¿El fin de 500 años de dominación de Occidente, o solo una ampliación de este espacio?

¿El fin de 500 años de dominación de Occidente, o solo una ampliación de este espacio?

Carlos Pereyra Mele es un experto en Geopolítica, cuyos lucidos análisis anticipando la crisis de la globalización, han sido escatimados por los grandes medios de comunicación, divulgadores del monocorde pensamiento “políticamente correcto”. Los que con su miopía torpe e interesada, este año que termina se han llevado una sorpresa tras otra, con la salida de Inglaterra de la Unión Europea, la irrupción de Donald Trump en Estados Unidos, y la intervención de Rusia en Siria, para propinarle una dura derrota a las fuerzas irregulares de la OTAN que actúan allí, que la gran prensa occidental encubre.

Por esa sola razón, de anticipar críticamente que la Tierra se mueve, y no hay final de la historia, Carlos Pereyra Mele merece un espacio en nuestro modesto portal. Pese no compartir enteramente con su conclusión de que estaríamos ante el fin “de 500 años de dominación occidental del globo terráqueo”. Ya que hasta ahora según enseña la historia, ningún imperio se cayó sin resistir, y ningún nuevo imperio se estableció sin una guerra, y estas han sido cada vez más demenciales. Habiendo incluso sido Estados Unidos la única nación que empleo el poder atómico contra civiles indefensos, para supuestamente acortar una guerra convencional.

En consecuencia en nuestra modesta y cauta visión, no se trataría en principio del fin de la hegemonía occidental, sino del intento de una ampliación de ella, mediante una alianza euroasiatica, con la incorporación a Occidente de Rusia, país puente entre Europa y Asia. A los efectos de enfrentar al peligro amarillo que viene desde el Lejano Oriente, la República Popular China, con su enorme masa de recursos humanos y territoriales, y sus cinco mil años de historia.

Después de todo la Santa Rusia cristiana, está mucho más cerca de Occidente, que de Pekin. Y el caucásoide del Medio Oriente, que fue el inventor del cristianismo y del mito navideño de Papa Noel, está más cerca de ser blanco, que mongoloide o asialense.

A esta altura resulta evidente que la plutocracia globalizadora, cuya candidata a la presidencia de Estados Unidos era Hillary Clinton, pretendía la caída del líder ruso Vladimir Putin, por su aspiración antiglobalizadora de hacer resurgir a Rusia como Estado-Nación, con pretensiones imperiales. Para así poder incorporar a Rusia a la globalización plutocrática, como un país títere con algún Yeltsin de ocasión. Y sumar así otro elemento de presión para tratar de incorporar plenamente a China a la globalización de los Mega Business y la pedestre cultura del consumismo y lo “políticamente correcto”, que sembró el malestar en los países de Occidente.

Pero este mismo malestar, sazonado con otros intereses como el petróleo, parece haber hecho irrumpir la variante Trump. Con la pretensión de hacer “nuevamente grande” a Estados Unidos, y mantenerse como hegemón o potencia alfa mundial. La que consistiría en reconocer las pretensiones de potencia de la Rusia de Putín, como potencia beta, con sus propios espacios de influencia, para provocar un giro en la alianza estratégica que tiene con la República Popular China. Y así sumarla en el conflicto contra esta, a la que Trump responsabiliza airadamente del estado de malestar en su país.

O sea se trataría de una jugada in extremis por parte de Estados Unidos, para tratar de mantener su hegemonía, consistente en invertir la entente que concretó con China para provocar el derrumbe de la Unión Soviética, que podría derivar en un apocalíptico Armagedon. Y así saltaríamos de la sartén al fuego, pasando del penoso e inicuo malestar de la globalización plutocrática, que provocó y exploto el fenómeno del terrorismo fundamentalista. A la globalización del terror atómico y su radioactividad, aumentando así los riesgos e incertidumbres en un mundo con problemas cada vez más complejos y entrelazados.

En momentos en que la extraordinaria aventura humana a lo largo de miles de años ha llegado al síndrome de MAD, la Destrucción Mutua Asegurada, o “estrategia del Loco” (mad) mediante el uso del poder atómico, la desinformación, degradación, frivolidad, cholulismo, y farandulización de la gran prensa, que impide que voces críticas de la realidad como Pereyra Mele sean conocidas, también parecen ser la “estrategia del Loco”.

Por Redacción

EL “FIN” DEL “PRINCIPIO”

2016 ha sido el Annus Horribilis del sistema imperante en los últimos 70 años. Desde hace un decenio veníamos acompañando y denunciando la realidad de este “barbarismo”, cuyo fin ya dejó de estar en sus albores y camina hacia su ocaso. A comienzos de año anticipamos acontecimientos decisivos. Hoy son realidad.

Carlos Pereyra Mele – Dossier Geopolítico – Córdoba Argentina

En Enero del 2016, dijimos:

1-Que Inglaterra podría separarse de Europa, cuando todos porfiaban que eso “NO OCURRIRÍA”

2-Que podría ganar Donald Trump cuando todo el sistema sostenía y se confabulaba para la  imposibilidad de tal victoria.

3-Que los “Atlantistas” podían ser derrotados en la guerra impuesta contra Siria. Pero al final nos tuvieron que dar la razón luego de la victoria en Alepo (la madre de todas las batallas) por parte del Pueblo y el ejército Sirio, contra los criminales y salvajes terroristas a los que el occidente anglosajón, patrocinó y otorgó estatuto de aliado.

4-Que la Europa unificada vería declinar su poder por las crisis económicas recurrentes del austericidio y por sus frágiles talones de Aquiles en la dependencia de fuentes energéticas, en la reducción demográfica y en la destrucción de sus centros de producción de riquezas genuinas a favor de la especulación. El grave declive general del viejo continente, en estos meses, nos vuelve a dar la razón.

Hay un dicho popular que dice: …con el diario del lunes en la mano, es fácil hacer análisis del domingo… pero es de justicia reconocer que nuestro Dossier Geopolítico anticipó todo esto, hace mucho, pero mucho tiempo atrás. A lo largo de estos intensos años de combate ideológico contra el sistema, sostuvimos varias tesis, que en este 2016, han encontrado su demostración. Dijimos por activa y por pasiva:

-Que la crisis del sistema financiero global del 2008 no se superaría fácilmente y que sus daños en la sociedad serían motivo de pérdida del poder de los “atlantistas”. Y se está demostrando su veracidad.

-Que el único modelo sólido de confrontación contra el poderoso orden mundial vigente, era el de la consolidación de nuevas estructuras continentalistas. Ello se está demostrando como cierto y muy valedero. Los nuevos bloques continentales, alternativos de poder, han llegado para quedarse.

-Que las nuevas guerras promovidas por el sistema, serían por el control de los recursos naturales y por el reordenamiento de los espacios geopolíticos (Libia, Irak. Siria. Afganistán) Y así fue durante estos años, y lo seguirán siendo.

-Que las guerras modernas del siglo XXI serán Híbridas e Irrestrictas. Y tal previsión se está comprobando.

-Que el siglo XXI será el SIGLO DE EURASIA, en detrimento del ATLANTISMO. Y la nueva realidad mundial lo está poniendo en evidencia.

-Que las revoluciones de Colores y/o Primaveras Árabes, organizadas por Occidente, eran crueles acciones bélicas para frenar el surgimiento de potencias nuevas regionales (Como el BRICS). Una rápida mirada por el norte de África y el medio Oriente lo demuestran.

-Que América Latina no podrá ingresar como jugador de pleno derecho en el nuevo orden mundial en gestación hasta que no construya una sólida unión geopolítica. Y se comprueba en 2016, que con la llegada de los recientes gobiernos satélites de los mercados financieros, está triste predicción se está cumpliendo de manera muy lamentable.

-Que surgiría en estos años, un sistema tripartito de poder mundial compuesto por China, EEUU y Rusia. Y ya lo tenemos con nosotros.

Al llamado Mundo Uno” se le derrumban sus tres vigas principales:

-El Atlantismo (EEUU, Unión Europea y Japón).

-El neoconservadurismo político.

-El neoliberalismo económico.

La tozuda realidad evidencia que se está haciendo añicos el viejo orden mundial surgido a finales de la segunda guerra mundial, tras los dictados de Yalta y Postdam y mantenido hasta hoy por los poderes mundiales (“atlantistas” con su tríada: EEUU, Unión Europea y Japón). Mantenidos con sus conocidos métodos de guerras, golpes de estados, crisis económicas, genocidios, dictaduras mediáticas, etc.

Tampoco queda ya rédito de aquel “triunfo efímero” contra el enemigo comunista (Más que triunfo, fue una auto implosión de la ex URSS), que creó el espejismo del surgimiento del “MUNDO UNO”, y que las doctrinas y herencias de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, como ejecutores de un renacimiento del neoconservadurismo político y neoliberalismo en su fase económica, prometían que perpetuarían el éxito. Sin embargo, el colapso económico que sufre hoy el mundo occidental y sus derrotas geopolíticas, demuestran que el ciclo entra en su fase terminal.

A mediados del siglo pasado, todo parecía atado y bien atado, pero este año que termina, muestra un paisaje diferente, donde las grietas abiertas anticipan un derrumbe generalizado, y que el sistema está siendo derrotado en todos y cualquier frente de lucha que tiene abierto. A esa realidad de hoy, hace muchos años que, con nuestros análisis, la anticipamos.

A lo largo de estos últimos 70 años, desde Yalta hasta hoy, la cruel dinámica de la historia sufrida día a día, nos iba anticipando que el fin de esa misma historia iba a ser UN BARBARISMO.

Y la lucha de los pueblos del mundo para enfrentar tan negros designios (que se dictaban como inamovibles de la última globalización), no solo encontraron fundamentos y motivaciones, sino que, generó también nuevos espacios de confrontación a nivel planetario de quienes iniciaron una reacción ante LA BARBARIE del sistema.

Pero esa barbarie, que se la encumbró como lo políticamente correcto, había ganado terreno universal y la imposición a subordinarse a ese orden desigual, se hacía con sangre, dolor y muerte. Era muy difícil, peligroso y costoso no aceptar el orden establecido.

En esos años aciagos, desde el sur de América, quien escribe, junto a otros pensadores suramericanos y europeos, iniciamos una lucha desigual contra la aplastante y asfixiante corriente del pensamiento único, surgido del Consenso de Washington. (acuñado por el economista John Williamson en 1989)

Desde entonces planteamos firmemente que no existía el tal Mundo Uno. Que la globalización asimétrica era una falacia para dominar el globo terráqueo, y denunciamos que el sistema trataba de realizar la mayor concentración de poder político-económico de la historia de la humanidad. Teníamos razón.

Y así iniciamos un proceso de esclarecimiento desde nuestra región. Con base en la “originalidad” de un pensamiento autónomo e independiente y que cuestionaba, con sólidos argumentos ideológicos y/o pragmáticos, a todas esas imposiciones absolutistas basadas en falsas premisas culturales, políticas, eurocentristas, marxistas, anglosajonas, etc.

Ello se fue plasmando en decenas de trabajos individuales, libros, conferencias, artículos para la prensa y entrevistas radiales y televisivas. Por cualquier medio, por lo general alternativo, que nos permitió transmitir esta OTRA VERDAD, lo hicimos con la convicción de que esa otra verdad saldría a la luz para derrotar la brutal maniobra neoliberal de controlarlo todo. Fueron años difíciles, duros. De ninguneos, de censura, de ostracismo.

En ese duro camino, nos encontramos con amigos como el Dr. Miguel Barrios, con quien compartimos, no solo una amistad; sino también, un importante aporte para el pensamiento estratégico latinoamericano a través de la publicación del Diccionario latinoamericano de Seguridad y Geopolítica, que vio la luz en 2009. Allí dejamos escrito para siempre, una síntesis de todo lo que venía sucediendo en el subsuelo de los conflictos globales y que desnudaban la verdad de ese nuevo orden mundial y las consecuencias que vendrían en los años posteriores.

También la tecnología nos permitió romper muros y lanzar al universo, nuestra opinión sobre los cambios mundiales que se avecinaban, para ello fue fundamental la plataforma Web de Dossier Geopolítico que creé y dirijo en la actualidad. Y donde decenas de otros pensadores expresan sin censuras sus posiciones.

Con gran orgullo, contamos con la ayuda de importantes pensadores latinoamericanos de la talla intelectual, del Dr. Alberto Buela, del Dr. Moniz Bandeira, Helio Jaguaribe, etc. También escriben colegas y expertos de nivel mundial como Tiberio Graziani o Daniele Scalea (Italia), Leonid Savin (Rusia) o Marcelo Gullo, junto a Patricio Carvajal Aravena (Chile), Silvio Torres Chavez (Paraguay), Horacio Cagni (Arg.), Carlos Moreno (Arg.). Carlos Chino Fernández (Arg.). Y colaboradores como Eduardo Bonugli desde Madrid, España.

Como era de esperar, la Web www.dossiergeopolitico.com.ar fue hackeada precisamente cuando registraba miles de visitas diarias de expertos, interesados o simples lectores de todo el mundo. Un doloroso, aunque previsible precio a pagar por desafiar a un enemigo tan poderoso. Por eso ahora, una de nuestras urgentes prioridades es el restaurarla y publicarla en el más breve tiempo posible, y ponerla al servicio de nuestros lectores y colaboradores.

A pesar del ataque a la página Web, igualmente seguimos sosteniendo nuestras ideas en todas las redes sociales y los medios masivos de comunicación internacional como HispanTv, RT o Sputnik o páginas como Rebelión, Aporrea y numerosas agencias informativas que toman nuestros análisis y los expertos mundiales de RRII que nos citan en sus trabajos

Un párrafo especial debemos hacer para el espacio radial que, domingo a domingo, nos permite expresarnos en el Club de la Pluma (Radio Inédita) que conduce el amigo y periodista Norberto Ganci (donde en sus archivos radiales podrán encontrar con cuántos años adelantamos los sucesos que hoy ocurren), y otro muy especial a la Fundación Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos -que integro-, y al Instituto de Formación y Análisis de la Confederación General del Trabajo (CGT), que conduce Julio Piumato y Alberto Buela.

Con todos ellos, entrañables colaboradores y amigos, seguiremos expresando y dando una visión distinta a la chatura intelectual a la que se ha sometido a los pueblos de Iberoamérica, de dependencia y oscurantismo durante tantos años.

Nuestro compromiso es seguir comunicando a la gente, que algo nuevo y diferente se está gestando en el mundo. Algo nuevo que cambiarán los designios de todos los que hemos sido sometidos a este sistema inhumano e injusto. Sometidos por una dirigencia de políticos, empresarios, medios de comunicación, etc, que tan solo son simple eslabones de la gigantesca cadena de transmisión de la globalización, en estos momentos triunfante y agonizante a la vez.

Y para culminar, quiero recordar que a principios de año decíamos que estos meses por transcurrir serían trascendentales para vislumbrar los cambios profundos que veníamos anunciando. A dos semanas del año nuevo cerramos balance y concluimos que:

EL Annus horribilis PARA LOS ATLANTISTAS SE HA CONFIRMADO

Todo ello nos lleva a afirmar que este 2016 es el fin del principio del fin de 500 años de dominación occidental del globo terráqueo y que una nueva conformación de orden global ya está en marcha.

Esperamos que Argentina, y nuestro continente, entienda y comprenda estos cambios globales para no caer en la tragedia de volver a perder otros cien años más.

Ver también Trump y el malestar de una globalización engañosa a favor de los MEGA RICOS

 

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En la siguiente nota publicada por el analista