“La causa AMIA se usó como moneda de cambio”

“La causa AMIA se usó como moneda de cambio”

Mario Cafiero habla sobre nisman y la imputación a irán

Por Lázaro Llorens

Luego de su muerte, el fiscal Alberto Natalio Nisman se convirtió para algunos en un mártir del poder. Sin embargo, durante años, y en absoluto silencio, hubo voces que cuestionaron su desempeño al frente de la UFI-AMIA, sosteniendo que sus investigaciones, en las cuales intervino el ex espía Antonio Stiuso, tenían como propósito justificar un ataque militar a Irán por parte de Estados Unidos e Israel.

Una de estas voces fue la del ex diputado Mario Cafiero, hijo del histórico dirigente peronista Antonio Cafiero, miembro de UNEN, quien en el 2007 cuestionó duramente el dictamen del fiscal Nisman con el cual imputó a Irán por carecer absolutamente de pruebas. “En el 2007 estudiamos y revisamos el pseudo dictamen del fiscal Nisman y sustentamos que oscilaba entre el ridículo y la falta de pruebas”, rememoró Cafiero ante Veintitrés. Además, resaltó los intereses geopolíticos que hoy existen detrás de la denuncia de Nisman, critica al Gobierno por sus ambivalencias con Irán, y defiende el fallo desestimatorio del juez Daniel Rafecas.

–Tras la muerte del fiscal Nisman, el tema de la causa AMIA parece haberse enturbiado. Reina en la sociedad el descreimiento. ¿Por qué?

–La causa AMIA estuvo enturbiada desde el principio por presiones políticas y geopolíticas. En lugar de buscar la verdad, para poder castigar a los asesinos terroristas, se negoció, se renunció a la soberanía judicial, y se “tercerizó” la investigación en agencias de inteligencia externas como el Mossad y la CIA que sesgaron hacia Irán la responsabilidad del atentado. Además, la Justicia argentina actuó sin independencia ni profesionalismo. Ni siquiera sabemos cómo fue el atentado, ya que hay enormes dudas sobre la existencia misma de la famosa Trafic con explosivos. ¿Cómo podemos hacer una acusación seria de las responsabilidades políticas si no tenemos las pruebas de las responsabilidades directas? El caso de la AMIA es quizás el más revelador de la impunidad reinante.

–En relación con las injerencias extranjeras, la semana pasada el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ante el Congreso de Estados Unidos, denunció que fue Irán quien voló la embajada de Israel y la AMIA. ¿Para qué lo hizo?

–Ni siquiera el Departamento de Estado de los Estados Unidos responsabiliza a Irán como autor de esos atentados. Sabemos que Israel e Irán mantienen un durísimo enfrentamiento geopolítico, ahora mucho más conflictivo y candente por el programa nuclear iraní. Las acusaciones de Netanyahu hay que ponerlas en ese contexto y en el de su candidatura en las próximas elecciones israelíes. La política de Israel de demonizar a Irán está fracasando. Decía Napoleón que no se podía hacer política sin mirar el mapa. Estados Unidos, Europa, Rusia y China miran el mapa y ven que ante el desafío del fundamentalismo del ISIS, aparece Irán como un factor de estabilización.

–Netanyahu también señaló que de firmar Estados Unidos e Irán un acuerdo de desarme nuclear, Israel atacaría solo a Irán. ¿Esta aseveración está vinculada con las causas de la AMIA y de la embajada?

–Netanyahu busca apoyo a sus planes de ataque a Irán para frenar el plan nuclear iraní. En realidad lo que quiere es frenar la creciente influencia persa en Medio Oriente, que relegaría geopolíticamente a Israel. Necesita agitar el fantasma del peligro de un holocausto nuclear para que el ataque sea considerado preventivo en legítima de defensa. Para darle mayor legitimidad a ese plan de ataque Netanyahu acusa a Irán por los ataques a la embajada y la AMIA en la Argentina. En este tenebroso conflicto nos han metido los dirigentes argentinos que renunciaron a la soberanía, también el plano judicial.

–En el 2006 Nisman imputó a altísimos funcionarios iraníes por el atentado a la AMIA, algo que usted rechazó. ¿Por qué?

–En el 2007 estudiamos y revisamos el pseudo dictamen del fiscal Nisman y sustentamos que oscilaba entre el ridículo y la falta de pruebas. Sostuvimos allí, hace ocho años, que si había pruebas para sostener que la plana mayor iraní había ordenado el atentado a la AMIA, había que recurrir al Consejo de Seguridad de la ONU y no continuar con una causa penal. Pero ese camino no se tomó, porque las pruebas siempre fueron tan endebles que la Argentina podía quedar nuevamente en ridículo. De hecho, tiempo después, la Argentina tuvo que indemnizar al ex embajador iraní Hadi Soleimanpour por su detención en Londres.

–También en el 2006, usted, el dirigente Luis D’Elía y el sacerdote Luis Farinello viajaron a Irán, lo que desató una polémica. ¿A qué fueron?

–Mi viaje a Irán fue por invitación de la Cancillería persa a una conferencia internacional en Teherán por la paz, que se organizó en marzo de 2007, ante el inminente ataque militar que Bush quería lanzar sobre Irán. Se me criticó mucho por el viaje. No me arrepiento en absoluto. Mi posición fue que Irán debía responder a las acusaciones judiciales en la Argentina. Pero los iraníes dejaron con displicencia avanzar las acusaciones, tal vez entendiendo que si había que arreglar algo era con Estados Unidos, que era quien fogoneaba desde atrás la causa AMIA y no con la Argentina que era su títere.

–Otro punto polémico fue el papel que dsempeñó el espía Antonio Stiuso, cercano a Nisman, en la causa. ¿Sabe cuál era su trabajo? 

–Sólo tengo la información que salió en todos los medios. Que fue Néstor Kirchner quien puso a Stiuso a trabajar con Nisman. Y que el poder de Stiuso derivaba de su alineación con la CIA y el Mossad.

–A pesar de todas las irregularidades que relata, tras la muerte del fiscal Nisman, los grandes medios y muchos funcionarios judiciales lo muestran como un mártir del poder, casi un héroe. ¿Cómo lo calificaría usted?

–Lamento su muerte, como la de todo ser humano. Ahora hay una feroz disputa mediática para demostrar que no fue un suicidio sino un homicidio. Porque esto último lo inmortaliza e inmuniza su labor. Pero su actuación como fiscal es muy criticable. Nisman actuó políticamente y no profesionalmente al abrazar sólo la culpabilidad iraní y desechar otras pistas, sirviendo a determinados intereses. Los dos dictámenes contradictorios que Nisman dejó guardados en su caja fuerte dejan muchas dudas. Una componenda tipo “si no vas a la ONU, te acuso de encubrimiento”. Justo cuando Netanyahu lo necesitaba…

–Y en relación con la denuncia de Nisman, ¿qué piensa usted del memorándum con Irán?

–No fue congruente acusar a Irán en la ONU de cómplice del terrorismo y luego armar una “comisión de la verdad” con quien al mismo tiempo se acusaba. Tampoco fue conveniente negociar con un gobierno saliente como el de (Mahmoud) Ahmadinejad. El memorándum fue un fracaso diplomático, jurídico y político. ¿Cuándo (Héctor) Timerman se va a hacer cargo de ello?

–¿Y por qué el Gobierno pegó este volantazo?

–La causa AMIA se usó como moneda de cambio en política exterior. Este es el hilo conductor a analizar. Empezando con Menem, quien para tener apoyo de Estados Unidos pactó todo con ellos, hasta lo de la AMIA. De nada sirvió, porque cuando sobrevino la crisis del 2001 nos tuvimos que arreglar solos. Despechados, boicoteamos el ALCA en el 2004. Pero como se arrastraba un mal arreglo de la deuda, al poco tiempo necesitaron amistarse con los mercados y por lo tanto con los Estados Unidos. Entonces los Kirchner pusieron a Stiuso y Nisman a trabajar para acusar a Irán, con pistas de la CIA. Y nos metieron de nuevo en el conflicto de Medio Oriente.

–¿Pudo leer la denuncia contra la Presidenta?

–No soy abogado, pero el fallo desestimatorio del juez Daniel Rafecas parece contundente.

 

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