¿Porqué perdió el kirchnerismo?

¿Porqué perdió el kirchnerismo?

Con el diario del lunes es fácil saberlo
y sus conclusiones son inquietantes

Más allá de la demolición del relato plagado de denuncias de corrupción que llevó adelante el grupo CLARIN – Lanata – LA NACION, explotando a fondo el voto fobia, la causa intrínseca de la derrota K es que soslayó los Derechos Humanos  de segunda generación, de equidad, igualdad, y justicia social. Que afectan a amplias minorías populares, con gran peso electoral. Y quiso disimularlos con la profundización de los Derechos Humanos de tercera generación, matrimonio igualitario, igualdad de género, fertilización asistida, aborto terapéutico, etc, que alcanza a ínfimas minorías sin peso electoral. El macrismo supo explotar a fondo esa defección, para penetrar profundamente con su mensaje en las clases más humildes, lo cual no obstante puede traer cola inmediatamente, cuando defraude las expectativas que generó al respecto, ante el ajuste de la economía que indispensablemente debe acometer para que nuevamente se torne sustentable.

Por Javier Llorens

El kirchnerismo con su “opción por los pobres” que asumió como recurso para remontar la caída electoral del 2009, se quedó solo en eso, en vez de asumir la opción para que no hubiera más pobres. Lo que lo habría llevado a confrontar con los intereses concentrados contra los que no se animó: petroleras, megamineras, bancos, cerealeras, exportadoras de granos, latifundistas, oligopolios formadores de precios, juego, patria contratista, etc. Y por contrario se empeñó en confrontar solo con la Mesa de Enlace agropecuaria, que atraviesa transversalmente a toda la actividad del campo, la más importante del país.

Tampoco tuvo creatividad alguna para afrontar la grave amenaza contra el empleo industrial que reporta el adelanto tecnológico, y la productividad asiática. A los efectos de solucionar el grave problema que afecta a la mitad de la población que labura en negro, sin asistencia social ni acceso al crédito, un tercio de ella lindando con la pobreza.

Por contrario, en vez de lidiar contra la invasión asiática, para que los términos de intercambio no fueran tan desfavorables, se vio obligada a rendirse incondicionalmente ante ella. Como consecuencia del bloqueo financiero en el que finalmente quedó atrapado, por el mal arreglo de la deuda en el 2005, el accionar de los fondos buitres, y la fuga de divisas por cien mil millones de dólares que permitió a lo largo de su gestión.

Ante ello el Macri de Durán Barba, percibiendo profundamente las sensibilidades populares, le opuso al mensaje del kirchnerismo de la “opción por los pobres”, y “estuviste peor”, al que luego en la segunda vuelta le agregó “con Macri podés estar peor”, dos esloganes muy concisos: “Pobreza cero”  y “Podemos estar mejor”. Que penetraron  profundamente como cuchillo en la manteca en las capas populares.

Y el último eslogan también lo hizo en todo el espectro de las ciudades y poblaciones rurales de la pampa húmeda y semi húmeda, donde Macri afianzó su triunfo, que recordaban un reciente pasado mejor, que actualmente han perdido. El macrismo se mostró así muy superior al kirchnerismo en “el arte de engañar a ese gran niño que se llama pueblo” según entendía a la política el ex presidente Carlos Pellegrini Bevans.

La campaña negativa de Scioli inaugurada en la segunda vuelta, alertando que “con Macri podés estar peor”, hizo que la derrota no fuera tan abultada, como pretendían el establishment y los factores de poder. Pero ella debería haber ido acompañado de promesas concretas de como se haría para estar mejor, y para que la pobreza dejara de existir. Cosa que estuvo lejos de hacer.

De todas maneras esa dialéctica no solo sigue vigente, sino que se apresta a soportar un durísimo test de realidad. Dado que la economía argentina se encuentra ante uno de sus clásicos y periódicos desajustes, provenientes de la carrera entre precios capitalistas y salarios justicialistas. A la que, para contenerla, se apela cíclicamente a la clásica receta de atrasar el dólar, hasta que eso se hace insoportable para el desenvolvimiento de ella.

Esto en consecuencia requiere un ajuste de los precios relativos, con una sustancial alza del precio del dólar, y la caída relativa de ingresos de los sectores medios y bajos de la sociedad. El que clásicamente se lleva a cabo con una híper inflación, recesión, y alto estrés social, para que los actores sociales más vulnerables acepten las nuevas reglas del juego, y se hagan cargo del ajuste, en una economía psicopatológicamente dolarizada como es la de Argentina.

O sea que inevitablemente y paradojalmente para la clase media para abajo, el “podemos estar mejor” de Macri como candidato, se transformará más bien antes que después, en un “vas a estar peor” de Macri como gobernante. En franco y ostensible contraste a sus promesas previas, que se verán realzadas por las advertencias previas del kirchnerismo.

Con el consecuente desencanto e ira social que ello seguramente le reportará al gran niño que se llama pueblo, y sus posibles pataletas, que suelen ser habituales en las consumistas fiestas navideñas. Habiendo los astros dispuesto, después de acompañarlo con la fortuna electoral, que Macri deba lanzar un ajuste económico, dejando flotar el dólar y su consecuente aumento de precios internos, a mediados de diciembre, cosa que ningún político haría nunca. A riesgo de incumplir de entrada con sus promesas electorales.

Pataletas que de producirse seguramente van a ser aprovechadas o incentivadas por las huestes kirchneristas, vencidas en una contienda electoral que nada tuvo de limpia. En la cual CLARIN, Lanata, La Nación, Carrió y otros, actuando como sosías del macrismo, desplegaron una intensa campaña sucia, en sustitución a la que Durán Barba tiene prohibido a los elegantes integrantes del PRO, contribuyendo así sustancialmente al triunfo de Macri.

Cargando así a los acontecimientos esas vanas promesas y tácticas electoralistas, de un karma altamente negativo, que lamentablemente augura una transición con convulsiones. Haciendo honor al dicho de qué al poder lo más importante no es llegar, sino como se llega. Y por ello la flamante gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal, curándose en salud salió a advertir: “Si hay incidentes en diciembre, es porque quieren desestabilizar”.

La que además se ve complicada porque objetivamente, por una extraña alineación de los astros, y los errores cometidos por el kirchnerismo en la selección de sus candidatos, el macrismo se ha llevado un bocado demasiado grande a la boca, con el que se va a atragantar. Al haberse quedado con un impensado triunfo en la provincia de Buenos Aires, y con los dantescos problemas que tiene en sus grandes conglomerados urbanos. Para los que ni siquiera había elaborado diagnósticos ni planes, y no cuenta con cuadros formados, dado que los provenientes de la CABA han sido absorvidos para el gobierno nacional.

En ese marco resulta paradojal que el macrismo, después de haber prometido “pobreza cero”, haya formado un gabinete con los representantes de los mega intereses económicos que el kirchnerismo no se animó a enfrentar, con vistas a eliminar la pobreza. A cuyos integrantes Macri les exigió que no robaran ni dejaran robar, pero no les prohibió ni el tráfico de influencias, ni les exigió su apartamiento en los casos de conflictos de intereses que tendrán a diario, que es una forma mucho más potente de esquilmar al pueblo. Copiando a la plutocracia norteamericana, en la que los representantes de las megas empresas saltan de un lado al otro del mostrador, de ejecutivos a funcionarios y viceversa. Y de esa manera dicho país tiene uno de los peores registros del planeta en el índice de desigualdad patrimonial de Gini.

Las primeras medidas que anticipó dicho gabinete fueron devaluación y rebaja de las retenciones agropecuarias, lo cual es un contrasentido. Ya que las retenciones agropecuarias han sido desde siempre el instrumento para neutralizar internamente el efecto de las devaluaciones, para mitigar el aumento del costo de vida, ya que somos exportadores de bienes salarios; y para establecer un tipo de cambio más favorable a la industria. Manteniendo solamente las de la soja, con una escala de rebaja a cero en pocos años, lo que revela un enfoque eminentemente fiscalista y economicista, con vistas a alentar las exportaciones agrarias, y nada de humanista, al tener este grano muy poco consumo interno.

Con el agregado de una rebaja en el impuesto a las ganancias, que solo beneficia a una élite laboral, compuesta por un 10 % de los laburantes, con vistas a dejar contentos al sindicato de Moyano y los de los “gordos”. Todo ello acompañado de un incesante aumento preventivo de precios, provocado por el efecto estampida de una devaluación largamente preanunciada. No se sabe si por exceso de amateurismo, o por la intención de cargarle los aumentos de precios al kirchnerismo, pero los que podrían terminar anulando los efectos de ella. Por lo que la primera macro devaluación que se anuncie, seguramente estará lejos de ser la última.

Beneficiando todo esto directamente a la clase media para arriba, y perjudicando directamente a la clase media para abajo. Con la esperanza que por el embeleso electoral, esta acepte el recorte de sus ingresos. Olvidando que solo un 40 % votó a Macri, mientras otro casi 40 % votó contra Macri, y otro 20 % no lo hizo. A cuyo extremo mas bajo les brindará la aspirina de ampliar y/o aumentar la asignación por hijo, como si con ella pudiera sanar un cáncer. Lo que pone en evidencia la falsedad de la promesa de “pobreza cero”, que penetró profundamente en el extenso sector aquejado por esta.

O sea que el relato macrista, igual que el kirchnerista, también suena a lata. Como lo revela la afirmación de que no se van a hacer más los distraídos con los derechos humanos, y por eso pediran en el Mercosur la aplicación de la cláusula democrática contra Venezuela, por la permanencia en prisión del opositor Leopoldo López, condenado por insurrección.

Cuando en tal caso también el macrismo debería exigir el cierre del campo de concentración de Guantanamo, y el cese de los asesinatos selectivos en Medio Oriente, por parte de EEUU, con sus enormes errores y daños colaterales. Y el cese de la tortura y las detenciones “administrativas” sin causa judicial en Israel, y su ocupación de Cisjordanía. Y también condenar los impedimentos a los inmigrantes en Europa etc, etc, países y regiones con los que macrismo se propone tener intensas relaciones. Las que como lo aseguró el canciller español conservador José Manuel García Margallo tras entrevistarse con Macri, serán “espectaculares”… quizas como en los tiempos del rey Fernando VII dos siglos atrás.

También resulta paradojal que CLARIN, LA NACION, y otros medios y periodistas, reclamen ahora una transición pacífica, después de haber hecho una larga campaña enconando y exacerbando los ánimos, y movilizando las emociones negativas a un grado extremo. Al mismo tiempo que por un lado, contradiciendo sus declamaciones de que el periodismo es contrapoder,  se han convertido en blondos panegiristas del oficialismo macrista en ciernes. Lo cual contrasta obscenamente con el furibundo seudo periodismo que ejercían contra el oficialismo kirchnerista.

Coincidiendo esto con un revival del caso Nisman por parte de CLARIN, en el que tergiversa y conjetura sobre unas pericias y cruces telefónicós efectuadas por la Policía Metropolitana de Macri, que tendrían una plausible explicación muy lejos de las hipótesis del asesinato. Pero que dejan la impresión si no se está pretendiendo usar el caso como una nube de humo, para tratar de disimular el duro ajuste económico que se viene por parte del macrismo.

Al mismo tiempo que ocultan enteramente el escandaloso hecho de que las negociaciones de las acciones de CAPUTO SA, propiedad de “Nicky” Caputo, alter ego de Macri, crecieron sideralmente en la bolsa porteña, tanto en precio como en volumen, al compás del resultado de las elecciones. Pegando súbitamente un salto desde $ 3,5 que estaban a  principios de año, a $ 18,2 inmediatamente después de la primera vuelta, para saltar a $ 24,7 inmediatamente después del balotaje, con un crecimiento de mas del 600 %. Revelador del “clima de negocios” y “capitalismo de amigos” que trae Macri bajo el brazo. (Ver gráfico adjunto de Puente Hnos)

Acciones Caputo

Y por otro lado ambos medios incitan a remover manu militari con decretos de necesidad y urgencia, a los funcionarios kirchneristas que tienen estabilidad en sus cargos, para sustituirlos por notables macristas. A los efectos de solucionar como es el caso de CLARIN, las problemáticas de sus negocios que se han visto afectados en su confrontación con el kirchnerismo.

Habiendo obtenido ya, como pago a cuenta del botín electoral, la designación de Oscar Aguad, ex director de La Voz del Interior integrante del grupo, como ministro de Comunicaciones. Que tendrá bajo su férula la aplicación de la ley de medios y la de telecomunicaciones, que afectan directamente los meganegocios de CLARIN. Olvidando este multimedio en su sinuoso, sórdido, y contradictorio  accionar, el sabio dicho que también olvidó el kirchnerismo, “el que siembra vientos cosecha tempestades”, las que mas temprano que tarde, no suelen dejar de llegar.

Ver CLARIN, la grieta, la censura, y el botín electoral

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