilancia, y que más en un día lunes, que eso le llamó la atención.

Al serle preguntado si el edificio de Pasteur 633 tenía comunicación con otro edificio de la institución, dice que sí, que se comunicaba con Pasteur 611, ella nunca fue. Que sabía que había una oficina de la AMIA ahí. Y al volver a ser preguntada respecto a esta persona que pasó saludando, dijo que tenía rasgos orientales y que mira hacia adentro de la AMIA.

Respecto a amenazas dice que siempre hubieron amenazas telefónicas, y una evacuación en abril del año 94, y que en ese momento sólo estaban arreglando la planta baja y el primer piso que daba a Pasteur. Respecto a si había controles, dice no, que solo ese control que mencionó en la entrada, que no había otro control en otros pisos.

Respecto a Aharaon Edry, que era el intendente nuevo en la sede de la AMIA [y estaba ausente durante el atentado] dijo que antes habían dos personas haciendo ese trabajo. Y  cuando es interrogada respecto al cambio por esta persona Edry, dice que no lo sabe, qué se efectuó este cambio un mes antes del atentado. Al ser interrogada respecto si escuchó algún ruido previo a la explosión, dijo que no. Si escuchó algún ruido desde la puerta de la sede de la AMIA, dijo que no.  Que su preocupación era, que lo único que le llamó la atención, porqué los de seguridad de la AMIA no le hacían bromas, como hacían todos los días.-

Próximamente: AMIA: Defensora oficial (2) la explosión fue en el volquete e internamente

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