PepsiCo: En Alemania Trump le habría requerido a Macri su inmediato desalojo

PepsiCo: En Alemania Trump le habría requerido a Macri su inmediato desalojo

Tras entrevistarse con el presidente Trump en EEUU y a requerimiento de este, Macri embistió  contra La Salada, para proteger la propiedad intelectual de compañías norteamericanas. Ahora tras entrevistarse con Trump en Alemania y a requerimiento de este, Macri ordenó el desalojo manu militari de la planta de PepsiCo, para proteger la propiedad privada de esta importantísima compañía norteamericana.  Trump tiene como consejera en su gobierno a la notable CEO de PepsiCo, Indra Nooyi, conocida como “la dama de hierro de Wall Street”. Quién a principios de año había mandado una “task force” de costos que intervino dicha planta, y dictaminó el súbito cierre de ella, obviando el “Procedimiento Preventivo de Crisis” fijado en la ley argentina.

Por Lea Ross | @LeandroRoss

StripteasedelPoder reveló recientemente que el desalojo realizado contra los puesteros de La Salada y la detención de su titular Jorge Castillo, fue ordenado por el presidente Mauricio Macri como contraprestación para que Estados Unidos permitiera el ingreso de limones argentinos. Esto información fue sustentada en informes oficiales de la Oficina del Representante de Comercio de la Casa Blanca, que revelan las inquina del gobierno norteamericano contra ese emprendimiento colectivo de venta de productos baratos, al no preservar los derechos de propiedad intelectual, en particular de las grandes marcas estadounidenses.

Ver EXCLUSIVO: El gobierno embiste contra La Salada por exigencia de Trump

Pero el operativo contra los comerciantes de La Salada, es solo una muestra más de la política emprendida por el actual presidente argentino, bajo las órdenes y acuerdos con quien maneja uno de los países más poderosos del mundo. Al que lo une la confianza de una amistad previa, basada en el negocio conjunto entre el Grupo Macri y el Grupo Trump de construir en los ’80 un edificio de 150 pisos en Nueva York, sobre una propiedad que Franco Macri había comprado en Manhattan.

http://www.perfil.com/internacional/la-amistad-y-los-negocios-de-macri-y-trump-0005.phtml

Y la manifestación de esa política no va a ser la última. Ya que todo indica que la represión policial ejercida contra los despedidos de la fábrica de PepsiCo, también fue una consecuencia de los requerimientos trasmitidos por el presidente Trump. Hablamos de los incidentes ocurridos en el partido de Vicente López, donde 500 efectivos de las fuerzas policiales y gendarmes ejercieron un violento desalojo contra casi 600 trabajadores -la mayoría mujeres- que tratando de preservar sus fuentes de trabajo habían tomado la fábrica, tras el cierre de ella por orden de la multinacional.

Represión en PepsiCo. Ph: Télam.

La clave para entender el rol que tuvo el Gobierno de Estados Unidos en la violenta represión contra los obreros, basta con ver la conformación del particular gabinete que creó el propio Donald Trump. Se trata del Consejo Asesor de Comercio de Estados Unidos, conformado por CEO’s y jefes empresariales, con el fin de asesorar al mandatario norteamericano a la hora de planificar y ejecutar sus políticas públicas de índole económicas.

A apuntando a un viraje más proteccionista y defensiva de los intereses de las empresas estadounidenses, que la ejercida por su antecesor Barack Obama. Bajo el lema “‘Make America Great Again” y “America First”’ (“Hagamos grande a EEUU de nuevo” y “EEUU Primero”).

Hablamos de representantes de corporaciones gigantescas, de la talla del banco JP Morgan Chase, del enorme fondo financiero BlackRock, de Walt Disney, la línea de supermercados Wal Mart, entre otros. “Se van a encontrar con personas muy inteligentes que ganaron dinero. Me han preguntado por qué no dejas que otras personas manejen la economía. Y yo les respondí que no, que solo tenemos que conseguir a la gente adecuada. Y la gente que votó por mí entiende eso, y eso es lo que quieren”, señaló Trump al anunciar la nómina de los que integrarían este Consejo.

La CEO de PepsiCo y asesora de Trump Indra Nooyi

En el consejo también aparece Indra Nooyi, CEO de la empresa PepsiCo Inc, agregada a último momento a finales del año pasado, tras haber sido simpatizante de Hillary Clinton. De los 19 ejecutivos que integran este consejo, Nooyi es la tercera mujer que integra el equipo, junto con las titulares de IBM -Ginni Rometty- y de General Motors -Mary Barra-. Según la revista Forbes, son las tres mujeres más poderosas del mundo empresarial global.

Según un archivo de diciembre de 2016 de esa misma publicación: “Añadir a Nooyi al equipo de expertos en negocios de Trump da un asiento en la mesa a una voz clave que puede abogar y asesorar en nombre de la industria de alimentos y bebidas, que no tenía representantes en el consejo hasta entonces. Sus ideas en el mundo alimenticio probablemente serán útiles en la relación con la Administración Nacional de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, así como las políticas que involucran el comercio, impuestos y directrices nutricionales, ya que muchas grandes empresas de alimentos venden miles de millones de bienes en el extranjero”.

Indra Nooyi, CEO de PepsiCo. Ph: Redux

Indra Krishnamurthy Nooyi, apodada “la dama de hierro de Wall Street,  nació en Madras, la India, y tras de diplomarse en ´su país emigró a EEUU, donde llegó con solo 50 dólares en el bolsillo, por lo que resulta un claro ejemplo de una “self made woman”. Tras pasar con cargos de directora de Johnson & Johnson, Mettur Beardsell, Boston Consulting Group, Motorola, y Asea Brown Boveri, en 1994 se unió a PepsiCo.

Donde fue nombrada presidente y directora financiera en el 2001, tras haber dirigido la estrategia global de diversificación de la empresa durante más de una década. Mediante fusionar las bebidas con los aperitivos y snack, que le permitió superar a su eterno competido Coca Cola.

En 2014 Nooyi ocupó el puesto 13 en la lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo, según Forbes, manteniéndose en el puesto 15 en el 2014. Y ha recibido títulos de Doctor Honoris Causa y grados honoríficos en distintas universidades del mundo, y de su país de origen.

Se dice de ella que “es lista e irreverente, y además tiene un sentido profético de los negocios. Tres aspectos que han marcado su vida profesional, y que le han llevado a lo más alto en un mundo dominado por los hombres: el de Wall Street”. Y hoy es la arquitecta clave en la reorganización de la estructura empresarial, con el objetivo de hacer frente al continuo crecimiento del grupo. De allí su preocupación centrada en los costos y la generación de ganancias a toda costa, sobre las que expresó: “El dividendo refleja nuestro compromiso con maximizar el valor de las inversiones de nuestros accionistas y nuestra confianza en el futuro crecimiento de nuestra compañía”.

Nooyi llevó así a PepsiCo  a tener en el año 2014 ventas por u$s 66,6 mil millones, con una utilidad bruta de u$s 35,8 mil millones, utilidad neta de u$s 6,5 millones, activos por u$s 70,5 millones, y un valor de mercado de u$s 164 mil millones de dólares. Ocupando así el 31 lugar en el ranking de las empresas top estadounidenses. Lo cual a su vez le ha reportada una notable fortuna personal.

En Argentina, PepsiCo de Argentina SRL se divide en dos áreas de negocios: Alimentos y Bebidas, estando esta última tercerizada en Cervecería y Maltería Quilmes. PepsiCo Alimentos se instaló en el año 1993 y concentra el 80% del comercio de paquetes de snacks, mediante las siguientes marcas: Lay’s, Pep, Cheetos, Doritos, Twistos, Pehuamar, 3D’s, Bun y Tostitos.

Tiene cuatro fábricas: una en La Rioja, otra en el barrio porteño de Barracas, la tercera en una zona industrial de Mar del Plata, y la cuarta, que es el meollo del conflicto, en el barrio Florida de Vicente López. La que se dedicaba específicamente a la producción de nachos, papas fritas, y galletas de la marca comercial Toddy.

La “task force” de costos enviada por Indra Nooyi

Recientemente Perfil publicó una nota con título “La historia desconocida de la empresa del conflicto – Un “comando” anti-costos de PepsiCo, detrás de los despidosLa filial local de la empresa fue intervenida por una ‘task force’ de la casa matriz, que llegó para “hacer cerrar los números” como fuera”.

En ella su autor Jairo Straccia, dice: “DESDE PURCHASE, NUEVA YORK. Con formación en consultoría, el indio Laxman Narasimhan, CEO regional, ordenó el ajuste y envió a seis ejecutivos a reestructurar la compañía. Marcelo Bombau llevó a cabo el cierre de la planta, los despidos y los acuerdos”. 

Según Straccia, esta intervención encubierta concretada por PepsiCo, llevó a la destitución del titular local de la empresa, Sergio de Francesco, quien habría declarado en el momento de su retiro: “Me voy de vacaciones, vuelvo cuando ya haya pasado la bomba”. Y efectivamente en su cuenta de LinkedIn, su cargo en PepsiCo figura concluido en el mes de julio de 2017.

Straccia agregó: “La ‘task force’, como se le conoce en la jerga dentro de la compañía, reporta directamente al CEO para Latinoamérica, Laxman Narasimhan, con despacho en la sede de la empresa en Purchase, en las afueras de Nueva York. Allí, a comienzos de año empezó a mirarse muy de cerca qué estaba pasando a 8 mil kilómetros de distancia, en el norte del Gran Buenos Aires, donde estaba la fábrica emblema de la operación de PepsiCo en el país… La filial local quedó en el spotligh”, dicen allegados de primer nivel a la operación de la empresa. Es decir, en la mira.”

Las razones de ello según Straccia, fue la pérdida de rentabilidad y porciones de mercado en los últimos años, por el crecimiento de segundas marcas, de los supermercados, de Arcor, y de los “snacks saludables”.  Sumada a la imposibilidad de avanzar con recortes de personal y retiros voluntarios para los empleados más antiguos. Y la presencia de una comisión interna de izquierda que “era vista como un impedimento para avanzar con esos ajustes”, asegura Straccia.

A ello se agregaban problemas logísticos y dificultades de distribución, que impedían ampliaciones de la planta. Por lo que se habría decidido su cierre de manera fulminante,  con vistas supuestamente a ampliar una línea de producción en Mar del Plata, que produciría lo que antes hacían en Florida, e incluso la posibilidad de levantar una nueva fábrica con nuevo personal sin antigüedad. Reemplazando mientras tanto ventajosamente los productos con la importación desde Chile, en otra  variante del compre chileno.

Straccia dice que algunos empresarios interrogaron “a los Pepsico boys en el brindis del 4 de julio en la Embajada de Estados Unidos si no se les iba la mano con la medida. Y con el timming. De ninguna manera, respondieron. Debían cumplir con Narasimhan, un hombre que sólo habla de planillas, costos y quiere hacer cerrar los números como sea.”

http://www.perfil.com/economia/un-comando-anti-costos-de-pepsico-detras-de-los-despidos.phtml

El fulminante cierre de la planta

El 20 de junio de este año fue la fecha en que PepsiCo Alimentos informó el cierre de su planta ubicada al norte del Conurbano. Sus trabajadores se enteraron por una fotocopia pegada en la entrada del establecimiento. En el papel, se especificó el cese de las operaciones en el barrio, y que se iba a llevar a cabo una relocalización sin decir donde. Además, se dio un número de teléfono para todo aquel empleado que requería información al respecto.

Un día después, en la página web oficial de la empresa apareció un comunicado sobre el cierre de sus actividades en Vicente López. El argumento fue que ello se debía “a los obstáculos inherentes a la ubicación de la planta en un área mayormente residencial, su compleja estructura de costos y extensos requerimientos logísticos”.

Como se ve, en el comunicando no se habla para nada de la relocalización de la planta de producción. Y tampoco menciona la planta de Mar del Plata, ubicada a una distancia de 420 kilómetros de donde se encuentra la actual planta, o hace alguna oferta de continuidad laboral en ella. Lo cual además a la gran mayoría del personal le hubiese resultado imposible aceptar como nuevo lugar de residencia, por sus vínculos sociales y familiares, y los laborales de sus parejas, etc.

El 26 de junio, un grupo de trabajadores cesanteados decidieron tomar la fábrica. “Estamos haciendo una permanencia en el lugar para cuidar nuestras fuentes de trabajo. Queremos que la empresa vuelva a abrir las puertas”, señaló uno de los obreros que participó de la toma. Con todas las máquinas adentro del establecimiento en manos de los trabajadores, PepsiCo veía que su enorme negocio monopólico de los snacks en Argentina se estaba complicando.

El desalojo mano militari ordenado por Macri

En la primera semana de julio, a la par que PepsiCo presionaba para recuperar el edificio, el presidente Macri viajó a Alemania para la Cumbre del G-20, en la que intervienen los líderes más importantes del mundo. Arribó allí el 7 de julio, un día después que llegara el presidente de Estados Unidos. Con quien compartió la mesa de las autoridades, al ser nuestro país el próximo lugar de encuentro del G-20, en el 2018, flanqueando como se ve  a Trumpo y Merkel

Mauricio Macri, Angela Mekel y Donald Trump en julio en el G 20

En algunos de los tantos encuentros ocasionales en tierras alemanas, uno de los tantos temas de conversación entre estos dos jefes  de Estado, que tuvieron décadas atrás negocios comunes, fue seguramente el caso PepsiCo. Donde Trump se habría explayado en su exigencia a dar respuesta al percance que estaba viviendo una de las principales empresas de capitales estadounidenses instaladas en nuestro país, con la misma daga que utilizó para presionarlo con el desalojo a La Salada. Seguramente como respuesta al ruego que hace continuamente Macri ante otros jefes de Estado y altos empresarios, implorando que venga la inversión extranjera.

Y así, solo una semana después, en plena mañana del jueves 13 de julio, un cuerpo de Infantería dotado de 300 efectivos de la Policía Bonaerense y 190 de Gendarmería, armados con escudos, cascos, armas de fuego, y gases lacrimógenos, procedieron al desalojo manu militari de los manifestantes que estaban de vigilia en la entrada del inmueble. El operativo incluyó disparos con perdigones y balas de goma.

Ex trabajadores de PepsiCo muestran restos de los proyectiles empleados para el desalojo, foto: ANRed.

A las nueve y media de la noche de ese mismo día, cuando la represión en PepsiCo fue el gran tema central de la jornada, con todos los canales de televisión transmitiendo los momentos más álgidos de los incidentes, y testimonios y entrevistas tanto en estudios como en el lugar de los hechos, el portal de Clarín público un artículo donde aseguró que el presidente Macri no solo se involucró en el desalojo, sino que insistió en que se debía llevar a cabo, y con “firmeza”.

Su autor, el periodista Santiago Fioritti, asegura que el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, había tenido un almuerzo con colaboradores para discutir cómo solucionar la toma en PepsiCo. En ese entonces, recibió un llamado desde su teléfono celular. Era Mauricio Macri, quien le dio la orden de sacar a los obreros de la fábrica: “Me pidió firmeza. Me dijo que no respondiéramos a la violencia, pero que actuáramos”, es la orden que habría receptado Ritondo, cuando en ese entonces ya se contaba con el aval judicial para el desalojo.

La flamante jueza PRO que ordenó el desalojo

La orden de desalojo la había dado la jueza Andrea Rodríguez Mentasty, magistrada del Juzgado de Garantías Nº 3 de San Isidro. Cargo al que llegó por el voto del Senado de la provincia de Buenos Aires el 30 de noviembre de 2016, habiendo su pliego ingresado el 19 de septiembre anterior.

La magistrada fue esposa del diputado provincial oficialista Walter Carusso y llegó al cargo con el impulso político del intendente de San Isidro, Gustavo Posse. Otro dato: el diputado Carusso es la espada legislativa del possismo en la Legislatura bonaerense. Además, es representante del oficialismo en el Consejo de la Magistratura, el organismo encargado de la selección de los jueces, los fiscales y los defensores oficiales de la provincia”, señaló el periodista Martín Soler en el portal LetraP.

Los argumentos PRO bajados desde la Casa Rosada

Volviendo al artículo de Clarín, desde la Presidencia, según el recorte periodístico, se bajó línea a los dirigentes y funcionarios que iban a hablar ante los micrófonos, en el momento de ocurrir el desalojo:

El equipo de comunicación de la Rosada había hecho circular temprano entre los voceros un borrador con algunas líneas para sentar posición, o al menos para describir el conflicto frente a los micrófonos. Ese texto decía que en la empresa trabajaban 490 personas bajo convenio y 60 por afuera del convenio. De ese número, 455 acordaron su desvinculación luego de que les garantizaran una doble indemnización y la continuidad del plan de salud hasta abril del próximo año. En el ministerio de Trabajo de la Nación afirmaban que las indemnizaciones iban de los 600 mil a los 5 millones de pesos, aunque los gremialistas insistían en que el piso era más bajo y que solo en casos excepcionales se alcanzaron cifras altas”.

Dicho y hecho, distintas figuras del gobierno provincial y nacional avalaron el rol de las fuerzas represivas, aduciendo que la violencia fue ejercida por los laburantes, y que incluso todo fue orquestado por sectores de la izquierda partidaria. “Somos el brazo de la Justicia y se actuó acorde a los protocolos porque no había armas letales y se avisó con tiempo para que se desaloje”, señaló Ritondo.

Por su parte la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, sentenció en Canal 9: ”Yo entiendo que lo que sucedió de la toma de la empresa fue activado políticamente, por sectores que se dieron a conocer en el día de hoy durante el proceso de desalojo con nombre y apellido”, refiriéndose a dirigentes de distintos partidos de izquierda.

Mientras que la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, dijo en otro canal que esto ocurrió porque “las comisiones internas manejadas por grupos del Frente de Izquierda” fueron lo que practicaron la violencia contras las fuerzas del Estado. “Estos grupos lo único que hacen es cerrar empresas”, cerró.

Finalmente, el propio Macri defendió la represión: “Estamos todos trabajando para que el empleo crezca. La fábrica se muda de lugar y arreglaron con el gremio, con Rodolfo Daer [secretario del gremio de empleados de alimentos] una indemnización. Quedaron 20 que no arreglaron y tomaron la fábrica. Eso no está bien, no es legal“, sostuvo en una entrevista con Radio Mitre.

La declaración de la ilegalidad del cierre por la justicia laboral

Lo que no esperaba Macri es que a la par del violento desalojo, saliera un fallo de la Sala VI de la Cámara laboral, que le exigió a la empresa la reincorporación de los despedidos. “La Sala VI de la justicia laboral nos dio la razón a los trabajadores, que denunciamos un cierre ilegal por parte de la patronal, y dictó una medida cautelar ordenando a la empresa a reincorporar a todos los trabajadores que están en conflicto”, declararon los obreros en una conferencia de prensa, llevada a cabo un día después del desalojo.

El fallo cuenta con las firmas de los camaristas Luis Rafaghelli y Néstor Rodríguez Brunengo. Quienes se amparan en la Ley Nacional de Empleo, que establece que las cesantías no pueden darse hasta no haberse cumplido previamente con el “Procedimiento Preventivo de Crisis” (PPC) que ella prevé. Estableciendo en consecuencia sanciones si PepsiCo incumple con la orden judicial.

Fragmento del fallo a favor de los trabajadores. Gentileza: Julián Hofele.

PepsiCo en un primer momento pidió la apertura de ese procedimiento ante el ministerio de Trabajo. Pero trascartón desistió del mismo, por las instancias de negociación que conlleva, mediante audiencias entre las partes y conciliaciones obligatorias, con vistas a mantener el empleo y flexibilizar la situación laboral, para salvar la fuente de trabajo.

Como esto evidentemente no estaba en los planes de la “task forcé” extranjera de PepsiCo, en su reemplazo convino directamente con las autoridades del gremio dirigido por Rodolfo Daer, titular del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación, pagar una doble indemnización, sin consulta alguna a los afectados.

Recientemente la actriz argentina que triunfo en Francia y está radicada en ese país, Marilú Marini, en un reportaje del diario Clarín, dijo quizás sin proponérselo una gran verdad, el ser consultada sobre la situación en Argentina. Al expresar: “… me parece que tenemos que crecer. El tercer mundo a veces es una posición de cierto infantilismo, como esperar que alguien te venga a darte la cucharada de sopa. Y a veces hay que prepararla y comerla uno”.

Mauricio Macri, gobernar es ejercer el poder de policía

Y ese infantilismo es el que evidentemente aqueja al presidente Macri, que para justificar el desalojo violento de la planta de Pépsico dijo: “Lo que estamos haciendo es lo que va a generar que cada uno pueda conseguirse el mejor trabajo posible: invitando a invertir en un país donde se respeta la ley”.

Aunque parece que no tanto, según el fallo de la Cámara. Y aunque esa receta se ha intentado demasiadas veces en el último medio siglo de la historia argentina, y nunca ha funcionado.

Y por eso para Macri gobernar no es poblar, como decía Juan Bautista Alberdi. Ni educar, como decía Domingo Sarmiento, dado más allá de las apariencias, su destrato y desprecio por los maestros, a los que trata de mafiosos. Ni movilizar los cuantiosos recursos humanos y materiales internos que existen en Argentina, inmovilizados por las altas rentas que se obtienen en las finanzas. Sino solo ejercer el poder de policía para crear confianza en los inversores externos, y que estos se avengan a venir a darnos la cucharada de sopa.-

 

 

 

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