Vuelos a Malvinas: La entrega en cuotas de soberanía por parte del actual gobierno

Vuelos a Malvinas: La entrega en cuotas de soberanía por parte del actual gobierno

Malvinas, Reino Unido, Malcorra y Faurie

Como si las relaciones exteriores argentinas estuvieran conducidas por el cariñoso Topo Gigio, el Reino Unido con su característica habilidad para la diplomacia, está por lograr otro avance estratégico en sus pretensiones sobre Malvinas. Al obtener la convalidación por parte de Argentina al establecimiento de otros puentes aéreos hacia las islas desde el continente, que no están obligados a atravesar los cielos argentinos, como control estratégico de esos vuelos, con la consecuente pérdida de soberanía efectiva sobre ellos. A cambio de facilitar un viaje ocasional hacia las islas, por parte de los familiares de caídos en Malvinas, cuyos restos han sido recientemente identificados. Obteniendo así la diplomacia británica avances estratégicos en torno la cuestión, a cambio de concesiones simbólicas referidas a cuestiones humanitarias.

Por Javier Llorens  – 19/2/2018

Los gobernantes y cancilleres argentinos desde hace mucho tiempo parecen ignorar el juego del tatetí, en el que para ganar o asegurar un empate hay que ocupar la casilla central. Y no solo dejan que este la ocupe al adversario, sino que además torpemente en la próxima jugada no ocupan una de las cuatro puntas del tablero, como para no asegurar un empate y propiciar una derrota.

Esto se refleja claramente en este nuevo paso atrás en que se empeña a dar el Gobierno, sin aún haberse esclarecido el misterio del ARA San Juan y sus 44 tripulantes, en donde ha cundido la versión de que habría sido hundido por submarinos o aviones británicos.

Por contrario parece creer que esta cruda hipótesis puede ser disimulada, con el acto humanitario por parte de las autoridades de las islas Malvinas, de permitir el ingreso de los familiares de los 88 soldados argentinos caídos en la Guerra de Malvinas. Cuyos restos estaban sepultados en el cementerio de Darwin como NN, y recientemente fueron identificados con el análisis de sus ADN concretados por la Cruz Roja y el EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense).

Previsoramente, con su astucia milenaria, el Reino Unido había dejado asociado ambas cuestiones en el Comunicado Conjunto firmado por el vicecanciller argentino Carlos Foradori y el subsecretario de Estado para Europa y las Américas, Sir Alan Duncan, el 13 de septiembre de 2016. En cuya parte final, bajo el título Atlántico Sur, decía:

“… ambas Partes acordaron que serían establecidas conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países. En este contexto acordaron el establecimiento de dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección. Los detalles específicos serán definidos”.

Seguidamente el comunicado remataba diciendo: “Ambas Partes expresaron su pleno apoyo al proceso de identificación de ADN con relación a los soldados argentinos no identificados sepultados en el cementerio de Darwin… Ambas Partes acordaron que los deseos de las familias involucradas son de la mayor importancia.”

Todo esto en el marco de: “establecer un diálogo para mejorar la cooperación en todos los asuntos del Atlántico Sur de interés recíproco… En este contexto se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas Partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados.”

https://www.mrecic.gov.ar/comunicado-conjunto-10

Así inusitadamente, en lugar de velar y defender el bienestar de los argentinos con sus quince millones de pobres, y contrariando la cláusula constitucional respecto la imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, que obviamente abarca también sus recursos no renovables, el Gobierno argentino a través de su ministerio de Relaciones Exteriores, reveló su preocupación por el bienestar de 1.500 isleños, que tienen un alto estándar de vida, y están custodiados en forma desafiante para Argentina, por 2.000 soldados ingleses.

Malvinas, Reino Unido, Malcorra y Faurie
Sir Allán Duncan y Carlos Foradori

El comunicado expresa que la Canciller Susana Malcorra concedió una audiencia a Sir Duncan en su visita el 12 y 13 de septiembre de ese año, y que “ambas partes se comprometieron a poner énfasis en la agenda positiva de las relaciones con el objetivo de estrechar aún más los vínculos bilaterales, desarrollar lazos más cercanos y una sólida cooperación en beneficio de los pueblos de ambos países”.

Seguidamente dice que Foradori y Duncan “mantuvieron una reunión de trabajo donde se pasó revista a los principales temas de la agenda bilateral”. La que “sirvió para que ambos funcionarios pudieran continuar impulsando una agenda omnicomprensiva, multidimensional y multisectorial, basada  en la complementariedad entre ambas naciones…”.

Esta postura de Foradori recogió amplias críticas en una opinión pública sensible ante la cuestión de Malvinas. Y también en el Congreso, donde Foradori debió concurrir para ser duramente interpelado. Y dos meses después, en noviembre, la cancillería anuncio la renuncia de Foradori a su puesto de secretario de Relaciones Internacionales o vicecanciller.

https://www.lanacion.com.ar/1942053-cancilleria-explicaciones-malvinas-congreso-gran-bretana

No obstante, como se puede ver en la siguiente imagen, ese comunicado conjunto no se encuentra registrado en la Biblioteca de Tratados del Ministerio de Relaciones Exteriores, como si ese documento no existiera para nada, y careciera de todo valor diplomático. Por lo que dicho comunicado de Foradori – Duncan, habría sido solo un inusitado “non papers” a los fines de fijar una agenda, o una hoja de ruta informal, para ir preparando a la opinión respecto lo que se venía. Y como se verá más adelante, Foradori evidencia ser ducho para esos eventos en contra de los intereses del país.Malvinas, Reino Unido, Malcorra y Faurie

Los personajes en los recientes entendimientos

Sir Duncan

Sir Duncan cuenta con una larga y premiada carrera al servicio del imperio británico. Graduado en Oxford y Harvard, inicio su carrera como ejecutivo de la Royal Dtuch Shell entre 1979 y 1981, y luego paso a desempeñarse en la trade petrolera Marc Rich and Co, desde 1982 hasta 1988. Seguidamente entre 1988 y 1992, fue consultor independiente y asesor de gobiernos extranjeros, especializado en suministros de petróleo, envíos y refinación. A esos efectos creo Consultores Harcourt, especializándose en Medio Oriente durante 30 años.

https://www.gov.uk/government/people/alan-duncan

Paralelamente desarrollo una notable carrera en el Partido Conservador. Llegó al Parlamento como diputado en la Cámara de los Comunes el 2003, desempeñándose a partir de allí en varios ministerios en la sombra. Siendo finalmente nombrado en el 2010, subsecretario de Estado para el Desarrollo Internacional, y en el 2014 subsecretario de Estado para Europa y las Américas.

A su vez en el 2010, fue designado miembro del exclusivo “Consejo Privado más Honorable de Su Majestad”, que asesora al gobierno en las cuestiones estratégicas,  pasando a ser distinguido con el título de Muy Honorable Alan James Carter Duncan MP.  Y en el 2014 fue nombrado caballero de “La orden más distinguida de San Miguel y San Jorge” (KCMG) pasando a denominarse  Muy Honorable Sir Alan James Carter Duncan KCMG MP.

https://en.wikipedia.org/wiki/Alan_Duncan

Duncan tuvo también una notable actuación en el 2011 en el bloqueo petrolero a Libia, para forzar la cruenta caída de Kadhafi. Quién tenía la pretensión de concesionar a compañías petroleras chinas, los mantos profundos de petróleo de ese país. Lo cual fue considerado a todas luces inaceptable para las potencias de la OTAN, y por eso Kadhafi terminó como termino, asesinado por una supuesta turbamulta tras un ataque de la OTAN.

Previamente haber intentado su asesinato, bombardeando uno de los bunkers en el que supuestamente se encontraba, oportunidad en que perdieron la vida algunos de sus hijos y parientes. Casualmente el mismo día en que se anunció la captura y asesinato de  Bin Laden, como para que esto disimulara ese magnicidio por parte de la OTAN.

Ver La crisis humanitaria no está en Aleppo sino en Washington

Su Majestad el petróleo

Duncan apesta así a petróleo, cuestión que la gran prensa oculta. Pero si señala encomiosamente que es un reconocido gay, como si lo importante en términos sociales no fuera lo primero, si no esto último. Y por su parte las islas Malvinas también apestan a petróleo, siendo este el verdadero motivo de la notablemente ridícula postura inglesa, de sostener la autodeterminación de los menos de 1.500 colonos que la pueblan.

Las que por efecto de la Convención sobre el Derecho del Mar, sancionado por la ONU el 30 de abril de 1982, al mismo tiempo que comenzó la guerra de Malvinas, que venía en discusión desde nueve años atrás, le otorga a cualquier punto de tierra que emerja del mar, la soberanía sobre los recursos económicos sobre 370 kilómetros a la redonda.

O sea que con el dominio de unas islas con una superficie de 12.000 kilómetros cuadrados, el Reino Unido tiene el control sobre el Atlántico de una Zona Económica Exclusiva de medio millón de kilómetros cuadrados, equivalente a casi una quinta parte del territorio continental argentino, mas su proyección hacia la Antártida.

Ello sin contar con los otros puntos de tierra para aplicar el compás británico, como las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, que le agregan otro millón de kilómetros cuadrados a la soberanía del Reino Unido.  Razón por lo que se considera que el de Malvinas, es el conflicto geopolítico de mayor extensión del mundo, ante el cual los argentinos y sus gobernantes parecen estar en babia.

En esa enorme extensión algunos estudios geológicos aseguran que existen recursos petrolíferos nueve veces superiores a los del Mar del Norte, razón por la que denominan a Malvinas como una “nueva Kuwait”. A la par que las reservas del Mar del Norte se agotan, y  lánguidamente sus plataformas petroleras off shore son transformadas en molinos eólicos, para sustituir una energía con la otra.

Explicando esto el enorme interés no confesado que tiene el Reino Unido por la zona. Tras haber logrado detener su debacle como potencia de primer orden, con la puesta en explotación en 1975 de los yacimientos del Mar del Norte. En lo que se considera que fue la inversión industrial más grande de la historia.

Esta es la verdadera razón de la guerra inaudita librada entre Argentina y el Reino Unido en 1982. Que deparó 907 muertos, y una secuela de alrededor de 700 suicidios, 2.075 heridos, y 6.600 casos psiquiátricos. La que no obstante supuestamente libró el Reino Unido, para asegurar la autodeterminación de menos de 1.500 isleños. Siendo por ende su remedio, mucho peor que la enfermedad.

Ver La intriga en la Guerra de Malvinas: polémica entre el editor de Clarín y de StripteasedelPoder

Foradori

Si bien Duncan y el Reino Unido evidencian saber bien lo que quieren, y como obtenerlo, del lado argentino sucede penosamente todo lo contrario. Foradori, es licenciado en Relaciones Internacionales, con masters en las universidades de Harvard y Johns Hopkins. Fue consejero político en la embajada argentina en Washington, luego embajador en Zimbabwe, concurrente con otros países africanos. Y en Guatemala, concurrente con otros países centroamericanos.

Y casualmente bajo el gobierno de Carlos Menem, en el marco de la política del canciller Guido Di Tella de seducción de los isleños obsequiándoles ositos Winnie the Pooh, Foradori coordinó la “Unidad de Trabajo del Atlántico Sur”. Con la cual se llegó en 1999 al nefasto acuerdo con el Reino Unido, que da pie al actual, como se verá más adelante. A los supuestos efectos de restablecer los interrumpidos vuelos hacia las islas Malvinas, e intentar controlar la pesca en la zona.

Además Foradori ostenta la imborrable mancha diplomática de haber defendido el controvertido tratado por los Hielos Continentales con Chile, firmado en 1991, rotundamente rechazado por el Congreso argentino y también por el chileno, lo que obligó a la firma de un nuevo tratado en 1998. El apuro en la firma de ese primer tratado tenía por objeto que Chile se aviniera al polémico tratado de “Integración y complementación minera”, para hacer factible la explotación del hoy fallido emprendimiento minero de Pascua Lama de la Barrick Gold. Poniéndose así los intereses de esta multinacional, por sobre los de Argentina.

Ver Foradori, vicecanciller de Macri, y sus entregas a favor de Chile e Inglaterra

Malcorra

La canciller Malcorra mientras residió en nuestro país, estuvo al servicio de dos grandes empresas multinacionales, IBM y Telecom. En la primera quedó inmersa en escándalo IBM Banco Nación, consistente en el fraude para informatizar dicho banco por parte de la denominada Big Blue, por un monto de 250 millones de dólares, viabilizado con una coima del 15 % o 38 millones de dólares. Al haber estado a cargo del área de ventas al sector público, en el marco de la estrategia empresarial de vender equipos informáticos a este sector, con gigantescos sobreprecios.

Luego pasó a desempeñarse como CEO de Telecom, donde en el marco de una racionalización empresaria, llevó adelante medio millar de despidos. Y además logró plasmar el denominado “rebalanceo telefónico”, que produjo un notable encarecimiento de las llamadas locales. Ante un horizonte en el que, con la aparición de internet, se avizoraba que el costo de las comunicaciones a larga distancia se reducirían a cero, como finalmente ocurrió.

Luego siguió su cursus honorum no al servicio del país, sino de la ONU. Y por ello como encargada de su logística se jactaba de tutear al primer ministro inglés David Camerón, y al secretario de Estado norteamericano John Kerry.

Por eso luego, durante su gestión como canciller argentina, desplegó una notable actividad para lograr que fuera designada Secretaria General de la  ONU. Lo cual era una utopía, ante el poder de veto del Reino Unido, que ya tenía suficiente con la designación del argentino Papa Francisco al frente del poder blando del Estado Vaticano. Y en manera alguna podía permitir que otro argentino o argentina, ocupara el sitial del poder blando de la ONU.

No obstante, en un acto de notable falta de ética, al encontrarse ante intereses encontrados, Malcorra, que también tiene ciudadanía española, se empeñó en obtener el voto, o el no veto inglés para su candidatura. Y esto entre otras cuestiones, explicaría las notables concesiones que dejó hacer ante Duncan, por parte de su subordinado Foradori.

Como si ello no fuera suficiente, distintas fuentes aseguraron que su esposo, Torcuato Battaglia, residente en España, y experto en Cartografía, Geomática y el negocio espacial, trabajaba para los servicios de inteligencia británicos, sospecha que Malcorra no se encargó de aventar.

Tras la renuncia de Foradori, después del inusitado comunicado conjunto con Duncan, Malcorra nombró como vicecanciller a Pedro Raúl Villagra Delgado. Un abogado tucumano que había obtenido un Master en Derecho Internacional Público en el King’s College, de la Universidad de Londres. Quien tras su desempeñó en la misión ante la ONU, entre 1992 a 1996 fue cónsul general en Londres, para pasar luego a desempeñarse como embajador en Australia, perteneciente al Commonwealth británico. Formación y puestos que parecen ser una recomendación para desempeñar un alto cargo en la cancillería.

Faurie

Malcorra no logró su designación en la ONU, y seguidamente aduciendo una grave enfermedad de su marido, renunció. Siendo en consecuencia designado canciller Jorge Marcelo Faurie, quien desde la asunción de Macri se desempeñaba como embajador en Francia. Habiendo sido premiado con ese puesto al haber sido el organizador del protocolo y ceremonial, en la asunción de este como presidente de la Nación.

Entre sus magros antecedentes, además de ser un experto en protocolo y ceremonial, está el de haber sido embajador en Portugal entre el 2002 y el 2013. Habiendo sido designado en ese puesto por el canciller Carlos Ruckfaut, un sinuoso político de origen sindical, con el que tiene una estrecha relación. Quien por su parte como  gobernador de Buenos Aires regalaba zapatillas que llevaban estampadas su firma, a los niños carenciados. A la par que Faurie figuraba como asesor de la Gobernación.

Faurie designó como vicecanciller a Daniel Raimondi, no obstante que contaba con solo un año con el puesto de embajador, y se desempeñaba en un cargo de tercer orden, como subsecretario de Integración Económica y Mercosur.

Pompeo

La designación de estos anodinos personajes argentinos al frente de la cancillería por parte de Cambiemos,  no tiene otra explicación de que ambos reportan a las órdenes del secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete de Ministros, Fulvio Pompeo.

Malvinas, Reino Unido, Malcorra y Faurie
Fulvio Pompeo

Pompeo es licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales, con un posgrado de la Universidad de Westminster, Londres. Y a su regreso desde allí se convirtió en un notable objetor de la política de confrontación con el Reino Unido por la cuestión de Malvinas, llevada adelante por el kirchnerismo. Impulsando en cambio una política de entendimiento y cooperación en todo sentido, aún más profunda que la desarrollada durante el menemismo, que comenzó a desplegarse cuando Cambiemos llegó al poder.

La cual se ve reflejada en el Comunicado Conjunto de septiembre del 2016, y del anuncio que acaba de hacer la cancillería respecto los nuevos vuelos a Malvinas, siendo Pompeo el artífice en las sombras de estos entendimientos.

Ver ¿Qué trae Macri bajo el poncho respecto Malvinas y el petróleo?

Gestiones por vuelos a Malvinas

El 16 Febrero pasado la cancillería emitió un comunicado para la prensa con ese título, en el que anunciaba: En el marco de las relaciones bilaterales y con el espíritu de proponer acciones positivas en temas de interés común, la Argentina y el Reino Unido han realizado gestiones conjuntas ante los gobiernos de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay a fin de invitar a compañías aéreas de dichos países a operar un vuelo semanal hacia las Islas Malvinas.”

“Se tratará de un vuelo semanal proveniente de alguno de los mencionados países que, dos veces por mes, deberá realizar una escala en territorio continental argentino en un aeropuerto de relevancia, a ser consensuado con las autoridades aeronáuticas argentinas. La posible nueva conexión aérea permitirá un contacto más fluido con las Islas, contribuyendo a generar un clima de confianza y acercamiento con sus habitantes, siendo éste uno de los caminos que nos permitan alcanzar un mayor diálogo y entendimiento entre el continente y su territorio insular de las Islas Malvinas.

https://www.mrecic.gov.ar/gestiones-por-vuelos-malvinas

El comunicado también menciona que: “Estos vuelos se realizarán en el marco de la Declaración Conjunta y el Canje de Notas suscriptos bajo fórmula de soberanía por los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido el 14 de julio de 1999, que constituye la base legal para vuelos entre las Islas Malvinas y terceros países”.

La claudicación de 1999

Remontándose así el flamante comunicado, a otro acto fallido de la diplomacia argentina. Que en esa ocasión estuvo a cargo del teórico de las “relaciones carnales” con EEUU, y de la diplomacia de la seducción del “osito Winnie the Pooh” con los isleños de Malvinas, el canciller Guido di Tella, secundado por el vicecanciller Andrés Cisneros, cuya dudosa gestión evoca al virrey del mismo nombre. En el que como ya se dijo, también intervino Foradori, como coordinador de la “Unidad de Trabajo del Atlántico Sur”.

En 1999, ante la fatiga de la diplomacia de la seducción sin resultado alguno ante la opinión pública, la diplomacia argentina hizo trascender que iba a aprovechar la oportunidad que se abría por la suspensión de los vuelos por parte de la chilena LAM a las islas Malvinas desde Punta Arenas, con escala en Rio Gallegos. Motivada por la detención y enjuiciamiento del ex dictador Augusto Pinochet en Londres.

Los cuales había sido autorizados en 1993 por un decreto (845) firmado por Carlos Menem, Di Tella, y Domingo Cavallo, en el marco de la recientemente inaugurada político de seducción de los isleños. Emitido como quien no quiere la cosa, ante un pedido de la chilena Aerovías DAP, que luego fue reemplazada por LAM, como si se tratara de un vuelo de cabotaje común y silvestre, y sin mencionar para nada el conflicto de Malvinas.

No obstante esa nueva política desarrollada en 1999, de supuestamente seducción – coerción por parte de Di Tella, Cisneros, y Foradori, que tenía la pretensión de que los vuelos partieran desde Argentina, y a cargo de Aerolíneas Argentinas, termino en un fiasco. Ya que tras sendas reuniones en Londres y Nueva York, Argentina y el Reino Unido firmaron la mencionada Declaración de julio de 1999.

En cuya esencia Argentina se comprometió a interceder ante Chile, para la reanudación de los vuelos por parte de LAM, a cambio de dos concesiones simbólicas. Una de carácter negativo en relación con la soberanía, consistente en que los argentinos podían ingresar a Malvinas con pasaporte argentino. Algo que antes se había evitado de hacer por las implicancias que tiene, como acto de consentimiento en el derecho internacional. Y solo a los fines turísticos, por una corta estadía, y limitado a la capacidad receptiva que dispongan las islas.

Y la otra de carácter humanitario, parecida a la pactada por Foradori en el 2016, consistente en permitir por parte del Reino Unido y los isleños, que Argentina construyera en el cementerio de Darwin “un monumento a la memoria de los miembros de las Fuerzas Armadas argentinas muertos en acción en 1982”.

La cláusula envenenada

Pero además dicho acuerdo traía otra cláusula envenenada, invocada en el reciente comunicado de prensa, que muestra el grado de defección de la diplomacia menemista, meses antes de  retirarse del poder, como un último tributo al Reino Unido. Y la habilidad de la diplomacia británica, en su estrategia gradual de avanzar paso a paso, e ir sembrando precedentes que oportunamente le permitan nuevos avances. A cambio de hacer concesiones simbólicas con efectos sociales momentáneos, como quién le da caramelo a un niño.

Así, entre algunas cláusulas declamativas referidas al control de la pesca ilegal, y la necesidad de creación de “confianza” mutua, el veneno aparecía en el punto 3, que expresaba la “satisfacción con la posibilidad de vuelos entre las Islas Malvinas y terceros países con la opción, desde el 16 de octubre de 199, de realizar escalas en el territorio continental argentino”.

No hace falta ser un experto en estrategia, o un campeón del juego del Go, para darse cuenta que esa supuesta nueva política de seducción – coerción por parte de Di Tella, Cisneros, y Foradori, estaba en realidad desplegada para disimular una nueva claudicación, con la consecuente pérdida de soberanía efectiva. Concretada poco antes de que el menemismo abandonara el poder.

Dado que en caso de que los vuelos partieran desde Chile, Argentina mantiene en caso extremo el control sobre dichos vuelos, al tener que volar sobre el espacio aéreo argentino, con el consecuente permiso previo por parte de nuestro país. Lo que deja  de ocurrir en el caso que los vuelos partan de otros países de la región, como Paraguay, Uruguay, o Brasil, que son ahora los otros países consultados en conjunto, por Argentina como socia boba, y el Reino Unido con su natural picardía.

Este es el limitante no declarado e implícito, pero altamente operativo, que tienen los vuelos autorizados desde Punta Arenas. Que ante en el caso que Argentina los suspenda y no autorice el sobrevuelo, tienen que hacer un largo periplo hacia la Antártida, para luego retomar rumbo a Malvinas, sin aeropuertos alternativos. Lo que en la práctica hacen inviables lo vuelos comerciales hacia ella.

Esto es lo que sucedió en el 2010, cuando se produjo el confuso incidente de los tres aviones militares británicos (un avión cisterna Vickers VC-10, y dos aviones hipersónicos de combate C-16 Eurofighter Thyphoon) que supuestamente por razones humanitarias fueron autorizados a sobrevolar la provincia de Tierra del Fuego, con destino a Punta Arenas.

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Sin aclararse muy bien de donde venían, si desde Brasil, o desde Malvinas. Donde su aeropuerto de Mount Pleasant, aparentemente estaba deshabilitado por razones climáticas. Existiendo además la versión, consignada en un pedido de informes presentado por diputados de la provincia de Tierra del Fuego, de que el verdadero objetivo de esos vuelos fue para participar en una exhibición aérea en Punta Arenas, junto las fuerzas armadas chilenas.

Lo concreto es que para el regreso de esas aeronaves a Malvinas, ellas no obtuvieron el permiso para sobrevolar el cielo argentino. Por lo que tuvieron que emprender vuelo rumbo hacia la Antártida, para luego enderezar hacia las islas Malvinas, asistidos por el avión cisterna.

Esta nueva concesión que intenta plasmar el actual Gobierno, que representa un cambio cualitativo además de cuantitativo, al consentir con la pérdida de la capacidad estratégica de control de los vuelos hacia Malvinas desde la región, resultan indispensables para que el Reino Unido lleve adelante la compleja operación de explotar el petróleo submarino de Malvinas, mediante plataformas offshore. Que requieren una aceitada logística industrial y de personal especializado, que  no la puede proveer actualmente la pastoril islas Malvinas.

Lo cual abre el interrogante, si ella no está relacionada con el descabezamiento que está llevando adelante el Gobierno, respecto las cúpula de las tres fuerzas armadas. Reemplazándolas por personal superior que en la guerra de 1982, recién estaba terminando su formación, y por ende no sufrió el trauma de la guerra y la derrota militar en toda su dimensión. Desde donde posiblemente hayan nacido objeciones no hechas públicas, respecto esta nueva notable defección estratégica ante el Reino Unido.

Esta situación deja nuevamente expuesto que el problema de Argentina, no son los “malos” de afuera, que pretenden dominar y llevarse las riquezas que nosotros no valoramos y ni siquiera merecemos. Sino son los “buenos” gobernantes de adentro, que no solo los dejan hacer, sino que los ayudan en esa tarea.

Y así hoy el presidente Macri, sostiene reiterada e ingenuamente, como eje de su receta gubernamental, de que “hay que abrirse al mundo”. Como si este estuviera dirigido por filósofos humanistas de altísima moral, y no hubiesen sido los autores de la sucesión de guerras apocalípticas libradas en el siglo XX y XXI, en las que el tema subyacente era el petróleo como fuente de poder.-

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