En el caso de la voladura de la AMIA existe una coincidencia extraordinariamente notable. Consistente en que el imputado Carlos Telledin, que ahora como abogado defiende en Santa Cruz a los imputados en el asesinato del ex secretario Fabián Gutierrez, es hijo del comisario Raúl Pedro Telleldin. Quien fue jefe de la tristemente célebre de la D2 de inteligencia policial en Córdoba, en los años de plomo de la represión. Al que le decían nada menos que el “pone bombas”.

En un reportaje concretado por el periodista Waldo Cebrero en 2017 al capitán Héctor Pedro Vergez, alias “Vargas”, “Gastón” o “El Porteño”, quien recibió múltiples condenas a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad, el periodista preguntó ¿Por qué le decía “pone bomba” a Telleldín?

A lo que Vergez contestó: “Por qué va a ser… —se ríe y cuenta—. Un día voy al D2 y había un balde de 20 litros con explosivos. Le digo: “¿Qué estás por hacer?”. “Nada, lo voy a hacer definir a monseñor Raúl Primatesta, que anda dubitativo”, me dijo. El arzobispado tenía una puerta de madera labrada preciosa. ¡Podés creer que le voló a la mierda la puerta y le puso “viva Montoneros”! Yo lo acompañé, me acuerdo.”

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Concretamente en Córdoba en esos años de plomo, existía una banda conocida como la de los “comisarios y escribanos”, integrada por Telleldin el “pone bomba”, y quien llegó a ser jefe de policía, el comisario Alberto Luis Choux. Que se dedicaba a intimidar a familiares de guerrilleros, para comprarle a precio ruin sus viviendas. Poniendo primero un pequeño explosivo en el frente de ellas, para luego hacer una oferta de compra, y si ella no se concretaba, en represalia volaban la vivienda.

Eso es lo que le sucedió en 1975 al padre y abuelo de los integrantes de Stripteasedelpoder de apellido Llorens, de nombre Sebastián. Primero la banda puso un petardo en la puerta del chalet donde habitaba con su esposa en Arguello, y luego a través de un escribano de pública ideología filonazi, vino la oferta de compra.

Que fue rechazada porque solo ofrecía el valor del terreno, y en consecuencia vino luego la voladura. Razón por la que con triste ironía, puso en venta la propiedad con un aviso que decía “vendo terreno con teléfono”, que esos momentos se cotizaban porque eran difíciles de conseguir.

Sebastián Llorens era una persona muy estimada en la sociedad, de profesión ingeniero industrial, profesor en las universidades locales, y había sido el director de Industrias, que llevó adelante la industrialización de Córdoba, en base a subsidios de la provincia. Y como una rara avis, cuando los empresarios conforme la costumbre que viene de los tiempos de la colonia, le insinuaban cómo podían recompensarlo, él le respondía entre seco y amable que solo receptaba dineros de la Provincia.

Con estoicismo y sabiduría supo llevar adelante las peligrosas y penosas vicisitudes que le depararon a él y su esposa Nelly Ruiz, Madre de Plaza de Mayo, la adscripción a la guerrilla de algunos de sus once hijos, con uno de ellos muerto, otro desaparecido, y otros exilados y/o detenidos durante la dictadura. Y casualmente falleció hace 26 años, a los 84 años de edad, el mismo día y la misma hora en que aconteció la voladura de la AMIA.

Pero esto es casi solo una  nota de color entre los misterios que existen en torno los atentados a la Embajada y la AMIA, que esconden una verdad que no ha sido revelada, o ha sido negada. Más allá de supuestos coches bombas conducidos por suicidas, que se contradicen con las controversias en cuanto la existencia de cráteres donde deberían estar. Y con pericias hechas por autorizados profesionales, que hablan de implosiones internas, que luego fueron prolijamente escondidas.

Cuya presencia es sostenida con pruebas frágiles, como la súbita aparición de sus motores de la nada, que ni siquiera tienen actas labradas de su descubrimiento. Que en el caso de la AMIA el número del motor no se corresponde con los de las partes de carrocerías que también se encontraron entre los restos. Por lo que se habla del misterio de las Traffic mellizas, que supuestamente habría traficado Telleldin hijo.

También hay una coincidencia notable entre ambos atentados, al haber estado ambos edificios en refacciones. Razón por la que se ingresaban bolsas con material de construcción, sin ninguna verificación seria de su contenido. En donde según algunas hipótesis habrían estado los explosivos, que incluso podrían haber sido detonados remotamente desde afuera.

Sin embargo estas hipótesis no fueron seguidas por la justicia, y ni siquiera tuvieron cabida en los grandes medios. Aferrándose ambos a las pistas de los coches bombas, aunque estuvieran pegadas con saliva, porque ello supone consecuentemente que detrás está el terrorismo islámico.

No obstante la existencia de otros hechos inexplicables, como la del helicóptero de la Policía Federal que sobrevoló y alumbró con su reflector el edificio de la AMIA durante largos minutos, en la noche previa al atentado, que la justicia ni se preocupó en averiguar.

Sumado al hecho de que la única testigo mujer que dice haber visto la Traffic instantes antes de la voladura, está vinculada con la Policía Federal, existiendo por contrario numerosos testigos que dijeron no haberla visto para nada. Habiendo además resultado ilesos los policías federales que vigilaban la AMIA en un patrullero estacionado frente de ella, mientras que en el caso de la Embajada ese día no concurrieron a prestar tareas.

Hasta el mismo Jorge Lanata, convertido ahora en operador de HH Magnetto, se encargó de probar la falacia de los coches-bombas, sosteniendo además que la explosión en la AMIA fue interior. Y que el juez Juan José Galeano, en lugar de investigar en el caso AMIA, encubría, para instalar las falsas hipótesis que Israel y USA le habían impuesto al entonces presidente Carlos Menem. A esos efectos, junto con el periodista norteamericano radicado en nuestro país Joe Goldman, en el mismo año del atentado de la AMIA (1994) publicaron un libro con sus hallazgos titulado “Cortinas de humo”. 

Posteriormente en el 2005 Galeano fue destituido de su cargo, y en el 2019 fue declarado culpable por los delitos de peculado, prevaricato, privación ilegal de la libertad, encubrimiento y violación de medios de prueba, y condenado a cumplir seis años de prisión. Por haber establecido con la complicidad de Telledin, y el trío de fiscales integrado por Eamón Mullen,  José Barbaccia, y Alberto Nisman, que la conexión local era una banda de la Policía bonaerense, enfrentada con la Policía Federal.

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El contexto de los hechos en el marco del pueblo judío

En los grandes medios argentinos, abiertamente proisraelíes, está absolutamente prohibido contextualizar la crítica situación de fractura interna que atravesaba Israel en esos momentos, con el cuento de que no se debe investigar a la víctima. La que se acentuó notablemente a partir de los convenios de Madrid del año 1991, en donde EEUU intento impulsar la paz entre Israel y los países árabes, en base a la fórmula kissingeriana “paz por territorios”.

A la que un ancho e influyente sector nacionalista y fundamentalista de Israel, rechaza de plano, al perseguir el sueño del Eretz Israel, o Gran Israel bíblico, que abarque a toda la Palestina. Cuya recalcitrante postura ha llevado a decir recientemente al ex secretario de Estado de origen judío Henry Kissinger en el 2012, que el problema israelí palestino no tiene solución, y que “en diez años más no existirá Israel”.

Esta fractura en el pueblo judío también se pone en evidencia en la AMIA, que ha pasado largos periodos sin poder constituir sus autoridades, por el enconado equilibrio que existe entre los sectores laicos y fundamentalistas religiosos. Y también en los periódicos ataques y sabotajes que efectúan los colonos judíos en la Cisjordania palestina, contra las fuerzas armadas israelíes que pretenden contener su accionar.

No obstante en las elecciones de 1992 se impuso en Israel el sector progresista liderado por el premier Isaac Rabin, que llevó adelante los acuerdos de Oslo firmados en 1993, con el objeto de reconocer al estado palestino. Lo que hizo que la oposición nacionalista y fundamentalista se inflamara al extremo, acusándolo a Rabin de traidor, y autorizando algunos de sus religiosos a usar la violencia contra él.

Y en el año 1994, a la par que reaparecían en Israel los atentados suicidas atribuidos a fundamentalistas palestinos, sucedió el de la AMIA en Buenos Aires, donde en América reside la mayor comunidad de origen judío después de la de Nueva York. El que conmocionó a la opinión pública en Israel, especialmente a sus sectores nacionalistas y fundamentalistas, que redoblaron su encono contra Rabin.

Ante esto Rabin reaccionó velozmente, despachando en horas un enviado especial a Buenos Aires, a los fines que se entrevistará con el gobierno argentino, para “compatibilizar una visión común respecto el atentado, en beneficio de ambas administraciones”. Allí Israel planteó la pista iraní, que a Rabin le resultaba cómoda, para poder proseguir las negociaciones de paz con Siria y los países árabes. No obstante el entonces embajador norteamericano James Cheek la desechó por completo, considerándola que no tenía asidero. La cual sin embargo EEUU la reflotó a fines de los `90, a la par de que Irán comenzó su desarrollo nuclear independiente.

¿Cui bono? ¿A quienes beneficiaron los atentados?

Al año siguiente del atentado contra la AMIA, se produjo el asesinato de Rabin, por parte de un joven fundamentalista israelí, que atravesó los sucesivos cercos de seguridad de este como si no existieran. Estos magnicidios tienen antecedentes en el pueblo judío, con el asesinato en El Cairo en 1944 de Lord Moyne, el ministro británico para el Medio Oriente, que fue perpetrado por la banda terrorista judía Lehi, que preconizaba el Eretz Israel. Y esta misma banda asesinó en Jerusalén en 1948 al mediador de la ONU, el conde sueco Folke Bernardotte.

El terrorismo israelí fue también el que inauguró la era de los super atentados dinamiteros, con la voladura del Hotel King David de Jerusalén en 1946, perpetrado por la banda terrorista Irgun, que contó con la aprobación de su jefe y futuro premier Ben Gurión. Cuyo aniversario se festeja todos los años en Israel como una fecha patria. En el murieron 92 británicos, árabes y judíos, y 58 personas fueron heridas.

El mismo consistió en una implosión, efectuada mediante la introducción de explosivos en los sótanos del hotel, por integrantes de Irgun disfrazados de árabes, en latas que supuestamente contenían leche. Y tuvo por objeto destruir la documentación que la autoridad británica había incautado en la Agencia Judía, demostrativa de los actos de violencia y terrorismo cometidos por esta.

Con estos antecedentes históricos cada lector puede hacer sus propias hipótesis y consideraciones. Pero debe cuidarse muy bien ante quién las expresa, por el riesgo de ser fulminado con el mote de nazi fascista antisemita. Pese a que históricamente en todos los pueblos del mundo ha habido profundas fracturas, y lamentablemente la forma de solucionarlas, ha sido generalmente mediante la violencia.

En este caso la violencia, haya sido interna o externa al pueblo judío, tuvo un claro beneficiario. El sector nacionalista y fundamentalista religioso, liderado por el Likud encabezado por Benjamín Netanyahu, que tras esa sucesión de atentados culminados con el asesinato de Rabin, logro ser designado Primer ministro. Puesto en el que se desempeñó hasta 1999, para retomarlo en el 2009 hasta la actualidad.

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Y además ellos en la práctica lograron congelar sine die el problema palestino, como si este no existiera. Y así actualmente Israel prosigue gradual e incesantemente con la ocupación de las tierras palestinas en Cisjordania, en búsqueda del Eretz Israel. Habiendo logrado recientemente por parte del presidente Donald Trump, que EEUU reconociera la soberanía de Israel sobre los Altos de Golán que pertenecían a Siria. Y sobre buena parte de la Cisjordania, donde están instaladas las colonias judías, y en la frontera con Jordania.

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El yerno de Trump y organizador de su exitosa campaña electoral es Jared Kushner, de origen judío y amigo de Netanyahu. Quien se animó a presentar un bizarro “Acuerdo del siglo” entre Israel y Palestina, por el cual ésta a cambio de una módica ayuda económica que supuestamente le permitirá combatir la pobreza en que están sumidos los palestinos por efecto de la ocupación israelí, acepte ser un Bathustan como el de Sudáfrica con el apartheid. Plan que fue rechazado de plano tanto por los palestinos como por los países árabes.

Laura Ginsberg y Pablo Gitter son familiares de víctimas damnificados por la voladura de la AMIA y dirigentes de APEMIA (Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA). La que desde su inicio reclamaron valientemente en honor de las víctimas, conocer la verdad  real de los hechos, y no la “historia oficial” instalada en los medios.

Por ello venían cuestionando desde mucho tiempo atrás severamente la labor del fallecido fiscal Alberto Nisman, en la causa de la AMIA, autor de la “historia oficial” conforme las necesidades geopolíticas de EEUU e Israel. Y con motivo de un nuevo aniversario en el que la causa sigue estancada, sin avance alguno, publicaron el siguiente escrito que no tiene desperdicio, y por ello Stripteasedelpoder lo reproduce íntegramente.

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A 26 años del atentado a la AMIA: ¿rediseñar la impunidad?

A 26 años de la masacre de la AMIA, las iniciativas del Gobierno revelan cuál es su interés real por esclarecer el mayor crimen del terrorismo de Estado del período democrático. No se trata de lo que dice, sino de lo que hace.

Este gobierno continúa la orientación de los anteriores: mantiene cerrados los archivos de la SIDE y no responde a lo solicitado por los fiscales hace 3 años, aunque hable de “desclasificación total y absoluta”; en su viaje a Israel reiteró el compromiso de poner la investigación en manos de sus aliados y sostener una acusación internacional sin pruebas, mientras se niega a investigar la responsabilidad criminal de las fuerzas de seguridad locales y ratifica el decreto de Macri y M. Pompeo contra Hezbollah.

Después de varios gobiernos de diferente signo y de tres largos juicios sin un solo sospechado por el crimen, es evidente el esfuerzo del Estado nacional por no investigar ni esclarecer nada, y poner el atentado en el tablero geopolítico internacional para obtener algún beneficio económico o diplomático de su alineamiento y no para su esclarecimiento y castigo a los culpables.

El Poder Judicial es parte de esta estrategia. La Cámara Federal dictó un fallo que le pide al Ejecutivo apelar al Consejo de Seguridad de la ONU para obligar al Líbano, sanciones mediante, a declarar “terrorista internacional” a Hezbollah con base en una Resolución del Consejo que no incrimina a esa organización. Se trata de la Resolución 1373/01, que tampoco fue pensada para aclarar el atentado a la AMIA ni tanto encubrimiento oficial.

Los jueces quieren “determinar … las actividades de los miembros de la organización… en la ‘Triple Frontera’”, lo cual es un objeto de estudio ajeno al atentado y a la causa judicial.

En lo sustancial, lo que les importa es retomar la orientación que Nisman y la SIDE imprimieron a la Fiscalía, bajo la influencia de la dirección judía local, Estados Unidos e Israel.

El Estado nacional entrega su obligación y mandato de investigar para robustecer sus compromisos internacionales. De gobierno en gobierno, el esfuerzo por responsabilizar a los malos del mundo por el atentado hace imposible cualquier investigación. Tenemos intereses diferentes.

Años atrás, la ex Presidenta reconoció su “ingenuidad” por haber impulsado el Memorando para mediar entre las grandes potencias al servicio de un tratado con Irán. Ahora usan la causa AMIA para servir a los intereses de Trump y Netanyahu en el Consejo de Seguridad. ¿No es este otro intento de poner la causa en un limbo internacional?

Las políticas del Gobierno y el fallo judicial nos alejan de esclarecer el atentado. Los jueces son incapaces de superar los obstáculos del Ejecutivo y la Fiscalía para abrir los archivos secretos, conocer su contenido y orientar la investigación hacia las responsabilidades del Estado ya debatidas en juicios anteriores.

Se empeñan en mantener la ficción de “justicia”, mientras el Ejecutivo hace planes de rediseño institucional. No esclarecer el atentado a la AMIA habla de la impunidad provocada desde las instituciones. No habrá rediseño que valga si siguen sosteniendo la impunidad. Nosotros luchamos por superarla… no seremos sus cómplices. Para nosotros, esclarecer el atentado no es lo de menos.

El ataque a la AMIA es un crimen de Lesa Humanidad. El Estado tardó mucho en reconocerlo. Por definición, son los crímenes cometidos por el Estado contra su población y no los que comete un individuo de paso por el país. Para conocer la verdad e impulsar el juicio y castigo a los culpables, hay que estudiar la documentación que sigue secreta incluso para jueces y partes, pese a tanta promesa. Para eso, es necesario aumentar la cantidad de profesionales que la organizan y que les provean las condiciones necesarias para facilitar y agilizar la tarea.

No es el paso del tiempo lo que impide conocer la verdad y esclarecer el crimen… La impunidad y el encubrimiento podremos superarlos. Se trata de cambiar el rumbo. Pensamos en una Comisión Investigadora Independiente con acceso irrestricto a los archivos. La imaginamos integrada por personalidades intachables y representativas de los derechos humanos, la cultura, la política y la sociedad nacional. Debatir estas ideas y superar los relatos del pasado es el desafío que nos anima. ¿Qué queremos legar a la nueva generación? ¿El rediseño de la impunidad o verdad, juicio y castigo a los culpables?-

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